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Hace 45 años en Chile, el 11 de septiembre, un golpe de estado violento, promovido por la CIA, derrocó al gobierno popular de Salvador Allende. De ahí, Chile ha luchado por reclamar su sueño de justicia social y transformación por la cual la Unidad Popular luchó tanto.

La dictadura del General Augusto Pinochet, que duró 17 años, tuvo como consecuencia el asesinato y desaparición forzada de 3.227 personas, la detención y tortura de otras 38.254 personas y el exilio de más de 200 mil chilenos. Pinochet, con el apoyo firme de EEUU, instaló un proyecto de violencia de estado en su forma más pura.

Documentos clasificados revelaron que al menos 1 de cada 4 agentes de la policía secreta de Pinochet (la Dirección de Inteligencia Nacional, DINA) recibió entrenamiento en la Escuela de las Américas del Ejército de Estados Unidos. Posteriormente, lo confirmó un informe del Comité Sobre Inteligencia del Senado de EEUU, “Acción encubierta en Chile: 1963-1973”. Entre 1970 y 1973, casi 800 soldados fueron entrenados en la Escuela de las Américas.

Mientras el pueblo chileno recuerda el régimen de terror de Pinochet, han exigido procesos de justicia en las cortes chilenas. A su vez, han exigido rendición de cuentas a los EEUU por su responsabilidad en las graves violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura. Hacemos eco de su reclamo de rendición de cuentas, y seguimos elevando y recordando aquellas vidas que fueron arrebatadas por la dictadura.

Celebramos los esfuerzos valientes de aquellas personas sobrevivientes de la dictadura, el movimiento estudiantil chileno, y el pueblo mapuche, que siguen resistiendo el modelo neoliberal diseñado por economistas estadounidenses, implementado por Pinochet, y que se mantiene hasta el presente.

Hoy, honramos su legado de memoria y resistencia frente a la violencia de estado, porque sabemos que cuando luchamos, ganamos.

En palabras del poeta chileno Pablo Neruda:

Por estos muertos, nuestros muertos, pido castigo. Para los que de sangre salpicaron la patria, pido castigo. Para el verdugo que mandó esta muerte, pido castigo. Para el traidor que ascendió sobre el crimen, pido castigo. Para el que dio la orden de agonía, pido castigo. Para los que defendieron este crimen, pido castigo.

En solidaridad y resistencia,

   
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