ELOGIO Y DESAFÍOS DE LA NAVIDAD

Un grupo amplio de personas, cristianas y cristianos de base, nos reunimos cada año para reflexionar sobre el momento que vivimos y preparar nuestro modo de celebrar la Navidad. Somos gente de frontera, que queremos estar en la realidad social, comprometidos en su transformación y, al par pretendemos ser seguidores de Jesús de Nazaret. En la reflexión, que hacemos en voz alta, y que queremos compartir con hombres y mujeres “de buena voluntad” hemos tenido presente su evangelio, y también, este año, los textos de dos pensadores y hombres de acción contemporáneos que se refieren a Jesús: Ernst Bloch, filósofo ateo de la esperanza, y Dietrich Bonhoeffer, teólogo y pastor luterano que fue preso y ejecutado por los nazis por su valerosa resistencia contra Hitler.

Ernest Bloch, filósofo marxista, fallecido en 1977, nunca escatimó elogios al Jesús de la historia de quien dijo que era “un hombre bueno con todas las letras, en toda la extensión de la palabra, algo que no había ocurrido nunca” y sobre cuya trayectoria vital escribió: “El establo, el hijo del carpintero, el predicador entre gente humilde, y el patíbulo al final son resultado del material histórico y no fruto del material dorado, preferido por la leyenda” Y como prueba de la bondad de Jesús subrayaba su “tendencia hacia abajo”, su vigorosa preferencia por los más débiles.

Dietrich Bonhoeffer pensaba que “la Iglesia sólo es Iglesia cuando existe para los demás” y que “para empezar, debe dar a los indigentes todo cuanto posee”.  Y dejó escrito: “El proletario no dice: Jesús  es Dios. Pero, cuando el proletario afirma que Jesús fue un hombre bueno, está diciendo más que cuando el burgués afirma que Jesús es Dios”

Dándose cuenta del relieve de la persona cuya vida iban a narrar, los evangelistas Mateo y Lucas, abren sus evangelios haciendo una reconstrucción simbólica de su árbol genealógico. En la reconstrucción de Mateo tienen un puesto de honor los débiles; las mujeres mencionadas son, en general, desconocidas o de dudosa fama, y cuatro mujeres de la lista son extranjeras, en una temprana superación de límites étnicos o geográficos, tema hoy de gran actualidad.

Todos sabemos quiénes son hoy los débiles de la economía, de la política, de la sociedad, de la vida. María y José eran gente humilde, débiles en lo social y en lo económico. Y el nacimiento de Jesús se anuncia a unos pastores, gente marginal y mal vista en su tiempo. Ernest Bloch diría que los evangelistas Mateo y Lucas, “convocaron a todos los débiles al establo”. Y que, en la muerte de Jesús en el patíbulo, símbolo de ignominia y marginación, permanece su roce con la gente humilde, con las víctimas de la desigualdad y el injusto reparto de bienes. Este es el ELOGIO que un ateo y un cristiano luterano hacen de la Navidad y la muerte de  Jesús.

¿Cuáles son ahora LOS DESAFÍOS?

Es verdad que la humanidad ha producido grandes avances en la lucha contra la pobreza, y que disponemos de medios a nuestro alcance para acabar con el hambre y las enfermedades. La revolución digital ha puesto en manos de casi todos, incluso de gente muy pobre, medios de comunicación accesibles que acortan las distancias y hacen el mundo más pequeño e interdependiente. La sociedad se ha vuelto más sensible a las cuestiones ecológicas y medioambientales, y a las discriminaciones por razones étnicas, de condición u orientación sexual, o de religión o increencia. También nos generan esperanza algunas alternativas económicas que van surgiendo. Vivimos con alegría la actitud evangélica, cercana y acogedora del papa Francisco, que orienta a nuestra Iglesia a curar heridas  siendo un “hospital de campaña” y a vivir su unidad en la riqueza de su pluralidad. Pero todavía hay en el mundo demasiada desigualdad y  sufrimiento.

Dos cuestiones deberían ser todos los días noticia de primera plana en la prensa escrita y digital, y abrir los telediarios y boletines horarios de la radio: “10.000 niños mueren cada día por causas evitables, y 60 millones de personas, hermanos y hermanas nuestros, huyen de la guerra y del horror, buscando un refugio que no encuentran” Esa es la primera y verdadera actualidad del mundo, y los medios deberían hacer “una opción preferencial por la verdad”. Pero el pensamiento único se ha impuesto a una con el control de los grandes medios dominantes que invitan a un modelo de vida consumista, individualista y depredador.

La desigualdad mundial ha crecido de tal manera que 62 personas acumulan tanta riqueza como la de la mitad de la población del planeta.  El poder financiero y de las grandes transnacionales se ha impuesto y no hay una autoridad mundial democrática que lo embride. Buena parte de la ciudadanía, especialmente los jóvenes, mira con gran recelo y desafección a la vida e instituciones políticas, porque no cesan los casos de corrupción y las prácticas de fraude y elusión fiscal.

Es precisa una ciudadanía consciente, bien informada, activa y organizada, dispuesta a movilizarse en favor del bien común, la paz y la justicia. Para nosotros el diálogo y la praxis  fe-justicia tiene hoy nuevas dimensiones: la crisis socio-ambiental y la urgencia de una ética planetaria; la igualdad con equidad, y el derecho a la diferencia; la revuelta cultural contra el feminicidio y el mal trato a mujeres y minorías;  la necesidad de una mirada compasiva y de una actitud de cuidado de las personas y de la naturaleza; y, entre nosotros, el trabajo a favor de la reconciliación y la convivencia. La realidad nos interpela y obliga a trabajar en cualquier ámbito donde humanizar tantas situaciones de desigualdad y sufrimiento.

Pero queremos poner el acento en la necesidad de un cambio personal y familiar hacia una vida más sobria para que otros puedan vivir, y entregada al servicio de los últimos. Hemos de ser capaces de pensar de manera crítica y de vivir sabiamente, en colaboración con otras personas,  sin olvidar a las futuras generaciones, uniendo  estrechamente las cuestiones social y ecológica. Ser partidarios y protagonistas de una vida buena, entendida como un regalo, un don gratuito, que hemos de disfrutar con lo sencillo, con el descanso, con el silencio y  la contemplación, y también con la fiesta y la dimensión celebrativa.

La Navidad es una fiesta, puede ser razón de esperanza, en que puede crecer nuestro grado de humanidad. Por eso hemos escrito su elogio y también hemos anotado el compromiso con sus principales desafíos.  Un saludo fraternal y el deseo de una FELIZ NAVIDAD. EGUBERRI ON.

Pamplona y Tudela. Navidad de 2016

 

   
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