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La Congregación para la Doctrina de la Fe, aparentemente con asentimiento del Santo Padre, ha dado una respuesta negativa a la pregunta realizada por el Sínodo de Obispos de Alemania, acerca de si la Iglesia tiene poder para impartir la bendición a uniones de personas del mismo sexo. Ha publicado su oposición seguida de una extensa nota.

Desde Crismhom, Comunidad cristiana LGTBI+H y asociación de diversidad sexual e identidad de género, expresamos nuestro dolor e indignación por semejante respuesta, y oramos profundamente por la conversión de los corazones que desde el seno de la Iglesia no son capaces de escuchar el mensaje evangélico del Amor de Dios. Un Amor sin límites basado en la persona y en la mirada de Dios.

Junto a otras entidades del colectivo LGTBI y de la vida religiosa que están avanzando en la consecución del Reino, exponemos:

1. El argumento principal y casi único del responsum es que Dios, supuestamente, ha establecido su designio sobre este asunto de forma terminante, eterna e indiscutible, concretamente en [la interpretación humana e histórica de] los relatos de la Creación del Hombre (Génesis, 1 y 2).

Así, siglos de historia, avances sociales, descubrimientos antropológicos y científicos, luchas y conquistas de derechos humanos, y lo que es más importante, de sufrimiento y marginación de las personas (LGTBI y otros colectivos), que estaban empezando a desaparecer, se estrellan contra la interpretación sesgada de unos textos de varios miles de años de antigüedad, que relatan de forma mítica los orígenes del mundo y cuyas enseñanzas teológicas pueden y deben ser reinterpretadas una y otra vez, a medida que se suceden las generaciones humanas, como ya se hace por otra parte y afortunadamente, con otros textos bíblicos en incontables ocasiones.

Documentos oficiales como este responsum colaboran a perpetuar situaciones de injusticia, marginación y dolor en muchos lugares del mundo. Tomemos como muestra lo recientemente vivido en Ghana. Por ello, hacemos un llamado a cualquier persona de fe y buena voluntad, para que alce su voz contra esta postura radical.

2. Las personas LGTBI cristianas han descubierto, gracias a la Fe, el Amor incondicional que proviene de Dios. Un Dios Padre-Madre, Hijo y Espíritu Santo, que ama a las personas tal y como son, porque así las creó. El amor diverso LGTBI, cuando es auténtico, es tan santo como el heterosexual, y lamentablemente debemos orar aún por la iluminación de cualquier persona que lo vea todavía como pecaminoso o vergonzoso, ya sea en el Vaticano (donde es evidente que queda camino evangélico por recorrer) o en cualquier otra iglesia o institución.

Nos unimos al teólogo católico Brinkschroeder, que afirma que las discusiones espontáneas que han surgido en Alemania sobre estas ceremonias de bendición son una señal de que el pueblo de Dios está más empoderado que en el pasado, y está pidiendo una argumentación teológica real, que no se base en viejos prejuicios y autoridades sesgadas: “No podemos considerar un argumento sobre la diversidad sexual y de género que proviene del Catecismo Católico como justificado teológicamente simplemente porque aparece allí, especialmente porque hay muchos estudios que ya han demostrado su falta de apoyo bíblico y académico”.

3. Las personas LGTBI católicas, y otras muchas católicas de orientación heterosexual, están deseosas de escuchar una Buena Noticia de acogida, participación y celebración de su vida de Fe, incluyendo su amor diverso, por parte de las instituciones de una Iglesia Católica a la que por el bautismo pertenecen y de la cual son hijos, hijas e hijes. Revindicamos aquí la urgencia de una igualdad de derechos. No nos conformamos con una bendición, aunque sea un paso adelante. Los sacramentos deben ser igualitarios, como el Amor de Dios ha sido siempre.
Nos unimos a la Red Global de Católicos Arcoíris, y compartimos sus palabras: Que la Iglesia, como San Pedro, comprenda que “lo que Dios ha purificado, no debes llamarlo impuro” (Hechos 10, 15)

4. Gracias a Dios, más allá y más acá de las instituciones hay otra Iglesia de Jesús que camina por la historia, haciéndose cercana a todo ser que busca y sufre. Una Iglesia en la que las personas LGTBI pueden sentirse absolutamente celebradas y bendecidas, sin prejuicios. Desde Crismhom seguiremos apostando por esta línea de iglesia cristiana.
Queremos agradecer inmensamente la labor callada y sincera, labor de Fe y Amor, de todas esas personas.
También, queremos abrir los brazos y el corazón a la conversión de quien, desgraciadamente, convierte en propio y reglado un Amor que supera las capacidades de cualquier ser humano.

   
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