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La construcción continuada de una Unión Europea que beneficie a toda la ciudadanía es el fin de las negociaciones por parte de los Estados miembros para dar prioridad a los objetivos comunes y rechazar las políticas fundamentalistas.
Las Instituciones Europeas han tenido una actuación meritoria desde su fundación,  pero ahora se hallan en serias dificultades para seguir con su labor.
La crisis económica ha generado miedo e inseguridad lo que conduce, por un lado, a protestas de poca entidad, y, por el otro, a corrientes de simpatías hacia soluciones nacionalistas que son contrarias a las políticas de interés común dentro de la Unión Europea.
Se incrementan el desempleo y las desigualdades, se reduce el bienestar debido a una tributación insuficiente de los patrimonios y de las grandes compañías, cae la tasa de natalidad y los sueldos bajos, mientras que algunos Estados miembros rechazan a las personas migrantes que serían beneficiosas para contribuir a la economía porque les ven como la causa de nuestros problemas.
La ausencia de una política común en asuntos extranjeros por parte de la Unión Europea provoca una creciente pérdida de influencia en el escenario internacional mientras se vuelve a una especie de “Guerra Fría”, al aceptar el fuerte desplazamiento de la OTAN hacia las fronteras de Rusia.  Por otra parte, se rechaza la firma del Tratado de la ONU sobre el desarme nuclear, y, en consecuencia, hay una pérdida de confianza en el multilateralismo.
Debemos contribuir a paralizar este deterioro. La EN-RE, creado hace treinta años en la búsqueda de una Europa nueva, da su opinión y declara su voluntad de contribuir a un futuro mejor. La EN-RE espera que la Iglesia Católica se oponga a toda clase de nacionalismos y fundamentalismos, continúe su relación con las otras denominaciones cristianas y aumente el diálogo con las demás religiones y las personas portadoras de otras convicciones éticas.
La EN-RE está comprometida con:
una mayor cohesión social basada en políticas democráticas que contrastan con el excesivo poder de la economía de mercado y la hegemonía de las finanzas internacionales; 

la mejora del bienestar, la justicia social y el empleo, y la reducción de las desigualdades;

las políticas destinadas a integrar a los migrantes que incluyen el rescate en el mar, generalizando una “ruta humanitaria” con la aceptación de estos objetivos por parte de todos los Estados miembros de la Unión Europea y el primer compromiso del Parlamento Europeo elegido deberá ser la cancelación del Proceso de Dublín;
una aplicación rigurosa de los compromisos aceptados en el COP21 de Paris sobre el cambio climático. La  EN-RE participa en el sentimiento común de los católicos de base de que “otra Europa es posible”.  Las elecciones de mayo al Parlamento Europeo suponen un reto importante para una sociedad más justa en la Unión Europea

Mayo 2019
Red Europea Iglesia por la Libertad EN-RE

   
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