VII ENCUENTRO DE REDES CRISTIANAS
23 y 24 de octubre de 2021

 

Enviado a la página web de Redes Cristianas

“Por el derecho de las personas migrantes a vivir en un lugar digno”
El Círculo de Silencio de hoy tiene muchas connotaciones especiales y está cargado de fuertessentimientos.
En primer lugar, queremos tener presente como muestra de reconocimiento y cariño al Padre Gabriel que nos dejaba el pasado 13 de noviembre. Gabriel fue desde el año 1994 director del Secretariado diocesano de Migraciones de nuestra diócesis, cargo que desempeñó con entrega, volcado en defender los derechos de los migrantes y trabajando sin descanso por su integración en nuestra sociedad.

Por otro lado, el próximo sábado 18 se celebra el Día Internacional del Migrante, proclamado por la ONU en el año 2001. Con tal motivo, hoy queremos recordar que el derecho a migrar es uno de los contemplados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Esta Declaración Universal no habla de impedir las migraciones, sino de posibilitar las condiciones para que nadie se vea forzado u obligado a
salir de su tierra. 

Aún así, la actual situación económica, europea y mundial y las condiciones de guerra y ausencia de derechos en tantas zonas de nuestro planeta, reclaman y hacen urgente la necesidad de la cooperación internacional para hacer frente de manera integral a los desafíos de la migración con pleno respeto a los derechos humanos. Estamos viendo cómo en los últimos años la vulnerabilidad de las personas migrantes
lejos de reducirse ha ido creciendo y multiplicándose.

Desde hace años, el Mediterráneo está siendo escenario de tragedias por las tentativas para llegar a Europa de personas provenientes de África, Oriente medio y Asia. Según datos de la OIM (Organización Internacional para las Migraciones) unas 1.917 personas habrían perdido la vida en este año 2021 en el Mediterráneo.

Personas que sólo aspiraban a mejorar sus condiciones de vida o que, directamente, huían de la muerte.
Independientemente de cuáles sean los motivos en estas migraciones, es una tragedia
retransmitida diariamente que, más allá de remover conciencias, exige la adopción de medidas que eviten las muertes y las causas que originan las migraciones forzosas. Es cada vez más necesaria la ejecución de políticas racionales de gestión de fronteras y el rechazo al trato de las personas migrantes como delincuentes; a la concentración de los refugiados en campos en los que escasean condiciones mínimas de respeto a sus derechos; a la proliferación de vallas, alambradas, concertinas; y a las ‘devoluciones en caliente’.

Es vergonzoso tener que recordar a los Estados que deben respetar el ordenamiento jurídico y el derecho internacional.
Ya es hora de que los dirigentes de todos los países reconozcan la movilidad humana como uno de los mayores retos de nuestro tiempo y estén dispuestos a sumar sinergias para ofrecer respuestas positivas tanto para los migrantes como para los países de origen, de tránsito y de destino.

Traemos hoy a nuestro círculo de silencio de manera especial a los miles de hombres, mujeres y niños que se encuentran atrapados en la frontera entre Bielorrusia y Polonia y que están sufriendo hambre, frío y muerte.

Reclamamos que se encuentre una pronta solución a esta situación y que, mientras tanto, se pongan en marcha los recursos y medidas necesarias para poder dar una acogida digna a estas personas. Que no tengan que seguir pasando hambre y frío, que su techo no sea el cielo en este frío invierno.

Ante la situación dramática y las condiciones inhumanas en las que están viviendo estas personas, las palabras ya no nos sirven, están tan manoseadas, hemos dicho tantas veces lo mismo, que pareciera que ya no expresan lo que queremos decir y denunciar. Sólo nos queda el grito rebelde y contenido del SILENCIO para denunciar todo lo que está ocurriendo.

Hoy con nuestro silencio simbolizamos el grito de los inmigrantes y refugiados que sufren en el mar, en los campos de refugiados, en los desiertos y en las fronteras.
Aprovechando la cercana celebración del Día Internacional del Migrante y del Nacimiento de Jesús, queremos reclamar desde nuestro Círculo de silencio el DERECHO de los migrantes y refugiados a ser acogidos y a vivir en un lugar digno y no en “pesebres”.

Ahora que se aproximan las fiestas navideñas, días en los que estaremos ocupados con preparativos, comidas, regalos, etc. sirva también este acto simbólico de hoy para recordarnos que en esos días miles de personas seguirán huyendo de conflictos, torturas y penurias. Que cientos de personas se jugarán la vida en las fronteras creadas por el hombre en busca de una oportunidad que le fue negada injustamente.
Que las luces y la alegría de estas fiestas no apaguen la voz de los que sufren.
Que el Amor y la Justicia que pronto se hará hombre, sea repartido a todos los hombres y mujeres del mundo.

Amigos, comienza nuestro TIEMPO DE SILENCIO.

MESA DIOCESANA DE ATENCION Y ACOGIDA DE MIGRANTES Y REFUGIADOS
DE CÁDIZ Y CEUTA.

   
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