Gaspar García LavianaEL PAPA FRANCISCO

 

En anteriores reflexiones habíamos manifestado nuestro pesimismo analizando la deriva de la Iglesia que nos mostraba el fracaso del Concilio Vaticano II. El Nuevo Catecismo y la posterior reforma de las leyes eclesiásticas son fiel reflejo de ello. Después de la renuncia del Papa Benedicto también hicimos públicas  en Marzo nuestras esperanzas de que el nuevo Papa fuese un revulsivo renovador en nuestra Iglesia. Soñábamos con un Papa que ayudara ala Iglesia, vestida solamente de evangelio y sandalias,  a volver a una religiosidad determinada por la austeridad y la pobreza, que no le doliera meter la hoz en el lujo de las poderosas instituciones eclesiásticas del Vaticano, que terminara con las pomposas liturgias, que revalorizase la colegialidad de los obispos, que se enciscara en el convulsivo río de la vida cotidiana; soñábamos con un nuevo Papa que oxigenara a la Iglesia y le diese  un profundo aroma de libertades, que le diera un rostro verdaderamente popular por estar cercana a los empobrecidos, que incentivase la corresponsabilidad y participación en la vida de la iglesia, en igualdad de condiciones en todo de mujeres y hombres; soñábamos con una iglesia servidora del mundo moderno, radicalmente compasiva. Una iglesia que fuese amablemente aceptada y pudiera así cooperar con todas las personas de buena voluntad en el quehacer de un mundo mejor, el Reino predicado por Jesús de Nazaret.

 

Con la llegada del Papa Francisco parece que nuestros sueños pueden hacerse realidad. Nuestras primeras sorpresas fueron: lavar los pies a tres chicas  en un conjunto que representaba a los doce apóstoles, rechazar el apartamento pontifical y vivir en la residencia Santa Marta, recalcar su título de obispo de Roma frente al de Papa y afrontar directamente los problemas más urgentes. Luego vienen otros hechos de mayor calado: crea un grupo de ocho cardenales de todos los continentes para revisarla Curia Romana y una comisión de expertos tanto para estudiar los problemas de la iglesia como para proponer soluciones. En la visita a Brasil habla primero de los problemas del mundo sin referencias religiosas, como alguien del mundo, apoya a los jóvenes que luchan para hacerse un sitio en la sociedad y les dice que tienen que despertar a los obispos. En el avión habla de la homosexualidad de una manera bien distinta a como anteriormente se hacía. Últimamente fue muy llamativa su respuesta al intelectual italiano Scalfari. Lo fue por haberlo hecho, por el tono y por el contenido mismo.

 

El Papa Francisco ha sido una sorpresa que nos ha animado en la fe. No sólo lo fue para nosotros, sino para otros muchos, incluyendo algunos medios de comunicación que no dejan de recoger su innovador modo de ser Papa: humilde, sencillo, dialogante, cercado, preocupado por los más empobrecidos. Hoy queremos sencillamente manifestar la esperanza que ha renacido en nosotros con el nuevo Papa Francisco, reafirmada por la presencia de ese mismo sentimiento en muchos fieles y en importantes pensadores, tanto católicos como de otras religiones, e incluso agnósticos. Quisiéramos que este su modo de ser pastor, oliendo a oveja, se irradiara a todos los que han asumido ese servicio en la Iglesia. Y, siendo sinceros, bien es verdad que nos tememos que algunos traten de ahogar la fuerza de este Espíritu, como sucedió después del Concilio Vaticano II.

 

Con este comunicado queremos mostrar al Papa Francisco nuestro apoyo, aisladamente poco importante, lo sabemos, pero, unido a cuantos creen ver en él un futuro esperanzador, quisiéramos le sirviera para fortalecerle y animarle a que haga la profunda renovación que necesita nuestra  Iglesia.

 

FORO DE CRISTIANOS “GASPAR GARCÍA LAVIANA”

SEPTIEMBRE DE 2013

www.forogasparglaviana.es

   
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