VII ENCUENTRO DE REDES CRISTIANAS
23 y 24 de octubre de 2021

 

Enviado a la página web de Redes Cristianas

Las organizaciones y personas abajo firmantes nos unimos a la tristeza e indignación
por el asesinato de los jesuitas Javier Campos Morales (el Gallo) y Joaquín César Mora
Salazar, ocurrido este lunes 20 de junio en la comunidad rarámuri de Cerocahui
(Chihuahua, México), cuando intentaban ayudar a una persona que, perseguida por
miembros del crimen organizado, se refugió en el interior del templo, también fue
victimado y los tres cuerpos desaaparecidos.

Denunciamos que no son muertes circunstanciales, sino consecuencia directa de la
inacción, ineficacia y complicidad de los gobiernos frente a los cárteles del narcotráfico y sus brazos armados que, como en muchas regiones, mantienen asoladas y en total vulnerabilidad a las comunidades de la Sierra Tarahumara. El martirio de Javier y Joaquín es también consecuencia directa de su compromiso firme con dichas
comunidades, en la construcción de una paz justa para la región.

Alzamos nuestra voz contra estos deplorables actos que no son aislados en la región ni
en el país, sino signos cotidianos de la inseguridad y violencia exacerbadas que imperan
en gran parte del territorio nacional, a la luz del día, con total impunidad y abierta

complicidad con las autoridades.
 
En medio de estos acontecimientos y de un país que no logra levantarse de una espiral
de violencia que ha cobrado más de 350 mil vidas, 100 mil personas desaparecidas y
decenas de miles de desplazados por la violencia y el despojo:

 Exigimos el esclarecimiento inmediato del asesinato de nuestros compañeros
Javier Campos y Joaquín Mora y de la tercera persona de identidad hasta ahora
desconocida; así como el deslinde de responsabilidades, para evitar que
prevalezca la impunidad por la omisión judicial y de las fiscalías.
 Reclamamos justicia y reparación del daño a sus familias y a las comunidades
de la región por estos crímenes que hieren aún más el tejido comunitario y
ahondan la inseguridad y violencia.

 Demandamos inmediata seguridad para los demás miembros de la comunidad
jesuita en la Sierra Tarahumara, cuyo trabajo misionero en defensa de las y los
más pobres está permanentemente amenazado por el crimen organizado. No es
la primera vez que se enfrentan a estos hechos, ¡exigimos que sea la última!

 Instamos a las autoridades de todos los niveles de gobiernos y en particular al
ejecutivo federal a atender el llamado de muchas organizaciones sociales y
comunidades por el fin de la violencia en el país, para que modifiquen
estructuralmente la política de seguridad y de enfrentamiento del crimen
organizado: la militarización no es el camino, sólo la paz con justicia construida
entre todas y todos.

 Expresamos nuestra entera solidaridad con los familiares de las víctimas de
estos crímenes atroces, con las comunidades rarámuris afectadas y con la
Compañía de Jesús en México por la irreparable pérdida.

Hacemos finalmente un llamado a todas las personas de buena voluntad, a las
organizaciones sociales y comunidades eclesiales, a unir sus voces proféticas para
denunciar estos lamentables hechos que pudieron y debieron evitarse. También a sumar
esfuerzos por la reconstrucción del tejido social y la construcción de una paz duradera que nazca de la verdad, la justicia, la reparación y la no repetición.
 

¡Ni uno más! ¡Ni una más!  

¡Aparición inmediata de todas y todos nuestros desaparecidos!

Bienaventurados los que construyen la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios

   
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