VII ENCUENTRO DE REDES CRISTIANAS
23 y 24 de octubre de 2021

 

Enviado a la página web de Redes Cristianas

Siguiendo a Jesús, la orientación básica de la espiritualidad cristiana consiste en el compromiso con la vida humana: su seguridad, su dignidad, sus derechos y su felicidad.
ESQUEMA
1.- ALGUNAS CUESTIONES PRELIMINARES
2.- CIFRAS QUE SACUDEN LA CONCIENCIA
2.1.- Mapa de la desigualdad: Desheredadas
2.2.- Ellas: las más pobres de los pobres
3.- CONSTRUIR EL REINO ES SUBVERTIR EL SISTEMA OPRESOR
3.1.- Identificar los paradigmas que sustentan el sistema
3.2.- Visibilizar las víctimas: lo que no se nombra no existe

4.- PROPUESTAS TEOLÓGICAS DESDE LA PERSPECTIVA DE GÉNERO
4.1.- Contar a Jesús centradas en el Reino
4.2.- Contar con Jesús desde el discipulado de iguales
5.- LOS DERECHOS HUMANOS SON LA BASE DEL MENSAJE DE JESÚS
5.1.- Experiencia femenina del mal
6.- UNA AUTÉNTICA ESPIRITUALIDAD: LIBERADORA E INTEGRADORA
7.- UN MUNDO DIFERENTE: DESDE LA SABIDURIA DIVINA
7.1.- Restaurar para sanar
7.2.- Co-crear la propia vida, re-construir otras vidas
7.3.- Crear comunidades cristianas vivas con liderazgos saludables
1 Conferencia pronunciada en la XVII Semana Andaluza de Teología Seguir a Jesús desde las víctimas,
Málaga, 22 Noviembre 2014
2
Agradecimiento
En primer lugar, quiero agradecer a la organización la invitación y la
oportunidad de participar en esta conocida y famosa Semana Andaluza de
Teología, felicitar a todas las personas que lo hacéis posible. Siempre es un
placer volver a Andalucía. Me siento “con temor y temblor” ante la confianza
depositada, y ante este auditorio imponente.

1.- ALGUNAS CUESTIONES PRELIMINARES

Punto de partida
Desde el momento en que supe que tenía que preparar este tema, sentí una gran alegría y también una gran responsabilidad. Me preguntaba porque el tema lo sentía cómo propio y de dónde procedía esa inquietud, en mi búsqueda
encontré alguna posible respuesta.
Para ubicar y comprender mi inquietud, observé que un pensamiento me asaltaba: ¿Por qué me sentía como parte de las últimas?, acaso no iba a contar quiénes son, descubrí que de alguna manera estaba dentro del escenario no fuera.

Y fui comprendiendo mi inquietud, que respondía a la experiencia común de sufrimiento de las mujeres, a la experiencia del mal, por eso, me siento “última”, en esas categorías que construimos los seres humanos. En mi
condición de mujer, sentía el dolor de mi género, en mi condición de cristiana, sentía el dolor de la Iglesia, en mi condición de teóloga, sentía el dolor de la invisibilidad, fueron todas esas razones que me recordaron que mi reflexión nacía de la experiencia, que era contextual, y cómo, a través de mi propia historia, la teología feminista critica de la liberación me aportó claves liberadoras para releer mi historia como mujer, como cristiana, como teóloga.

3
Desde esta perspectiva, como sujeto teológico y no como objeto de la teología, quiero aportar mi reflexión, para recuperar la voz espiritual, moral, social y teológica, esa voz que siempre tuvimos, y que el patriarcado nos
arrebató.

En mi infancia recuerdo me fascinaba la figura de Jesús, me parecía un ser revolucionario, que echaba del templo a quienes hacían un uso inadecuado de él, que también se enfadaba, -no solo era rubio con los ojos azules-. Era
curioso, no entendía, por qué era rubio con ojos azules, si era judío, y además en todas las historias que me contaban, solo existían dos mujeres, la Virgen y la pecadora arrepentida, ¿no había mujeres en la Biblia? ¿No había mujeres en tiempos de Jesús? La historia del pastor que conduce las ovejas, y sobre todo, a las descarriadas, no me gustaba, pues no me sentía oveja, y sigue sin gustarme. Mis preguntas no obtenían respuestas, solo que era así, pero me parecía extraño, que si Dios era justo, bueno y hacia salir el sol sobre malos y buenos, ¿porque sólo había discípulos, seguidores, Dios era Padre, Jesús era su Hijo, y el Espíritu era una paloma? entonces ¿qué papel podía tener yo en aquella historia, si era una niña?. Todo aquello no me cuadraba, pero lejos de hacerme abandonar, pensando que era un cuento, me hizo buscar qué sentido tenía. ¿Cómo iba a creer en un Dios que discrimina? Aquella niña que no entendía casi nada, fue quien me guio para no dejar de hacer preguntas, la diferencia fue la que me zarandeó desde entonces.

Hoy me sigue fascinando Jesús, pero tuve que deconstruir los presupuestos en los que fui socializada, deconstruir las imágenes sobre Dios, deconstruir la teología aprendida, entre otras cosas, y en ello sigo.
Contar a Jesús, desde otros paradigmas como una búsqueda vital es apasionante, sobretodo, por la coherencia de su vida y su mensaje, y por las implicaciones que tiene su legado.
Por todo esto, es importante no olvidar que toda reflexión teológica, es contextual, y es subjetiva, venga de donde venga, puesto que está condicionada por el contexto de quien la realiza, y en este sentido, es dinámica y se va construyendo. Tener claro esta idea, puede ayudarnos a tomar conciencia de nuestra corresponsabilidad.

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2.- CIFRAS QUE SACUDEN LA CONCIENCIA

Para iniciar nuestro breve recorrido, es importante ir poniendo nombres a las “ultimas”. Detrás de las cifras hay rostros, vidas, historias, que sacuden nuestra conciencia, si no nos indignan y nos mueven es que hemos perdido
nuestro índice humano. Esos rostros se dibujan en el mundo en forma de niñas, y en forma de mujeres.
En el año 2013, el lema de la campaña anual de Manos Unidas, era “No hay justicia sin igualdad”, basada en el tercero de los Objetivos de Desarrollo del milenio: “Promover la igualdad entre los sexos y la autonomía de la mujer” 2
Y tal y cómo aparecía en la presentación de dicha campaña, las cifras son las cifras de la vergüenza.

El Informe de la Campaña de Manos Unidas 3 decía que:
· El 70% de los 1300 millones de personas que viven en pobreza extrema son mujeres, el 60% de las personas con hambre en el mundo, también son mujeres.
· 2/3 de los 1000 millones de las personas que no saben leer son mujeres.
Esto genera desigualdad y hace que la mujer dependa constantemente del hombre.
· Se estima en 2 millones de mujeres y de niñas al año el número que son objeto del comercio internacional, la mayoría para ser explotadas sexualmente.
· El matrimonio infantil en el que un contrayente o ambos son menores de 18 años, los padres lo permiten por tradición, necesidad económica, etc., creyendo que les protegen y en la mayoría de los casos ella no presta su
consentimiento libremente.

2MANOS UNIDAS. (2013). Recuperado el 9 de octubre de 2014, de http://blogs.vidasolidaria.com/manosunidas/
2013/02/06/manos-unidas-campana-liv-no-hay-justicia-sin-igualdad/
3 MANOS UNIDAS. (2013). Recuperado el 10 de octubre de 2014, de

http://blogs.vidasolidaria.com/manos-unidas/2013/01/24/campana-manos-unidas-liv-no-hayjusticia-

sin-igualdad/
5
· De 1990 a 2010 el trabajo asalariado de la mujer se ha mantenido en un 52% lo cual significa que gran parte de su labor no se ha valorado.
· La dificultad para acceder a los recursos naturales y al crédito, les obliga a depender de los usureros, agravando su ya precaria situación.

2.1.- Mapa de la desigualdad: Desheredadas
El Índice de Equidad de Género (IEG) mide la brecha entre hombres y mujeres en educación, actividad económica y empoderamiento político. Desde el año 2007 Social Watch desarrolla el IEG para volver más visibles las
inequidades de género y para monitorear su evolución en los diferentes países del mundo.4
La brecha de género se constata en multitud de estudios e informes, que analizan la desigualdad de oportunidades entre hombres y mujeres5, solo quiero mostrar estos datos, que me impactaron, y creo son reveladores y
concretos, para nuestra reflexión.
Fuente: http://www.manosunidas.org/noticia/abril-india-acceso-las-propiedades
4 Más información: http://www.socialwatch.org/es
5 Véase: Informe de Desarrollo Humano (IDH) http://hdr.undp.org/es/content/el-%C3%ADndice-dedesigualdad-
de-g%C3%A9nero-idg.
ONU Mujeres en: http://www.unwomen.org/es
WORLD ECONOMIC FORUM “The global gender gap report” en:

http://www3.weforum.org/docs/WEF_GenderGap_Report_2012.pdf

UNICEF en: http://www.unicef.org/spanish/mdg/gender.html
AMNISTIA INTERNACIONAL en: https://www.es.amnesty.org/temas/mujeres/
6
Como podemos ver en esta imagen, en los indicadores de la población, aunque el trabajo de las mujeres, representa el 52 % del total, sólo poseen el 1% de la tierra, el 2% del crédito agrícola y el 10 % del dinero en propiedad. El
67 % de los pobres en el mundo son mujeres, ellas representan el 80 % de la población desnutrida, el 70 % de adultos analfabetos y el 67% de los niños no escolarizados. Respecto a su acceso a los puestos de decisión política y
económica, las mujeres sólo ocupan un 17% de los escaños parlamentarios, un 16% de los puestos ministeriales y un 14% de los puestos de dirección económica.

2.2.- Ellas: las más pobres de los pobres
A partir de los datos, podemos concluir, que es un riesgo real nacer mujer en este mundo. Ellas son las más pobres de los pobres. Que el 1% de la tierra, únicamente, esté en manos de las mujeres, nos convierte en desheredadas, y parece que se cumpla aquello de desterradas hijas de Eva.
La desigualdad y opresión de las mujeres en el mundo, no es una cuestión sociológica, únicamente, lo es política y también, teológica. La teóloga Lucia Ramón lo explica así:
Es teológica, porque tiene que ver con la acogida y el desarrollo del Reino de Dios en y en nosotros. A la luz del Dios de Jesús, que nos ha creado tanto a hombres como a mujeres a su imagen y nos muestra una nueva visión de la humanidad y de las relaciones humanas que la Iglesia está llamada a encarnar, la discriminación de la mujer interpela nuestra aceptación pasiva de la injusticia que supone que más de la mitad de la humanidad disfrute de menos oportunidades de vida y de desarrollo por razón de sexo. 6
6 Ramón Carbonell, Lucia (2007). Introducción a la Teología Práctica Feminista: Algunos desafíos de la
ética teológica feminista, Manuscrito inédito, Apuntes procedentes de Unidad Didáctica 4 Moodle Efeta,
4.
7
3.- CONSTRUIR EL REINO ES SUBVERTIR EL SISTEMA OPRESOR
Recuerdo hace años, leí un libro que se llamaba “Deseo, mercado y religión”, del teólogo coreano Jung Mo Sung, que me ayudó a comprender las relaciones entre economía y teología. Desde entonces, me interesó, estar alerta de las lecturas sacrificiales de la teología y las justificaciones capitalistas de las injusticias sociales.
El mensaje transmitido desde la Iglesia-Institución, sobre el sacrificio, la culpa y la abnegación está interiorizado en el inconsciente del colectivo cristiano, sobre todo por las mujeres, puesto que el patriarcado eclesial lo
diseñó para ellas. Pero hay que despertar, pues lo que Dios quiere “es misericordia y no sacrificios” (Mt 9,13).

Ignacio Ellacuria decía, a propósito, del pueblo crucificado que: El misterio de la cruz poco tiene que ver con la represión gratuita que sitúa la cruz donde uno quiere y no donde está puesta, como si el propio Jesús hubiera
buscado para sí la muerte en cruz y no el anuncio del Reino.7
El anuncio del Reino es subversivo en sí mismo, porque removió las leyes establecidas en tiempos de Jesús, y las remueve ahora. A Jesús le costó la vida, ahora es el sistema establecido, neoliberal, capitalista y patriarcal el
que se cobra muchas vidas, demasiadas vidas, y la opción por las últimas, implica no ser cómplice del sistema, implica despertar las conciencias, implica dar testimonio de nuestra fe en el Dios que quiere que “todos tengan vida y la tengan en abundancia” (Jn 10,10). Para ello es importante identificar los paradigmas que sustentan este sistema.

3.1.- Identificar los paradigmas que sustentan el sistema
Una clave que podemos tener en cuenta, es la cosmovisión dualista de la realidad, que subyace en la mayoría de las culturas, no sólo en la judeocristiana, y que se basa en establecer oposición y exclusión, afirmar una idea
supone excluir otra. Este pensamiento supone lucha permanente, puesto que
7 Ellacuría, Ignacio (1978). El pueblo crucificado. En A.A.V.V. Cruz y Resurrección. Presencia de una
iglesia nueva (p.56). México: Centro de reflexión teológica.
8
una de las dos ideas es la que se considera superior a la otra. Este dualismo establece oposición entre lo diferente.8
Este es un paradigma que crea dos partes diferenciadas, – hombres y mujeres, blancos y negros, nacionales y extranjeros, etc.-, una de las partes siempre se considera superior y prospera y progresa a expensas de la otra. El
patriarcado se sirve de esta clave.
Será necesario “superar el dualismo para pensar en clave de interdependencia”. 9
Otra clave, será identificar la lógica de la identidad, que “concibe la diferencia como causa legitima de subordinación, es la lógica perversa que subyace en el orden patriarcal”. 10
3.2.- Visibilizar las víctimas: lo que no se nombra no existe
Para construir el Reino y subvertir el sistema será fundamental visibilizar a las víctimas, por razón de justicia, si no lo hacemos, aumentamos la violencia. Si no existen, no tienen voz, no son escuchadas, y no suponen
ningún cuestionamiento para el cambio, puesto que no existen.

La invisibilidad es una forma de violencia, que aparta del sistema a quienes no interesan, bien porque sacuden las conciencias, bien porque no interesan al entramado político y social. Este silencio constituye un lastre que
genera mayores “cargas” sobre quienes han sufrido abusos de cualquier tipo.
La poeta y activista feminista, Audre Lorde, con conocimiento de haber sufrido bastante en su vida, decía sabiamente “El silencio no te protegerá”.
Muchas otras veces, el sistema culpabiliza las víctimas, y las sitúa en el punto del merecimiento, es esta frase tan perversa: “algo habrán hecho para obtener ese resultado”. Esta afirmación se justifica articulando la culpa. Estas
formas de violencia son tan inhumanas y perversas, como anti-Reino, antievangélicas y anti-cristianas.
8 Ramón Carbonell, Lucia (2008). Introducción a la Teología Práctica Feminista. En M.Arriaga Flórez,
M. Navarro Puerto (eds.), Teologia Feminista II. Sevilla: Arcibel Editores. p.201
9 Idem.
10 Idem.
9

Ante estas mínimas pinceladas de realidad, me preguntaba durante un largo tiempo, por qué desde muchos espacios eclesiales se podían justificar muchas formas de violencia, y se justifican cuando no se condenan, puesto que
el silencio es cómplice. Ante esto, encontré algunas posibles respuestas, son propuestas, que pueden ser útiles para mejorar este mundo, y para deconstruir todo un entramado, que genera infelicidad.

4.- PROPUESTAS TEOLÓGICAS DESDE LA PERSPECTIVA DE GÉNERO

Desde la perspectiva de enfoque que estamos reflexionando, conviene que comprendamos el enorme sentido que tiene, ya que supone un cambio, supone enfocar otra parte de la realidad oculta.
Estas propuestas son desde la perspectiva de género, que es aquella que busca evidenciar que las diferencias entre hombres y mujeres son una construcción social, producto de las relaciones de poder desiguales que se han establecido históricamente en el sistema patriarcal. El género pretende dar visibilidad a la construcción social de la diferencia sexual y a la división sexual del trabajo y el poder. 11
4.1.- Contar a Jesús centradas en el Reino
Contar a Jesús, es contar la historia de alguien subversivo, contar con Jesús es subvertir todo sistema que no promocione el compromiso con la vida, la dignidad y los derechos humanos.
¿Qué historia nos han contado sobre Jesús? ¿Quién nos la ha contado?
¿Desde qué lugar nos han contado su historia? ¿En qué Jesús creo?
11 Murguialday, Clara (s.f). Género. Recuperado 20 octubre 2014, en

http://www.dicc.hegoa.ehu.es/listar/mostrar/108

10

En un grafiti de grandes dimensiones, en la autovía del mediterráneo, a unos 15 km de Valencia, puede leerse un enorme letrero que reza: “Habrá crisis mientras no haya ética”. Esta frase que, por cierto, me encanta que esté
en grande y en el espacio público, explica muy bien la lógica del Reino.

La ética desde donde cada persona actúe, no importa, la clave está en que como ciudadanía, seamos capaces de construir una “ética de mínimos”, puesto que la comunidad cristiana vivimos en una sociedad plural, con
diversidad de filosofías, creencias y opciones. Es decir, al final, lo que importa es lo hagamos por los otros/as, desde las diferentes sensibilidades, desde una opción cristiana, musulmana, atea, etc., multitud de opciones, posiblemente los mecanismos que me muevan a la acción serán distintos, pero el fin ha de ser el mismo, que es la humanidad, que son las otras personas, esto es importante para evitar divisiones, el fin en sí mismo es la felicidad de los seres humanos, la justicia, indiferentemente de la raza, el sexo, la etnia.

Esta ética de mínimos, continuamente me sacude, porque es básica, para trabajar en el mundo en el que vivimos, puesto que es clave para las relaciones con todas las personas, más que predicar, se trata de ética, “por sus hechos los conoceréis” (Mt 7,16).
Contar a Jesús es contar su Reino, y su lógica, que consiste en optar por la transformación social, como denuncia de todo aquello que deshumaniza. La ética cristiana se basa en el Sermón de la Montaña, (Mt 5, 3-12) “felices los que
tienen hambre y sed de justicia, felices los compasivos, felices los que trabajan por la paz”. Y en el texto de Mateo 25,35-40:
“Porque tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, fui forastero y me acogisteis, anduve sin ropas y me vistieron, estuve enfermo y me visitaron, estuve en la cárcel y me fueron a ver, preguntaron cuando le vieron hambriento, sediento… y respondió: En verdad os digo que, cuando lo hicieron con alguno de los más pequeños
de estos mis hermanos y hermanas, me lo hicieron a mi”
11

Este texto, aparte de que es maravilloso, es un texto que nunca se agota, lo leas o lo medites múltiples veces, siempre te aporta cosas nuevas, no son necesarias herramientas de interpretación bíblica para comprenderlo
es un texto genial, que me persigue y que constituye la base, el kerigma del cristianismo
Creo que es claro el mensaje, la ética no es moralina, no importa el sexo, la raza, la orientación sexual, lo que importa es si trabajas por la justicia, por la paz, por la igualdad, la moralidad no radica en los actos sexuales, sino en cómo trato a los demás, si respeto sus derechos, en este sentido, desde mi punto de vista, el evangelio, es una invitación a cumplir los Derechos Humanos, si somos imagen divina, cualquier ser humano es sagrado, y la violación de sus derechos, es antievangélica.

4.2.- Contar con Jesús desde el discipulado de iguales
La cosmovisión binaria y dualista que hemos comentado en el punto
3.1., y que mantiene el sistema patriarcal, es denominado por la teóloga Elisabeth Schüssler Fiorenza, como kyriarcado, porque en él cualquier persona diferente del sujeto griego Kyrios, el señor, – el esposo, el padre, el amo- y que responde al perfil de un varón, blanco, propietario, occidental y libre, es considerado como “lo otro” y subordinado “por su naturaleza”. Este orden se construye como una pirámide de opresiones multiplicativas donde la mujer blanca occidental es considerada como legítimamente subordinada al marido, al señor, y a su vez, los esclavos, los negros o los extranjeros son considerados subordinados legítimamente a las mujeres blancas de élite, en la
base de esta pirámide están las mujeres pobres, negras, indígenas, que son las “otras” de todos los demás12.

12 Ramón Carbonell, Lucia (2007). Introducción a la Teología Práctica Feminista: Revisión de los
conceptos fundamentales de la ética teológica en clave feminista, Manuscrito inédito, Apuntes
prodecentes de Unidad Didáctica 2 Moodle Efeta, 19-20.
Véase: Schüssler Fiorenza, Elizabeth (1996). Pero ella dijo. Prácticas feministas de interpretación
bíblica. Madrid: Trotta, 151-164.
12

Esta pirámide se convierte en un orden de opresiones multiplicativas, el racismo, el sexismo, la edad, la pobreza, la orientación sexual, etc.
Una propuesta de la teología feminista critica de la liberación, es la propuesta de Elizabeth Schüssler Fiorenza, que trata de liberar la teología y la Biblia del kyriarcado/patriarcado.
Ella comenzó a hablar del término Ekklesia de las mujeres13, este neologismo procede del griego, y su significado político es, en síntesis: asamblea de ciudadanos y ciudadanas, es un espacio plenamente democrático que se caracteriza por el sufragio universal, la igualdad de oportunidades, de derechos, de bienestar, político, económico, social, religioso, de heterogeneidad, inclusividad, participación, autodeterminación, liderazgo alternante. 14

Es un nuevo modelo que integra y supera los dualismos, es un discipulado de iguales, donde se crea una comunidad de iguales, integrando la diversidad y eliminando las diferencias de clase, etnia, género. Desde esa concepción se entiende el acceso de todas y todos, desde los talentos recibidos y no desde el poder impuesto.

Con esta propuesta, en palabras de la teóloga Lucia Ramón, vemos cómo:
Las teologías críticas de la liberación comparten el mismo método y objetivos:
1) Análisis crítico de las experiencias del patriarcado y del androcentrismo;
2) Poner en diálogo estas experiencias con una lectura feminista de la Biblia y con otros textos cristianos relevantes;
13 Para un desarrollo del término véase: Schüssler Fiorenza, Elizabeth (1989). En memoria de ella. Una
reconstrucción teológica-feminista de los orígenes del cristianismo. Bilbao: Desclée de Brouwer. (1996).
Pero ella dijo. Prácticas feministas de interpretación bíblica. Madrid: Trotta. (2000) Cristología feminista crítica. Jesús, Hijo de Miriam, profeta de la Sabiduría, Madrid: Trotta.
14 Cursach Salas, Rosa (2006). La institució religiosa en una societat laica. En Associació Cristianisme als
segle XXI (ed.), Religions institucionalitzades en una societat laica, (p.123). Barcelona: El Ciervo.
(Traducción propia)
13
3) Desarrollar estrategias para la acción transformativa y liberadora.
Estas teologías buscan tanto la transformación de las relaciones y de las estructuras patriarcales tanto en la sociedad como en las Iglesias.15

5.- LOS DERECHOS HUMANOS SON LA BASE DEL MENSAJE DE JESÚS

Me parece que las que tienen el coraje de rebelarse a cualquier edad son las que hacen posible la vida…, son las rebeldes quienes amplían las fronteras de los derechos, poco a poco…, quienes estrechan los confines del
mal y los reducen a la inexistencia. NATALIE BARNEY
Hemos apuntado ya, cómo los derechos humanos son la base del mensaje de Jesús, a través de la ética cristiana, pero sabemos del historial que nos precede.

Rosa Regás, en el prólogo del disco de Pedro Guerra “Hijas de Eva”, dice:
“En ninguna de las tres religiones que constituyen la base de nuestra cultura mediterránea y buena parte de la cultura occidental (la católica, la musulmana y la judía) se concede a la mujer la equidad que exige la
Declaración de los Derechos Humanos: “todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos”. En las tres religiones la mujer está sometida al hombre, en las tres la mujer no tiene voz, ni se oyen sus quejas ni sus lamentos, ni se castiga a quien la agrede, porque en las tres se la considera un ser inferior. Esas religiones que, aún hoy tienen o pretenden tener, esgrimiendo razones morales para defender la sumisión, el silencio, el sufrimiento de la mujer en aras de una estructura familiar y económica, y de un orden social piramidal, que sea por eso
mismo controlable e inamovible. Ni el progreso, ni la riqueza, ni las leyes, ni los gobiernos democráticos logran acabar con esa lacra social que provoca cada año en España más víctimas que el terrorismo“.
15 Ibídem., p.180
14

“El patriarcado o kyriarcado es una de las formas en las que las mujeres experimentan el mal, el mal, vivido y también el mal practicado por las mujeres, pues también ellas contribuyen a consolidarlo”.16
Puesto que nosotras hemos sido socializadas en los roles de género, y somos susceptibles de reproducir los roles.
Cuando leí el libro de la teóloga Ivone Gebara, “El rostro oculto del mal”, supuso, una gran revelación, porque tomé conciencia de la experiencia femenina del mal. 17

5.1.- Experiencia femenina del mal
Para explicar brevemente la experiencia del mal, seguiré el excelente texto de la teóloga Lucia Ramón, que afirma:
La teóloga Ivone Gebara da prioridad a los relatos de las mujeres pobres y oprimidas, en su extenso trabajo sobre este
tema, y desde esta opción preferencial agrupa las experiencias del mal de las mujeres en cinco ámbitos: la experiencia femenina del mal como no tener, como no poder, como no valer, como no saber y la discriminación sufrida por el color de la piel. No se trata de unificar el sufrimiento de las mujeres, sino de mostrar lo que hay de semejante en el hecho de ser mujer en diferentes partes del globo.

En primer lugar, La experiencia femenina del mal como “no tener” está ligada al “universal cultural” que impone en todas las sociedades a las mujeres la responsabilidad principal de alimentar y educar a la familia, y de cuidar a los enfermos, los moribundos y los heridos de guerra. Con frecuencia esta responsabilidad se convierte en un “destino”, en un peso añadido que en situaciones
de pobreza se convierte en una carga angustiosa y especifica de
16 Ibídem., p.202
17 Sigo la explicación que realiza la teóloga Lucia Ramón, a propósito del planteamiento de Ivone Gebara
sobre la experiencia femenina del mal, en este sentido, la reproduzco por la calidad de la misma. Véase
también: Gebara, Ivone (2002). El rostro oculto del mal. Una teología desde la experiencia de las
mujeres. Madrid: Trotta.
15
las mujeres. Hasta tal punto se les impone esa responsabilidad que también es un “universal cultural” o social, y por lo tanto no inmutable ni definitivo, en el que en situaciones de extrema necesidad las mujeres lleguen a vender el propio sexo para sobrevivir y salvar la vida de aquellos y aquellas que dependen de ellas.
En segundo lugar, La experiencia femenina del mal como “no poder” sobre la propia vida, como impotencia ante lo
inexorable del mal en la enfermedad y la muerte, en la falta de libertad personal y política y en la “monotonía cotidiana y molesta” de la pobreza femenina. Ese mal oculto, el mal sin gloria que no entra en los anales de la historia y que acompaña a las necesidades más vitales del cuerpo: “cuerpo condenado por el hambre, cuerpo condenado por la sed, cuerpo condenado por la falta de vivienda, cuerpo condenado por la enfermedad, cuerpo golpeado, cuerpo expuesto a la violencia…, cuerpo sin salvación”.

También podríamos incluir en esta categoría la experiencia transcultural de ser excluidas de las funciones religiosas, las barreras que se les imponen para participar en la vida de sus comunidades religiosas por el hecho de ser mujeres.
En tercer lugar, La experiencia femenina del mal como “no saber”, el deseo de saber cómo lugar de crucifixión o la falta de reconocimiento de su saber es otro de los ámbitos del mal que sufren las mujeres. Durante siglos la “sabiduría” se ha considerado el privilegio de una elite masculina convencida de su superioridad. Y a causa de ello cuántas mujeres han pagado con su vida la audacia de querer saber o de afirmar su sabiduría a lo largo de la historia. Todavía hoy muchos saberes siguen estando prohibidos para las mujeres o sólo son accesibles a un coste
personal que no es equiparable al de los varones de su cultura y su condición. Permanentemente las mujeres tienen que
“demostrar” que saben. Para Ivone Gebara, Sor Juana Inés de la Cruz, es testigo de los sufrimientos que de todo ello resultan: “su vida profetiza hoy contra la opresión de las instituciones que, en 16nombre de Dios, mantienen a las mujeres en una situación de inferioridad”.

Ella, como muchas otras todavía hoy “tuvo que volverse ‘simbólicamente’ hombre para poder degustar los frutos
del árbol del conocimiento. Tuvo que aprender a hablar el lenguaje de los hombres (…) para acceder a un mínimo de
reconocimiento público”. Denunció el peso de la doble moral que atribuía mayor responsabilidad a las mujeres en aquellos pecados de las que las mujeres sólo eran parcialmente responsables, porque si hay un dominio del saber propio de las mujeres, no es otro que el del mal y el pecado. Y sufrió las consecuencias de vivir en un mundo que la aceptaba como “mujer doméstica” pero la rechazaba como intelectual, como un ser capaz de pensar en términos de igualdad y responsabilidad con los hombres: el exilio del saber y la escritura dentro de su propio convento. Un exilio
impuesto por las autoridades eclesiásticas con la complicidad de sus superioras, que habían interiorizado el discurso de la superioridad masculina y vivían una rivalidad interna llena de celos y envidias. De su extraordinaria figura la teóloga brasileña destaca que fue precisamente “su deseo de libertad, una libertad que se traduce en sus deseos de saber y de ver reconocido ese saber” lo que le llevó a la transgresión vital y artística, expresión de la libertad posible, como medio salvación.

En cuarto lugar, La experiencia femenina del mal como “no valer” no sólo en relación con los hombres, sino también en
relación con otras mujeres en mejor situación económica o de otras razas privilegiadas. Es la experiencia de ser consideradas como “objetos”, como “mercancía”. Objetos de placer o de odio y de venganza. Su cuerpo es traficado, golpeado, abusado y violado. Utilizado como arma de guerra para minar la moral del enemigo. Sobrecargado con trabajos no reconocido a favor de la familia y de la comunidad, utilizado por la publicidad como moneda de cambio y devaluado por el fundamentalismo estético impuesto por las grandes multinacionales de la cosmética, la
moda y los medios de comunicación de masas.

17
Por último la experiencia femenina de del mal como “la maldición del color de la piel” es otra experiencia que rara vez se menciona pero que constituye un sufrimiento impuesto a muchas mujeres de todo el mundo y una de sus principales fuentes de dolor. La desigualdad social, la miseria y la opresión también están ligadas racismo, pero hasta que las mujeres y los hombres negros no comenzaron a considerar su sufrimiento a causa del color de la piel como un sufrimiento teológico, la teología cristiana no ha comenzado a asumir ese sufrimiento como propio, como
elemento fundamental de la ética cristiana y de la búsqueda de la justicia. 18

6.- UNA AUTÉNTICA ESPIRITUALIDAD: LIBERADORA E INTEGRADORA

La espiritualidad cristiana, ha estado atrapada por muchas normas que le impedían crecer.
Una de las aportaciones del cambio de paradigma, en la espiritualidad, es la que se aporta desde la perspectiva feminista, experiencia avalada por la situación de marginalidad vivida por la mayoría de las mujeres en la historia de
la Iglesia, y que la teóloga dominicana Geraldina Céspedes, explica así:
La espiritualidad feminista busca armonizar como parte de un todo los elementos éticos, estéticos, místicos, políticos, personales, sociales, eróticos. A través de todos ellos la Ruah debe fluir libremente. Así, vida espiritual es para nosotras aquella vida en la cual la Ruah puede moverse sin obstáculos. Una espiritualidad holística experimenta a Di*s en la totalidad de la vida, en todas las dimensiones de la realidad: la historia, la
naturaleza, la interioridad de la persona, las relaciones humanas, la lucha por la justicia, el ocio, el trabajo, etc. Todos ellos son lugares donde la Ruah se manifiesta. Pero también la vida en la Ruah es una invitación a armonizar sabiamente las paradojas de la 18 Ibídem., pp.205-20718vida: experiencia de fortaleza/experiencia de debilidad; silencio/palabra; trabajo/descanso; dar/recibir; presencia/ausencia; conectar/desconectar; saber caminar
acompañadas/ saber estar solas saboreando la dimensión positiva y fecunda de una soledad que enriquece nuestro mundo interior y fortalece nuestras opciones y compromisos.19
Las consecuencias de vivir sin el Espiritu-Ruah, Espíritu-Sophia, son realmente desastrosas. La vida cristiana sin Espíritu queda como un conjunto de normas en una institución más, es decir, moralismo, que no ética. Queda
obsoleta, porque no interpreta los signos de los tiempos, odres viejos para vino nuevo.

A lo largo de la historia de la teología ha surgido la pregunta ¿podemos los seres humanos experimentar el Espíritu-Ruah? Sin duda su experiencia trasciende nuestras mentes20, nuestro control. Cómo identificarlo, en las
tradiciones cristianas no católicas, como las iglesias pentecostales, nos encontramos con cristianos/as que dan testimonios de experiencias del Espíritu carismáticas, místicas, y donde la expresión de las mismas, es cuestionada a
veces, por otras tradiciones, lo cierto es que su acción trasciende la experiencia humana, y nos sitúa en una experiencia inefable, difícil de narrar, o puesta en entredicho por una sociedad carente de espíritu, situada en la superficie de las cosas, pero por eso mismo, necesitada de espiritualidad, una espiritualidad de frontera, abierta, dialogante, que busca integrar todas las dimensiones, para no andar divididas/os.

19 Céspedes, Geraldina (2008, octubre). Buscando las fuentes de la sabiduría para regar nuestras vidas.
Espiritualidad feminista en tiempos de globalización. Ponencia presentada en el XVII Encuentro de
Mujeres y Teología, Santander, p.16 20 Cfr. Edwards, Denis (2008). Aliento de vida. Una teología del Espíritu creador. Estella: EVD, 93-98. 19

7.- UN MUNDO DIFERENTE: DESDE LA SABIDURIA DIVINA

Un mundo diferente ha de emerger, desde la Sabiduría divina, haciendo uso de nuevos lenguajes para nombrar a Dios.
Apuntaré tres pistas para la creación de este nuevo orden mundial: restaurar para sanar, co-crear la propia vida, re-construir otras vidas, y crear comunidades cristianas vivas con liderazgos saludables.
7.1.- Restaurar para sanar
La teóloga Teresa Forcades, explica en un cuaderno sobre la Perspectiva feminista de los orígenes del cristianismo que: Si queremos anunciar el verdadero evangelio de Jesús, tenemos que hacer memoria de ella, – refiriéndose a las historias de las mujeres bíblicas y su influencia- . Tenemos que hacer memoria de todas ellas. No podemos olvidarlas sin desfigurar el rostro de Cristo. Tenemos que recuperar el recuerdo de su existencia y de su lucha. Nos hace falta dar testimonio e interpretar de forma teológica su dolor, el dolor que han causado y siguen causando a las mujeres las prácticas y las interpretaciones patriarcales de la Buena Nueva, con el fin de liberar en beneficio de todos y todas el poder emancipador de la comunidad cristiana. 21

No podemos obviar, mantener las imágenes patriarcales que excluyen otras teologías y espiritualidades, porque entonces, estamos impidiendo la acción del Espíritu-Ruah.
Es necesario, para avanzar no sólo pedir perdón, sino restaurar para sanar. Restaurar el orden de la creación, para que todos los seres humanos tengan vida.
21 Forcades i Vila, Teresa (2002). Una perspectiva feminista dels origens cristians. Quadern 16. Barcelona: Espai Obert, p.24. (Traducción propia)
20

7.2.- Co-crear la propia vida, re-construir otras vidas
En la medida que me dejo modelar por el Espíritu-Ruah, colaboro en la construcción de una vida digna para mí, y para los demás, y eso es explicado metafóricamente, como: una gota que se expande en el mar, junto con otras
gotas que consiguen purificar el agua contaminada, al sumarse las gotas, al unir la propia creatividad y los dones recibidos, junto a los de los demás, es posible sacar adelante la humanidad, el planeta, y que sea habitable para todos los seres, no solo para las personas, porque todos estamos interrelacionados.

Supone compromiso, supone responsabilidad. Y desde la opción cristiana tenemos el imperativo moral, de cambiar las estructuras que deshumanizan, si hemos de amar a nuestros prójimos como a nosotros/as mismos/as, no podemos colaborar con la injusticia, la marginación, la destrucción del planeta, el sistema que excluye por razones económicas, el sistema que sustenta brechas sociales inhumanas. Es importante, co-crear con los demás con otras maneras de entender el mundo, desde la diversidad de creencias, de opciones vitales y de culturas, ser capaces de dialogar trascendiendo nuestros credos, o no credos, con el objetivo de que los derechos humanos, no sean una declaración de intenciones, sino que, los seres humanos, tengan el derecho divino de no perder la dignidad con que fueron creados.

Supone asumir la responsabilidad, de mi pequeño mundo, y mi entorno y supone el compromiso de diálogo, de llegar a consensos de bien común, según la sencilla y básica pauta común a todas las religiones, y por ello una pauta
espiritual, la conocida Regla de oro: No hagas a los demás lo que no quieras para ti, y la formulación positiva: Haz a los demás lo que quieras que te hagan a ti.
21
7.3.- Crear comunidades cristianas vivas con liderazgos saludables
El Espíritu-Ruah, se manifiesta en la creación de nuevas formas de entender la vida cristiana, la vida religiosa, la vida en pareja, las parroquias, etc. Ya hay nuevas manifestaciones, que sin olvidar la esencia, saben buscar la
sabiduría de ofrecer el evangelio según el tiempo en que vivimos, sin por ello, cambiarlo.
Es necesario que, dejemos fluir la Ruah, para que nuevos espacios vivos con liderazgos saludables surjan, con el objetivo de ser “la sal de la tierra”, de vivir en plenitud el mensaje liberador de Jesús, desde la ética y el placer,
liderazgos que sean saludables, y por tanto, no estarán basados en el poder, sino en el compartir talentos.
Me gustaría finalizar con un texto de la creación22, de la teóloga Mary Hunt, haciendo uso de ese nuevo lenguaje, a través de esta presentación con fotografías propias del Mar Mediterráneo, y música de Enya “Now we are free”,
ahora seremos libres.

En el principio, Dios gozaba de sí misma.
Se reía a carcajadas, y se reía mucho más porque ello era bueno.
Se arrellanaba y sonreía.
Daba palmas con regocijo y se imaginaba a sus hermanas danzando.
No hacía otra cosa que gozar, y eso era todo.
Dios sabía que había un trabajo por hacer: un mundo por crear, personas por plasmar y todo un cosmos por planear.
Vislumbraba, incluso, el capricho de que la creación entrañara encuentros y de que hubiera injusticias por rectificar, y seguía riendo,
22 Hunt, Mary. Doctora en Teología, cofundadora y codirectora de WATER (Women’s Alliance for
Theology, Ethics and Ritual).
22
sabiendo que al final todo redundaría en deleite.
No explicó a nadie en particular que el placer era, en su intención, lo esencial de la vida: el deleite es el primer principio.

Sabía que otras supuestas divinidades insistían en el trabajo y la obligación.
Razonaba ella muy sagazmente que, si la alegría para todos fuera la meta, todo el mundo podría reposar y
descansar, al menos gran parte del tiempo.
Sólo pensar en ello la hacía sonreír.
Años de luz más tarde, cuando la creación vino a la existencia y la gente empezó a abrirse camino con fatigas y sudores, se dio cuenta de que su primer principio había sido reemplazado por el trabajo y el dolor.
Así que envió un recordatorio de su legado.
Le dio diversos nombres: vacación, ocio, relajación, recreo, diversión.
Algunos pensaron que era un vestigio de tiempos pasados.
Pero Dios sabía que era la auténtica realidad.
Lo llamó salvación.
23
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23 La siguiente bibliografía ha sido seleccionada a posteriori, a petición de la asamblea durante el coloquio.
24
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mari_ebel@hotmail.com

Ponencia impartida en la XVII Semana andaluza de Teología

   
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