VII ENCUENTRO DE REDES CRISTIANAS
23 y 24 de octubre de 2021

 

Enviado a la página web de Redes Cristianas

Latinoamerica• Confieso que el largo artículo de Fernando (del que no extraigo ni una tercera parte) me ha consternado y me ha hecho revivir un pasado de la barbarie llevada a cabo en naciones (El Salvador, GuatemAla,etc.) de nuestra América Latina que dejan muy por abajo la practicada en Ucrania.

Pero para aquel momento no hubo la cobertura mediática superemotiva de hoy contra sus criminales invasores. Leer es proveerse para llegar hasta el fondo y toparse con los invasores de entonces, por muchos incautamente aupados como liberadores.
El mundo es la humanidad fraterna y libre, organizada en pluralidad de naciones con una misma dignidad, obligaciones y derechos como base y garantía para el logro de la paz universal.

Toda nación, grande o pequeña, se autogobierna con aceptación y participación democrática de los ciudadanos. Tarea de cada nación es aportar y compartir en igualdad y complemento la peculiaridad de los bienes entre unas y otras.
No es tiempo ni hay lugar para ningún imperio. La conciencia de igualdad y hermandad universal rechaza toda dominación económico-comercial o jurídicopolitica que atente contra la soberana igualdad de toda nación.
Benjamín Forcano

E L M O N Z O T E

El Mozote era una pequeña población rural en el departamento salvadoreño de Morazán. Las casas estaban situadas alrrededor de una plaza. En esa plaza estaba la iglesia católica y, detrás de ella, una casita conocida como el Convento, que usaba el sacerdote durante sus visitas a la población.

Un día 10 de diciembre de 1981 llegó el Ejército a la aldea. Los soldados ordenaron a los pobladores que salieran de sus casas porque iba a llegar Cruz Roja a repartir alimentos. La gente salió confiada. Pero fue una trampa de los militares para concentrar a toda la población. Allí permaneció hasta que los jefes del ejército dieron orden de que volvieran a sus casas y permanecieran encerrados hasta el día siguiente, advirtiendo que dispararían contra cualquier persona que saliera. Los soldados estuvieron patrullando la aldea durante toda la noche.

En la madrugada del 11 de diciembre, los soldados de nuevo volvieron a reunir a toda la población en la plaza. La gente estaba asustada, preguntándose el por qué a estas horas de la madrugada les levantan de la cama, convocándoles de nuevo en la plaza. Los militares separaron a los hombres de las mujeres y niños. Los encerraron en lugares diferentes.

A los hombres los metieron en la iglesia. A las mujeres en una casa que estaba frente ala iglesia. Durante toda la mañana procedieron a interrogar, mediante torturas, a los hombres preguntándoles si había guerrilleros entre ellos. Después, en grupos de cinco, vendados los ojos y amarrados de manos, los hombres eran sacados de la iglesia y fusilados. Los pocos que quedaban agonizando fueron brutalmente decapitados con golpes de machete en la nuca. A las doce del mediodía ya habían terminado de matar a todos los hombres.

Después de acabar con los hombres, los militares entraron en la casa donde estaban las mujeres con sus niños. Les quitaron los bebés a sus madres. Mientras unos soldados lanzaban a los bebés al aire otros les disparaban. Las mujeres gritaban desesperadas. Terminando de matar a todos los niños y niñas ametrallaron a las mujeres. Solo una mujer pudo escapar, aprovechando que los soldados estaban distraídos. Se escondió entre los matorrales en la montaña donde permaneció herida, tendida en el suelo durante varios días.

Esta mujer era Rufina Amaya. La única testigo de la masacre, quien vio
morir a su marido asesinado durante la masacre, al igual que a sus cuatro hijos, Cristino, María Dolores, María Lilian, y María Isabel. Rufina vio y escuchó como los soldados violaron a las mujeres jóvenes y a las niñas, y luego las asesinaron. Ella contó: “Mi esposo, Domingo, fue uno de los primeros en morir. Iba en uno de los primeros grupos, pero comenzó a forcejear a los soldados y le dispararon. Estaba todavía vivo, pero otro soldado se acercó y con un machete lo degolló… También escuché que los soldados hablaban sobre las violaciones. Contaban y bromeaban sobre lo mucho que les había gustado las niñas de doce años. Después de violarlas, los soldados las mataban a tiros o las decapitaban”.

Hubo aproximadamente alrededor de 900 personas asesinadas, entre
ellas más de 400 niños y niñas. Las autoridades salvadoreñas se negaron a hacer una investigación. Negaron permanentemente la existencia de la masacre. La Masacre del Mozote constituye un caso emblemático que refleja los atroces ataques que sufrió la población civil durante el conflicto por parte del ejército salvadoreño. Hoy día, en la plaza del Mozote hay un monumento con los nombres de los asesinados y una gran placa que reza:
Ellos no han muerto,están con nosotros, con ustedes,y con la humanidad entera.

Personas o comunidades que eran críticas con la política discriminatoria y represiva del Gobierno fueron consideradas comunistas y, por lo tanto, había que eliminarlas. Esto sucedió en toda América Latina, desde Chile hasta Guatemala. Numerosos sacerdotes, religiosas, catequistas y obispos, fueron también asesinados por denunciar la situación de pecado existente y predicar la fraternidad, la justicia y la paz que nace del respeto a los derechos humanos.

La sangre derramada a lo largo y ancho de la tierra corre por las venas de la historia. Sangre de masacrados en todas las conquistas, sangre de indígenas de la Amerindia, sangre de mártires que dieron su vida por una causa justa, sangre de innumerables hombres, mujeres, niños y niñas inocentes… Esta sangre proclama que en la historia hay víctimas y victimarios.

¿Por qué tanta violencia contra los pobres y contra los defensores de los derechos humanos? La situación de injusticia y pobreza llevó a los campesinos e indígenas, secularmente oprimidos y marginados, a tomar conciencia de las causas de esta dura situación en la que viven. Y decidieron emanciparse. Se organizaron y emprendieron un proceso de liberación, muchos de ellos motivados por su fe cristiana. Pero los poderes económicos y políticos trataron de aplastar a sangre y fuego todo intento de emancipación de los pobres. Con toda su fuerza militar buscan ser siempre dueños y señores de la vida de los pueblos. Parece que los poderosos tienen siempre la última palabra sobre la historia.

En esta crítica situación, el pueblo se pregunta: ¿dónde está Dios? ¿Si Dios está de parte, de los pobres y de las víctimas, por qué permite que nos exploten y maten? ¿Por qué el silencio de Dios cuando el pueblo sufre y muere? ¿Dónde estaba Dios cuando los ejércitos masacraban a multitudes de hombres, mujeres, niños y niñas?

A lo largo de la historia, ¿dónde estaba Dios cuando los fuertes mataban a los débiles? ….¿Dónde estaba Dios en las masacres de las dictaduras de Pinochet, Videla, Banzer, Stroessner o Ríos Mont?, ¿dónde estaba Dios en la guerra de Irak, Siria, Afganistán, Birmania, Congo o Mali…?,¿dónde estaba Dios en los permanentes asesinatos de líderes sociales y defensores de derechos humanos en Colombia? ¿Dónde estaba Dios en los bombardeos de…..todas las guerras e invasiones de la historia,tan cargadas de odio, destrucción y muerte?

Las guerras son la estrategia de los poderosos de las grandes potencias que siempre van a justificar, desde arriba, desde sus despachos y con mentiras sus acciones bélicas, para acrecentar su dominio, su poder y riquezas.
¿Qué razón de ser tiene la invasión de Rusia a Ucrania, pero también la represión y masacres de pro rusos en Donbass por parte del gobierno ucraniano?, ¿o las 800 bases e instalaciones militares de Estados Unidos en todo el planeta? ¿Qué razón de ser tiene la OTAN?

El llanto y la muerte de millones de niños y niñas golpean el alma y destrozan la esperanza. Si Dios es amor y quiere evitar el sufrimiento humano y no lo hace, ¿por qué lo permite? ¿Es que no es omnipotente? Y si es todopoderoso y no evita el sufrimiento, a muchos les hace tambalear su fe en un Dios bueno, compasivo y misericordioso.

¿Por qué los tiranos lo pasan tan bien y tanta gente buena lo pasa tan mal?, se Preguntaba el misionero José Luis Caravias. ¿Por qué Dios se queda con los brazos cruzados viendo cómo el malvado se traga al inocente?
¿No resulta insoportable el silencio de Dios ante tanto sufrimiento absurdo? ¿Por qué no liberó ni a su propio hijo de aquella muerte tan ignominiosa?

E L SILENCIO DE DIOS

Estos interrogantes superan nuestra capacidad de respuesta. El horroroso sufrimiento de las matanzas y las guerras nos deja sin respuesta. Desde el día en que escuché entre los refugiados guatemaltecos, en Chiapas, los testimonios de las masacres solo encontré una respuesta: el silencio. Y en el silencio descubrí la presencia de Jesús de Nazaret, torturado, crucificado, humillado, muerto y destazado en la cruz. El hombre que pasó. Él refleja a todos los inocentes y masacrados de la historia.

Si yo le preguntara al sobreviviente de la masacre de San Francisco ¿dónde estaba Dios? Solo me diría: No lo sé. Solo sé que “mi corazón estará llorando toda mi vida”. Tal vez solo en el silencio encontraría una respuesta.

Yo no la encuentro sino en la contemplación profunda del Crucificado del Gólgota, quien en en su angustia clamaba: “¡Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado!”. Es el clamor de todos los oprimidos, perseguidos y masacrados a lo largo de los tiempos.

Parece que Dios calla ante el que murió injustamente en la cruz porque amaba a los pobres, porque proclamaba la justicia y la fraternidad universal, porque quería otro estilo de vida que sea signo del reinado de Dios.
Jesús Crucificado estaba en aquel niño de tres años que fue agarrado por un soldado y estrellado contra el tronco de un árbol.

Dios estaba en el anciano degollado, Dios estaba en aquellas mujeres violadas y asesinadas, Dios estaba en los campesinos de Panzós que reclamaban sus tierras. Dios estaba en las mujeres y niños que murieron ametrallados y ahogados en el río Sumpul, en el Mozote, en la selva de Ixcán, en Sacuchúm, en San Francisco Nentón…
Los que mataban decían que lo hacen por defender la civilización cristiano-occidental frente a la amenaza del comunismo. Veían comunismo en la defensa y promoción de los derechos humanos, en la exigencia de justicia, en los retos de la doctrina social de la Iglesia… Por eso mataron a obispos, sacerdotes, religiosas, catequistas y ministros de la Palabra.

Cuando en 1982 el vicepresidente del gobierno de Guatemala, Mario Sandoval Alarcón afirmó que “la Iglesia propaga el comunismo”, el arzobispo de Guatemala, entonces obispo de San Marcos, monseñor Próspero Penados del Barrio, contestó: “…¿Es comunismo preocuparse por la educación de un pueblo donde más de la mitad de sus habitantes son analfabetos, o por la salud de un pueblo que tiene elevadas tasas de enfermedades endémicas y de mortalidad infantil, o el esfuerzo de la Iglesia por desarrollar programas encaminados a aliviar el hambre y miseria del pueblo. ¿O denunciar el desempleo, bajos e injustos salarios, las condiciones de trabajo inhumano y discriminación racial? ¿Denunciar la tortura, desaparición y muerte de tantos inocentes…, o que la Iglesia dé su apoyo moral a organizaciones y movimientos que persiguen una vida más digna y humana? Si eso es comunismo, señor vicepresidente, sí somos comunistas, desde el papa Pablo VI hasta los obispos de Guatemala y, sobre todo, el mismo Jesucristo” (Diario La Hora,1982).

El Dios de los poderosos, de los opresores, no es el Dios de Jesús. Es otro Dios. Es el dios de la Seguridad Nacional, el dios dinero. Es el dios del nacionalcatolicismo en cuyo nombre se masacró a miles de seres humanos. “Su Dios no es mi Dios”, dijo el santo arzobispo Óscar Romero al presidente de El Salvador. Un Dios sin justicia, sin respeto a la dignidad de todo ser humano es un fetiche. Muchos poderosos toman el nombre de Dios en vano, convirtiéndolo en un monstruo.

JESUS CRUCIICADO ES LA RESPUESTA

Dios es amor. Está en los pobres y en la humanidad sufriente. No puede ser vencido por el odio, el mal y la muerte, ni puede contemplar impasible el sufrimiento de las víctimas. Dios nos presenta como respuesta al sin sentido de tanto horror y dolor a Jesús de Nazaret muerto en la cruz, quien fue resucitado. Jesús es la única respuesta.

Por eso solo se puede asumir el sufrimiento y la muerte de estos hermanos y hermanas masacrados desde una actitud contemplativa del misterio de Dios. La última palabra no la tienen los poderes de este mundo ni el sistema capitalista neoliberal, ni las potencias político-militares, ni las multinacionales económico-financieras que hoy se consideran dueñas y señores de la humanidad. La última palabra la tiene el Dios de la vida que resucitó al Crucificado y en él hizo justicia a los crucificados de la historia.

RETOS PARA HOY

La realidad de violencia, guerras y masacres no nos debe dejar pasivos, con lamentos del pasado. Nos reta a:

*Salir al encuentro de las víctimas con un corazón compasivo, para acogerlas,
consolarlas y aliviar sus sufrimientos.

*No permitir que quede en el olvido su memoria. Los que murieron injustamente
claman desde la tierra exigiendo justicia, para que de esta manera nunca más se repitan estas atrocidades.

*Promover el camino del diálogo como forma de resolución de conflictos personales, sociales, políticos, a nivel nacional e internacional.

*Luchar por otro modelo de sociedad justo y fraterno, alternativo al capitalismo
neoliberal porque es el principal causante de la injusticia y las guerras que hoy domina en el mundo.

*Crear conciencia de que es urgente el desarme de las naciones y que el dinero que se destina a la carrera armamentista se destine al desarrollo de los pueblos, a mejorar la educación, sanidad y demás servicios sociales.

* Proporcionar la formación en valores éticos, morales y sociales, como el respeto a la vida, a la dignidad de to da persona, la fraternidad y la solidaridad.

*Fomentar el diálogo interreligioso, centrándose en la misión de las religiones para contribuir a la humanización de este mundo.

*Despertar sueños y esperanzas de una tierra limpia y de un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres, de manera que a nadie le sobre para que a nadie le falte y todos y todas puedan vivir dignamente. Es una utopía que está lejos, pero a la que hay que aspirar.
Estos retos tienen riesgos, “pero la construcción del Reino de Dios tiene riesgos y solo Son sus constructores aquellos que tienen fuerza para enfrentarlos” (Mons. Juan Gerardi).

Bienaventurados los que sufren persecución por causa de la justicia, porque de Ellos es el reino de los cielos.
Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios. ”(Mt, 5, 9).

*Pongo final a lo escrito por Fernando, con un epílogo que interpela a compas de lo que se viene publicando……
Como cualquier otro lector de la gran prensa (El País,…) pensé que los “Medios”” de comunicación con su peculiar y astuta inteligencia, se darían por satisfechos con su diaria, seleccionada y pertinaz información sobre el monstruo Putin y su criminal proyecto de invasión y dominio. Se podía pensar que el grado de saturación emotiva de la gente con apelación pormenorizada a sus más viles y detestables atrocidades, remitiría.

Pero, no; determinados “Medios” , que tanto dicen amar la vida, parecen regodearse mostrando a diario la catadura del más abyecto y detestable asesino.
¿Podrían decir, sin sonrojarse, qué pretenden con eso? ¿Qué es lo que esperan de los lectores? Díganlo y ahórrense ese epeluznante servicio que se sobrepone de castigar al público día a día, con tan infernal espectáculo. Díganlo, ¿ o es que no están seguros del contexto real del conflicto? Díganlo y los lectores se adherirán a uno u otro bando o a ninguno.

Por cierto, ¿A servicio de quiénes trabaja esta gran prensa? ¿No les ronda la inquietud de eludir la verdad? ¿No han encontrado nunca, en ningún momento, de antes y ahora, motivos de crítica y reprobación para el encumbrado héroe Voltimori Zelenski? ¿Por qué no dicen a qué aspira, con quien dirime y comparte, y por qué se le acoge, ensalza y aplaude en su coordinada gira por casi todos los parlamentos de Europa? ¿A él le interesa de verdad la vida de su pueblo y busca dialogar y conseguir posibles acuerdos antes que embarcar a su gente en tan descomunal y macraba destrucción diaria?

Nunca la guerra es medio humano adecuado para resolver los conflictos y hacer valer los derechos. Nunca.
¿Por qué, pues, se incentiva cada día más esa sangrienta, cruel e incomprensible guerra? ¿Qué secretos intereses o fines se sobreponen al derecho primero y universal de la vida?

¿O es que, el Sr Zelenski, se presta a que los imperios y sus aliados den salida al inmenso y terrorífico arsenal de armas fabricado? ¿Para cuándo el hondo y universal clamor de la humanidad, que reclama lo que le pertenece, en orden a una convivencia donde no haya imperios y colonias, poderosos y débiles, señores y esclavos y sí una convivencia democrática, de iguales, cumplidores de la normativa universal, que prescribe y garantiza la igualdad, la independencia y la libertad de todos los pueblos y personas?

Se comenta que ya se está tomando buena nota de los crímenes de guerra para luego enjuiciarlos y penarlos. ¿No está en sus manos la más encomiable e impostergable tarea de evitar que esos crímenes ocurran?

NO AL ODIO, A LA VIOLENCIA, A LA ENEMISTAD .
NO A LOS IMPERIOS
NO A LAS ALIANZAS COMPLICES
SI A LA IGUALDAD Y LA FRATERNIDAD UNIVERSAL
SI AL AMOR, AL COMPARTIR Y LA PAZ

   
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