VII ENCUENTRO DE REDES CRISTIANAS
23 y 24 de octubre de 2021

 

Enviado a la página web de Redes Cristianas

Es esta una pregunta que me vengo haciendo continuamente.
Presbitera quiere decir: persona anciana que sirve ejerciendo su ministerio.
Ese servicio hay que mostrarlo. Es decir, el ministerio hay que mostrarlo. El ser presbitera es un servicio diferente, a la profesión que se ejerza. El ninisterio presbiteral, no es para acumular diplomas.

Como Movimiento, las Presbiteras católicas romanas, nos hemos comprometido en anunciar el Evangelio: digna y honestamente, Sin pretender entrar en competencia con el clero. Sin clericalismo. Sin títulos. Nuestro objetivo es el cambio radical dentro de las estructuras eclesiales, sin abandonar la Iglesia.

Exigiendo igualdad, para tod@s sin desechar “la piedra angular”, donde mujeres y hombres, homosexuales, sin racismo, sin discriminación por sexo, seamos acogid@s tod@s como hij@s de la Divinidad. De manera especial las mujeres a quienes el Decreto Graciano del año 1.140 dice: que no somos imagen de Dios. Decreto que debe ser abolido y no es que se nos diga que somos “hijas de Dios” para ser sumisas y sometidas al sistema patriarcal.

Tampoco es para que se nos diga que todos somos “el sacerdocio común”, porque hasta ahora tampoco se ve que eso se cumpla y ejerza, ya que dicho sacerdocio no es opcional, es exclusivo para el varón bautizado como lo reseña el Canon 1024. ¿Acaso, el Bautismo es solo para los varones? Ya que el nuestro “viene” con restricciones por ser mujeres. Wsro ha dado ocasión para que la Jerarquia haga creer que solo ellos, son los unicos representantes de Dios en la tierra.

Otro Canon digno de reformar es el Canon 1395 donde se nos vincula con el delito de la pedofilia.

¿Cuándo la Jerarquía eclesiástica reconocerá su pecado y pedirá perdón por ello?

Si bien, agradecemos a Francisco los esfuerzos hechos por vincular mujeres en el Vaticano, esto no es suficiente y tampoco es que estemos buscando empleo.

Debido a la situación de injusticia en que vivimos las mujeres en la Iglesia institucional y con el debido permiso de quien me ha enviado esta comunicación, me permito compartirla con sus ustedes.

*presbitera católica romana

Mayo 16/2022

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Apreciada Presbítera Olga

Hace ya un tiempo que se de la organización de Catholic Women Priests y he leído mucho sobre ustedes. Les tengo una admiración infinita a todas por ser pioneras de los derechos y la igualdad de la mujer en la esfera del liderazgo espiritual de la iglesia católica.

De pequeña yo iba a misa todos los domingos con mis padres y a pesar de mi corta edad ya había algo con lo que me sentía muy incómoda, con el tiempo pude ponerle nombre a ese sentimiento y era el hecho de no ver nunca a una mujer que diera la misa y de oír siempre hablar de Dios en términos masculinos. También me alejó de la iglesia el hecho de que mis padres que eran católicos muy devotos y iban a misa todos los domingos nunca pudieran comulgar. Mi papá estaba divorciado y casado en segundo matrimonio por lo civil con mi mama (ya que no había divorcio por la iglesia) y por eso no les estaba permitído comulgar. Tengo recuerdos de infancia de ir a misa con ellos y verlos siempre sentados en los bancos mientras la fila para la comunión se hacía cada vez más larga y la gente les pasaba al lado. La combinación de una sensación de injusticia con mis padres, el machismo lingüístico en referencia a Dios y la falta de representación femenina en el altar hizo que me alejara del catolicismo hasta el punto de sentirme una huérfana sin hogar espiritual. Esto para la gran tristeza de mi papá y mi mamá, los dos católicos muy devotos. Mi papá era de Medellín y su familia era muy creyente y mi mamá es Argentina educada en colegio de monjas.

Después de que nació mi hija tuve una renovación de mi espiritualidad con una comprensión mas profunda de lo que estaba haciendo falta desde el comienzo que era simplemente la apreciación de la divinidad y la espiritualidad desde un punto de vista femenino, y aún más la muy necesaria presencia del liderazgo femenino en el altar y en el seno de las decisiones de iglesia católica a nivel de voto. En conclusión, una democracia con representación justa y sin discriminación de género. En pocas palabras me hizo falta ver una mujer dando misa, sentirme identificada, y no quiero que mi hija tenga esa misma carencia.

Soy colombiana y vivo en Nueva York desde hace muchos años pero mi familia todavía vive en Colombia. Tengo una hija de 7 años y quisiera pedirle que usted la bautizara. Lo hemos hablado con mi esposo y el estaría feliz también de que fuera usted ya que admiramos muchísimo que sea la primera mujer colombiana en abrir el camino de la igualdad del liderazgo espiritual femenino en el país. Mi hija se llama Atenea, (Athena en inglés ), tiene nombre de diosa Griega y se le ocurrió mama porque mi esposo es Griego, y para mi fue el nombre perfecto desde siempre. En parte ese nombre y toda la historia que conlleva fue como una pista que me indicó el camino para encontrar que era lo que siempre me había hecho falta. La simple representación poderosa de lo femenino en la espiritualidad. Ya que Atenea, diosa de la sabiduría, las matemáticas y la estrategia es específicamente eso lo que representa.

Mi familia tiene una finca cafetera en Fusagasugá que tiene una pequeña capilla construida por mi papá. Él era muy devoto de la Virgen de Chiquinquirá ya que estuvo muy enfermo en su adolescencia, casi de muerte y después de ir a rezarle a la basílica se curó milagrosamente. Mi papá murió hace unos años y me gustaría mucho bautizar a su nieta en esa capilla que el hizo en honor a la Virgen, que para mí es la representación en el catolicismo de la divinidad en femenino. Yo fui bautizada en Chiquinquirá y por eso siento que ese poder de la virgen siempre está conmigo.

Por favor dígame si usted podría celebrar el bautizo. Yo sé que vive en Medellín así que yo organizaría todo lo de su viaje y transporte hasta Fusagasugá.

Un abrazo muy grande.

Con mucho aprecio,

Fiona Constain

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