VII ENCUENTRO DE REDES CRISTIANAS
23 y 24 de octubre de 2021

 

Enviado a la página web de Redes Cristianas

sinodo5DESDE PROCONCIL
Querida/o amiga/o:
En esta ocasión compartimos con vosotros una experiencia cercana.
Desde el  “Foro Iglesia Viva, de Burgos”, España, se me pidió colaborar en la síntesis de 52 encuestas del Sínodo y hacer el relato posterior.
Ha sido una experiencia rica y gratificante. Han tenido la gentileza de grabar la ponencia, así que con el permiso de ellos, la compartimos, porque creemos que estará en sintonía con el sentir de muchas personas y que puede aportar en este proceso sinodal.

Algunas consideraciones:

Algunas personas que lo han visto dicen que les ha resultado difícil entender algunos troxos por la mascarilla de los participantes. Tener paciencia, en la parte de mi exposición , me advirtieron de esto y hablo sin mascarilla, por lo que será más fácil seguir la charla. No obstante, lo que es la síntesis de encuestas, os lo envío en cuerpo de texto, por si a alguien le facilita el trabajo.

Inmensamente agradecida a este Foro de Iglesia Viva de Burgos, por haberme dado la oportunidad de acompañarles y compartir una jornada con ellos.

Un abrazo fraterno

Emilia Robles

Enlace a la ponencia y diálogo:

Síntesis de la encuestas

1. ESCUCHA

1.1  ¿ES CAPAZ LA IGLESIA DE ESCUCHAR LAS OPINIONES, INQUIETUDES Y NECESIDADES DE LAS PERSONAS Y DE LA SOCIEDAD?

La mayoría piensa que la escucha existe de alguna manera en la Iglesia, pero muy disminuida y deteriorada. Escuchamos más a los que piensan parecido a nosotros, que a los que piensan diferente.

Se percibe más la escucha desde sujetos concretos, sean clérigos o laicos, con esa disposición y capacidad, que como jerarquías o institución. Aunque también al Papa se le percibe con mucha capacidad de escucha.

Se observa cierta evolución positiva en los procesos de escucha en la Iglesia, animados por el Papa, aunque no en todas las partes  se secunda.

Se valora mucho la capacidad de escucha de personas y colectivos de Iglesia que trabajan en estrecho compromiso con pobres, personas enfermas, marginadas… Y también en algunos movimientos, asociaciones o grupos eclesiales se percibe un esfuerzo.

Hay personas que ni siquiera han tenido esta oportunidad de que ningún miembro de la Iglesia (clérigo) les escuche y la perciben como incapaz de escuchar.

Incluso cuando se escucha desde la Iglesia, la mayoría opina que muchas veces se hace desde una perspectiva inflexible, cerrada, interesada, orientada a adoctrinar o a encontrar culpas para los problemas del Mundo fuera de la Iglesia, que se sitúa “por encima”.

Se habla más de “pecado” que de “dolor y búsquedas” de las personas. Se analizan poco las realidades concretas de sufrimiento para cambiar estas situaciones. Esta forma de escucha muy extendida no es empática, no ofrece participación real y no genera vínculos ni compromisos.

Debilidades:  (Lo que nos limita respecto a la escucha)

– el propio modelo de Iglesia, piramidal

– la concepción de Iglesia como “maestra  jerárquica” y no “maestra dialogal” entre todo el Pueblo de Dios.

– una concepción de Iglesia separada del Mundo y por encima de él, poseedora de la Verdad

– se quiere atraer a la gente a la Iglesia en vez de que la Iglesia salga a la calle

– se escucha lo que interesa y a quienes interesan, hay información, pero no comunicación. Se quiere convencer, no comprender.

– Falta escucha activa, empatía con el diferente.

– Actitud de sectores de la institución “a la defensiva”, en plan victimista

– Que en determinados sectores importe más la disciplina que la evangelización.

– la falta de paridad entre laicos-  clérigos y entre  varones y mujeres

– la forma de vivir de muchos clérigos, separados de los problemas y cotidianeidad de las personas y familias. Eso hace que no vivan en el “mundo real”

– la falta de tiempo de muchos de nosotros

– se anda siempre por caminos trillados, no caminos nuevos.

– la Iglesia está anquilosada en una tradición estática, en el pasado, sin adecuarse a los tiempos.

– hay mucha cerrazón y falta de contacto con la realidad en temas de moral sexual y se pone mucho énfasis en esto, como si fuera lo único importante.

Fortalezas ( en qué nos podemos apoyar) 

– la llamada cristiana al cuidado de las personas, como acicate para mejorar

– El talante evangélico de algunos de sus miembros

– Cuando hay encarnación real en las problemáticas de la vida y en el sufrimiento

– el cambio eclesial que muchas personas  desean y que está impulsando hoy el Papa Francisco

– El énfasis que se pone desde este impulso renovador de la Iglesia en la necesidad de escuchar a los alejados, descartados y pobres

– cuando se percibe que la escucha es un acto de empatía, que incluye no sólo lo que dice el otro, sino sus sentimientos y de una actitud de acogida hacia el otro, que tiene algo importante que decirnos y del que siempre podemos aprender.

– superar la pastoral de ¨mantenimiento¨ y escuchar fuera de las iglesias

– El diálogo, sin prejuicios ni miedos

– Mayor y mejor uso de las redes sociales

1.2. PROPUESTAS DE MEJORA (respecto a la escucha)

Tener verdadera voluntad de cambio respecto a la escucha, para que sea una actitud principal en la Iglesia.

Abandonar la creencia de que lo “bueno” está dentro de la Iglesia y en las cosas del pasado. Que sepa ver lo bueno también en realidades actuales, incluso fuera de la Iglesia.

Tomar conciencia de que la misión de la Iglesia pasa por el “amor y servicio”, empezando por la Jerarquía.

Salir de palacios y apartados y vivir con la gente.

Dejar ropajes especiales, títulos y cualquier tipo de privilegio

Que una parte de los servicios en la Iglesia sean temporales y voluntarios y que los curas, en parte, al menos,  vivan de un trabajo, como los laicos.

Que se escuchen las críticas con actitud positiva.

Que se hable menos, desde arriba, que se juzgue menos a las personas  y se mire y se escuche más, con misericordia.

Educarnos en una actitud de escucha activa, con ayuda del Espíritu

Acercarse a todos los ambientes y estar presente en la vida: trabajo, cultura, educación, tiempo libre, asociaciones.

Estar más en contacto con la vida de las personas, de los jóvenes, escuchar las necesidades y carencias de los que sufren y también de lo que las personas son capaces de aportar, aún las más lejanas a la Iglesia. También a la comunidad LGTBI+ que se ve discriminada por la Iglesia.

Que se escuche más a las personas que están en contacto con estas realidades de pobreza, marginación o exclusión (cárceles, hospitales, centros de acogida, inmigración…)

Modificar criterios que pueden ser relativos, reformular dogmas para que tengan sentido en el mundo actual. Revisar ciertas normas, que pueden estar obsoletas.

Que la Iglesia utilice su influencia social y su ejemplo para cambiar realidades negativas que dañan a las personas.

Que se preocupe menos de su “supervivencia” como Iglesia y esté más abierta a las necesidades de las personas, de lo que aprecian y lo que las hace sufrir.

Hacer uso más frecuente de métodos de consulta y diversos tipos de encuentros, cómo en esta ocasión, para conocer y tener más en cuenta la opinión y vivencias de las personas.

Hacernos conscientes de que los dones del Espíritu Santo están repartidos.

Los problemas que nos afectan a todos, como Iglesia, debemos abordarlos entre todos, con confianza mutua

2. CELEBRAR LA FE Y LA VIDA

2.1. ¿QUÉ EXPERIENCIA DE CELEBRACIÓN TIENES O HAS TENIDO?

La mayoría, rutinarias, vacías, monótonas, y alejadas de la vida de la mayoría de las personas. Dirigidas a un Dios lejano, pero a la vez controlado y hecho a nuestra medida.

En general, no transforman nuestra vida. Salimos igual que entramos. No conducen a  sentirnos más seguidores de Jesús ni a acrecentar el impulso misionero.

Muy ritualista, rígidas, con poco sentido para la mayoría de las personas que asisten. Algunos más “iniciados” y motivados las siguen. La mayoría de los participantes están poco implicados; no entienden ni pueden seguir el ritual. Mucha distancia entre el clero y los feligreses.

Son más actos sociales, en general,  que celebraciones de fe y vida. En muchas de ellas impera el consumismo (bodas, comuniones…). En los funerales, con frecuencia, falta mucha delicadeza y capacidad de acompañamiento  a las personas concretas. En estos actos, a veces el mayor valor es ajeno a la propia celebración de la Iglesia: es la amistad y el respeto al otro, por el que acudes y aguantas algo que no te dice mucho.

La mayoría de los curas parece que hablan más de una teoría que de una experiencia. Muchas homilías resultan vacías para los asistentes. Se sigue dependiendo mucho del cura que preside.

A veces los curas aprovechan para echar “la bronca” a los que van. En la mayoría de los casos se descuidan y desaprovechan estas oportunidades “únicas” para conectar con las personas asistentes y “reavivar” algo en ellos. La gente está deseando que acaben.

Hay experiencias positivas minoritarias, cuando ha habido menos rigidez, con lenguajes y liturgias más espontáneos y próximos a la vida; cuando han sido más compartidas en la preparación  y participadas y se ha experimentado la fraternidad; cuando la comunidad se conoce y hay un clima familiar. Cuando traducen el lenguaje y mensaje  evangélico a nuestro tiempo de manera asequible. Entonces resultan motivadoras, pueden influir en la vida y cambiar algo.

Alguna persona excepcionalmente, en entornos especiales, no abundantes,  ha podido transitar de “escuchar la Misa a vivir la Eucaristía”.

2.2  PROPUESTAS DE MEJORA (respecto a las celebraciones)

Hay que beber más del Espíritu del Evangelio, de lo que representaba la vida de Jesús para sus contemporáneos  y expresarlo en las celebraciones, no quedarse en la letra.

Adaptar el Derecho canónico y las liturgias a la vida, que cambia en sus formas, con los tiempos y espacios diferentes.

Que los textos de los rituales sean más sencillos, comprensibles y adaptados a la vida. Evitar lenguajes trasnochados. Las oraciones, las lecturas, los símbolos etc,  no pueden ser las de hace 2000 años ni los de hace 500. Dios sigue hablando a su pueblo y a cada comunidad con lenguajes de hoy,  aunque la Tradición sea importante y sea bueno conocerla

Explicar en cada parte de la celebración lo que estamos celebrando y el sentido que tiene esa parte en el conjunto. Lo mismo con los símbolos. Explicarlos, diversificarlos según el contexto en el que se está  y que tengan valor de signo para tod@s y no sólo para unos pocos.

Favorecer el conocimiento de los miembros de la comunidad entre sí y sus relaciones. Hacer algunas celebraciones con grupos más reducidos para favorecer la participación.

Que no se expresen juicios negativos ni condenas, que dejan mal recuerdo

Debería cambiarse la disposición en las parroquias, invitando a más participación

Potenciar procesos de fe, oración  y celebraciones en grupos pequeños, favoreciendo creación de comunidades vivas y corresponsables. Que se de formación continua a estos grupos

Mayor participación de las personas laicas en preparación.

Respeto y valoración del laicado por parte de los sacerdotes. Menos clericalismo

Abandonar una pastoral enfocada prioritariamente a la sacramentalización, como si este fuera el objetivo.

En la celebración del sacramento, que se pueda ver como una etapa  de un recorrido que se ha venido haciendo y que tendrá una continuidad, algo que hay que cuidar en la familia y en la comunidad, no un acto social que empieza y termina ahí.

Que las celebraciones provoquen el encuentro personal con Jesús y la conversión personal, con una proyección social, avivando el compromiso por cambiar realidades sociales que no ayudan a las personas.  Que  nos ayuden a ser menos individualistas y egoístas y al compromiso con los pobres.

No favorecer los grupos “estufa”, que se quedan acomodados en su interior

Cuidar no sólo lo racional, sino que llegue la emoción y que llegue al corazón. Cultivar la cercanía y que se expresen los sentimientos.

Volver a la alegría del Evangelio y que esta se exprese en las celebraciones con mayor espontaneidad.

Que la celebración en la Iglesia esté ligada a la celebración de la vida y sea un ir y venir, que se traigan los temas de la vida, preocupaciones y alegrías  a la celebración y de allí se vuelva a la vida para hacerla mejor.

Generar más conciencia  y experiencia de que el protagonista de la celebración no es el cura, aunque la presida, sino la comunidad.

Que mujeres y curas casados tomen parte activa en la celebración  según sus dones y carismas propios. Que puedan oficiarlas también si es su vocación.

La jerarquía local, que a veces participa en las celebraciones, tiene que tener una vida más mezclada con la gente en sus ambientes normales, no que sólo la conozcan algunos grupos cristianos en ambientes de Iglesia.

3. PARTICIPACIÓN

3.1. ¿EN LA IGLESIA SE FAVORECE LA PARTICIPACIÓN ACTIVA DE TODOS SUS MIEMBROS?

Se va impulsando algo el crecimiento de la participación y esto se valora.
Pero hay un control y una desigualdad. Sigue dependiendo de la voluntad de los curas.   En algunas parroquias, los curas la promueven y en otras no.

Se sigue viendo la Iglesia  como un espacio en el que los clérigos (varones, muchos mayores y célibes) tienen “la sartén por el mango”.  Hay autoritarismo, falta de confianza en los laicos y centralismo. Falta transparencia.

Hay poca motivación en muchas personas para participar. La forma de abordar muchos temas no está actualizada según los tiempos, por lo que no interesa a muchas personas. La jerarquía y los mismos organismos de participación resultan lejanos.

Se dice que se da más participación, sobre todo a las mujeres,  en los temas que no son demasiado relevantes, aunque si esenciales, en voluntariados, en tareas sencillas. Falta dar participación a laicos y mujeres (en particular) en  gobierno, liderazgo, gestión, representación, tareas evangelizadoras,  y  toma de decisiones en la pastoral.

Se siente, en general,  la exclusión de la mujer y de los curas casados al ministerio presbiteral.

También se habla de la marginación de las religiosas exclaustradas. De las personas  homosexuales y divorciadas vueltos a casar.

Los consejos parroquiales son una oportunidad para que todos participen, pero según como sea el presidente, tienen los laicos más o menos papel.

Los niños y niñas no tienen un papel activo y participativo donde se escuchen sus voces y se valoren. En general, se les adoctrina. Se les quiere repetitivos, no creativos.

También hay un déficit de interés por parte de muchas personas y mucha pasividad a la hora de participar.

3.2 ¿QUÉ COSAS HABRÍA QUE CUIDAR MÁS? (en relación a la participación)

Que se de una imagen (y se pueda experimentar) de Iglesia más cercana y metida en la sociedad.

Que la Iglesia colabore y participe más, en igualdad, con otras organizaciones sociales que trabajan para mejorar la vida de las personas y evitar desigualdades. (Foros, asociaciones…)

Que los temas que se aborden en la Iglesia estén actualizados, conectados con las preocupaciones y necesidades de la gente; conectados también a nivel de valores con el mensaje de amor de Jesús, sin actitudes retrógradas ni dogmáticas, ajenas a la misericordia.

Que se haga cada vez más palpable que la Iglesia somos todos los creyentes y no un grupo pequeño de varones ancianos  vestidos con ropajes ostentosos y muy diferentes de la gente común. Jesús y los apóstoles vestían  como la gente de su pueblo.

Este cambio tiene que llegar también a las Conferencias Episcopales y al Colegio de Cardenales.

Que las mujeres tengan voz y voto en los Sínodos y Conferencias Episcopales. Que tengan más liderazgo, responsabilidad y representación

Que todo el pueblo de Dios tenga voz y voto en la toma de decisiones. Inclusión y paridad de laicos y mujeres. Que importen todas las opiniones.

El clero tiene que bajarse realmente del pedestal para trabajar en equipo con los diferentes miembros de la comunidad.

Fomentar en los procesos de formación la vocación laical y su corresponsabilidad en la Iglesia.

Dejar la pasividad que solemos tener y comprometernos más en la marcha de la Iglesia

Cuidar y acompañar a los que sienten su pertenencia eclesial, sin dejar de lado a los que están en otro tono menos activo y comprometido.

Promover Consejos y Asambleas eclesiales como espacios reales de participación de todas las personas

Promover pequeños grupos de equipos de Vida, con formación continua,  donde se fomente la importancia de participar como bautizados en la Iglesia.

Promover encuentros diversos que animen a la participación.

Reflexionar juntos cambios en la disciplina del celibato obligatorio de los sacerdotes e incorporación de sacerdotes casados que lo deseen a la pastoral,

Promover  creyentes formados y comunidades vivas, donde se vean los diferentes carismas de cada uno y se puedan poner al servicio de la comunidad, sin marginaciones ni exclusiones, por ser laico o ser mujer. Alguna persona expresa que no puede haber participación total sin acceso de las mujeres al presbiterado.

Celebraciones más abiertas, más profundas, en contacto con el Dios encarnado, participativas e inclusivas, donde todos encuentren su lugar y se sientan implicados. También los jóvenes.

4. DIÁLOGO

4.1 ¿ES LA IGLESIA CERCANA A LAS NECESIDADES E INQUIETUDES DE LAS PERSONAS?

Una parte de la Iglesia sí que es cercana y si que está preocupada por las necesidades de las personas. Más en el campo caritativo- económico (Cáritas, el Centro de Escucha, el COF…) y a veces, está condicionada por el organigrama y no llega a muchas personas. Tampoco  todos los que tienen necesidades  van a Caritas o a otros espacios predeterminados por la Iglesia.

Hay que salir a la calle y convivir con la gente para escuchar y ver necesidades. Y no sólo de los que van a misa. No sólo hay que atender la pobreza material aunque esta sea importante.

También hay comunidades que se esfuerzan por conocer las necesidades y preocupaciones de las personas, aunque muchas veces se sienten con escasos recursos para atenderles. En el medio rural falta escuchar y atender muchas necesidades.

Cercana es estar de igual a igual y cerca, con actitud de escucha, de misericordia de comprensión, no estar por encima y lejos, para dar lecciones a los demás.  Y eso no se sabe hacer tan bien cuando uno se cree en posesión de la Verdad, sobre todo en el caso de jerarquía y clérigos. 

Hay escaso conocimiento personal en muchas iglesias incluso de las personas que asisten a misa. Así no se pueden conocer sus preocupaciones y necesidades.
Este Papa en lo personal, en sus encíclicas y en las recomendaciones, mejora la cercanía. Pero no toda la Iglesia hace suyas esas recomendaciones ni esa actitud.

Mientras que el clero viva separado de la gente,  con la vida resuelta, no va a poder entender mucho las necesidades y preocupaciones de la gente. Se forma a los futuros sacerdotes alejados del pueblo. Los discursos de la Iglesia que salen en público pocas veces hablan de temas que preocupen de verdad a las personas y cuando lo hacen es para “sentar doctrina”.

Falta tiempo y dedicación de más personas  en la Iglesia para explorar y atender las necesidades de los demás

Hay mucho grupo separado de los otros y centrado en la gente afín a ellos y a sus propios intereses. No atienden a las necesidades e inquietudes de otros fuera de ellos.

4.2 ¿FAVORECE EL DIÁLOGO?

Algunos sienten que sí, desde la experiencia cercana de las parroquias, de algunas asociaciones cristianas.
Otros (o los mismos) dicen que se  habla mucho de diálogo y que aparece como importante en los documentos de la Iglesia, pero se practica poco. Deja mucho que desear como institución. Los curas tienen siempre la última palabra. Ellos son los que saben. Son la Iglesia “docente”. En los Seminarios no se enseña mucho a dialogar, más bien a adoctrinar.

El verdadero diálogo nos tiene que liberar del odio, del miedo y de la prepotencia.

Hay pocos espacios para el diálogo. El encuentro y el acercamiento, el mutuo conocimiento,  son necesarios para el diálogo.

Muchos piensan que se le tiene miedo al diálogo y a cualquier cuestionamiento de lo establecido. Parece que va a socavar la autoridad de la Iglesia.

Como se decía en la primera cuestión, falta escucha. Si no hay verdadera escucha, que pueda producir cambios en nosotros, no hay diálogo.

Este Sínodo es una muestra positiva de un intento de dar participación. Pero falta acompañarlo en la vida cotidiana, de manera continua, saliendo de posiciones cerradas.

Hay muchos grupos que son cerrados al diálogo con el exterior, incluso con otros grupos de Iglesia que no sean afines a sus ideas.

Falta más diálogo entre la Iglesia y la Ciencia y más diálogo real interreligioso e intercultural

¿A QUÉ ASPECTOS DE LA VIDA SOCIAL, POLÍTICA, ECONÓMICA, DEBERÍA PRESTAR MAYOR ATENCIÓN LA IGLESIA?

Problemas como el hambre en el mundo, la ecología, el cambio climático, el problema migratorio y de refugiados, la gente sin hogar, la soledad de los mayores, la violencia de género, el mundo laboral, las condiciones de trabajo y el desempleo o empleo precario, la vida y los cuidados en familia, los problemas de la adolescencia, la salud mental …

A la hora de las soluciones, a cómo contribuir con sus bienes a paliar desigualdades y a fomentar una actitud solidaria, austera y cuidadora de los bienes comunes y de su distribución

A cómo implementar la Doctrina Social de la Iglesia que es muy clara, avanzada e integradora y pertenece a toda la Iglesia.

A los problemas rurales y de la España “vaciada”

A estar presente siempre y activamente dónde están las  personas más necesitadas, comprometiéndose con ellas

La Iglesia debe apoyar todas aquella iniciativas políticas que favorezcan la inclusión social y repudiar aquellas de diferentes grupos que, aún invocando a la Iglesia y su pertenencia a ella, lanzan mensajes xenófobos, intolerantes, racistas, de odio, etc. 

Aunque se comprometa con determinadas políticas sociales de cualquier grupo político, no debe verse como institución adscrita a ninguna ideología excluyente ni a un grupo político en concreto.

Los cristianos, dentro de nuestra diversidad y carismas,  deberíamos estar más presentes en la política, en la educación, con una buena formación y valores claros evangélicos, de honestidad, respeto, diálogo, escucha,  transparencia y compromiso social con los pobres y excluidos.

También la Iglesia debe salir fuera de los muros del templo, ir donde está la gente que sufre, al estilo de Jesús y transmitir “buena noticia”. Su tono general tiene que ser alegre y misericordioso.

Esto de salir a buscar a los que sufren (Iglesia “en salida”)  también es un aprendizaje para niños y jóvenes, a través de los voluntariados en parroquias, colegios y universidades, donde se enseñe doctrina social de la Iglesia, valores y ética cristiana.

Hay aspectos de injusticia social o delitos, en los que está implicada la propia Iglesia, cómo la pederastia y las inmatriculaciones. Es un abuso de poder. Tiene que comprometerse con la reparación de lo pasado  e introducir cambios para el futuro para que no suceda más.

5. DISCERNIR Y DECIDIR

5.1 ¿ES LA IGLESIA CAPAZ DE COMUNICAR DE FORMA ACERTADA Y CLARA SUS DECISIONES Y POSTURAS?

Para algunas personas hay algo previo a su comunicación de decisiones y es si traduce en ellas y en los que comunican, de forma humilde la búsqueda del Reino de Dios, en un caminar junto de toda la Iglesia.

Lo que emerge siempre en público “comunicando” no es toda la Iglesia. Es sólo una parte de ella. A la otra gran parte no se la escucha. Y por eso, cierta comunicación en la Iglesia aleja a muchas personas.

Cuando se comunica con las personas, si no ha escuchado suficiente, la Iglesia “habla para sí misma o de sí misma como institución”, no habla para el “otro”.

Si no vives con la gente y participas como uno más en los espacios comunitarios, no puedes comunicar bien y eso le pasa a la Iglesia, en gran parte de su jerarquía, que vive separada.

A veces lo que algún sector de la Iglesia dice en algunas partes del mundo,  no gusta a algunas personas o colectivos, sobre todo cuando habla contra injusticias, pero eso no significa que lo que dice no sea acertado y claro.

A muchas personas no les llega lo que dice la Iglesia, o les llega ya deformado el mensaje por diferentes intereses.

Como institución y jerarquía, con los jóvenes le resulta difícil comunicarse. Otros piensan que con los adultos también porque como institución está alejada de la vida. En general, le tiene miedo a los cambios sociales. Ve en ellos más lo negativo que posibles aspectos positivos.

5.2 ¿ACTÚA LA IGLESIA DE FORMA RESPONSABLE, COMPROMETIDA Y TRANSPARENTE?

Algunos piensan que si, en general, aunque hay en sectores de Iglesia que no es así.  Tampoco mucha gente conoce toda la labor de la Iglesia en diferentes campos.

En algunos temas, cuando habla como institución,  es muy tibia (nada entre dos aguas) y en otros resulta intransigente y dogmática, no escucha el sufrimiento de las personas ni se actualiza. Su mensaje llega poco, porque no es cercano a las preocupaciones de las personas. Sus lenguajes y sus preocupaciones no resultan cercanos y comprensibles.

Más responsable y comprometida (según sectores y personas)  que transparente, en general. Es bastante opaca como institución. Se percibe mucho ocultamiento.

Hay muchas incoherencias entre lo que predica y lo que vive.

No es responsable, comprometida ni transparente, piensa la mayoría, en el tema de la pederastia. Es muy preocupante la actitud de la Iglesia en ese tema, no sólo ya por los abusos en sí, a niños, adolescentes y religiosas,  sino por el encubrimiento, la falta de transparencia, por su actitud defensiva.  No lo es tampoco en el tema de las finanzas. Un ejemplo, pero no es el único, son las inmatriculaciones.

Lo que se percibe en España es que son más las bases de la Iglesia las que se comprometen con los más necesitados, en general.  La jerarquía parece más comprometida con algunas ideologías concretas que con quienes más necesitan a la Iglesia. Los obispos resultan lejanos.

La Iglesia como institución se debe comprometer más con la erradicación de las desigualdades, la injusticia social y el daño ecológico.

El Papa con mucha valentía y el Evangelio en la mano, se compromete y nos está indicando camino. Pero su discurso choca con el de muchos obispos. (El Papa representa una Iglesia abierta, pero tiene la contestación dentro de la propia Iglesia en mucha parte de la Jerarquía que siguen queriendo una Iglesia cerrada sobre sí misma.)

También es cierto que está habiendo cambios. El camino está abierto y se necesita que tengamos paciencia y aprendamos a escuchar, participando más y aportando nuestro granito de arena, como Iglesia que somos. Si se avanza en ese camino la Iglesia será más seguidora de Jesús y se sentirá enviada a comunicar esa experiencia. Será más creíble su mensaje.

5.3 ¿QUÉ CAMBIOS SE NECESITAN HOY PARA MEJORAR EN EL DISCERNIMIENTO Y LA TOMA DE DECISIONES?

Hace falta que la Iglesia como institución vuelva a la novedad y radicalidad del Evangelio. A la alegría y confianza que nos ofrece el Evangelio; tiene que vivir y transmitir esa noticia de fe, de esperanza y de misericordia. Hay personas que tiene que buscar en otras espiritualidades lo que la Iglesia podría ofrecerles.

La Iglesia tiene que vivir la misericordia, la compasión, la empatía, la solidaridad, para estar cerca de las personas y porque el Evangelio invita a ello. Tiene que perder el miedo y salir al encuentro de las personas, escuchándolas y acompañándolas; no esperar que vengan a ella.

Que ante la pregunta de ¿por qué actuar de una manera? pese más el “porque es más evangélico”, que no el “porque siempre se ha hecho así”.

La principal pasión  no puede ser el de llenar Iglesias, que haya más curas o más religiosos, o que se administren más sacramentos…sino la de cómo vivir y anunciar la Presencia del Misterio en nosotros a través del mensaje de Jesús; cómo invitar a una conversión personal y comunitaria, que cambia las relaciones en las personas y sociedades de hoy, en el aquí y ahora.

Más participación e implicación de las personas laicas y que se las tenga en cuenta. Más escucha e interacción cercana entre laicado, religiosos, curas y jerarquía. Consultar a todos lo que nos atañe a todos
Mejor selección y formación de los presbíteros, mucho más en contacto con el pueblo y con las comunidades. Que desaparezca el clericalismo. Trabajar en equipo, laicos y curas. Formación continua de todos.

Que sea capaz de trabajar con todos los grupos políticos, en la medida en que se pueden promover leyes que activen la igualdad, la protección de las personas o colectivos más vulnerables, la justicia distributiva, el cuidado ecológico… y no se quede al lado de los que le ofrecen  más privilegios como institución.

Más humildad y escucha atenta al Espíritu que nos habla a través de la comunidad.

Se necesitan testigos vivos de la presencia de Dios en el mundo, en los diferentes contextos, que inviten con su práctica al compromiso para transformar las realidades donde el Reino de Dios hoy y así no se puede realizar, defendiendo los derechos de las personas, sobre todo de las más vulnerables. Los que representan más públicamente a la Iglesia deben ser ejemplo y deben escuchar a aquellas personas y colectivos comprometidos fuertemente con estas realidades.

Hay que erradicar la corrupción en la Iglesia.

Hay que mejorar la comunicación interna y el diálogo en la Iglesia. En contenidos más actualizados, en las formas más comprensibles y en la participación. La Iglesia tiene que modernizar su lenguaje y hacerlo sencillo y comprensible, sin tener tanto miedo a los cambios que se producen en la sociedad, viendo en que medida los cambios pueden ser positivos.

Hay que analizar más las causas del alejamiento de muchas personas y de lo que se llama “falta de vocaciones”.

La Iglesia comunicará “bien” y tomará buenas decisiones cuando esté cerca de las realidades de las personas más necesitadas, las conozca, las ame tal como son  y se acerque a ellas a la luz del Evangelio, para cambiar esas realidades.  Para ello tiene que salir más de los templos y realizar o participar en actividades abiertas e inclusivas.

Es necesario emprender procesos para revisar la ley del celibato obligatorio para los curas, la manera de nombrar obispos, el nombramiento y función de los nuncios, hacer cambios en la Curia Romana, mejorar el camino hacia la plena igualdad de las mujeres en la Iglesia.

Hay que valorar los distintos carismas que aportan a la Iglesia y no sólo algunos.

Como Iglesia que somos, necesitamos salir del individualismo, del aislamiento y del enfrentamiento con el que es diferente, para poder vivir el Evangelio y la Eucaristía.

La Iglesia debe “democratizar” sus instituciones 8aunque no sea una “democracia”.

La Iglesia tiene que mirar al futuro con cara limpia, sonrisa amplia, sinceridad y mucho amor.

Lectura creyente. LOS DOS PILARES DE LA IGLESIA SON: JESUS DE NAZARETH Y LA COMUNIDAD (Julio Lois, teólogo)

Escuchada la voz de esta comunidad, escuchamos el testimonio de Jesús:

Jesús nos llama a escuchar a los más sencillos, los más “ignorantes”, los “pequeños”, los “marginados”, los “enfermos”, también a los que parece que se alejan de los caminos establecidos por los poderes políticos, religiosos … porque ellos son los insatisfechos, son los que no soportan el estado actual de las cosas y necesitan que el mundo cambie.

En la última cena, Jesús nos invita al lavatorio de los pies, al servicio permanente de todos para todos, al amor incondicional. Dice Javier Melloni que en ese pasaje del Evangelio del lavatorio de los pies, abundan los verbos: Se levantó, se quitó el manto, se ciñó la toalla a la cintura, echó agua en un barreño y comenzó a lavar los pies.

El servicio amoroso no es algo abstracto, está hecho de acciones, de actos concretos. El gran mensaje de la última Cena es que la Iglesia es una comunidad de amor y servicio.

El otro mensaje que complementa a este en lo que a la Iglesia se refiere es que, si hay una jerarquía cómo debe ser esta: lo cuenta el evangelista Marcos: Yendo a Cafarnaúm les pregunta Jesús ” ¿De qué discutíais por el camino?”. Ellos callaban, pues por el camino habían discutido quién era el más importante. Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo: “Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos”.

Jesús escucha a la samaritana (hereje), a la mujer cananea (extranjera y de otra religión), a la que tiene hemorragias (impura, intocable) … y se deja interpelar por ellas. Escucha al Centurión romano, al doctor de la Ley … y para todos ellos muestra una disponibilidad para atender, para curar. Escucha a los niños, a los enfermos, a los que su cultura y su religión excluyen.

Hay una crítica a los ricos (satisfechos), a los que se creen mejores que los demás (“las prostitutas y los publicanos os precederán en el Reino de los Cielos”), a los que utilizando su puesto en la comunidad, o su autoridad, oprimen a los otros (“No seáis como los grandes de las Naciones”).

Jesus no dejó establecida cómo tenía que ser la organización posterior de la  Iglesia, pero sí cómo tenían que ser las relaciones entre sus miembros y con los de fuera.

En las primeras comunidades el protagonismo de los ministerios, de las funciones a realizar, recae sobre la comunidad y no sobre individuos aislados. En los Hechos de los apóstoles y en las Cartas que se escriben a las Iglesias, se ve que, animados por el Espíritu, los primeros Cristianos siguen buscando cómo organizarse para vivir y predicar el Evangelio. Es lógico en cualquier grupo humano buscar una organización y que haya una jerarquía.

Dice el teólogo  Juan Antonio Estrada: Aunque Jesús no fundara la Iglesia tal cómo existe ahora, nada nos impide buscar una Iglesia fundada en Jesús.

Si no hay “dos o tres que se reúnen en Su nombre” no hay comunidad; si no hay “cena
compartida” no hay Eucaristía. Y tiene que haber salida hacia fuera .Cuando después de la muerte de Jesús, los apóstoles y Maria están en el Cenáculo y reciben el Espíritu, esta recepción les quita el miedo, les hace conscientes de los dones que el Espíritu ha repartido y los manda a la calle. Una Iglesia viva, no se refugia en su interior, asustada, sale a la calle, se arriesga a sufrir algún daño. Cada un@ tenemos compromiso de discípul@s- misioner@s. Somos y hacemos Iglesia.

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Querido/a amigo/a:

Añado un enlace a lo que ayer os envié de mi exposición sobre las encuestas, acerca de la Sinodalidad en la Iglesia.

En el Foro de Iglesia Viva de Burgos, podéis encontrar otras charlas (youtube) y trabajos, además de acceder a la historia del Foro, impulsado en 2011, en el siguiente enlace.

Os comento también algo que no salió en las encuestas, pero me comentó personalmente, en una simpática cena  compartida, una  persona de religión cristiana ortodoxa que participó en ellas.

Además de expresar sus ganas de lograr una unidad ya entre las Iglesias hermanas, me dijo: “Lo que más rabia me da, es que una fiesta como la Pascua, no podamos celebrarla juntos católicos y ortodoxos”. “¡Qué nos importa cómo esté la luna, si elegir un día u otro es algo simbólico!”

Buscando, encontré esta noticia de 2015, donde se veía la intención del papa de hacer algo al respecto, y efectuar algún cambio; pero ya ahí se veía que podía haber dificultades, como sugiere el artículo. Y así ha debido de ser, porque nunca más hemos oído avances en el tema. No obstante, sigamos trabajando por ello. Es un pasito más en la dirección de la unidad.

“Papa Francisco estudia fijar celebración de Semana Santa para que coincida con la de los ortodoxos
Sugiere que la Pascua de Resurrección sea celebrada cada segundo domingo de abril”

Os comparto también dos invitaciones para unas charlas:

INVITACIÓN PARA PARTICIPAR EN UN WEBINAR GRATUITO CON LA HERMANA MARÍA LUISA BERZOSA EL SÁBADO 26 DE FEBRERO. TEMA: “LA INTELIGENCIA EMOCIONAL EN EL ACOMPAÑAMIENTO”

Ayer mismo, me llegó esta oferta para este sábado 26 de febrero, a la que podéis acceder gratuitamente. Sólo es preciso inscribirse en el link (enlace) que os enviamos.

“Para quienes deseen acompañarnos: Este sábado tendremos *Webinar Gratuito* con nuestra querida Hna. María Luisa Berzosa FI: *”La inteligencia emocional en el acompañamiento”*  Aquí les dejo el link para que se inscriban:

Al entrar en el enlace, podréis ver las zonas horarias del evento según países. Adelantamos que en España e Italia será a las 3 p.m. Y en Portugal a las 2 p.m. Así podéis hacer cálculos para otros países de América latina y Caribe según diferencia horaria.

INVITACIÓN WEBINAR  EL MARTES 22 DEMARZO

¡LLEGÓ EL TIEMPO DE CAMINAR JUNTOS!  Sinodalización, mujeres y reforma de la Iglesia

FACILITADORES: MARIA LUISA BERZOSA (ESPAÑA, ITALIA)  Y RAFAEL LUCIANI (VENEZUELA, BOSTON)
3p.m.  Colombia-  Perú
5p.m.  Argentina-  Brasil
9. p.m   Italia, España

Cuando se acerque más el día, os pasaremos el enlace para acceder. Aún no nos ha llegado. Y de paso, lo recordaremos.

Un abrazo fraterno
Emilia Robles

   
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