VII ENCUENTRO DE REDES CRISTIANAS
23 y 24 de octubre de 2021

 

La siguiente noticia de Religión Digital nos cuenta el tremendo despilfarro que se hace por la visita del Papa en Valencia los dias 8 y 9 de Julio. Se comprende que el Papa nos visite, o mejor dicho, venga a clausurar el encuentro mundial de las familias. Pero con el dinero que cuesta solamente el microcila del altar de Benedicto XVI es posible enviar 150 contenedores de alimentos a Angola, o incluso dotar de maquinas agricolas a varios pueblos agrarios de Ecuador por poner un ejemplo. ¿A alguien se le ocurren más ideas que se pueden hacer con ese dinero?

Religión Digital
2.500 metros de altar, temperatura controlada en el escenario de 18 grados, cruz-faro de 35 metros, millón y medio de visitantes, 5.000 policías… Valencia, que no está reparando en gastos, quiere convertir la visita papal en un gran escaparate para «vender» fuera la ciudad, según cuenta José Manuel Vidal en El Mundo.

No pasará ni gota de calor el Papa en Valencia. Y eso que su visita será los días 8 y 9 de julio. Pero para cuidar a Benedicto XVI, los organizadores tienen previsto montar un microclima especial que mantendrá la temperatura a 18 grados centígrados en los 2.500 metros cuadrados del altar donde oficiará las principales ceremonias y que costará más de 600.000 euros.

Por ser quien es, el vicario de Cristo, y porque su visita, un evento mundial en la era de la globalización, será una ocasión perfecta para proyectar la ciudad del Turia a todo el planeta.

El evento está siendo organizado oficialmente por las tres administraciones (Generalitat, Diputación y Ayuntamiento) y el arzobispado. La Iglesia lo mima y los políticos le conceden tanta importancia como a la Copa América de vela del 2007 y lo preparan con esmero.Sin dejar nada al azar.

La estructura que servirá de altar se construirá encima del puente de Monteolivete (junto al Palau de les Arts) y consta de una plataforma de 2.500 metros cuadrados. Tendrá un lugar reservado para la Familia Real, otro para el presidente del Gobierno y demás autoridades políticas y otro para cardenales y obispos.Unos 3.000 concelebrantes en total.

El altar donde oficiará el Papa estará elevado a casi tres metros y, al lado, dispondrá de una cruz luminosa de 35 metros de altura que servirá de «faro de los peregrinos».

Desde el altar, cada vez que las cámaras enfoquen al Papa tendrán como telón de fondo casi dos millones de personas y el incomparable marco de la ciudad moderna que ha crecido en el viejo cauce del Turia. O lo que es lo mismo, una excelente tarjeta de presentación de Valencia al mundo.

Además de encuentro religioso, el V Encuentro Mundial de Familias «va a ser una proyección de Valencia en el mundo entero. Cuando se enfoque al Papa se verán de fondo todos los nuevos edificios de Calatrava», dice monseñor Esteban Escudero, obispo auxiliar de Valencia y alma mater de la organización por parte eclesiástica.«Va a ser un gran acontecimiento social y eclesial».

Canal 9 será la encargada de proveer las imágenes a todo el mundo.Se calcula que más de 250 millones de personas verán en directo la misa del Papa. Ya están acreditados más de 8.000 periodistas y el Museo Príncipe Felipe acogerá 200 cabinas de radio y platós de televisión, desde los que se divisará la ceremonia.

Más de 5.000 policías vigilarán por la seguridad del Papa. Protección Civil, médicos, enfermeras, técnicos en comunicaciones y voluntarios son algunos de los miembros que participarán en «el dispositivo sanitario más importante realizado hasta ahora en España», como dice el conseller de Sanidad, Vicente Rambla.

Con 1.000 personas, 200 vehículos y un hospital de campaña, además de los cinco centros hospitalarios de la ciudad. Aunque uno, el Hospital Casa de la Salud estará reservado para, si hiciese falta, atender al Pontífice y a su séquito.

Todo este despliegue podría costar entre 20 y 30 millones de euros (5.000 millones de las antiguas pesetas).

La Iglesia pone millón y medio de fieles, 60 cardenales, 400 obispos y 4.000 curas, para acompañar al Papa Ratzinger en uno de sus escasos viajes al extranjero. Desde que accedió al Papado, Benedicto XVI sólo ha efectuado una visita al extranjero. Fue a su país natal, Alemania, entre el 18 y el 21 de agosto del año pasado, para asistir en Colonia a la clausura de la XX Jornada Mundial de la Juventud. Entre el 25 y el 28 de mayo visitará Polonia. Nada más hasta que en julio llegue a Valencia.

Se sugiere a cada peregrino que haga un donativo personal de 35 euros por adulto y 15 por joven. El medio millón de jóvenes esperados dejarían, pues, 7,5 millones de euros y el millón aproximado de adultos, otros 35 millones de euros. En total, 42,5 millones.

A cambio, cada participante recibirá la mochila del peregrino, con el material para seguir los actos, una camiseta, un gorro y un abanico.

También se aceptarán donativos que, según los organizadores, «dan derecho a una deducción en la cuota del IRPF».

Casi todo lo demás, lo ponen el Gobierno autonómico y los empresarios valencianos. Por ejemplo, todos los adornos florales los regala la Asociación de Floristas españoles. Y todas las moquetas una empresa de Alicante. «Otras muchas empresas quieren colaborar con bienes o especies», explica monseñor Escudero.

Y Roma deja hacer, consciente de que esta visita servirá para comprobar la popularidad de un Papa al que su antecesor dejó muy alto el listón de los afectos. En Colonia, Benedicto XVI jugaba en casa, y en su visita a Polonia lo hará en el campo de Juan Pablo II. ¿Será la ciudad del Turia la que convierta a Ratzinger en un Papa mediático?

El arzobispado valenciano, que tiene desde hace décadas una excelente sintonía con el PP, el partido que gobierna en la Generalitat y en el Ayuntamiento, trabaja con políticos y empresarios para que el viaje sea un éxito en todos los sentidos.

El arzobispo, Agustín García Gasco, es un madrileño recriado en Valencia. Ex secretario de la Conferencia Episcopal, mantiene una profunda amistad con Eduardo Zaplana y una estrecha relación con todos los políticos populares.

Aún así, no todos los católicos están de acuerdo. «Es un despilfarro que escandaliza». Con frases como ésta, un amplio colectivo de sacerdotes y laicos valencianos denuncia «la opulencia, la ostentación y la manipulación política» de la visita papal.

Y señalan directamente al arzobispo valenciano, Agustín García Gasco, al que acusan de estar instrumentalizando una visita que, en principio, debía ser de «carácter estrictamente pastoral».

«El arzobispado de Valencia está potenciando una visita que alejará al Papa del pueblo, utilizando unas instalaciones gigantescas y carísimas», aseguran estas voces críticas.

Y ponen ejemplos concretos. Además, del «microclima del altar para liberar al Papa y a los obispos concelebrantes de los calores de julio», denuncian la construcción de un apartamento de 180 metros cuadrados para Benedicto XVI en el palacio episcopal, asi como «la edificación de 3.000 apartamentos para los obispos invitados en el viejo seminario de Moncada».

Pero todo sea por la mayor gloria de Dios… y de Valencia.

   
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