VII ENCUENTRO DE REDES CRISTIANAS
23 y 24 de octubre de 2021

 

InforDeus 19/10/2006

Si es verdad, como The New York Times ha adelantado y medio mundo ha repetido, que el Papa Benedicto XVI está preparando un “Motu Proprio”, -documento por propia iniciativa y exclusiva responsabilidad-, que autoriza sin las actuales restricciones la Misa Tridentina, celebrada en latín, y sería publicado antes de fin de año, sería una decisión papal arriesgada, tomada contra la opinión de la gran mayoría de los obispos y cardenales, y sustituyendo a las conclusiones del Sínodo de Obispos de hace un año, que contra lo previsto y tantas veces anunciado no termina de asumir la decisión.

Sería un acto de autoridad desusado y una señal inequívoca de que las divisiones internas en la Iglesia son mayores de lo que parecen. Sintomáticamente, en los últimos días el Papa y su ‘primer ministro’ Bertone han redoblado sus llamados a la unidad interna. ¿Volverá esta imagen del pasado? En la actualidad, para celebrar la Misa por el rito antiguo en latín se necesita una petición formal apoyada por los fieles y un permiso especial del obispo. En España están autorizadas cinco iglesias, sitas en Madrid, Barcelona, Sevilla, Toledo y Pamplona, y ésta es la tónica en las ciudades europeas. En abril pasado ya hubo fuertes rumores de que el Papa liberaría el Misal de Pío V, es decir, permitiría la celebración de la misa en latín sin necesidad de permiso especial como ocurre desde el concilio Vaticano II. No hubo cambios entonces, y según fuentes consultadas por el vaticanista Jhon Allen por aquellas fechas, no era nada probable que ocurriera dado que en las tres consultas en la cumbre que el Papa había efectuado en los últimos dos meses con el colegio cardenalicio y con la Curia Romana, una mayoría muy mayoritaria se habría inclinado por dejar las cosas como están y no introducir cambios de ningún tipo. Posteriormente se supo que una fuente del Vaticano no identificada había vuelto a insistir en que la comisión encargada de ayudar al Papa en la redacción de las conclusiones del pasado Sínodo de Obispos aprobaría “una propuesta y un esquema de reforma litúrgica”, que se haría pública en la Exhortación Apostólica que el Santo Padre publicaría posiblemente en este mes de octubre. La exhortación apostólica, según la misma fuente revelo a ACI Prensa, incluiría una invitación a un mayor uso del latín en la oración diaria de la Iglesia y en la liturgia –excluida la liturgia de la Palabra–; así como en las misas masivas e internacionales. Pero la Comisión de 12 cardenales y obispos, presidida por el Secretario del Sínodo de los Obispos, el Arzobispo Nicola Eterovic, sigue sin entregar al Papa sus conclusiones. No lo hizo en junio como se prometía, no lo ha hecho después del verano, y todo indica una tardanza desusada que puede interpretarse como resistencia a la reforma litúrgica ratzingeriana. Es por eso que ahora los rumores se inclinan porque el Papa, dada la oposición general, podría publicar antes de finales de año un ‘Motu Proprio’ -documento que el Pontífice escribe por iniciativa propia y no como respuesta a una solicitud- en el que se facilite la celebración de la misa de San Pio V, conocida como tridentina. Eso significaría imponer su voluntad sobre esa mayoría a la que repetidas veces ha dicho querer consultar y escuchar. El documento, que según fuentes no identificadas citadas por The New York Times, habría sido redactado por el Papa hace algún tiempo, y se encuentra en estudio por las diferentes congregaciones para que aporten sus sugerencias y correcciones. El Concilio Vaticano II introdujo el ‘Novus ordo missae’, la nueva forma de celebrar la misa y que sustituyó a la realizada en latín, celebrada hasta 1969, introduciendo la posibilidad de oficiar la celebración en los diferentes idiomas. La misa en latín, nunca oficialmente suspendida, fue cayendo en desuso y el papa Juan Pablo II en 1984 permitió oficiar la misa tridentina solamente previo permiso del obispo de la diócesis donde se quería celebrar, que podía rechazar la petición. Ahora se trataría de eliminar esa posibilidad de veto de los obispos. Y es quizás lo que los obispos, o un sector de los obispos, probablmente entre ellos los franceses, no quiere. En mayo de 2003, el Cardenal Darío Castrillón Hoyos celebró misa según el rito de San Pío V en la Basílica de Santa María la Mayor, la primera misa de rito tridentino que una autoridad vaticana celebraba en una basílica desde hace más de 20 años, y en su homilía afirmó que el rito litúrgico en latín conocido como “tridentino” conservaba su plena legitimidad en la Iglesia. La liturgia comenzó con el rezo del Rosario, y siguió con la misa toda celebrada en latín, salvo la homilía, que fue en italiano- y “ad orientem” es decir, mirando hacia el este, según el estilo de celebrarse las misas hasta el Concilio Vaticano II. Durante la misa de casi dos horas, los cerca de 2,000 fieles participantes fueron instruidos a recibir la comunión en la boca y de rodillas. Asistieron otros cuatro cardenales. “El rito llamado de San Pío V –dijo durante la homilía el Cardenal Castrillón – no se puede considerar extinto”. “El antiguo rito romano conserva por lo tanto en la Iglesia su derecho de ciudadanía en la multiformidad de los ritos católicos, tanto latinos como orientales”, dijo. La celebración formaba parte del deseo de la Santa Sede de respaldar el derecho de los fieles que, en diversas partes del mundo, deseaban celebrar la Misa según el rito que utilizaba a Iglesia desde el Concilio de Trento hasta el Concilio Vaticano II. El pasado mes de septiembre se fundó en Roma el “Instituto del Buen Pastor” con la aprobación del Papa Benedicto XVI, y estatus de Sociedad de Vida Apostólica de derecho pontificio, y sus miembros, un grupo de cinco sacerdotes y seminaristas franceses, ex miembros de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X fundada por el arzobispo cismático Marcel Lefebvre, restablecida su plena comunión con la Iglesia Católica, podrán celebrar la Misa en latín según el rito tridentino. Según sus estatutos, a sus miembros se les reconoce “el uso exclusivo de la liturgia gregoriana”, rito contenido en los libros litúrgicos que regían en 1962, a saber, el pontifical, el misal, el breviario y el ritual romano. Los estatutos del Instituto del Buen Pastor han sido aprobados con carácter experimental por un período de cinco años. De planear el Papa una inmediata liberalización de la misa en latín, hubiera quizás sobrado esta especial iniciativa. Lo cierto es que el tema preocupa y mucho, aunque parezca mentira desde fuera, en la cúpula de la iglesia católica.

   
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