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El  pasado 20 de Julio Miguel de Cervantes, desde  su escultura en una plaza de Melilla, añadía algunas aventuras para el siglo XXI a las ya conocidas de su-nuestro Don Quijote. En esta ocasión, se trataba de  las actuaciones que la Caravana “Abriendo fronteras” estaba realizando en la ciudad para visibilizar un conjunto de situaciones, que no claman menos al cielo  que aquellas que indignaban a Don Quijote en el siglo XVI.
    

Esta Caravana solidaria, integrada por más de 500 personas, la mayoría jóvenes, de prácticamente todos los puntos de la geografía peninsular e islas, personas de las asociaciones feministas, ecologistas, pro derechos humanos, sindicalistas… denunciaba los puntos negros de la vulneración de derechos humanos del Estado español.
       
La ruta de la Caravana se había  iniciado el  15 de julio en Madrid donde  tuvo lugar la  rueda de prensa ante el Congreso de los Diputados y posteriormente la concentración ante el CIE de Aluche. Se continuó en Sevilla con una manifestación desde el Parlamento y una  concentración pacífica en el aeropuerto sevillano, frente al mostrador de Iberia, secundada por buena parte de los pasajeros que allí se hallaban. El día anterior en el aeropuerto de Barcelona  “Vueling”( empresa filial de Iberia) había expulsado del avión a los pasajeros  que  protestaban por el trato que se estaba dando a senegaleses sin papeles deportados en el mismo vuelo .
    
Desde Sevilla la Caravana ha viajado al CIE de Algeciras: Petición de cierre del CIE “por sus lamentables condiciones de habitabilidad”,  denunciadas por numerosos colectivos sociales, las ONG e incluso por la Oficina del Defensor del Pueblo. Asimismo  en Tarifa con la manifestación ante el CIE “Isla de las Palomas”.  En la playa tarifeña voluntarias de la caravana dan visibilidad a los muertos que las corrientes marinas depositan en la arena de la playa, muertos anónimos que no contabilizan en las estadísticas oficiales, pero sí para sus seres queridos que nunca más volverán a verlos. Se cree que, por cada muerto registrado, hay 2 más desaparecidos: más de 20.000 en el espacio de 20 años.
    
Llegamos a Málaga, donde somos recibidos por todas las asociaciones de DD.HH. de la ciudad. En una plaza cercana al puerto, un programa de actuaciones festivo-reivindicativas: flamenco, cantautores, batucada, perfomances, testimonios de refugiados, música mozárabe, verdiales… poesía, bocadillos y refrescos hasta que a media noche embarquemos rumbo a Melilla,
      
En Melilla, son conocidas las  imágenes del guardia civil encaramado a la valla golpeando a patadas, para tirar al inmigrante subsahariano que trata de entrar al “paraíso occidental” a través de España; el uso de concertinas en las vallas; prácticas ilegales como las devoluciones en caliente, las políticas de control de FRONTEX, la imposibilidad de solicitar protección internacional en embajadas y consulados, las trabas constantes al procedimiento de asilo o la política de externalización de fronteras con convenios firmados con países que vulneran los derechos humanos…
     
Pero aquí están pasando también otras cosas: La situación de los menores, por ejemplo. Los MENA (Menores Extranjeros No Acompañados) que, aun tutelados por el Estado español, están abandonados. Niños africanos sin futuro, sin papeles, sin cobijo. Se los ve deambular permanentemente por las calles y parques de la ciudad, sin otra ocupación que  sobrevivir y dejar que pase el tiempo, sin hacer más que darle al pegamento o realizar pequeños hurtos cuando pueden. Es claro el incumplimiento de la normativa internacional sobre el cuidado y protección de niños extranjeros no acompañados.
     
 Descubrimos también las condiciones de semiesclavitud de las porteadoras utilizadas en el contrabando ilegal de la valla fronteriza, consentido por Marruecos, España y el resto de Europa, del que extraen pingües beneficios. Se trata de mujeres cargadas como animales, pasando mercancías por la valla de Melilla rumbo a Marruecos. Nos “permitieron” a cinco de nosotras acercarnos a un puesto fronterizo, escoltadas por la Guardia Civil. Llevaban unos paquetes de 80 kg a sus espaldas mucho más de lo que pesan ellas. Veíamos a mujeres de todas las edades con la espalda ya encorvada por el peso y el trato que les dan. Los taxistas, que son testigos de estas barbaridades, nos contaban lo que ven cada día. No queremos que este comercio desaparezca porque esa gente vive de ello y porque forma parte de los usos y costumbres comerciales de la zona. Pero a  las mujeres se les paga una miseria. Habría que buscar unas condiciones laborales dignas, que no sirvan sólo para enriquecer a los que organizan el proceso bajo la mirada complaciente de las “fuerzas de seguridad”
   
En el CETI de Melilla, en pésimas condiciones y atiborrado de gente, convivimos una tarde con los internados. Muchachos procedentes de Guinea Conakry nos preguntaban angustiados por las noticias sobre una próxima “macrodeportación” forzosa, ordenada por el Ministerio del Interior, que algunos activistas han denunciado como otro “vuelo de la vergüenza”. Protestas que, promovidas por la Campaña Estatal por el Cierre de los CIE y el Fin de las Deportaciones, han señalado, entre otros responsables, en este caso a Viajes Barceló, otra de las empresas que gestiona estos vuelos, que  “se lucra con la industria de la deportación”.
   
 Las jornadas de Melilla terminaron con una manifestación-fiesta a lo largo del paseo marítimo hasta  la misma valla “debidamente” custodiada   por efectivos de todas las fuerzas de seguridad, además de la “protección” que durante toda nuestra estancia en Melilla nos facilitó permanentemente el helicóptero de la policía sobrevolando todos nuestros movimientos. A pesar de todo, a lo largo de la marcha se fue sumando gente que estaba disfrutando de la tarde de playa y percibimos en general reacciones de simpatía entre los vecinos de la ciudad cuando les pasábamos la hoja explicativa y nos deteníamos para hablarles de los motivos de la concentración.
   
En Almería escuchamos las penosas condiciones laborales de los trabajadores en los invernaderos de Níjar, la inmensa mayoría inmigrantes marroquíes y subsaharianos. Escuchamos su lectura de la realidad en declaraciones y pancartas  como: “Estamos alimentando Europa. Sólo pedimos respeto”,  “Sobreviví en el mar, pero me muero poco a poco en Almería”, ”El accidente dentro del invernadero se llama accidente laboral”, “Sin nuestras manos no existiría el milagro económico almeriense”. En cuanto a las condiciones habitacionales: “Los asentamientos no son lugar para vivir”. En cuanto a la voluntad de integrarse en la sociedad en la que trabajan  y a la que están enriqueciendo: “Nuestra lucha no es populismo. Luchamos por una integración real”, “No queremos coexistir, queremos convivir”, “La convivencia no se limita a organizar comidas de diferentes países”.     
   
En la caravana la presencia de las mujeres ha tomado protagonismo desde una perspectiva de género. Y el planteamiento de la campaña ha ido ligado a visibilizar el cariz feminista para afrontar el fenómeno migratorio desde esta perspectiva.  Las porteadoras son en su mayoría mujeres, por eso se les quería dar esa importancia. Y una de las pancartas de Níjar recordaba: “Mujer-precaria-migrante, triple invisibilidad”.
 
     La Caravana “Abriendo fronteras” es una red que nació en 2016  dirigiéndose a los campos de refugiados en Grecia, para denunciar las “dramáticas consecuencias que las políticas migratorias y de control fronterizo europeo producen sobre las vidas de las personas migrantes y refugiadas”. Queremos quitarnos la venda de los ojos, los tapones de los oídos. Es necesario seguir denunciando día a día hasta que caigan todos los muros y vallas que impiden el tráfico libre de las personas. Reivindicamos la buena y justa acogida y los derechos humanos sociales y laborales para todas las personas; que se cumplan los Tratados Internacionales que España ha firmado. Para ello, trabajamos por visibilizar situaciones en que no se respetan, construir una ciudadanía sensibilizada y activa, que conozca la realidad y actúe, que no se deje manipular por el poder y los medios de desinformación masiva. Queremos conocer y divulgar las causas de estas situaciones que provocan las guerras, los movimientos de personas, la explotación de los trabajadores: “Nativa o extranjera, la misma clase obrera”. Nos encontrarás en www.abriendofronteras.net  
  
     Alonso Quijano, el Bueno, en pleno siglo XXI, sigue inspirando a Cervantes nuevas aventuras para su-nuestro Don Quijote. En pleno siglo XXI sigue siendo preciso “desfacer entuertos”, combatir gigantes más reales, fuertes y poderosos que los molinos de viento.

   
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