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Nota de prensa

18 de Enero de 2016 – 06.05 h

 

 

 

EL ABORTO NO ES TERRORISMO

Carta abierta al arzobispo de Barcelona

 

No se puede comparar el aborto con un acto terrorista.

Hay un sistema económico que mata, y tiene nombres y apellidos, así como hay una religión que mata el anuncio de un Dios amor, a base de condenas y cargas morales, que a menudo recaen en los más débiles y especialmente en las mujeres.

Sr. obispo, sus palabras han sido muy desafortunadas y hirientes, aunque el tono era cercano y compasivo, y le pido que, humildemente, rectifique y pida perdón, especialmente a las mujeres.

Pienso, tal como usted, que el aborto no es un derecho, siempre será un drama y un fracaso humano, pero querré que se respete el sagrado derecho a decidir en conciencia de que cada persona tiene

 

 

Estimado obispo Juan José Omella

Tengo que confesar que en un primer momento, leyendo los titulares publicados, me sorprendió mucho que quisiera emular las recientes declaraciones del obispo de Vic, Romà Casanova, que comparó el aborto con el genocidio, y las que hace unas semanas hicieron el arzobispo de Valencia o el obispo de Alcalá de Henares. No lo imaginaba a usted alineado con aquellos que representan el sector eclesiástico más retrógrado e inmovilista, y sigo pensando que usted no es así y que podremos descubrir sus cualidades de buen pastor.

Sr. obispo, sus palabras han sido muy desafortunadas e hirientes, aunque el tono era cercano y compasivo, y le pido que, humildemente, rectifique y pida perdón, especialmente a las mujeres. No se puede comparar el aborto con un acto terrorista. Si quiere hablar de terror hágalo del que impone el sistema económico imperante que, como dice el Papa Francisco, mata. Si quiere hablar de terror hágalo de la situación que se ven obligados a sufrir los inmigrantes y los refugiados que tenemos en nuestras fronteras. Hay un sistema económico que mata, y tiene nombres y apellidos, así como hay una religión que mata el anuncio de un Dios amor, a base de condenas y cargas morales, que a menudo recaen en los más débiles y especialmente en las mujeres.

Que cruel es decirle a una mujer violada que está obligada a tener el hijo, sin saber si será capaz de soportarlo. Como nos atrevemos a imponer más cargas a las mujeres, que ni usted ni yo, posiblemente, quisiéramos soportar. Jesús también habla de esto, y en términos muy duros.

 

Pienso, tal como usted, que el aborto no es un derecho, siempre será un drama y un fracaso humano, pero querré que se respete el sagrado derecho a decidir en conciencia que cada persona tiene, y yo, intentando imitar a Jesús, acompañaré la persona en su decisión, sea cual sea, y le daré soporte, porque,

¿quién soy yo para juzgar?, sólo puedo estar allí, a su lado, y amarla.

La sociedad debe trabajar para reducir los abortos, así como para proteger la inviolabilidad y la dignidad de toda vida humana, pero, al mismo tiempo, tiene que regularlos para proteger los derechos de la madre y de la nueva vida, con criterios éticos y científicos, y garantizar que las mujeres puedan abortar con seguridad, independientemente de su situación social y económica. A la Iglesia le corresponde anunciar la propuesta de Jesús, de amor incondicional al prójimo, que nos permitirá superar las limitaciones humanas, para construir un mundo mejor para todos y vivir en plenitud.

La Iglesia debe dejar de situarse en la condena y la culpabilización permanente para, como nos pide el Papa Francisco, actuar desde la misericordia. Sus palabras, Sr. Obispo, no han estado en esta línea. Enmiéndelo, por favor.

 

 

Josep Torrens

Portavoz de Església Plural Barcelona, 18 de enero de 2017

http://www.esglesiaplural.org/

 

 

 

 

   
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