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El editor “fascinado” y “testigo privilegiado de ese diálogo”
El editor del libro, Nicolas Diat, ha formado una alianza de propaganda mutua con el cardenal Sarah, y, mediante él, con el Papa emérito, Benedicto XVI. Este periodista francés, iniciado en la izquierda socialista del “Institut François Mitterrand”, luego asesor del ministro republicano Laurent Wauquiez (de Asuntos Europeos y después de Educación Superior e Investigación), ahora escribe ensayos, algunos compartidos, y dirige colección en la vieja editorial francesa Fayard (creada en 1857).

En 2015 inició una estrecha colaboración con el actual Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos desde 2014. Publicaron un libro-entrevista que les vinculó mucho: “Dios o nada: Entrevista sobre la fe”. Robert Sarah con Nicolas Diat. Editado en castellano por la editorial del Opus Dei, Palabra, S.A. (28/09/2015).

En 2017 implicaron al Papa emérito en un libro conjunto con prefacio de Benedicto XVI: “El poder del silencio: Contra la dictadura del ruido” (París, Hachette , coll. “Plural”, traducido por Ediciones Palabra). En este mismo año, el cardenal Sarah le prologó a Diat un premiado libro sobre la vida de monjes en torno a la muerte: “Tiempo de morir : monjes en el umbral de la vida eterna”. Y en 2018 el editor publicó “El hombre que no quiso ser Papa: Historia secreta de un reinado” (Éditions Michel), sobre la renuncia de Benedicto XVI, con prefacio del cardenal Robert Sarah. Esta alianza sigue, y se hace expresa en otro libro conjunto: “Con ayuda del escritor y ensayista Nicolas Diat, sin el cual pocas cosas habrían sido posibles y que, desde la redacción de `Dios o nada´, ha sido siempre de una fidelidad impecable”, dice el cardenal Sarah en su libro “Se hace tarde y anochece” (p. 14), escrito con Nicolas Diat, publicado en ediciones Fayard, 2019, y editado por Palabra.

Este año hemos sido testigos del libro más polémico sobre el celibato: “Desde lo más hondo de nuestros corazones”, del Cardenal Robert Sarah con Joseph Ratzinger Benedicto XVI. Libro nacido en medio de la polémica sobre quién o quiénes son los autores, sobre su oportunidad finalista tratando de torcer la orientación del Sínodo sobre la Amazonía… La presentación de la Editorial dice que los autores “hablan desde lo más hondo de sus corazones sobre el futuro de los sacerdotes, el significado del sacerdocio católico y el sentido del celibato”. Temas que se vienen tratando hace muchos años con tanto corazón como pueden hacerlo ellos. Y buscando la verdad con honradez y libertad, sin pretender imponerla como dogma de fe, cuando no se tiene claro que lo sea. Es el caso del celibato obligatorio para el ministerio “ordenado”de la Iglesia. Es una disciplina que no pertenece a la esencia del sacerdocio ministerial por “no ser exigida ciertamente por la naturaleza misma del sacerdocio” (Vat. II, PO 16).

El editor amigo, Nicolas Diat, se hace presente en “Nota del editor”. Con siete páginas. Toda una presentación laudatoria. “Nota” que se convierte en propaganda birladora en parte de la verdad: “he aquí el sencillo y emotivo título que han elegido el papa emérito Benedicto XVI y el cardenal Robert Sarah para el libro que publican conjuntamente” (p. 13). Todos sabemos que Mons. G. Gänswein, secretario particular de Benedicto XVI, ha declarado que el Papa emérito no ha escrito “a cuatro manos” esta obra que defiende firmemente el celibato sacerdotal, con el cardenal Robert Sarah. El antiguo Papa se limitó a escribir un texto –firmado el pasado 17 de septiembre, es decir, antes del Sínodo sobre la Amazonía– y enviárselo al cardenal Sarah con motivo de su proyecto de libro sobre el sacerdocio. Ni había coescrito la introducción ni la conclusión del libro. Informó también que por pedido del Papa emérito su nombre no aparecerá como coautor del libro: “el nombre de Benedicto XVI como `coautor´ es removido y reemplazado por `con contribución de Benedicto XVI´. También, el nombre es removido de la introducción y conclusión. Son textos del Cardenal Sarah… Benedicto es totalmente ajeno a esta operación editorial y mediática evidente” (En entrevista al diario alemán Die Tagespost, viernes 17 de enero 2019).

Presenta el texto de Benedicto XVI como “una reflexión magistral, lectio y disputatio a la vez”. Curiosamente el método escolástico de aprendizaje incluía tres etapas: la “lectio” (lección-lectura), la “quaestio” (cuestión) y la “disputatio” (discusión-debate). El texto del emérito se basa sólo en la “lectio” suya, la que le conviene para su tesis previamente adoptada. No hay “cuestión”, lo tiene todo claro, y menos aún “debate” con quienes piensan de modo distinto. El editor cree que es: “maravillosa pedagogía… y argumentos trabajados con cincel” (p. 14).

Insiste en que “han trabajado” conjuntamente. Amigos y mantenedores “de una correspondencia regular en la que comparten sus puntos de vista, sus esperanzas y sus temores”. La oportunidad del libro se la ha brindado el Sínodo de la Amazonía, “tiempo de debate en el seno de la Iglesia… sobre el futuro del sacerdocio católico” (p. 15). A fines del verano de 2019, el cardenal y el Papa intercambian “textos, ideas y propuestas y se reúnen para aportar la máxima claridad a las páginas que ahora ofrecemos”. Diat se siente “fascinado” y “testigo privilegiado de ese diálogo” (Ibid.).

El enfoque del texto papal le parecen al editor “palabras severas e inquietantes, casi inauditas”. Son estas: “en los fundamentos de la grave situación en la que hoy se encuentra el sacerdocio existe un defecto metodológico en la acogida de la Escritura como Palabra de Dios” (p.15-16). No deja de ser curioso que la situación crítica del sacerdocio esté fundamentada en “un defecto de método” al acoger la Escritura como Palabra de Dios. Trataré el tema cuando comente el texto de Benedicto XVI.

Vuelve a birlar la verdad al escribir que “esta frase de la introducción conjunta (¿?) del libro expresa a la perfección la intención de los autores: `la semejanza de nuestras inquietudes y la coincidencia en nuestras conclusiones nos han decidido a poner el fruto de nuestro trabajo y de nuestra amistad espiritual a disposición de todos los fieles, a ejemplo de san Agustín´” (p. 16-17). La admiración editorial no tiene límites: se trata de “brillante estudio…, excelente factura teológica…, fuerza catequética indudable…, las inteligencias se estimulan entre sí” (p. 17).

La verdad más birlada: “Benedicto XVI y el cardenal Sarah han querido abrir y cerrar el libro con dos textos conjuntos” (introducción y conclusión). En esta, dice, “escriben: `es urgente, es preciso que ninguno de nosotros, obispos, sacerdotes y laicos, nos dejemos impresionar por los argumentos equivocados, las puestas en escenas teatrales, las mentiras diabólicas, los errores de moda que quieren desvalorizar el celibato sacerdotal” (p. 17-18). Si vamos al texto de la conclusión (p. 171), vemos que hay una ligera corrección “es urgente, es preciso que nadie, ni obispos, ni sacerdotes, ni laicos, se dejen impresionar por…” . El mismo libro se encarga de decir que dichos textos “han sido escritos por el cardenal Robert Sarah, y leídos y aprobados por Benedicto XVI, en septiembre de 2019 y 3 de diciembre de 2019” respectivamente (p. 27 y 173).

Jaén, 10 de septiembre de 2020

   
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