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Lo asegura el Cardenal Medina
El documento pontificio con el que el Papa podría suavizar las condiciones requeridas para celebrar la misa de acuerdo con el Canon de san Pío V parece cada vez más próximo. La noticia fue confirmada por el cardenal Jorge Arturo Medina Estévez, miembro de la Comisión Ecclesia Dei, órgano que ayer se reunió para discutir sobre esta cuestión.

En la actualidad sólo se puede celebrar la misa por este rito si se cuenta con el permiso escrito del obispo diocesano. Según fuentes vaticanas con esta disposición papal se podría autorizar el uso universal de este misal, es decir, podría celebrar con él cualquier sacerdote sin necesidad de una autorización previa.

La publicación de este documento, que tendría la consideración de Motu Proprio (texto que el Papa realiza a iniciativa personal), podría suponer un acercamiento a los lefebvrianos que siguen celebrando de acuerdo con este misal y no reconocen la reforma litúrgica posterior al Concilio Vaticano II. Con la liberarización del uso de este canon se pondría fin a una de las reclamaciones que llevó a este grupo a su separación de la Iglesia católica. Sin embargo, para su vuelta a la comunión con Roma sería necesario que asumieran también de forma íntegra todo Magisterio emanado del Concilio Vaticano II.

«La publicación del Motu Proprio por parte del Papa en el que se liberarizará la celebración de la misa en latín según el misal de San Pío V está cerca», aseguró ayer Medina Estévez» al término de la reunión. El cardenal aseguró además que «se ha estudiado el documento con calma» y que «se ha discutido al respecto durante más de cuatro horas, efectuando algunas correcciones al texto del Motu Proprio». El siguiente paso para su publicación definitiva lo dará el cardenal Jorge Castrillón Hoyos, el presidente de la comisión, que presentará el texto al Papa, del que depende su aprobación final.

La publicación del Motu Proprio podría poner fin a uno de los rumores que de manera más insistente recorren los pasillos vaticanos, desde que en el verano de 2005 el Papa recibiera en Castel Gandolfo a monseñor Fellay, el actual líder de los lefebvrianos. Según informó el entonces director de la Oficina de Prensa vaticana, Joaquín Navarro-Valls, la audiencia tuvo lugar en respuesta a una petición de monseñor Fellay. «El encuentro se desarrolló en un clima de amor por la Iglesia y el deseo de llegar a la perfecta comunión», explicó Navarro-Valls, quien añadía que «siendo conscientes de las dificultades, se manifestó la voluntad de avanzar según grados y tiempos razonables».

El cisma lefebvriano

El obispo francés Marcel Lefebvre fundó en 1970 la Fraternidad sacerdotal San Pio X que agrupaba a un número de fieles y sacerdotes contrarios a las diposiciones del Concilio Vaticano II. Ante sus resistencia a aceptar las disposiciones del Papa y el Magisterio conciliar fue suspendido «a divinis» por Pablo VI en 1976. La situación se complicó aún más cuando en 1988 ordenó a cuatro obispos. Al no contar con la autorización papal para este acto, Lefebvre y los cuatro obispos ordenados incurrieron, de acuerdo con el artículo 1382 del Código de Derecho Canónico, en excomunión «latae sententiae», lo que supuso el cisma definitivo con la Iglesia católica. Juan Pablo II creó la Comisión Ecclesia Dei con el objetivo de que acercara posturas con el grupo y acabara con la división.

   
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