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Para miles de familias empobrecidas y también exitosas de Honduras el año 2016 será recordado con cariño y agradecimiento para el RÉGIMEN DE APORTACIONES PRIVADAS, RAP, que en una decisión sabia y pocas veces vista en Honduras—por la corrupción que prevalece—ha decidido repartir más de 8,000 MILLONES DE LEMPIRAS que han sido acumulados con sacrificio por los trabajadores y trabajadoras del país y la imposición a las empresas privadas y estatales durante los años de su creación.

Y, es más, el RAP decidió aún con los ex trabajadores desligados del RAP o mejor dicho que ya habían recibido su respectivo finiquito o pago de derechos, — como es el caso nuestro que lo recibimos el 2010–incluirlos en la repartición de excedentes.
Esto no ha sucedido en el sistema cooperativo de ahorro y crédito que fue creado precisamente hace más de seis décadas para ayudar a la precaria economía de los trabajadores y trabajadoras hondureñas, esperanzados en acumular algún capital más excedentes para satisfacer sus necesidades de previsión por jubilación o vejez.

El sistema o modelo cooperativista fue establecido en Honduras durante los años sesenta y representó para la clase trabajadora un alivio y una esperanza de bienestar y seguridad social para la hondureños mantenidos históricamente en el abandono social por los diferentes gobiernos, azules rojos o verde olivo, esos mismos gobiernos que después saquearon a los institutos de seguridad social (IHSS, INPREMA, INJUPEM, IPM,) conocidos como PORFIRIO LOBA SOSA y JUAN ORLANDO HERNÁNDEZ, ambos del Partido Nacional, además por los militares.

Sin embargo, el sistema cooperativista solamente en las primeras décadas cumplió en parte su fin social. Al final terminó cayendo en las garras de DIRECTIVOS y EMPLEADOS que se repartieron en francachelas, becas, viajes o fiestas los excedentes previstos para los afiliados de manera descarada, o se dedicaron a comprar terrenos o a construir obras sobrevaloradas o ficticias que poco o nada servían a los intereses de sus afiliados. Todo esto con la complicidad del Instituto Hondureño de Cooperativas, IHDECOOP o el ahora llamado Consejo Nacional Supervisor de Cooperativas, CONSUCOOP.

Nosotros tuvimos la desgracia de pertenecer a dos “COOPERATIVAS DE AHORRO Y CRÉDITO”: la PINALEJO LTDA, por casi 10 años y a la ELGA por más de 20 años y nunca recordamos que nos hayan acreditado por junto ni DOS MIL LEMPIRAS de excedentes a pesar de que nuestros ahorros superaron con creces los que teníamos en el RAP. Siempre la justificación era: “los excedentes se destinarán para capitalizar la cooperativa”. Ahora nos preguntamos ¿dónde están esos fondos capitalizados y cuándo los repartirán?
En estos actos de corrupción y malversación tienen mucho que ver los diferentes gobiernos de turno por no haber controlado eficientemente estas empresas y haber permitido tanto despilfarro.
Esperamos que estos mafiosos del cooperativismo se estén ya alistando para imitar el RAP o alistándose para ir al “POZO”.
¡YA ES TIEMPO QUE LOS AFILIADOS A LAS COOPERATIVAS DESPIERTEN DE ESE LETARGO!

08 de enero 2017.

   
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