images7Los límites del planeta. El Club de Roma advertía en 1972 que no se puede crecer indefinidamente en un medio físico limitado como es nuestra Biosfera. La era del crecimiento económico acelerado está llegando a su fin. Los síntomas se hacen cada vez más claros, tanto en el progresivo agotamiento de recursos naturales, como en la saturación de la Biosfera.

La concentración de gases de efecto invernadero (GEI) ha aumentado por la revolución Industrial, la deforestación y agricultura a gran escala. El GEI más abundante es el dióxido de carbono (CO2). Con esta concentración aumenta la temperatura mundial. El calentamiento global es ya de 1º C. más respecto a los niveles preindustriales.

Los últimos cuatro años han sido los más calurosos de la historia, las temperaturas del Ártico han aumentado 3 °C desde 1990 y los niveles del mar están subiendo. La biodiversidad de la naturaleza va reduciéndose por la extinción progresiva de especies, y más de un millón se encuentran amenazadas, los arrecifes de coral se mueren y los humanos experimentamos el impacto del cambio climático en la salud por la contaminación del aire y las olas de calor.

Según el Informe” Emergencia Climática 2019”, en nuestro país crecen las emisiones desde 1990 un 17,9%. La temperatura de nuestras ciudades se ha elevado en 1,6º C en los últimos 50 años. El 74% del territorio español está amenazado de desertización. Y “Las veinte principales potencias económicas del planeta están aumentando sus emisiones e incumpliendo los compromisos que sellaron en París-2015 para limitar el calentamiento global a 1,5 grados”.

Ante tal escenario nos advierten: “Muy pronto será demasiado tarde”, llamamiento firmado por más de 18.000 científicos de 184 países y avalado por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y la ONU . Si en 2030, nos dicen, no hemos reducido las emisiones en un 50% ya no podremos detener un cambio climático catastrófico.

Causas y responsables. Aunque todos estamos participando en este proceso, “el gran sujeto contaminante son la industria, el Estado y el aparato militar. Grandes empresas fosilistas, extractivistas, ganaderas… son las principales causantes.

Las diez empresas españolas más sucias son responsables del 62% de las emisiones industriales: Endesa (patrocinadora de la Cumbre del Clima de Madrid-2019), 30 millones de toneladas; Repsol-Petronor,10.6 millones; Naturgy, 9 millones; EDP, 9 millones; ArcerlorMittal, 6 millones; CEPSA, 4,6 millones; Iberdrola (también patrocinadora de la Cumbre), 3.3 millones, CEMEX: 3 millones, Cementos Portland: 2.8 millones.”

La industria de los combustibles fósiles ha entorpecido las iniciativas legislativas para impulsar las energías renovables. Según el propio FMI los gobiernos subvencionan la industria de los combustibles fósiles por valor de 5,2 billones de dólares anuales. Nos encontramos con gobiernos débiles o directamente asimilados por las corporaciones.

Ninguna suma de cambios en los hábitos individuales de consumo puede sustituir las necesarias transformaciones estructurales. Es imprescindible abordar la crisis sistémica que impulsa y acelera el cambio climático. Es imprescindible la lucha colectiva y la movilización social.

Propuestas. Estrategias que hoy se plantean:
– El llamado “capitalismo verde”: pretende mantener el actual sistema socio-económico con sus lógicas de crecimiento. Sus propuestas se basan en las nuevas herramientas de la cuarta revolución industrial bajo la iniciativa empresarial privada, dentro del marco del capitalismo. Poner en marcha un nuevo sistema de renovables, limpias.

Procesos financiados por los mercados de capitales, con “bonos climáticos”, incentivados con estímulos adecuados. Confían hacer negocio con el endeudamiento de los países, empresas, familias que se verán obligados a comprar la biotecnología verde (coches eléctricos, turbinas eólicas, paneles solares etc., etc.).

– El “New Green Deal”: Proponen, dentro del marco del mercado y la iniciativa privada, mecanismos de regulación estatal. Consideran que esta opción es la más realista: utilizar la lógica de beneficios de las empresas en favor de todos.

Poner en marcha un plan de inversiones públicas verdes, cambiando el modelo productivo y responsabilizando a las grandes empresas más contaminantes. Hacer una apuesta por la economía circular: plantas de recuperación de minerales que hoy no se reciclan, como litio, cobalto …, necesarios para la economía digital.

– Control ciudadano, anticapitalistas: Piensan que estas propuestas fracasarán por la lógica capitalista. En el capitalismo la voluntad de crecimiento y el incremento del uso de energía son algo imprescindible, un requisito para la obtención de beneficios. Sólo un sistema de producción dirigida prioritariamente a satisfacer las necesidades humanas, respetuoso con la naturaleza, impedirá el apocalipsis. Proponen la propiedad pública de los sectores estratégicos y un control democrático sobre el poder.

El mercado no planificará la transición en base a los intereses sociales y medioambientales, sino en base a los intereses de las empresas. Apuestan por una empresa pública de energía. “Cambiar el sistema, no el clima”

– Decrecimiento: El problema es cómo afrontar y distribuir el obligado decrecimiento en el uso de energía y materiales y en la generación de residuos al que nos obliga el colapso. La solución no consiste en un capitalismo “disfrazado de verde”, o las ilusiones neokeinesianas que reprodujera las pautas actuales de producción y consumo. Se hace preciso el decrecimiento en el uso de energía.

Habrá que ir hacia unas necesidades energéticas mucho más reducidas, alimentadas por sistemas renovables, integradas en redes de bioterritorios que cooperan en el intercambio de servicios supralocales (transportes, sanidad, producción de ciertos bienes básicos, cultura, investigación, etc.). Decrecer, no sólo para sobrevivir, para vivir una “vida buena”

– La reciente Cumbre de Madrid-2019 apenas ha propuesto soluciones. Si bien ha servido para expresar de manera multitudinaria la presencia del problema en la gran opinión pública, con amplia participación de las generaciones más jóvenes, las grandes empresas se limitan a un lavado de cara publicitario y son incapaces de superar lógicas del mercado: “El mercado global de emisiones de carbono, que se negocia en la Cumbre del Clima de Madrid entre los bancos y fondos de inversión, amenaza, según las organizaciones campesinas y ecologistas, con otra década más de inacción, distracción y acaparamiento del poder por las grandes empresas”.

Desde Redes Cristianas queremos situarnos ante este problema, que sin ninguna duda está reclamando una actuación urgente y global, con la actitud a que nos invita el papa Francisco en Laudato Si’. Sobre el cuidado de la casa común: “La violencia que hay en el corazón humano también se manifiesta en los síntomas de enfermedad que advertimos en el suelo, en el agua, en el aire y en los seres vivientes (nº 2) … “Toda pretensión de cuidar y mejorar el mundo supone cambios profundos en los estilos de vida, los modelos de producción y de consumo, las estructuras consolidadas de poder que rigen hoy la sociedad» (nº5).

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