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Benjamín Forcano1Convivencia Fraternidad Secular Carlos de Foucauld en Requijada ( Segovia) Agosto 2.019
Hemos estado conviviendo unos días en el mes de Agosto, con Benjamín Forcano, en Requijada (Segovia), en unas jornadas de Convivencia-Retiro, organizadas por la Fraternidad Secular Carlos de Foucauld, donde él ha tratado junto a otras ponencias y talleres el tema: “La Secularización. El Binomio Profano/Sagrado, a la luz del Evangelio de Jesús de Nazaret ”
Tema de singular interés, en el momento actual, para grupos cristianos y no cristianos.                                                         

Requijada (Segovia) 2.019

P. ¿Qué relación ves entre el tema que has expuesto estos días y el nombre de Fraternidad Secular Carlos de Foucauld?

R. La Fraternidad es secular, como lo es el mundo creado. Dentro de esa secularidad el ser humano es lo que es, inconfundible con Dios y con cualquier otro ser. Pero la secularidad humana no llega a ser lo que es por sí misma, proviene de Dios, quien la crea y sustenta. Pero una vez creada, en ella Dios no interviene más : ni para alterarla o disminuirla, ni para premiarla o castigarla. El respeto de Dios a su creatura le impide suplantarle en su desarrollo pues lleva en sí misma, cuanto precisa para lograr la medida y meta de lo que tiene que ser.

Por eso, considero que la calificación de la Fraternidad como secular es sugerente y superoportuna, por ser sumamente respetuosa con la realidad creada en lo que tiene de sí misma y en su raíz de donación divinizadora.

 
P. ¿Conlleva riesgos esta autonomía secular?

R.- Esta secularidad atraviesa siempre un doble riesgo : negarla, por ensalzar a su Autor, secularidad sacralizada; o ensalzar al ser humano por encima de lo que es, secularidad desacralizada.

P. Entonces….

R. Somos seculares, porque en nuestra secularidad brilla poderosa la mano y el rostro amoroso de Dios. Somos imagen suya. Y Él, que nos hizo, nos quiere concreadores de este planeta tierra, hasta llegar, tras nuestra forma de vida terrenal , al hogar definitivo del cielo que es Dios mismo.

P. Benjamín, nos has dicho que el teólogo debe ayudar a entender la peculiar evolución del cristianismo, pues presenta no pocas veces una historia con formas de vida opuestas e incluso contradictorias.

R. Difícil respuesta, si no distinguimos entre el cristianismo originario y el cristanismo histórico. Jesús vino para anunciar el Reino de Dios y hacer que fuera base y principio de la vida humana, individual y comunitaria, clave para una forma de convivir que albergase a todos como hermanos y tuviera como principios rectores la igualdad, la justicia. la fraternidad, la solidaridad y la paz, dejando en la responsabilidad de los humanos la tarea de darle forma concreta en cada momento histórico. Es ahí, creo, donde Dios se contrae y retira, sin coartar para nada el protagonismo y libertad de sus concreadores. Y es tambíen, donde surgen la diferencias y las contradicciones, las lealtades y las infidelidades.

P. O sea, que Dios mismo está al acecho de lo que hagamos, pero sin reemplazarnos.

R. Tenemos el mundo que hacemos nosotros y toca a nosotros unirlo o dividirlo, construirlo como hermanos o destruirlo como enemigos, impulsarlo con amor a la unidad universal desde la dignidad y derechos de todos o con odio, negar su dignidad y derechos y levantar mil particularidades enemistadas.

La imprescindible renovación eclesial la sirve ese contraste entre el cristianismo originario e histórico. Jesús es de ayer y de hoy, de su tiempo y del nuestro, su proyecto – el Reino de Dios -, no admite dudas sobre los principios que deben regirlo. Pero, cada generación y cada época recibe la herencia del pasado y verifica si, en confrontación con el Evangelio, las respuestas dadas son adecuadas y deben mantenerse, o desfasadas y deben corregirse y superarse.

P. La sociedad actual parece alejarse aceleradamente y con gran desenfado del mensaje y propuestas de la Iglesia.

R. ¿Ese mensaje y propuestas manan del Evangelio o son respuestas muchas veces de otros siglos, que han desatendido el progreso legítimo que la secularidad humana ha conseguido y que debiera haber asimilado la Iglesia? ¿No lleva siglos dando respuestas a preguntas y problemas de hoy con respuestas de ayer, ajenas al nivel del conocimiento y conciencia actuales?

P. ¿Y este progreso se aplica y vale también para el ámbito de la Liturgia ?

R. Afortunadamente, fue el concilio Vaticano II quien reconoció este retraso de la Iglesia y lo subsanó con un abanico de planteamientos y respuestas muy distintas a las que se venían dando , válidas también para el ámbito de la Liturgia.

Son muchos los teólogos que fundan y comentan la urgente necesidad de un cambio en este ámbito, tan central y relevante en el servicio ministerial de la Comunidad Eclesial.

P. ¿También en lo que se refiere a la celebración de la Misa ?

R. ¿La celebración de la Misa, desde siglos tan exclusivamente clerical, estructurada sobre el ritual y valor del sacrificio de Jesús con la conversión sustancial del pan y del vino en su Cuerpo y su Sangre – transustanciación siglo XII – , responde a lo que fue la última Cena de Jesús “memorial de su vida y mensaje, de su denuncia y lucha por el Reino de Dios, y que pacta con los discípulos el compromiso de seguir anunciándolo y viviéndolo como El?”

P.- ¿Supuso algo importante la aportación tan tardía de la transustanciación?

R.- Más que aportación, supuso una cierta extrapolación del significado esencial de la Eucaristía. ¿Le preocupó mucho a Jesús el hecho de la conversión del pan y del vino en su Cuerpo y Sangre, y la adoración en ellos de su presencia divina o lo que le preocupó de verdad fue que que , a semejanza de El, nuestra vida fuera un seguimiento de la suya, en don total al servicio y liberación de los demás, siendo el pan y el vino simples signos de su vida, comida y bebida por nosotros como alimento y energía para proseguir su obra?

P.-¿ Entonces, crees que el Vaticano II fue tan decisivo para un cambio eclesial?

R. Sí. Ya el Papa Pablo VI se aprestó a subrrayar que el Vaticano II debía ser el nuevo Catecismo para la Iglesia.

P. ¿Y no lo fue?

R. Sólo al inicio. Pues luego vino radical y contundente la restauración, es decir, el giro involucionista programado para toda la Iglesia, bajo la acción de los papas Juan Pablo II y Benedicto XVI. Casi 35 años de invierno eclesial, según lo calificó el teólogo K. Rhaner.

P.-¿Tan grave fue este giro involucionista?

R. Estoy convencido de que este giro ha supuesto un daño de credibilidad muy grande para la Iglesia. Y aparece obvio, aunque se haya seguido de buena fe y con gran pasividad. Una prueba para mí de que en la Iglesia lo primero era el poder clerical y el obedecerle.

Del pensar todos quedábamos dispensados. Eso explica que la mentalidad mayoritaria, muy mayoritaria de nuestra Iglesia, desconozca la renovación decretada por el Vaicano II. Para la casi totalidad, el Vaticano II es un libro cerrado, ni de lejos lo han leido ni se les ha explicado. Y, en consecuencia, siguen ofreciendo a un mundo nuevo las respuestas consabidas del pasado. Y la gente, joven sobre todo, pasa y se va tras “otras religiones y dioses”.

P. ¿Pero, cómo hacer este cambio en la realidad en que vivimos?

R. ¿Cómo? Retornando a Jesús para conocerlo bien ,sin mediaciones tergiversadoras o falsas. Su persona seduce, por lo humana, veraz y revolucionaria. Su estilo de vida (su manera de pensar, sentir y actuar), hoy mejor conocida, llega, toca los anhelos más profundos del corazón humano e interesa, pues reafirma lo que mejor de la humanidad ha descubierto y reclama en todas partes.

P. Pero esto incide demoledoramente en el sistema neoliberal, tan clasista, xenófobo, discriminador y opresor…

R. Cierto, su proyecto choca con este y otros proyectos, encarna las palabras de la Declaración Universal de los Derechos humanos : “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmeente los unos con los otros”, eco , al cabo de dos mil años, de las palabras de Jesús: “Todos vosotros sois hermanos”.

Proyectos universalmente repudiados por incluir en ellos mismos la desigualdad, la injusticia y la enemistad que carcomen la existencia y convivencia humanas.

Siempre que la Iglesia ha sufrido profundas crisis , la solución ha venido por un retorno a Jesús. ¿Ahora, si seguir a Jesús significa comprometerse a vivir como El, cómo puedo hacerlo si no lo conozco? Y si no lo conozco, tampoco puedo sospechar los efectos ni las consecuencias que su implantación supondría para mí y para la sociedad.

Gracias , Benjamín, porque en el desarrollo de tus ponencias, lo has ido desgranado paso a paso todo esto. Pero lo más importante es que trasmites tu entusiasmo a seguir a ese Jesús,humano-divino y que lo vives en comunidad.
(Entrevistado por Antonio Calderón, miembro de la Fraternidad Secular)

Publicado por fraternidad secular carlos de foucauld 

   
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