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EL POLIEDRO DE LA REALIDAD
El Papa Francisco desarrolla ampliamente en su encíclica Fratelli tutti la espiritualidad del encuentro. Y en el capitulo sexto dice que la cultura del encuentro es como un poliedro de muchos lados: «El poliedro representa una sociedad donde las diferencias conviven complementándose, enriqueciéndose e iluminándose recíprocamente, aunque esto implique discusiones y prevenciones. Porque de todos se puede aprender algo, nadie es inservible, nadie es prescindible» (215)

Descubrir una vez más la belleza de este poliedro que es la vida en encuentro, en comunidad, en sociedad, puede ser una hermosa manera de vivir el Adviento 2020 y una forma explícita de apuntar bien al misterio de la Navidad a la espera de Jesús en nuestras vidas. La Virgen María nos enseñó una espera dulce, de aceptación y sabiendo que en su vientre iba creciendo el Hijo de Dios. Pero también fue espera de esfuerzo, cuando se embarcó en un viaje tan largo y arduo para comunicar la Buena Nueva a su prima Isabel.

María nos llama a vivir este tiempo de manera lúcida, sin dejarnos arrastrar por la superficialidad que parece invadirlo todo. “El Señor viene siempre a nuestra vida, Ella nos enseño con su ejemplo, que necesitamos esperarlo, con las puertas abiertas de par en par, con los ojos liberados de la pesadumbre y el corazón abierto a su Presencia. Ni el miedo, ni la angustia, ni el agobio, ni la despreocupación, ni la evasión son buenas actitudes para esperarlo.” 1

El Papa Francisco nos hace una introducción SOBRE LA FRATERNIDAD Y LA AMISTAD SOCIAL, refiriendo su inspiración en san Francisco de Asís, en un consejo que va más allá de las barreras de la geografía y el espacio. cita textualmente a San Francisco: feliz a quien ame al otro, tanto a su hermano cuando está lejos de él como cuando está junto a él. Esto permite reconocer, valorar y amar a cada persona más allá del lugar del universo donde haya nacido o donde habite. San Francisco sembró paz por todas partes y caminó cerca de los pobres, de los abandonados, de los últimos.

Nos introduce y nos hace detenernos en la dimensión universal del Amor Fraterno, en su apertura a todos. “Entrego esta encíclica social como un humilde aporte a la reflexión para que, frente a diversas y actuales formas de eliminar o de ignorar a otros, seamos capaces de reaccionar con un nuevo sueño de fraternidad y amistad social que no quede en palabra y que esta reflexión se abra al diálogo con todas las personas de buena voluntad.”
Cabe destacar que cuando estaba redactando esta carta, irrumpió de manera inesperada la pandemia de Covid-19 . “Nadie puede pelear la vida aisladamente, se necesita una comunidad que nos sostenga, que nos ayude y en la que nos ayudemos unos a otros a mirar hacia delante ¡Que importante es soñar juntos!

La carta se compone de 8 capítulos que voy a nombrar y trataré de sintetizar siempre con sus palabras, y lo hago porque tiene el interés suficiente para que nos animemos a leerla por completo.

1 Las sombras de un mundo cerrado: En este capítulo el papa hace una mirada panorámica a algunas tendencias del mundo actual que dificultan la fraternidad universal. Habla de los sueños que se rompen en pedazos.
Las esperanzas no cumplidas:El crecimiento de la agresión y el insulto, de la crispación.
El racismo y el descarte mundial.
Los Derechos Humanos no suficientes ni para todos.
La globalización y progreso desigual.

La existencia de mafias que explotan a los débiles por soledad, miedos e inseguridad.
Las dificultades de la migración humana con su dignidad pisoteada en las fronteras.
La indiferencia y “sálvese quien pueda”
Pandemias y otros flagelos de la historia.
La ilusión de la comunicación: agresividad sin pudor, información sin Sabiduría, que lleva a la soledad.
Por contraste, el papa termina este capítulo con un apartado dedicado a la Esperanza:
“A pesar de estas sombras…. quiero hacerme eco de tantos caminos de esperanza que se abren… porque Dios sigue derramado en la humanidad semillas del bien”

2 Un extraño en el camino:
NADA HAY VERDADERAMENTE HUMANO QUE NO ENCUENTRE ECO EN EL CORAZÓN DE CRISTO.
En este capítulo, el papa presenta la Parábola del Buen Samaritano, sobre la que se teje toda la Encíclica.
El Buen Samaritano nos abre a la esperanza de que, a pesar de todo, podemos soñar un mundo mejor, más humano, más justo más igual, más amoroso. Está en nuestras manos. Esta parábola es universal. Es Sabiduría.

El evangelista Lucas la pone en boca de Jesús en contestación a la pregunta del maestro de la Ley ¿quién es mi prójimo? Es una narración bella y de una espiritualidad elevada. Hay que leerla para disfrutarla. La parábola termina con las palabras de Jesús al maestro de la Ley “tienes que ir y hacer lo mismo”

Y el papa cierra el capítulo con este mensaje: A imagen y semejanza del buen samaritano y de Jesús, todos tenemos que hacer lo mismo:
Acompañar, compadecer, cuidar, sostener a los heridos, caídos y frágiles. Es una historia que se repite: Tu prójimo es todo el que te necesita.

“Al Amor no le importa si el hermano herido es de aquí o es de allá. Porque es el “amor que rompe las cadenas que nos aíslan y separan, tendiendo puentes; amor que nos permite amar a todos los que en tu camino encuentras”. Al prójimo no se le elige.
3 Pensar y gestar un mundo abierto (al amor desinteresado).

El amor es el distintivo de la identidad cristiana fundada en la espiritualidad del Evangelio. A nivel universal, el amor es el punto de lanza de la evolución humana. El amor es el fondo de humanización de todos. Los hombres estamos creados a imagen y semejanza de Dios. Por eso todos nos parecemos a Él. Dios es amor y nosotros también.
El papa escribe para toda persona de buena voluntad. Más allá de todos los credos, el valor único y absoluto es del amor. El amor es gradual.

Es un proceso que apunta a una creciente apertura al amor-ágape, de unión e identificación.
El papa habla de sociedades abiertas que integran a todos y propone transcender el mundo de socios para situarnos en un mundo de hermanos iguales en derechos y dignidad: Libertad, igualdad y fraternidad.
Amor universal que promueve a las personas, el bien moral, el valor de la solidaridad. Derechos sin fronteras.
Derechos de los pueblos. Las tres “t”: Tierra, Techo, Trabajo.

4.- Un corazón abierto al mundo entero.
Poner en práctica el amor y la fraternidad universal nos plantean unos retos insoslayables ante situaciones como: fenómeno migratorio, nuevas pobrezas engendradas por la economía neoliberal, las pandemias, la sobreexplotación de la tierra y otras. Ante esto, surge la pregunta ¿qué puedo y tengo que hacer? A nivel individual y comunitario.
El papa hace elogio de la gratuidad, hacer el bien por él mismo. La gratuidad es posible, existe y ha existido entre los mejores humanos. Defiende la ayuda recíproca entre los humanos y las naciones porque o nos salvamos todos o perecemos todos. Dedica muchas páginas a la problemática de la humanidad migrante a los que hay que acoger, proteger, promocionar e integrar.

5.-La mejor política
Para hacer posible la fraternidad universal, tal como la Encíclica la presenta, es necesaria la mejor política puesta al servicio del verdadero bien común por encima de todo egoísmo.
Contra este principio está los populismos, liberalismos, capitalismos y nacionalismos a los que el papa critica duramente.

En contraste con la critica a esas desviaciones que no buscan el bien común, tiene párrafos sublimes sobre la Política necesaria. Considera la Política como una de las formas más preciosas de la caridad. Habla de amor en la política. Crítica al mercado y neoliberalismo.
Pide reforma de la ONU para crear un poder internacional real al servicio del bien común. Insiste en que los derechos no tienen fronteras y en que es necesaria la Ética en las relaciones internacionales. Los problemas globales requieren soluciones globales. No a la “cultura de los muros”. “La buena política une al amor la esperanza”

6.-Diálogo y amistad social.
Dialogar supone: Acercarse, expresarse, escucharse, mirarse, conocerse, tratar de comprenderse y buscar puntos de encuentro. Por este camino del diálogo llegaremos a una nueva cultura de encuentro para construir juntos el bien común. Nuestra sociedad se caracteriza por la diversidad y el pluralismo.

Como un poliedro donde las diversas caras se unen para constituir el todo que siempre es algo más que la suma aritmética de las partes. Esta integración de las partes en el todo no es tarea fácil. Así “la paz social es trabajosa y artesanal”. Se logra a través de un proceso largo que debe iniciarse por reconocer que el otro tiene derecho a ser él mismo y ser diferente.
Nos da un consejo: Recuperar la ternura y la amabilidad, las buenas maneras, pedir permiso y perdón, dar gracias. La amabilidad exige reconocimiento, valoración y respeto del otro. En suma: necesitamos dialogar para conocernos y ayudarnos, para construir en común y llegar al consenso necesario. Hay que tender puentes. Nueva Cultura del encuentro, del dialogo y encuentro.

7.-Caminos de reencuentro (de paz y reconciliación).
“Hace falta aprender a cultivar una memoria penitencial, capaz de asumir el pasado para liberar el futuro de las propias insatisfacciones, confusiones o proyecciones desde la verdad histórica de los hechos” Este es el camino hacia la paz y la reconciliación. Camino largo y con obstáculos que hay que salvar.

El milagro de la bondad (amabilidad) como la arquitectura y la artesanía de la paz. Para el cristianismo y otras religiones: El valor y el sentido del perdón y la reconciliación sin que se presten al fatalismo, la inercia, la injusticia o en otro polo, la intolerancia y la violencia. Perdón frente a venganza, pero sin olvido. Perdón sin olvido. Hay que descubrir el valor y el sentido del perdón desde la verdad y a pesar de los conflictos inevitables y las luchas legítimas. Nunca más la guerra ni la condena a la pena de muerte. La verdadera superación de los conflictos exige diálogo y negociación transparente, sincera y paciente.
8 Las religiones al servicio de la fraternidad en el mundo.

Las religiones fundamentan la fraternidad humana en la filiación divina. Y de ahí la igualdad en dignidad y derechos de todos los seres humanos. Para los cristianos el manantial de la dignidad humana y de la fraternidad universal está en el Evangelio de Jesús de Nazaret.

El diálogo entre personas de distintas religiones no se hace por diplomacia, amabilidad o tolerancia. Como enseñaron los obispos de India, “el objetivo del diálogo es establecer amistad, paz, armonía y compartir valores y experiencias morales en un espíritu de verdad y amor.
“Si no existe una verdad trascendente con cuya obediencia el hombre conquista su plena identidad, tampoco existe ningún principio seguro que garantice relaciones justas entre los hombres”…
“Cuando en nombre de una ideología, se quiere expulsar a Dios de la sociedad, se acaba por adorar ídolos, y en seguida el nombre se pierde , su dignidad es pisoteada, sus derechos violados”

Las crisis mas importantes del mundo moderno: conciencia humana anestesiada, alejamiento de valores religiosos, predominio del individualismo, divinización del hombre en lugar de principios supremos y trascendentes.
La fuerza motivadora de los textos religiosos .
La Iglesia no puede ni debe quedarse al margen en la construcción de un mundo mejor.
La Iglesia tiene un papel público que procura la promoción del hombre y la fraternidad universal.
La Iglesia es una casa de puertas abiertas porque es madre.
La identidad cristiana. El manantial de dignidad humana y fraternal que está en el Evangelio de Jesucristo.

Llamada a encarnarse en cada lugar de la tierra .
Camino de fraternidad con nuestra madre María que recibió ante la cruz esta maternidad universal.
Y para concluir las peticiones que hace:
Por la unidad de la Iglesia .
La conciencia de que fuimos bautizados en un mismo Espíritu para formar un solo cuerpo.
El deseo de Jesucristo “Que todos sean uno”
También dedica una buena parte a religión y violencia
Y culmina “En el nombre de Dios asumimos la cultura del diálogo como camino, la colaboración común como conducta, y el conocimiento recíproco como método y criterio.

Oración :
Señor y Padre de la humanidad,
Que nuestro corazón se abra
a todos los pueblos y naciones de la tierra,
para reconocer el bien y la belleza
que sembraste en cada uno,
para estrechar lazos de unidad, de proyectos comunes,
de esperanzas compartidas. Amén.

   
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