Exodo 144

Con la participación de Jaime Pastor, María López Vigil, José Antonio Pérez Tapias, Pepa Torres, Allfonso Ortí, Emmanuel Rodríguez, Mireia Bofill Abelló, Miguel Ángel de Prada, Carlos Pereda, Evaristo Villar, Sara Ferreiro Lago  Benjamín Forcano, Eugenio del Río, Javier Caballero Ferrándiz,  Manuel Rodríguez, Juan Carlos Monedero, José Ramón González Parada, Fernando Bermúdez.

En el cincuenta aniversario del denominado ‘Mayo francés’ se están publicando múltiples análisis sobre el sentido del mismo. En casi todos se evidencia que no se trata solo del Mayo francés, aunque éste haya quedado como icono, sino de múltiples acontecimientos que sucedieron en torno a esos años, antes y después del 68, y en diversos lugares tanto del oeste europeo (Berlín, Turín) como del este (Yugoslavia), de uno y otro lado del atlántico (Berkeley y Washington, marchas contra la guerra del Vietnam; México, Medellín o China y Japón. Las personas colaboradoras en este número 144 de ÉXODO, perspicazmente señalan que no hubo siquiera un Mayo del 68 en París, sino dos o tres: el estudiantil y obrero más el germen del movimiento feminista de la ‘segunda ola’; que no se trata sólo del Mayo francés, sino del contexto social global en que se cierra el ciclo del Estado liberal burgués y da lugar a un mayo en los países centrales y otro en los de la periferia (procesos de descolonización), que se retroalimentaron (protestas en EEUU por la guerra en Vietnam, en Francia por la de Argelia, etc.). Junto a estos acontecimientos sobresalen también los ecos del Vaticano II, que alentaron la teología de la liberación en América Latina (Medellín, 1968) y el surgimiento de las comunidades cristianas de base.

Pero del mismo modo que no hubo uno, sino múltiples mayos, a los acontecimientos de emergencia social les siguieron también múltiples resistencias, autoritarias unas (contra las reformas de N. Kruchev en la URSS; la reacción conservadora hacia el ‘invierno eclesial’, etc.), y seductoras otras (el capitalismo de consumo y la sociedad del espectáculo), dando lugar al largo ciclo actual del denominado ‘neo-liberalismo’ o globalización. (Porque, tal como expone A. Ortí en la Entrevista, el Mayo francés supuso la ‘histéresis’ del modelo del Estado liberal burgués, como punto álgido en que comienza su declive, pero que fue recuperado tras la emergencia del 68’ en el ciclo neo-liberal bajo la forma del capitalismo de consumo).

La situación en España se debatía entre el terror y la pandereta. El 68’ fue el año en que se pretendió jugar en Eurovisión la pre-articulación del estado de las autonomías con la negativa de Serrat a cantar en castellano el “la-la-la”, mientras que, al tiempo, Raimon llenaba el Paraninfo de la Universidad Complutense cantando “Al vent”, y reuniendo a toda la oposición al franquismo. Y también fue el inicio de los años de plomo en que ETA asesinó al primer guardia civil de tráfico, José Antonio Pardines, y del primer etarra muerto por la policía, Txabi Etxebarrieta.

Llegados aquí podemos plantear, ¿deseo del 68’?

El estallido del Mayo francés supuso el impulso de la ‘cultura de la protesta’, sobre todo la juvenil que emergió con voz propia, pero también dejó un reguero de transformaciones en las prácticas sociales y en las mentalidades que han ido fructificando años más tarde. Sin embargo, no hay porqué ceder a la nostalgia, dado que la reacción sigue activa. Muchas veces, cuando las emergencias históricas han intentando saltar hacia adelante después de una cerrazón conservadora, se ha solido calificar de “primavera de los pueblos”. Así sucedió con las ‘revoluciones de 1848’ contra los acuerdos reaccionarios del absolutismo monárquico (Congreso de Viena, 1814) para disolver los efectos de la Revolución francesa, que, a su vez, fueron aplastadas, pero dieron lugar, años más tarde, a la ‘Comuna de París’ (1871), con lo que la historia continúa. En nuestros días hemos asistido también a las “primaveras árabes” y al ‘quincemayismo’ español junto al movimiento en Nueva York (Ocupy Wall Strait), Londres, etc., con sus respectivas olas de reapropiación conservadora. También ha emergido el movimiento más plural y extensivo de las mujeres contra prácticas machistas de personas e instituciones. Por último, mayo de 2018 ha dejado la imagen de un cambio de gobierno en España tras la moción de censura por corrupción al PP. Cambio que se ha evidenciado en las tomas de posesión de sus integrantes sin juramentos ni signos religiosos, así como en el anuncio de separación práctica de religión y poderes del Estado (las ‘banderas’ no ondearán en festividades religiosas). Si el movimiento se demuestra andando, el deseo del 68 en sus prácticas.

ÉXODO decidió dedicar el nº 144 a estos acontecimientos, consciente de su importancia tanto para la vida social como eclesial. A su vez, se ha preparado este número desde la perspectiva de que estamos asistiendo a un momento histórico en el que convivimos dos grupos de población, el de quienes fueron ‘testigos’ de los hechos y el de aquellos, más jóvenes, que obligadamente son ‘herederos’ de las consecuencias de los mismos y que, desde el presente necesitan atisbar el porvenir. Desde esta doble perspectiva, la del testigo y la del profeta, se encaran todos los trabajos, por lo que a cada tema responden dos personas, una en cada situación.

De los diversos ejes de interés que sugieren estos acontecimientos, ÉXODO aborda el de la juventud, como sector más expresivo e icónico, junto con el despertar de los movimientos autónomos de mujeres, aspecto menos tratado. Por su lado, se resalta la importancia en estos contextos del surgir de movimientos eclesiales críticos, como la teología de la liberación (Medellín, 1968), auspiciados por el nuevo ciclo que permitió el Concilio Vaticano II.

Para suscitar el interés de las personas lectoras de este número, señalamos solamente un punto de unión en las reflexiones sobre el movimiento feminista en España y el recorrido de los movimientos cristianos de base: en ambos se inició el recorrido desde la doble militancia hasta llegar a la convicción de la necesidad de alianzas amplias para el cambio hacia una sociedad laica de la igualdad y la participación. Agradecemos todas las reflexiones recibidas a las personas que han colaborado y las ofrecemos para su degustación, confiando en que supongan un momento de reflexión y, por qué no, de cambio.

   
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