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¡¡Porque creemos en el Dios de la Vida
Luchamos por una Vida Digna para Niños y Niñas!!
PRIMERA PARTE: LA SITUACIÓN DE NUESTRAS NIÑAS Y NIÑOS
VER. En la Navidad está en el Centro el Nacimiento del Niño Jesús y el Amor de su familia, pero por otro está también el abandono social, la persecución y migración forzada, A esa luz es importante reflexionar en la situación de las Niñas y Niños en nuestro entorno.
Nota: en el Ver, para nuestra Reflexión familiar, escojamos 2 de las 5 situaciones allí señaladas.
1.- ¿Cuál es la situación de las Niñas y Niños en nuestras familias? Mencionemos unos 3 rasgos principales. Y digamos las causas de esa situación positiva o de algo negativo si lo hay.

2.-¿Cuál es la situación de la mayor parte de las Niñas y Niños en nuestros barrios-? Mencionemos 3 rasgos principales y digamos cuál es la causa de esa situación en relación con sus familias.
3.-¿Cuál es la situación de las Niñas y Niños de nuestros Proyectos Sociales? Mencionemos 3 rasgos principales pensando en el Proyecto que conozca mejor
3.-¿Cuál es la causa principal a nivel familiar y social de la situación de esas Niñas y Niños?
4.- ¿Qué conocemos y qué pensamos de la situación crítica de los Niños y Niñas de las familias campesinas?
5.- ¿Cuál es la situación de las Niñas y Niños Migrantes o de las Niñas y Niños cuyos papás emigran?
6.-¿Cómo estamos respondiendo a los niños y niñas que perdieron a sus padres a lo largo de estos meses de crisis que vive nuestro país?

JUZGAR: Tal vez conocemos poco la situación de las Niñas y Niños en tiempo de Jesús. Y qué tipo de Niños son los que presentan a Jesús, quiénes los presentan y por qué Jesús los pone en el centro. Quizá de ordinario solamente hacemos una reflexión general: Jesús bendice a los Niños, los trata con cariño…, pero pensando en el llamado que nos hace Jesús con su ejemplo, conviene profundizar un poco más en ello y dejarnos interpelar.
1.- En tiempos de Jesús los Niños eran de ordinario muy poco valorados, y por otra parte desde los 12 años, los varones ya tenían que cumplir con las obligaciones religiosas. Y las Niñas eran muy despreciadas. Hay frases tremendas en escritos de ese tiempo que reflejan esa mentalidad (ver el Apéndice o Anexo de esta ficha) Y todo esto en el contexto de una sociedad machista y patriarcal, y esto justificado con argumentos religiosos y las Leyes y costumbres hechas Ley.

Pregunta:
¿Y cuánto son valoradas las Niñas en nuestro medio a nivel de estudios, respeto, etc.?
2.- Por el lenguaje sexista de su tiempo (y del nuestro), se dice en el texto del Evangelio que Jesús bendecía a los Niños, pero en la realidad, bendecía y bendice a Niñas y Niños.
Pregunta:
¿Y nosotros, seguimos usando lenguaje sexista en que quedan como invisibles las Niñas?

3.- En el texto de Mateo 19,13, no dice que sus papás presentan a sus hijitos a Jesús, sino simplemente nos dice: unas gentes le presentaron a unos Niños para que los bendijera. Jesús casi siempre andaba en la periferia… y allí antes como ahora, están los niños más abandonados y muchas veces solitarios o en pequeñas parvadas. Sin duda, como pasa en algunos milagros que narra el Evangelio, a gente de buena voluntad, se le conmueve el corazón, se compadece de los Niños-Niñas y los acerca a Jesús. Y Jesús nos insiste el que acoge a uno de estos Niños-as a Él lo acoge (Mt 18,5).
Pregunta:
¿Qué actitud tenemos nosotros ante los Niños y Niñas que trabajan o viven en la calle o que encontramos en los mercados?

4.- En el texto de Marcos 9, 30-37, Jesús es el que acerca a un Niño o Niña, la pone en el centro, la abraza, la bendice, y la contrapone a los discípulos que por el camino venían discutiendo quién de ellos, era el más importante- cuestiones de poder…y para Jesús y para nuestro buen Padre Dios, el más importante este Niño o esta Niña tan vulnerable y probablemente abandonada que andaba rondando a la orilla del camino, como hoy andan por ejemplo Niñas y Niños merodeando por los mercados. Y en Mateo 18,6 nos dice Jesús que un pecado gravísimo es hacer daño moral a estos pequeñitos que tendrían que amarrarse amarrara una piedra de molino y lo hundieran en lo profundo del mar.
PREGUNTAS:
A la luz de estos 4 puntos de Reflexión y de la Actitud y el Actuar de Jesús que acabamos de ver y si los relacionamos con las situaciones arriba mencionadas en el VER, podemos hacernos estas preguntas:

(1) Si comparamos la Actitud y el Actuar de Jesús con la realidad e nuestras Niñas y Niños ¿Cuál es el Mensaje y llamado principal que sentimos?
(2) ¿Reconocemos con alegría y gratitud que con nuestros Proyectos y Experiencias sociales por la Vida, somos el abrazo y bendición de Jesús para Niñas y Niños muy vulnerables y excluidos de la Mesa de la Vida?¿Qué tanto asumimos así y apoyamos esas experiencias y Proyectos Sociales por la vida, por una Vida Digna?

(3) En nuestros Proyectos, en la Catequesis y en el Vecindario ¿Qué tan prioritario es para nosotros-as el trabajo con las familias, sobre todo con las familias donde hay violencia hacia Niñas y Niños?
(4) ¿Qué actitud tenemos ante las Niñas y Niños abandonados que nos vamos topando en la vida?

ACTUAR: A la luz de lo que venimos meditando y reflexionando en el Ver y en el Juzgar
a) ¿En qué conviene que revisemos y cambiemos nuestras actitudes?
b) A qué acciones en concreto queremos comprometernos personalmente y como Comunidad?
SEGUNDA PARTE: LAS NIÑAS Y NIÑOS EN TIEMPOS DE JESÚS. (Pagola)
Esta 2a. parte no es para leer en la reunión de la Comunidad, sino que es un apoyo formativo para las personas que animen y coordinen la reunión de modo que tengan más elementos para la reflexión con la Comunidad y para analizar mejor los textos del Evangelio viendo estos en el contexto de la situación de los Niños y Niñas en tiempo de Jesús.

LAS NIÑAS Y LOS NIÑOS EN EL SENO DE UNA FAMILIA JUDÍA
Como todos los niños de Nazaret, Jesús vivió los siete u ocho prime­ros años de su vida bajo el cuidado de su madre y de las mujeres de su grupo familiar. En estas aldeas de Galilea, los niños eran los miembros más débiles y vulnerables, los primeros en sufrir las consecuencias del hambre, la desnutrición y la enfermedad. La mortalidad infantil era muy grande.

Por otra parte, pocos llegaban a la edad juvenil sin haber perdido a su padre o a su madre. Para los huérfanos, su vida era especialmente dura y difícil. A los ocho años, los niños varones eran introducidos sin apenas preparación, en el mundo autoritario de los hombres, donde se les enseñaba a afirmar su masculinidad cultivando el valor, la agresión sexual y la sagacidad.

Si las Mujeres Adultas eran marginadas y sometidas, y excluidas de tener parte activa en la vida social y aun en el culto, podemos imaginar la condición de las Niñas.
Los niños junto a las Mujeres en esa ciudad patriarcal son los menos poderosos y los más necesitados. Los niños varones, son signo de bendición de Dios, sobre todo cuando alcanzan la edad para cumplir la ley. Las Niñas no son importantes nunca, mientras no tengan hijos y a ser posibles varones.

Jesús propone a sus discípulos un mundo nuevo y diferente y por lo mismo, Jesús adoptará ante los niños una actitud poco habitual en este tipo de sociedad. No era normal que un varón honorable manifestara hacia los niños esa atención y acogida que las fuentes cristianas destacan en Jesús, en contraste con otras reacciones más frecuentes. Su actitud es clara: «Dejen que los niños-as se me acerquen, no se lo impidan, pues el Reino de Dios es para los que son como estos Niños>>
La primera Escuela de Jesús fue su familia, y si vemos los resultados, queda claro que María y José educaron a Jesús a contracorriente del modelo de familia de su tiempo autoritario y machista ¿Y cómo son nuestras familias?

DOS ACTITUDES MUY DE JESÚS HACIA LAS NIÑAS Y NIÑOS. El grupo de Jesús atraviesa Galilea camino de Jerusalén. Lo hacen de manera discreta, sin que nadie se entere. Jesús quiere dedicarse enteramente a formar a sus discípulos. Es muy importante lo que quiere grabar en sus corazones: su camino no es un camino de gloria, éxito y poder. Es lo contrario: conduce a la crucifixión y al rechazo, aunque terminará en resurrección.

Mientras Jesús les habla de entrega y de cruz, ellos hablan de sus ambiciones: ¿quién será el más importante en el grupo? ¿Quién ocupará el puesto más elevado? ¿Quién recibirá más honores?
Jesús «se sienta». Quiere enseñarles algo que nunca han de olvidar. Llama a los Doce, los que están más estrechamente asociados a su misión, y les invita a que se acerquen, pues los ve muy distanciados. Para seguir sus pasos y parecerse a él, han de aprender dos actitudes fundamentales:
Primera actitud: «Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y servidor de todos». El discípulo de Jesús ha de renunciar a ambiciones, rangos, honores y vanidades. Y ser como Jesús: «servidor de todos».

La segunda actitud: es tan importante que Jesús la ilustra con un gesto simbólico entrañable. Pone a un niño en medio de los Doce, en el centro del grupo, para que aquellos hombres ambiciosos se olviden de honores y grandezas y pongan sus ojos en los pequeños, los débiles, los más necesitados de defensa y cuidado.
Luego lo abraza y les dice: «El que acoge a un niño como este en mi nombre, me acoge a mí». Quien acoge a un «pequeño» está acogiendo al más a Jesús. Y quien acoge a Jesús está acogiendo al Padre que lo ha enviado. Un Iglesia que acoge a los pequeños e indefensos está enseñando a acoger a Dios. Una Iglesia que mira hacia los grandes y se asocia con los poderosos de la tierra está pervirtiendo la Buena Noticia de Dios anunciada por Jesús.

REFLEXIONEMOS: Cuántas veces nuestros criterios no coinciden con los de Jesús. ¿A quién de nosotros se le ocurre hoy pensar que los hombres y mujeres más importantes son los Niños y Niñas y aquellos que viven al servicio de los demás?
OREMOS «Señor, dame tu gracia para responder a tu inspiración profunda amando y respetando a Niñas y Niños y, teniendo cuidado de no ahogar ni desviar ni desperdiciar mi fuerza de amar y hacer el bien».

TERCERA PARTE: LA CRISIS DE LAS FAMILIAS Y LA SITUACIÓN DE LAS NIÑAS Y NIÑOS. Y EL LLAMADO A ACOGERLES EN NOMBRE DE JESÚS
Las primeras víctimas del deterioro y los errores de una sociedad son casi siempre los más débiles y desamparados: los niños. Esos seres que dependen totalmente del cuidado de sus padres o de la ayuda de los adultos. Basta abrir los ojos y observar lo que sucede entre nosotros.
El bienestar material maquilla a veces la situación ocultando de manera sutil la «soledad» del niño. Cuántos hijos e hijas no encuentran en ellos la atención, el cariño y la acogida que necesitan para abrirse a la vida con gozo.
Y las educadoras de nuestros proyectos y los catequistas? No lo tienen fácil para ser «maestros de vida». Muchos de ellos han de enfrentar esta situación cada mañana con Niñas-os desmotivados e indolentes, sabiendo que apenas encontrarán en sus padres colaboración para su tarea. Y con frecuencia hay violencia en familia

No se trata de culpabilizar a nadie. Es toda la sociedad la que ha de tomar conciencia de que un pueblo progresa cuando sabe acoger, cuidar y educar bien a las nuevas generaciones. Es un error planificar el futuro descuidando la educación integral de niños y jóvenes. Es necesario apoyar más a la familia, valorar mejor a las educadoras, saber que la tarea más importante para el futuro es mejorar la calidad humana de los Niños y Niñas que un día serán sus protagonistas de la sociedad.
«El que acoge a un Niño como este en mi nombre, me acoge a mí». Estas palabras de Jesús son una llamada a la responsabilidad. En las primeras comunidades cristianas no se protege al Niño-Niña solo por razones jurídicas o legales. La razón es más honda. Los creyentes hemos de sentirnos responsables ante el mismo Cristo de acoger a esos Niños y Niñas que, sin el cuidado y la ayuda de los adultos, no podrán abrirse a una vida digna y dichosa. La vida que Dios quiere para ellos.
La crisis de la familia y la inestabilidad de la pareja están provocando en algunos hijos efectos difíciles de medir en toda su hondura. Niños poco queridos, privados del cariño y la atención de sus padres, de mirada apagada y ánimo crispado, que se defienden como pueden de la dureza de la vida sin saber dónde encontrar refugio seguro.

CUARTA PARTE: ¿CÓMO ACERCARNOS A LAS NIÑAS Y A LOS NIÑOS?
No es nada fácil el arte de educar. La primera dificultad sea la de encontrarnos realmente con el niño. No es fácil para un hombre o una mujer, integrados en una sociedad como la nuestra, acercarse a los niños de verdad. Su mirada y sus gestos espontáneos nos desarman. No les podemos hablar de nuestras ganancias ni de nuestros grandes asuntos. No entienden nuestros cálculos y nuestras hipocresías. Para acercarnos a ellos tendríamos que volver a apreciar las cosas sencillas de la vida, aprender de nuevo a ser felices sin poseer muchas cosas, amar con entusiasmo la vida y todo lo vivo.
Por eso es más fácil tratar al niño como una pequeña computadora a la que alimentamos de datos o simplemente darle órdenes, que acercarnos a él para abrir sus ojos y su corazón a todo lo bueno, lo bello, lo noble.

Es más cómodo sobrecargarlo de actividades escolares y extraescolares que acompañarlo en el descubrimiento de la vida. Y de paso añadimos: que es importante que nosotros sepamos escuchar a las Niñas y Niños y que también sepamos aprender de ellos.
Texto tomado del Camino Abierto por Jesús. Marcos del autor Pagola. Pero solo hemos escogido algunos párrafos y adaptado otros a nuestra situación.

NAVIDAD CON PAN, NAVIDAD CON AMOR. NAVIDAD CON RESPETO Y TERNURA ESPECIALMENTE A LAS NIÑAS-OS MÁS VULNERABLES.
2018

   
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