Prueba1La Carta contra el Hambre surgió en 2014 en la Comunidad de Madrid para visibilizar el problema de la inseguridad alimentaria y tratar de conseguir que el derecho a la alimentación se plasmara en un proyecto de ley en la Asamblea de Madrid que finalmente fue rechazado por un solo voto (la suma del PP y Ciudadanos contra los partidos de izquierdas) el pasado mes de febrero.

Uno de los argumentos esgrimidos para oponerse al proyecto de ley fue que no existían datos consistentes sobre la insolvencia alimentaria, lo que ya no es cierto desde que Madrid Salud, en colaboración con la Universidad Complutense, ha aplicado por primera vez en España una batería completa, validada a nivel internacional, para elaborar un mapa de la inseguridad alimentaria en la capital de España. El principal resultado es que uno de cada 10 hogares de la ciudad (exactamente el 11,5%) presenta inseguridad alimentaria y que esa inseguridad es severa para aproximadamente uno de cada 20 hogares (4,1%, 126.000 personas). Un sector en situación de exclusión social que registra claros síntomas de pasar hambre (falta total de alimentos, irse a la cama con hambre o pasar algún día entero sin comer).

Entre las conclusiones del estudio destacan las siguientes:
 Casi la mitad de los hogares con inseguridad alimentaria tienen en común que uno o los dos progenitores están en paro.
 Los hogares con dificultad para llegar a fin de mes concentran el 68% de la inseguridad alimentaria severa y el 61% de la inseguridad moderada.
 Una de cada tres familias inmigrantes registra alguna forma de inseguridad alimentaria.
 Por distritos, los de menos renta (Puente de Vallecas, Usera, Villaverde y Carabanchel) presentan una inseguridad alimentaria tres veces superior a los más ricos (Chamartín, Salamanca, Chamberí y Retiro).
 Los escolares de familias con nivel socioeconómico bajo presentan cinco veces más obesidad que los de nivel alto, etc.

El funcionamiento de la economía genera enormes desigualdades de renta, acceso al empleo y condiciones de vida. Y la política social no es capaz de suturar de forma suficiente las enormes heridas de los colectivos excluidos, en situación de emergencia laboral, habitacional… y alimentaria.
Se podría pensar que estas situaciones, que no solo afectan a Madrid sino al conjunto de España, son inevitables pero no es así. El problema es el reparto. Tendríamos que lograr que la renta y la riqueza se distribuyan con mayor equilibrio, que el sistema de impuestos sea más progresivo y que los derechos sociales, entre ellos el derecho a la alimentación, dejen de ser letra formal de nuestras leyes y cubran a todas las personas para las que fueron establecidos. Una labor que, en democracia, no puede ser coto cerrado de los partidos políticos, que en este caso bloquearon una ley para asegurar la alimentación, sino responsabilidad política de una ciudadanía cada vez más indignada pero también más comprometida. Ese fue el principal objetivo de la III Conferencia de la Carta contra el Hambre, celebrada en Getafe el 3 de abril de 2019.
(Más información en el número 149 de Éxodo, junio de 2019).

 
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