VII ENCUENTRO DE REDES CRISTIANAS
23 y 24 de octubre de 2021

 

 

Da qué pensar…

Faustino Vilabrille (pertenece a los grupos de Redes Cristianas de Gijón)

Desde diferentes entidades y organismos nos anuncian que vamos a tener virus del Covid-19 para mucho tiempo, y algunos afirman que se va a quedar para siempre con nosotros, e incluso hay quienes pronostican que pueden surgir nuevas variantes más agresivas que las actuales.

Por otra parte desde diferentes lugares de Africa nos comunican que la nueva variante delta del virus está haciendo estragos, sobre todo en los  ancianos y la juventud, con el agravante de que la vacunación va sumamente lenta. Mientras que en España tenemos el 65.7 % ya con la segunda dosis, en la mayoría de los países africanos apenas pasan del 1 % los que la tienen, y algunos no llegan ni al 1 %, como Sudán el Sur con el 0,47%, R.D. del Congo con el 0,0 %, Malí con el 0,72%, Madagascar con el 0,71%, Tanzania 0,4%, Uganda 0,0%, Camerún 0,03%, Nigeria 0,7%, o Benín con 0,2%. Ruanda, uno de los más avanzados en la región de Centroáfrica, tiene el 3% con la pauta completa (Fuetes: RTVE 20/08/21,  elDiario.es 18/08/21).

Occidente, en cambio, no cumple su promesa de distribuir vacunas a África, a la vez que se están exportando a Europa unos 10 millones de vacunas de Johnson & Johnson fabricadas y envasadas en la fábrica de Aspen, en Sudáfrica, justo en el momento en que África se enfrenta a su mayor oleada de contagios, y lógicamente deberían salvar la vida de millones de africanos. Una vez más, ahora las vacunas, están dividiendo al mundo entre ricos empobrecedores y pobres empobrecidos. Las vacunas, lejos de salvar la vida de los más pobres desprotegidos, están salvando la de los más ricos protegidos, porque de los 4.700 millones de dosis que se han distribuido en el mundo, más del 80% han ido a parar a los países más ricos del planeta: ¡qué mundo, qué mundo!

Los países ricos, si quieren verse libres de la amenaza de los virus mutantes, deben priorizar urgentemente la vacunación de los países empobrecidos, pero vamos justo en la dirección contraria, pues hasta ahora, se han administrado 496 millones de vacunas en la Unión Europea, que tiene una población de aproximadamente 446 millones de personas. En cambio, sólo se han administrado 77,3 millones de dosis en la población de África, que es casi tres veces mayor, con 1.320 millones de personas. ¿Los países pobres tendrán que pagarnos con virus mutantes la pobreza que les causamos, hasta que caigamos en la cuenta de que, o nos salvamos todos, o todos seamos víctimas de nuestra ceguera egoísta e insolidaria? Las variantes pueden surgir en cualquier lugar del planeta: la Alfa, surgió en el Reino Unido, la Beta en Sudáfrica, la Gamma en Brasil y la Delta en la India, ya presente en 74 países.

África es un dolor de muerte porque tanto desde la economía, como desde la política, no hacemos más que empobrecer sin parar a los africanos, y de ahí que la migración desde África hacia Occidente sea imparable, de tal manera que pasan de 24.600.000 los emigrantes internacionales africanos. La pandemia agravó aun más esta situación. Esta semana pasada decenas de africanos murieron por el naufragio de sus pateras. Según los últimos datos del Ministerio de Interior español, más de 16.500 migrantes han llegado a España de manera irregular durante los siete meses de 2021, 5.409 más que en el mismo periodo de 2020, y la mayoría lo han hecho por vía marítima, más de 15.000, en cerca de un millar de embarcaciones. A estas cifras hay que añadir unas 1150 personas que murieron en los seis primeros meses de 2021, intentando llegar a las costas europeas (Fuente: OIM). ¿Y los muertos en el desierto o en los mares no registrados? ¿Cómo se sentirán sus familias, sin haber sabido nunca más de ellos?

Pero mientras estas pandemias del coronavirus y la emigración recorren el mundo causando innumerables sufrimientos, muertes, dolor, lágrimas, pobreza, y cuantiosísimos gastos públicos y privados, resulta que las grandes corporaciones financieras acumularon ganancias gigantescas como nunca antes en su historia, con un total de 170.000 millones de dólares (unos 145.000 millones de euros) en los últimos cuatro trimestres, precisamente en plena pandemia, destacando JP Morgan Chase & Co que obtuvo 47.800 millones de dólares (unos 40.800 millones de euros) en los últimos 4 trimestres. Le siguen Goldman Sachs  y  Morgan Stanley que ganaron 20.200 millones y 13.700 millones respectivamente. Tras su estela están UBS Group AG, Barclays PLC y el Deutsche Bank, también con enormes ganancias.  Las acciones bancarias reflejan esta solida racha de resultados, con el Dow Jones U.S. Banks Index subiendo un 59 % durante el año pasado, mientras que el Euro Stoxx Banks Index se apreció un 56 % en ese mismo periodo (Fuente: Bloomberg

Esta contradicción tan enorme da qué pensar: ¿la expansión mundial del Covid-19 ha sido una estrategia financiera? Las nuevas tecnologías parece que dan para todo, desde la manipulación genética al control intencionado de la conducta humana, como, por ejemplo, con armas sónicas. Por qué el director de la OMS quiere seguir investigando el coronavirus y China se niega a seguir rastreando su origen? El informe de la ONU de marzo pasado consideraba “altamente improbable” la teoría de la fuga de un laboratorio, la única sobre la que no recomendaba continuar las pesquisas. (Fuente: El País, 22 de jul. 2021). ¿Por qué? ¿hay otras teorías que no se pueden saber?

¿Quién va a ser el último responsable de la pandemia y sus consecuencias? Aunque queramos perdonarle hasta setenta veces siete como recomendaba Jesucristo, queremos saber a quién le perdonamos, pues como también dice Jesús, conoceréis la verdad y la verdad nos hará libres, para que no se repita nunca más esa historia y los más empobrecidos lleven siempre las de perder, de tal manera que no haya ni empobrecedores, ni empobrecidos, sino vida justa y digna para tod@s.

Feliz domingo a tod@s.-Faustino

 

 

   
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