VII ENCUENTRO DE REDES CRISTIANAS
23 y 24 de octubre de 2021

 

Enviado a la página web de Redes Cristianas

comunidades de baseRecientemente Redes Cristianas recogió un art. del teólogo Victor Codina, en el que
evalúa tanto la Fase diocesana sobre el Sínodo de la diócesis de Barcelona, como la síntesis enviada por otras 70 diócesis, con el título “la Iglesia que peregrina en España”. En él, Victor Codina expone que en estas síntesis aparece como uno de los puntos claves de los documentos diocesano “la dolorosa constatación del clericalismo patriarcal en la Iglesia”, según el cual la jerarquía es la que manda en ella y el resto de los fieles, particularmente las mujeres, solo “obedece, escucha y calla”.

Se complementa el art. de Codina, con otro de Roland Müller, que se escandaliza, y con razón, de que numerosos obispos exclamen: “Sin sacerdotes no hay Iglesia”, para señalar la importancia del sacerdocio dentro de la misma. Esta problemática
podría titularse: El clericalismo, la enfermedad izquierdista del catolicismo, aludiendo al libro de Lenin, referente a la enfermedad izquierdista del comunismo. No obstante, con mayor sencillez, trato de aclarar la existencia y diferencia de las dos secciones que se dan dentro de la Iglesia católica: La Iglesia jerárquica y la Iglesia popular.

¿Recuerdan Uds. el slogan: “Hacienda somos todos”? Lo que ya sabemos, es que dicho
slogan no era verdad. Hacienda es el Ministerio como parte del Estado, nosotros los
contribuyentes, somos los pagadores, no los administradores del dinero recogido por los impuestos. Lo mismo ocurre en la Iglesia y en los partidos políticos. Los dirigentes, los que mandan, no se identifican con toda la Iglesia, ni con todo el partido. Los representarán, por ser elegidos, pero el colectivo de los afiliados en los partidos políticos, que en su mayoría se identifican con la ideología del partido, sin embargo, por ser personas individuales y diversas, podrán no identificarse totalmente con el pensar de los dirigentes y opinar en varias cuestiones de modo distinto a ellos.

A mi ver, es lo que ahora esta ocurriendo entre nosotros, tanto referente a los partidos, como a la Iglesia católica. Asistimos a una rebelión de los afiliados,
como de los fieles. Hasta ahora se ha identificado a toda la Iglesia católica con la jerarquía, pero a partir del Concilio Vaticano II, la jerarquía no es la Iglesia.
Iglesia somos todos los bautizados en ella. La jerarquía es una parte, una sección de la Iglesia católica, que la podemos llamar Iglesia jerárquica, pero además de ella, existe la inmensa mayoría de los fieles, que no son jerarquía y que denominamos Iglesia popular.

Sabemos muy bien quién es la Iglesia jerárquica, desde el Papa, la curia romana, las
Conferencias episcopales de los diversos países, los obispos, los párrocos, los religiosos/as, etc..pero ¿quién es esa Iglesia popular? El Vaticano II denomina a la inmensa mayoría del pueblo cristiano, como “los laicos” (Lumen Gentium=LG, cap.4), que los define, tanto en su sentido negativo, es decir, como miembros del pueblo de Dios que no están ordenados, ni pertenecen al estado religioso, como en su sentido positivo, es decir, “quienes por su bautismo participan, a su modo, de la función sacerdotal, profética y real de Cristo, ejercen en la Iglesia y en el mundo la misión de todo el pueblo cristiano en la parte que a ellos corresponde” (LG 31,35-36).

Los laicos o la Iglesia popular pueden formar Asociaciones de fieles dependientes del obispo (Derecho canónico. cc. 298 – 329), como las Cofradías, pero puede estar organizada sin depender del obispo, como parte del pueblo cristiano (LG 31). En
España unos 200 colectivos cristianos ( [1] ) están coordinados en Redes Cristianas. entre ellos:
la Asociación de teólogas y teólogos Juan XXIII; Católicas por el derecho a decidir:
Comunidades Cristianas CEMI, Comunidades Cristianas de Base; Comunidades Cristianas
Populares; Coordinadora de Creentes galegos etc.,etc. Tanto las Asociaciones de fieles dependientes del obispo, como las autónomas, son Iglesias, según el Vaticano II: “Todas las legítimas reuniones locales de los fieles, que, unidas a sus pastores, reciben también en el Nuevo Testamento el nombre de Iglesias” (LG 26). La II Conferencia latinoamericana celebrada en Medellín (Colombia), en 1968, lo concreta aún más, cuando dice: “La Comunidad critiana de base es el primero y fundamental núcleo eclesial…es célula inicial de estructuración y foco de evangelización” (Pastoral de conjunto, no 10)

Nótese que el término de Iglesia, de la LG o Eclesial de Medellín, equivale, según la LG en el cap.1o, a ser “Sacramento de salvación, Cuerpo místico de Cristo” en sentido total y no solo una parte, una Asociaciones de fieles, bajo la autoridad del obispo o del párroco.
El termino de “Iglesia popular” o “Iglesia del pueblo”, lo adoptan primeramente las
Comunidades Eclesiales de Base (CEBs) de Brasil, para quienes es “la Iglesia que nace del pueblo por el Espíritu Santo” y lo admite, no sin dificultades, la III Conferencia latianoamericana celebrada en Puebla (México) el 28 de enero de 1979, al entenderlo “como una Iglesia que busca encarnarse en los medios populares del continente y que, por lo mismo surge de la respuesta de fe que esos grupos den al Señor” ([2] ).

El Papa Juan Pablo II se opuso con firmeza al uso de este término en dos ocasiones. La primera en su primer viaje a Nicaragua, el 4 de marzo de 1983, en el que, además de la histórica reprimenda a Ernesto Cardenal en el Aeropuerto (
[3] ), en su homilía de la Misa celebrada en Managua ( [4] ), refiriéndose a la unidad de la Iglesia, manifestó su oposición a esa Iglesia popular:

“Una Iglesia dividida, en efecto, como ya decía en mi carta a vuestros obispos, no podrá cumplir su misión “de sacramento, es decir, señal e instrumento de unidad en el país”. Por ello alertaba allí sobre “lo absurdo y peligroso que es imaginarse cómo al lado ―por no decir contra ― de la Iglesia construida en torno al obispo, otra Iglesia concebida sólo como “carismática” y no institucional, “nueva” y no tradicional,
alternativa y, como se preconiza últimamente, una “Iglesia popular”. (la negrita es mía).

Palabras que repitió en la Homilía tenida en el Estadio Olímpico de Santo Domingo, el
viernes 12 de octubre de 1984, con motivo de su viaje apostólico a Zaragoza, Sto Domingo y Puerto Rico ([5] ):
“América Latina (enfatizó) resiste “la tentación de lo que puede debilitar la
comunión en la Iglesia como sacramento de unidad y salvación; sea de quienes ideologizan y pretenden construir una “Iglesia popular” que no es la de Cristo…

En estas manifestaciones, Juan Pablo II insiste aún en una eclesiología jurídica, basada en la exclusiva unidad que opera el magisterio jerárquico del papa, de los obispos y sacerdotes, lejos aún, a mi entender, de la eclesiología expuesta por el Vaticano II, en donde el pueblo de Dios participa también de las tres funciones de Cristo, según queda dicho (LG 31, 35-36), no oponiéndose, sino realizando también con su propio carisma el sacramento de la unidad de la Iglesia.

Posteriormente el obispo emérito Monseñor Pedro Casaldáliga asumió claramente esta
distinción, al afirmar ([6] ):
“Si decimos «Iglesia jerárquica», con más razón podemos decir «Iglesia popular». Por dos motivos: la Iglesia «tiene» jerarquía, pero «es» pueblo, pueblo de Dios. La
jerarquía es minoritaria en la Iglesia, es servicio a la Iglesia y, a partir de la Iglesia, al mundo. Mientras que el pueblo, ese pueblo de Dios, es la inmensa mayoría.

Por otra parte, hablar de Iglesia popular significa hablar de una «Iglesia en la base», donde están los pobres. Una Iglesia en el lugar donde se puso Jesús. Una Iglesia en el pueblo que se reconoce, que recobra su identidad, que asume su proceso” .

Según el obispo catalán y brasileño Casaldáliga, dos acepciones puede tener el término de Iglesia popular. La primera, que la denominamos jurídica, se refiere a que en la Iglesia como pueblo de Dios, existen dos secciones: la Iglesia jerárquica y la Iglesia popular, la inmensa mayoría del pueblo de Dios.

La segunda acepción tiene un significado teológico, según el cual la Iglesia popular es “la Iglesia que nace del pueblo por el Espíritu Santo” (CEBs brasileñas) o que surge de la respuesta de fe que esos grupos den al Señor (Puebla) o es “la Iglesia en la base”, según Casaldáliga. La denominación “de base”, se refiere a una premisa fundamental de la teología bíblica: Dios está en la base. El teólogo sevillano y canónigo en la catedral de Málaga, José Ma González Ruiz, nos dice: “El “gran espacio teofánico” son los pobres, los hambrientos, los explotados, los presos, los oprimidos, los pequeños” ( [7] ).

Al hablar, por tanto, de una Iglesia en o de la base, Iglesia del pueblo o Iglesia popular, nos estamos refiriendo a una Iglesia que está donde están los pobres, los oprimidos, los marginados, los excluidos, donde se puso Jesús. Y en tal sentido, toda la iglesia, jerarquía y pueblo, jerárquica y popular, debe estar en la base del pueblo, con los pobres, los oprimidos, los pequeños, porque allí está Dios y allí se puso Jesús. Si todo bautizado, sea jerarquía o laico, asume ese proceso y cumple este segundo sentido, entonces se constituyen propiamente en la Iglesia popular, en una Iglesia que recobra su identidad.

¿Cuál fue y cuál es el proceder de estas dos secciones de la Iglesia, la jerárquica como la popular, respecto a los pobres, los pequeños, los oprimidos? Esto será objeto del siguiente comentario.
Antonio Moreno de la Fuente
Miembro de la Iglesia popular andaluza

[1] Disponible en: http://www.redescristianas.net/colectivos-de-redes-cristianas/
[2] La evangelización en el presente y en el futuro de América Latina, II parte, cap.I. no 263. Disponible en: https://www.celam.org/documentos/Documento_Conclusivo_Puebla.pdf. El documento está después de la Homilía del Papa en el Seminario Palafoxiano de Puebla.
[3] DELGADO, Juan Carlos. La histórica bronca de Juan Pablo II a Ernesto Cardenal. En ABC 04-03-2020.

Disponible en: https://www.abc.es/cultura/abci-historica-bronca-entre-ernesto-cardenal-y-papa-juan-pablo- costo-supension-como-sacerdote-202003021141_noticia.html (Consulta 16-07-2022)

[4] JUAN PABLO II. Santa Misa en Managua. Homilía del Santo Padre Juan Pablo II. Viernes 4 de marzo de 1983. En Viaje Apostólico a América central, no 5. Disponible en: https://www.vatican.va/content/john-paul-ii/es/homilies/1983/documents/hf_jp-ii_hom_19830304_managua.html (Consulta 16-07-2022).

[5] Juan Pablo II. Homilía del Santo Padre Juan Pablo II. Estadio Olímpico de Sto Domingo. Viernes 12 de octubre de 1984. En Viaje apostólico a Zaragoza, Sto Domingo y Puerto Rico, III,2. Disponible en: https://www.vatican.va/content/john-paul-ii/es/homilies/1984/documents/hf_jp-ii_hom_19841012_celebrazione-
santo-domingo.html (Consulta 08-07-2022).

[6] CASALDÁLIGA, Pedro. Opción por los pobres y espiritualidad. En VIGIL, José Ma. (Coordinador). La opción por los pobres. Santander: Sal Terrae, 1991, p. 53. Disponible en:

https://www.academia.edu/20952513/VIGIL_J.M._org._Pedro_CAS

%C3%81LIGA_Albert_NOLAN_Jon_SOBRINO_V
%C3%Adctor_CODINA_Leonardo_BOFF_Giulio_GIRARDI_Jorge_PIXLEY_Julio_LOIS_La_opci
%C3%B3n_por_los_pobres (Consulta 27-01-2022)
[7] GONZÁLEZ RUIZ,José Ma. Sínodo, antisínodo, contestatarios. En Cristianos Solidarios de España.
Abril 1970. Apéndice no 1, pag. 21. Disponible en: https://docplayer.es/216104440-.html

   
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