VII ENCUENTRO DE REDES CRISTIANAS
23 y 24 de octubre de 2021

 

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Pederastia del cleroDe Lapsis. Revista virtual de España.
Esta mañana, a las 9:00 hora francesa se ha publicado el «Informe Sauvé».
La Comisión Independiente sobre Abuso Sexual en la Iglesia (CIASE) entregó las conclusiones de su informe sobre los abusos sexuales cometidos por sacerdotes y religiosos sobre menores y adultos vulnerables desde la década de 1950. La comisión está presidida por Jean-Marc Sauvé, vicepresidente del Consejo de Estado francés y dio a conocer nuevas estimaciones sobre el número de víctimas y abordará una serie de 45 recomendaciones para luchar contra la pedofilia en la Iglesia.

Esta comisión independiente, solicitada por la Iglesia en Francia el 8 de febrero de 2019, estaba formada por una veintena de miembros que trabajaron durante casi 3 años para terminar este informe de 426 páginas y más de 2.000 páginas de anexos con testimonios de víctimas. 
Es terrible. Con algunas diferencias y similitudes respecto al «Informe John Jay» encargado por los obispos en Estados Unidos o al de Alemania.
Aunque desde hace unos años mis tripas aguantan de todo, no sé si esto lo soportará. En cualquier caso, Sauvé ha desmenuzado a grandes rasgos los datos principales en la presentación. Un análisis a vuela pluma.

El número de sacerdotes y religiosos abusadores masculinos se estima entre 2.900 y 3.200
Sauvé al ser preguntado por el número de depredadores dijo que corresponde solo a hombres, aunque también religiosas han cometido actos de violencia. El número de víctimas por agresor masculino ascendería a 63 según los cálculos de Sauvé.
La cifra de víctimas asciende a 216.000 (son cifras estimadas, proyectadas), aunque si sumamos los perpetrados por «funcionarios» laicos de la Iglesia o voluntarios laicos asciende a 300.000. En el periodo la media sale a unos 3.100 por año.

El número para el mismo periodo en la escuela pública es menor, 141.000. El entorno en el que se comenten más abusos en Francia es el doméstico, como en todos los países, pero a diferencia de EEUU o Alemania el entorno eclesial en Francia es menos seguro que la escuela (no católica) o clubs de deporte o culturales.

De todas las víctimas de abusos vivas en Francia, 5,5 millones, el 96% se cometieron en la sociedad civil (intrafamiliar, colegios, institutos, campamentos) y el 4% en ambiente eclesiástico. Ojalá el resto de instituciones se tomen tan en serio este problema como lo hace la Iglesia.

Desconozco, porque no se aporta (o no lo he encontrado), en número de clérigos totales en esas siete décadas. Me parece un dato relevante para evaluar la dimensión del problema. Tres mil «alimañas» son muchas. Pero la inmensa-inmensa mayoría son unas personas extraordinarias, entregadas al Señor al servicio de las almas y, no tengo la menor duda, también víctimas de esta situación. A mi estos datos me mueven para dar gracias a Dios y rezar mucho por todos los sacerdotes que conozco.

Hay que huir de la sospecha generalizada o el «pánico moral».
De todas formas, el método con el que se ha llevado a cabo este estudio hace que no sea comparable a otros. El cálculo de víctimas se realiza a partir de un sondeo a 28 mil víctimas y un cuestionario y entrevistas a víctimas. Un sondeo on-line y por lo tanto son proyecciones, no datos reales. Es bueno recalcarlo: los datos no son reales, son estimaciones estadísticas.

«La curva se ha estabilizado», pero no ha desaparecido.
Jean-Marc Sauvé señaló que desde la década de 1950 «ha habido un descenso significativo del valor absoluto, pero la curva de esta violencia ha dejado de descender». «La mayor parte de la violencia sexual, el 56%, tuvo lugar entre los años 1950 y 1969. Luego cayó drásticamente en las décadas de 1970 y 1990 y se ha mantenido desde 1990»
Atribuye la disminución de casos tanto a la disminución de sacerdotes y religiosos como a la disminución de la práctica religiosa.

«Debemos deshacernos de la idea de que la violencia sexual en la Iglesia Católica ha sido erradicada, que el problema ha quedado atrás. Incluso si hay que admitirlo, en los últimos 30 años ha habido más abusos entre 1990 y 2000 que entre los 2000 y hoy»
A diferencia en este caso de EEUU, país pionero en medidas, que desde que se implantaron han casi erradicado la plaga.
Sería interesante comprobar el impacto de la revolución de «mayo del 68». A falta de acceso a las gráficas poco más que comentar.

Menos abusos en zonas más católicas
Preguntado por la distribución geográfica, Jean-Marc Sauvé señala que «paradójicamente» los ataques son proporcionalmente menos numerosos en las regiones donde la práctica religiosa era más fuerte. Plantea la hipótesis de que en estos lugares, el clero probablemente estaba más supervisado y tenía relaciones más saludables con los fieles.
Un abuso «menos grave» en la Iglesia que en la sociedad civil, pero más concentrado
Como siempre, en estos estudios el término «abuso» hay que definirlo, no siempre es abuso sexual. En algunos estudios se incluye violencia física o emocional («pegar con la regla», lenguaje intimidante, …). Este no es el caso.

Según relata Sauvé, la naturaleza del abuso sexual cometido en la Iglesia sería generalmente «menos grave» que en el resto de la sociedad, pero muy levemente: las violaciones representarían el 32% de las agresiones sexuales en la Iglesia contra el 38% «en otros círculos». Además, «la violencia sexual cometida por clérigos y religiosos es menos puntual y más duradera que los actos cometidos por otras personas». Jean-Marc Sauvé también insistió en la gravedad de sus consecuencias. «El 60% de los hombres y mujeres que han sufrido violencia sexual durante la infancia experimentan disturbios fuertes o muy fuertes en su vida sexual. Los disturbios también son reales en su vida familiar, profesional o social».

El 80% de los abusados son chicos, en la sociedad civil el 75% son chicas
En lo que sí está alineado el Informe Sauvé con los de EEUU o Alemania es que el abuso es abrumadoramente mayoritario de tipo homosexual o de efebofilia:
«El abuso de clérigos afecta masivamente a los niños, el 80% de las víctimas, con una concentración muy alta entre 10 y 13. La proporción de niñas es del 20%, y más distribuidos por grupos de edad. En el resto de la sociedad, el 75% de los abusos afectan a las niñas y el 80% a la violencia intrafamiliar».
¿A nadie le extrañan los datos? En este punto, al análisis de Jean-Marc Sauvé le falta algo valentía, le falta llamar a las cosas por su nombre, algo que ha ido exigiendo durante toda la exposición.

Si bien es cierto, como dice, que podría explicarse en parte por un «efecto oportunidad» del hecho de que los sacerdotes estén «más en contacto con los niños», señala que «ciertamente esta no es la única causa»…, pero hasta ahí se atreve.
Realmente curioso que en este caso haya «efecto oportunidad» y cuando se trata de que hay menos incidencia en las zonas más católicas, o sea con «más oportunidad», Sauvé solo crea que es «paradójico». Paradójico es no enfrentarse a la relación de la homosexualidad con los abusos.

Una vez más el dato es minimizado y será relativizado. En EEUU, aplicaron (unos más y otros menos), la disposición de Benedicto XVI de no permitir la ordenación de personas con tendencias homosexuales. Muchas de las normas y salvaguardas que han funcionado han partido de la experiencia del desastre de EEUU.
Decir que todos los homosexuales son abusadores es una barbaridad. También es una barbaridad decir que no tiene nada que ver o minimizar el hecho.

Extrañas recomendaciones
En Informe Sauvé emite 45 recomendaciones. Algunas no solo extrañas, más bien desenfocadas.
Desde luego las que tienen que ver con «el reconocimiento de la responsabilidad de la institución, frente a las víctimas, frente a los fieles y la sociedad» son de cajón. «Reparar el daño que se ha hecho» implica «al menos para los delitos prescritos, el reconocimiento de la calidad de víctimas de las personas por una institución independiente creada por la Iglesia».
Y en su caso una debida indemnización.

A futuro se propusieron cuatro grandes recomendaciones:
1.- La Comisión plantea una reforma del «derecho de la Iglesia» y muy a la francesa ir dejando rastro escrito de las denuncias. Creo que con cumplir las normas que ya hay es suficiente. Pero habría que ver el detalle de la propuesta.
Vivimos en una época en la que se ha despreciado y se desprecia, al nivel más alto, el Derecho canónico. Creo que volver a tomárselo con diligencia ayudará mucho. También la presunción de inocencia, por cierto.

2.-La Comisión también examinó el secreto de la confesión. Pide su levantamiento en casos de abuso, ya que «no puede oponerse a la obligación de denunciar agresiones graves a menores y personas vulnerables, de conformidad con la ley de la República». «Medimos la sensibilidad de esta recomendación, y en conciencia y responsabilidad lo hacemos», dijo Jean-Marc Sauvé.

Gracias a Dios, el secreto de confesión no se tocará. Habrá que ver en detalle cuál es la propuesta, planteado como se dijo en la presentación no tiene ni pies ni cabeza.
3.- En tercer lugar, la Comisión invita a la Iglesia a «adaptar su formación y vigilar con especial atención al discernimiento vocacional». En particular, es necesario mantener un «marco de referencia» en cuanto a «enseñanzas impartidas», con «apoyo psicológico a los candidatos al sacerdocio», y también «abrir el perfil de los docentes».

No queda tampoco claro a qué se refiere. Las 45 recomendaciones van desde la verificación de antecedentes penales hasta el mapeo de riesgos a cuestionar el celibato sacerdotal. Como si al que le gustan los jovencitos tener una mujer al lado le fuese a solucionar la vida.

4.-La última recomendación se refiere a la teología y la eclesiología mismas, para evitar «desviaciones, desnaturalizaciones y perversiones a las que la teología y la eclesiología pueden haber sido sometidas en el contexto de abusos». De hecho, muchos abusadores han utilizado argumentos teológicos con sus víctimas para justificar sus acciones. Jean-Marc Sauvé advirtió contra una «hiperbolización de la autoridad del sacerdote», contra la desviación del «acompañamiento espiritual o el principio de obediencia [que] debe preservar la conciencia de cada uno», y la desviación del «sacramento de la penitencia», que sirvió de marco para ciertos casos de violencia sexual.

Esto vuelve a ser muy confuso, es como que estuviese pre-escrito. ¿No había dicho la comisión que un tercio de los abusos en la Iglesia están cometidos por laicos?
Al margen de cualquier otra consideración que la Conferencia episcopal haya encargado este estudio es meritorio. Un primer paso para el desagravio, para tomar cartas en el asunto.

Ojalá no se quede todo en la pamema habitual del clericalismo y bla, bla, bla.
Posteriormente, el informe fue entregado oficialmente al obispo Eric de Moulins-Beaufort, presidente de la Conferencia de Obispos de Francia (CEF) y a la hermana Véronique Margron, presidenta de la Conferencia de Religiosos y Religiosos de Francia (CoRREF).

   
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