VII ENCUENTRO DE REDES CRISTIANAS
23 y 24 de octubre de 2021

 

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Diario LA RIOJA, 22 de febrero de 2015
Juan José Tamayo no pasa desapercibido en el universo en el que desarrolla su trabajo intelectual. El director de la cátedra de Teología y Ciencias de las religiones Ignacio Ellacuría de la universidad Carlos III de Madrid, secretario general de la Asociación de Teólogos Juan XXIII, miembro del Comité Internacional del Foro Mundial de Teología y Liberación, además de profesor invitado en múltiples universidades del mundo, es un autor fecundo y profundo. Respetado por muchos y vituperado por otros, Tamayo es uno de los teólogos españoles más conocidos en un ámbito que parece vedado para el gran público, un estigma que él siempre trata de conjurar haciendo asequibles sus obras. Hablamos de un teólogo heterodoxo, por tanto, nada dogmático en el que la originalidad de sus postulados conjuga igualmente con el sosiego apasionado con el que los defiende.

Tras Otra teología es posible o Invitación a la utopía, Tamayo nos regala Cincuenta intelectuales para una conciencia crítica, un libro que compendia una “biografía religiosa colectiva del siglo XX”, caracterizada “por la asunción crítica de la Modernidad”. Teniendo en cuenta que estamos ante un doctor en teología pero también en filosofía y que escribe en tiempos de incertidumbre, su libro es un viaje por el pensamiento contemporáneo de lo más interesante. Nos propone comprender otros modos de ver la vida desde el análisis crítico de la sociedad con el fin de enriquecer los puntos de vista algo que, en este mundo plagado de contradicciones, resulta gratificante para el lector. Tamayo nos permite asomarnos, desde cualquier posición ideológica, a la ventana abierta a las ideas del último siglo enriqueciéndonos con su aportación con la finalidad de combatir cualquier convencionalismo.

En definitiva, Tamayo, con la selección de autores que ha realizado, quiere transmitirnos que la rebeldía en el pensamiento es la única manera de conformar una “conciencia crítica”, cada vez más necesaria en un mundo en decadencia ideológica y moral. No es extraño que así sea pues, no en vano, estamos hablando de un intelectual comprometido con la filosofía de la liberación y por tanto, con los sectores más vulnerables de la sociedad.

Aunque Tamayo confecciona una “biografía religiosa” los autores son variados en su pensamiento. Hay creyentes de todas las confesiones religiosas (judía, musulmana, católica, protestante o budista), también ateos o agnósticos; de tradiciones ideológicas como el socialismo, el pacifismo o el feminismo, pero todos tienen en común su sentido crítico.

Comienza la selección con Ernst Bloch, al que subtitula como “utopía y esperanza en la oscuridad del presente”. Como en la Ilíada, en la que Aquiles era “el de los pies ligeros”, Tamayo define a cada autor con lo que considera la esencia de lo que aportan al pensamiento. Un acierto que anima a la lectura. Albert Camus, “el incrédulo apasionado”; José Luis López Aranguren, “la heterodoxia como forma de vida y de pensamiento”; José María Díez Alegría, “La aventura de una conciencia libre”; Jon Sobrino, “la misericordia como principio teológico”; Ignacio Ellacuría, “con los pobres de la tierra”… La selección de mujeres es notable. María Zambrano, “el exilio como patria”, Simone de Beauvoir; “no se nace mujer, se llega a serlo”; Fátima Mernisi, “mujeres en el Islam”; Amina Wadud, “hermenéutica feminista del Corán”…

En cualquier caso, anticipo que Tamayo no ofrece un resumen biográfico al uso de cada uno de los cincuenta intelectuales, sino que nos sintetiza la esencia de su pensamiento y lo jalona de anécdotas o de experiencias que provienen tanto del profundo conocimiento de su obra como de su experiencia vital. Así ocurre, por ejemplo, con José Saramago a raíz de la poética definición que de Dios hizo el premio Nobel de Literatura: “Dios es el silencio del Universo, y el ser humano, el grito que da sentido a ese silencio”. La anécdota que cuenta Tamayo en el libro de su intercambio de opiniones sobre esta definición de un ateo como Saramago, resulta entrañable y deliciosa, una de las tantas que jalonan el libro.

Para concluir, diré que en las tardes frías y lluviosas de este invierno resulta reconfortante en la soledad introducirse en el pensamiento de otros para enriquecer el propio. Razón suficiente por la que la propuesta de Juan José Tamayo resulte muy apropiada para comprender mejor el mundo, desde la amplitud de miras que proporciona una conciencia crítica, objetivo último de este teólogo rebelde y nada convencional.

TAMAYO ACOSTA, J.J., Cincuenta Intelectuales para una conciencia crítica, Fragmenta Editorial, Barcelona, 2013.

   
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