laicismo

DOCU_RIOJAFUENTE: CADENA SER
Con el teólogo, Juan José Tamayo, conversamos sobre las inmatriculaciones de la Iglesia, sobre las leyes de género, sobre las manifestaciones de mujeres y pensionistas, y sobre la prisión permanente revisable
Juan José Tamayo, teólogo y director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones de la Universidad Carlos III de Madrid, ha pasado por Córdoba para participar en unas jornadas organizadas por el Colectivo Prometeo. Hemos conversado con él sobre asuntos de máxima actualidad como: la prisión permanente revisable, las movilizaciones sociales de las últimas semanas o las inmatriculaciones de bienes públicos por parte de la Iglesia.

Usted viene a hablar hoy del papel de la Iglesia en la Transición, y nos parece un asunto muy interesante para abrir un debate en el momento en el que estamos. ¿Qué les va a contar a los asistentes a su conferencia?.

Voy a intentar responder a tres preguntas: ¿De dónde venimos?, ¿dónde estamos?, y ¿hacia dónde vamos?
No son preguntas vanas, son complejas…
Desde luego son preguntas complejas, pero que yo creo que tienen una respuesta dialéctica siempre, claro. ¿De dónde venimos?: del nacionalcatolicismo, de la dictadura legitimada por la jerarquía católica. Pero, al mismo tiempo, durante las décadas de dictadura hubo movimientos religiosos que cuestionaron el nacionalcatolicismo y lucharon por democracia.

¿Dónde estamos? Tomo como referencia cronológica los cuarenta años de democracia y afirmaré que de todas las transiciones que se han producido en España, en estos 40 años, quizá la más retrasada de sea la transición religiosa, ya que quedan muchos restos de nacionalcatolicism.
¿Por qué?, ¿por qué se ha dado esta situación?

 Porque todos los gobiernos, hayan sido de centro, de derechas, o de izquierda, se han convertido en rehenes de la Iglesia Católica y han mirado, y siguen haciéndolo, con el rabillo del ojo a la jerarquía eclesiástica, para que no los descalificaran, o al menos para que no los atacaran. Pensaban que esas críticas pudieran hacerles perder votos.

Por otra parte quedan Y por otra parte, quedan todavía no pocas manifestaciones nada desdeñables de nacionalcatolicismo todavía en la vida política, como la promesa o el juramento en la toma de posesión de los gobiernos nacionales delante de la Biblia y del crucifijo, los funerales de Estado, la asignación tributaria a la iglesia católica y la referencia a esta en la constitución española de 1978, etc. Como contrapunto, creo que la sociedad española está secularizada y ha dado la espalda a la jerarquía católica y a la propia Iglesia.
 ¿Cómo se corrige esto?

 Depende de nosotros en buena medida. De los ciudadanos y ciudadanas, de las organizaciones sociales y de los movimientos cristianos de base, comunidades de base, cristianos por el socialismo, parroquias populares, colectivos de teólogas y teólogos… Estos movimientos están trabajando por eliminar los privilegios que sigue manteniendo la Iglesia católica, y por devolver, como en el caso de las inmatriculaciones, bienes que pertenecen al pueblo, y que de manera ilegítima han pasado a la Iglesia Católica, como el caso de la Mezquita de Córdoba.

 Sobre la Mezquita, todavía hay una resistencia muy importante, ¿dónde ve que termine este debate? Parece que el debate es: estás conmigo o contra mí…

No, ese planteamiento es totalmente falso, porque aquí no se trata de expropiar algo que le pertenece a un propietario, no, para nada. Las religiones tienen que ser muy modestas en su estilo de vida, tienen que ser muy ejemplares en la manera de practicar su propia religión, y en este caso, está claro que la Iglesia católica hace manifestaciones de ostentación y se apropia de lo que no le corresponde.

Por eso, me parece que la inmatriculación de la Mezquita a cargo de la Iglesia católica de Córdoba es uno de los grandes escándalos que está haciendo perder credibilidad al catolicismo, bueno, a la jerarquía. Su devolución es una reclamación legítima de un bien del que nunca tendría que haberse apropiado ninguna religión, porque es Patrimonio de la Humanidad…

Me parece una contradicción que un Patrimonio de la Humanidad haya sido apropiado por una religión, en una compra que yo creo que es el mayor pelotazo urbanístico de toda la historia de la humanidad, porque su inmatriculación debió de costar30 dólares. ¿Tendrá algo que ver con las 30 monedas de plata de aquel que traicionó a Jesús?

 Aquí el Gobierno tampoco lo ha puesto fácil. Se comprometió a facilitar un listado de bienes inmatriculados por la Iglesia y todavía no lo ha hecho. Estamos en un Estado aconfesional, ¿no se debería garantizar que el Gobierno esté más de parte de los ciudadanos que de la Iglesia?
 En este momento, a mí me parece que el partido en el Gobierno sigue considerando a la Iglesia católica propietaria de la Mezquita, a pesar de la oposición popular, para que la jerarquía católica no cuestione o critique sus políticas, para que no critique las políticas discriminatorias en materias como la reforma laboral, las pensiones, las diferencias salariales entre hombres y mujeres, etc. Y claro, en el momento en el que el Gobierno reclame los bienes de los que se ha apropiado la Iglesia Católica, como bienes públicos, va a tener a la jerarquía católica en frente. Y eso al Gobierno no le interesa.

Entonces lo que hay es una especie de “ten con ten”. Una alianza en la que al Gobierno se le permiten todo tipo de abusos que fomentan la discriminación y generan desigualdad.
Durante estos 5 o 6 años, uno de los países más desiguales de toda Europa es España. ¿Y qué ha hecho la jerarquía católica ante tamaña situación de desigualdad? Como está instalada en privilegios de todo tipo: educativos, económicos, fiscales, culturales e incluso militares y no le ha afectado la crisis, se ha callado o apenas ha levantado la voz crítica.
 
Sobre la Memoria Histórica, estamos viendo como algunos miembros de la Iglesia se oponen a las exhumaciones, o a los actos de reparación de las víctimas. ¿Qué visión tiene usted? En Córdoba se va a comenzar el trabajo en las fosas comunes de la Guerra Civil

 Me parece que es uno de los comportamientos más inmisericordes y más antievangélicos de aquellos sectores católicos que se oponen a esas exhumaciones, porque de antemano tienen un prejuicio en relación con la Memoria Histórica, desde el momento en que se aprobó la Ley, que es de por sí muy restrictiva y moderada..

Desde el momento en que se aprobó la Ley de Memoria Histórica, la jerarquía católica la calificó de selectiva y excluyente, cuando en realidad la memoria que tienen los obispos y un sector muy importante de las instituciones conservadoras, es la que yo llamo “memoria amnésica”, que parece un oxímoron. Es la memoria que olvida aquello que no le interesa recordar, una memoria que solamente recuerda o actualiza, en función de sus propios intereses.
Durante muchos años se han producido – y siguen produciéndose hoy- en España multitudinarias beatificaciones y canonizaciones multitudinarias.

Están en su derecho a reconocer que esas personas fueron mártires, pero claro, también hubo mártires del lado católico que fueron asesinadas por los militares sublevados contra la democracia, y a esas personas, sin embargo, no se les ha reconocido la santidad, la ejemplaridad de vida, los valores cristianos que ellos también tuvieron. Ellos fueron defensores del sistema elegido democráticamente por la ciudadanía. Entonces me parece que oponerse a las exhumaciones, criticar la Memoria Histórica, es una manera de seguir defendiendo a los golpistas y ponerse en contra de las víctimas.
 
Usted viene a Córdoba a hablar del papel de la Iglesia en la Transición, pero dentro de las cuestiones que usted va a tratar esta tarde está: la marginación y el trato degradante hacia la mujer en el seno de la Iglesia y su papel en la sociedad, bajo el dominio patriarcal, y  las mujeres en las religiones: patriarcado y violencia de género. Nos interesa mucho esto en Córdoba, porque ya sabe que ha habido muchas manifestaciones de los altos representantes de la Iglesia en Córdoba sobre la fecundación artificial, la maternidad, el papel de la mujer en la sociedad, y a la demonización de las leyes y las normas de igualdad de género en nuestro país. ¿Qué puede aportarnos en este debate?

Lo que tengo que decir es que las mujeres en la Iglesia viven en un estado de “apartheid”. Son mayoría en la asistencia a las prácticas religiosas, en los estudios religiosos, la colaboración a la catequesis, la atención a las necesidades religiosas, y sin embargo son mayoría silenciada, pero no mayoría silenciosa. Porque en la Iglesia hay organizaciones que reivindican la no discriminación y la igualdad de género, pero esas voces son silenciadas. ¿Y qué está sucediendo? Algo que es inconcebible en una sociedad democrática respetuosa de los derechos humanos: que las mujeres, dentro de la Iglesia Católica, también en el Islam y en otras religiones, no son reconocidas como sujetos.

Todos los seres humanos somos sujetos de derechos y deberes, en el caso de la Iglesia Católica, las mujeres no son reconocidas como sujetos “morales”. Las normas morales son elaboradas por varones jerarcas y en muchos casos príncipes de la Iglesia. Las mujeres tampoco son consideradas sujetos “eclesiales”. De la eclesialidad se han apropiado los clérigos. Las mujeres son excluidas del ministerio ordenado, de los órganos directivos, de la elaboración de la doctrina teológica y de la moral. A ellas se les niegan los derechos sexuales y reproductivos.

 Un ejemplo lo tenemos en el obispo de Córdoba, que es uno de los activistas más contumaces contra lo que la jerarquía llama “la ideología de género”. Los obispos llaman despectivamente “ideología de género” a la teoría de género cuando esta es una teoría científica con una sólida fundamentación antropológica, filosófica, sociológica, política. Tal comportamiento me parece lesivo contra las mujeres, que va en dirección contraria la historia…

¿Qué cree que piensa un católico cuando escucha esto de su máximo representante?

 De entrada, la mayoría de los católicos no siguen a los obispos. ¿Cómo se puede seguir a una persona, por muy obispo que sea, que afirma que la fecundación in vitro es un aquelarre químico?¿Cómo las católicas y los católicos cordobeses pueden aceptar una afirmación de ese tipo. Me pareció muy acertada a este respecto la carta que la madre católica de un niño nacido por el método de fecundación in vitro le dirigió al obispo de Córdoba tras leer sus desafortunadas descalificaciones y sus irritantes insultos. Le informó que ella y el padre del niño recibieron el apoyo de varios sacerdotes conocedores de la situación, que accedieron gustosos a bautizarlo. “Estoy segura –concluye la carta- de que Dios ama a mi hijo igual que ama a los niños nacidos por vía normal, y así se lo pienso transmitir. Sepa usted que me siento ofendida como madre, como mujer y como católica”.

De verdad, que me parece una actitud tan anacrónica, pero al mismo tiempo tan contraria al reconocimiento de la igualdad, que choca frontalmente con el movimiento originario de Jesús de Nazaret, que era una comunidad de hombres y mujeres iguales, con los mismos derechos y el mismo reconocimiento como seguidores y seguidoras de Jesús, sin ningún tipo de discriminación por razones de género.
 
¿Qué vio usted en la calle el día 8 de marzo? Muchos obispos, muchos representantes de la Iglesia Católica, dijeron que se había “demonizado” la calle, con las mujeres manifestándose por sus derechos…

Yo estuve en la manifestación y no encontré a ningún demonio. Más bien lo que encontré fueron “ángeles y ángelas” que transmitían mensajes de vida, de esperanza, de igualdad y paridad. El espíritu que reinaba en ella fue de alegría. El clima que se respiraba era lúdico, como el que caracteriza siempre este tipo de manifestaciones reivindicativas. Había muchas personas jóvenes, muchísimas. Yo fui todo el tiempo a su lado. Y para nada encontré diablesas el 8 de marzo.

Bueno, yo en esto soy muy creíble, porque, como teólogo heterodoxo, no creo en el demonio. Por eso era imposible ver a mujeres poseídas por el demonio. Pero ciertamente, aunque creyera en él, diría que el demonio está en otro lugar, no en las mujeres feministas.
No solo las mujeres han salido a la calle, también lo han hecho los pensionistas, que son un importante caladero de votos y que nunca se habían manifestado para pedir y reclamar sus derechos…

Acabo de llegar del Foro Social Mundial, que se ha celebrado en la ciudad brasileña de Salvador de Bahía. Anteriormente estuve de profesor en otro Salvador, San Salvador, la capital del país centroamericano. En ambos lugares la gente me reconocía que en este momento España es el país con mayor capacidad de movilización de la ciudadanía de todo el mundo en todos los campos. Esto viene sucediendo desde el 11-M.

Me hablaron muy elogiosamente de la manifestación del 8 de marzo con admiración y sana envidia y me la describieron como si hubieran participado en ella. Efectivamente, estando allí vi por televisión la manifestación de decenas de miles pensionistas en España. ¿Qué quiere decir esto? Que la ciudadanía española está tomando conciencia de los gravísimos perjuicios causados por las políticas gubernamentales a los sectores más vulnerables de la población. Es la forma organizada de demostrar el hartazgo de dichas políticas seguidas durante los últimos seis años.

¿Y cree usted que se conseguirá algo?

Hay que conseguirlo. Por utilizar una expresión, que es un oxímoron, yo me declaro un pesimista esperanzado. ¿Por qué pesimista? Porque la razón no me permite ser optimista a la vista de resultados negativos de las políticas de género, sociales, económicas, autonómicas del Gobierno. Pero al mismo tiempo estoy esperanzado porque estas movilizaciones en las que estamos implicados tantos ciudadanos y ciudadanas son en sí un motivo de esperanza.

Sobre sucesos como el de Gabriel, o como el de los niños de Getafe, lo vimos también aquí con Bretón… viene siendo una realidad terrible, estos progenitores que terminan con la vida de sus hijos para hacer daño a los demás ¿tienen solución estas situaciones?, ¿se pueden parar esta situación tan anómala y tan terrible?

Lo primero, expresar mi indignación por estos bárbaros comportamientos, mi solidaridad con las víctimas y mi denuncia de las personas que han llegado a este grado de deterioro humano. Pero al mismo tiempo quiero decir que estamos ante un patriarcado criminal, incluso en el caso de las mujeres que se comportan de esa manera tan cruel. La violencia de género contra las mujeres, los niños y las niñas no es un fenómeno accidental, sino el instrumento estructural del patriarcado, que no contento con considerar propiedad privada a las mujeres, las hacen daño sacrificando a sus hijas e hijos.

Es una situación realmente terrible. Al tiempo que esto sucedía en España, yo estaba viviendo otro brutal feminicidio en Salvador de Bahía, el de la concejala de Río de Janeiro Marielle Franco. Yo participé en las movilizaciones que se celebraron durante el Foro Social Mundial en Salvador de Bahía contra el asesinato de Marielle. En él se produce lo que llamamos, dentro del feminismo, “la interseccionalidad en la discriminación de las mujeres: por etnia, cultura, religión, identidad sexual, clase social, etc. Marielle procedía de una favela, por tanto era una mujer pobre, era afrodescendiente, lesbiana, feminista, activista de los derechos humanos… Su asesinato respondió a la alianza entre los diferentes sistemas de dominación contras las mujeres: capitalismo, racismo, sexismo, colonialismo, patriarcado…

Si le digo prisión permanente revisable, ¿qué es lo primero que usted piensa?

Prisión permanente revisable me remite a lenta condena de muerte, ejecución gradual y falta de respeto a la vida de las personas.
Se está intentado que las familias que han tenido pérdidas muy graves, como la de Ruth Ortiz, como la de Diana Quer, Marta del Castillo, se sumen a esta movilización y no sé si estamos haciendo bien o no…

A mí me parece que no estamos haciendo bien. Porque hay dos ejemplos: el de la madre de Gabriel, y el de los padres y madres de estas otras jóvenes. Yo creo que en el segundo caso no solo se pide justicia, lo cual es legítimo y justo, sino también quizá también venganza. Una venganza que se cierne sobre el asesino, al que se le desea “que se pudra”. La reacción de la madre de Gabriel es ciertamente de dolor y sufrimiento, pero sin llegar a ese comportamiento de venganza. El asesino es una persona a la que no se le puede quitar la vida ni directa ni indirectamente, aun cuando él o ella la hayan quitado.

Juan José Tamayo, muchas gracias por haber estado con nosotros.

Muchas gracias por su invitación. Me tiene a su disposición siempre que venga Córdoba.
Igualmente.

   
© 2012 Redes Cristianas Suffusion theme by Sayontan Sinha