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Benjamín Forcano1 “Ted doy gracias, Padre, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos”
En primer lugar, la lectura del Evangelio Mateo (11, 25-30) requiere ser colocada y entendida desde la sociedad de Jesús, (hace más de 2000 años) y en segundo lugar escucharla y entenderla desde la sociedad de hoy.
Desde la sociedad de Jesús
Jesús ve que su sociedad está configurada por una doble clase de ciudadanos, que creen haber sido creados por Dios y depender de El.

-UNOS que son tenidos como “sabios y entendidos”, intérpretes oficiales de la Ley, -detallada en más de 300 preceptos y en más de 5000 prescripciones-, que son los encargados de hacer cumplir esa ley con rigor, y excluir como malditos a los que no la cumplen.

-OTROS, la mayoría de los ciudadanos, gente sencilla, con mediano o poco conocimiento de esa Ley, que tienen que seguir la enseñanza trazada por los “sabios y entendidos” , si queren gozar del favor de Dios.

-JESUS, sabio libre y profeta, alza su voz y sin ambigüedad proclama que las cosas no son así. La enseñanza que él trae, la recibe de Dios mismo ( Todo me lo ha entregado el Padre, nadie conoce al Padre sino el hijo), su enseñanza no coincide con las de los rabinos y maestros de Israel, estos demuestran que la ignoran y, por ello, les permanece escondida.

Paradójicamente, Jesús afirma que la gente corriente y sencilla, los por ellos considerados ineptos , descarriados o malditos, son los que están dispuestos a entender con naturalidad la enseñanza de Jesús.

Jesús expone la vedad de tal maqnera, que no deja a nadie neutral: de los que lo escuchan, unos preguntan, otros desconfían, otros los juzgan severamente y lo condenan y otros, los sencillos, lo admiten con naturalidad. Son estos a los que se les revela la verdad de Dios y la captan.

Si atendemos al obrar y hablar de Jesús, su figura emerge como la de un profeta que desenmascara la altanería, la crueldad y la hipocresía de los “sabios y entendidos”, pues son ellos los que no hacen ni dejan hacer, cierran la puertas a los que buscan con lealtad, imponen obligaciones enojosas, se convierten en guías ciegos , que angustian a la gente con la carga de leyes y más leyes que no concuerdan con la voluntad de Dios.
Esa es una carga innecesaria e insoportable; un yugo que produce agobio y cansancio.

Su enseñanza va por otro camino, por otra forma más natural de llegar y tratar a Dios, resultando un yugo, pero s llevadero y ligero y que produce descanso.

Es esta, una sociedad, enfrentada y dividida por la religión, por la religión tal como la presentan los guías de su pueblo y de la que ellos se creen únicos poseedores y válidos intérpretes.

Consecuencias.
-Siempre la religión ha sido central e insustituible en la cultura de los pueblos. Quienes la han negado no han triunfado. Por eso, los poderosos de turno, políticos o religiosos, han tratado siempre de aliarse con ella, apropiarse de ella, para figurar acreditados por la Divinidad, aunque luego la hayan degradado con abusos y aberracciones.

Es también el caso de la sociedad de Jesús. Resulta que sus mayores enemigos, los que impiden conocer y tratar a Dios de modo correcto, son los que dicen ser sus representantes y ostentan el oficio de explicar, custodiar y hacer cumplir la Ley.

Es impresionante la lista de errores, engaños y equivocaciones que Jesús, sin tener título otorgado ni estar autorizado, les señala sin piedad y, además, en público, con el regocijo y aplauso del pueblo.

-Jesús dice “Estas cosas” Padre, tu manera de ser, las leyes naturales, que en todos has impreso , ellos no las han entendido, les resultan ocultas, inaccesibles, por su soberbia e hipocresía.

– La gente sencilla, sí que las ha entendido, porque les sale de dentro , expresan sin artificio ni elucubraciones, el dictado natural de hacer el bien y evitar el mal, de no querer para sí lo que no quien para los demás.

Obran con sencillez, es decir, con naturalidad, sin fingir, sin dar lugar a otros intereses y pasiones, que les ciegan y convierten sus corazones en corazones de piedra.

Estos, los expertos en religión, los sabios y entendidos son los que no entran en el Reino de Dios ni dejan entrar. Y son también los que levantan mausoleos a los profetas que mataron sus padres.

EL mensaje de Jesús desde la sociedad actual

Todo es bastante igual, pero con muy notables diferencias:

Primera. En esta nuestra cristiana, heredera de la vida y enseñanza de Jesús, ha imperado por siglos la dicotomía señalada por Jesús en su tiempo, la clase dirigente y la dirigida, la enseñante y la discente, la poseedora de la verdad y la carente de ella, con otras palabras “clérigos y laicos”. Se ha repetido, salvadas las circunstancias, el mismo drama.
Segunda. in embargo, en estos últimos ciencuenta años, los cambios introducidos en nuestra sociedad por la ciencia y la técnica, han sido más que los producidos en los cinco mil años anteriores. ¿En qué sentido?

-Ya cCon la Ilustración y la modernidad se vino a abajo, la primacía del saber religioso y la autoridad de sus “sabios y entendidos”. Frente al absolutismo de Dios y la Religión, surgió la autonomía de la razón y de la ética, con mil peleas hasta su emancipación.
No era posible compatibilizar fe y razón, teología y ciencia, cielo y tierra, Dios y hombre.
Y persisitió hasta muy cerca de nosotros, una Iglesia institucional y jerárquica enquistada en el pasado y opuesta a todos los adelantos del saber y quehacer humanos.

Una Iglesia atrincherada contra la evolución y el progreso, la libertad y los derechos humanos, el diálogo y la convergencia, empeñada en permanecer sólo ella como depositaria de la verdad.

Tercera. El momento que vivimos es nuevo, con radical mutación: al interior de la Iglesia, viene el cambio, la necesaria renovación con el concilio Vaticano II , pero , de nuevo se sobrepone la restauración y se entierra la adaptación, lo que produce decepción, abandono, y olvido del patrimonio cristiano de nuestro saber.

Es ahora, en estos últimos 50 años, cuando se da la explosión, un cuestionar y descartar el modelo plurisecular tridentino, del nacional catolicismo y embarcarse en la búsqueda de otros paradigmas o modelos de cristianismo, concordes con los avances de las ciencias, de la autonomía humana y de la ética racional.

Cuarta. A esta embestida, también Intraeclesial, hay que responder con la visión y alternativa de Jesús: la sociedad actual reproduce , en un plan globalizado, la división y enfrentamiento de la sociedad antigua, hay en ella clases sociales con ciudadanos de primera y de segunda; y hay pueblos con colonialismos e imperios dominantes que relegan a la mayoría a la categoría de intervenidos y sometidos.

Quinta. Recurrir a lo sencillo, a lo evidentemente natural, a lo que está esculpido en la entraña de todo ser humano, nos hará entender la revelación de Jesús, pues todo ser humano –imagen y gloria de Dios- tiene una misma dignidad, y unos mismos derechos inalienables, base de una ética natural universal y de un derecho nternacional.

Sexta. Todo lo cual,-etica y derecho internacional- viene incluído como elemento constitutivo indispensable en todo proyecto de religión . De esta manera, búsqueda humana ético – científica y búsqueda religiosa, autonomía humana y evangelio, colaboran juntas y se integran en un proyecto único de cambio y transformación.

   
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