Enviado a la página web de Redes Cristianas

Muchas veces nos preguntamos dónde está Dios, dónde se le puede encontrar, y nos lo preguntamos quizás porque nos cuesta verlo, quizás porque no lo encontramos, o simplemente porque la realidad de la vida parece que se nos impone de tal manera que nos cuesta encontrar a un Dios Padre-Madre bueno que siempre nos han enseñando y transmitido, en la realidad de cada día que a veces es bastante violenta. En estos días de Navidad y desde la experiencia personal que también estoy viviendo como cura y como creyente, hago mías las palabras de José María Castillo en su ultimo libro sobre la humanidad e Jesús: “Una sociedad o grupo que maltrata lo humano no puede creer en Dios, sino que se ha creado un Dios para él”, y por eso desde ahí cada vez me convenzo más que solo desde el hombre, desde el ser humano, y especialmente desde el ser humano más necesitado es dónde podemos encontrar a Dios. Y esto es justamente lo que se descubre cada día en la cárcel, por eso ante la pregunta dónde está Dios, yo diría, en la cárcel, y al decirlo se me llenan los ojos de lágrimas de emoción por poder disfrutar cada día de su presencia cercano, humana, tierna y entrañable.

Hace unos días, el 22 de diciembre pasado, estábamos buscando a alguien que hiciera de rey Baltasar en la fiesta de reyes que tenemos en la cárcel con los niños y las madres, hijos de los presos que están allí; y evidentemente buscábamos a alguien negro de los que están allí porque seria ridículo pintar a alguien de negro con la cantidad de personas de raza negra que cumplen condena en Navalcarnero. Y me hablaron de Dani, un chaval dominicano de 29 años, que lleva preso ya cinco años y que es el ordenanza del polideportivo, es decir el que está un poco encargado de la marcha diaria del mismo, de abrir y cerrar, mantener la limpieza y estar al tanto de lo que pasa, por tanto un cargo de cierta confianza. Es un chaval afable, cercano, comunicador, cariñoso y colaborador con lo que se le dice. Parece que su delito está unido a un tema de violencia e intento de asesinato pero ciertamente el comportamiento en la cárcel, en estos cinco años, es ejemplar.

Ya el año pasado se brindó para colaborar con la fiesta, y se pego la gran paliza para luego recoger y limpiar todo lo que se había ensuciado. Se rompió el peroné hace unos meses, jugando al futbol, y ahora parece que ya se va recuperando poco a poco. Cuando hablas con él siempre tiene una sonrisa y siempre dispuesto a todo. Me dijo uno de los educadores que le habían propuesto lo de ser rey y la frase lapidaria fue: “ no quiero hacerlo, de mí no se preocupa nadie, y por eso yo tampoco me voy a preocupara ahora de nadie”; y cuando me lo dijo me dolió, no tanto porque no hiciera de rey mago cuanto porque eso no le pega a este muchacho, y me parecía que algo le estaba pasando de modo especial en estos días. Otra de las educadores también me lo comento y me dijo que intentara convencerle para que lo hiciera. Al margen de que hiciera de rey o no que eso me parecía anecdótico, quería saber que estaba pasando por la mente y el corazón de Dani y por eso ese mismo día fui a verlo, un rato antes de que comenzaran a comer. Nada más verme me dijo que ya sabía por qué iba a verlo, a lo que le contesté que iba a verlo no tanto para convencerle cuanto por saber qué le estaba pasando.

“Estoy mal, aquí parece que nadie se preocupa de ti, lo que haces bien aquí no cuenta para nada, te juzgan por lo que has hecho, y es verdad que yo tuve un acto violento y por eso estoy aquí, pero llevo aquí cinco años y mi comportamiento es bueno, no se por qué no me dan un permiso, además ni siquiera sabe el juez que estoy en un modulo de respeto, que soy ordenanza del polideportivo, no sabe nada de mí,y siento que me siguen juzgando desde aquí por lo que hice”, me lo dijo de manera serena, con buen todo, quizás un tanto enfadado o más bien un tanto contrariado y sin entender nada; le he escuchado y le he dicho que tenía razón, y que a mi lo que me preocupaba no era que hiciera o no de rey mago sino qué le pasaba a él, le dije que haría lo que pudiera, que hablaría con los educadores para ver que estaba pasando y de pronto ha seguido hablando” yo no soy violento, aunque en su día si lo hice y lo estoy pagando, pero fue un error, una equivocación y la estoy pagando, qué más quieren, estoy preocupado por mi madre, esta sola….”

Y a medida que iba hablando se le llenaban los ojos de lágrimas y apenas podía contener la emoción, y casi sin mediar palabra, me dio un fuerte abrazo y me dijo “gracias por venir a verme y perdone que yo siempre me emociono”, yo tampoco pude contener mis lagrimas ante el llanto de aquel muchacho fuerte, grande… pero a la vez tremendamente débil y necesitado, fue de nuevo un abrazo especial como todos los que día a día recibo en esta cárcel. Le dije que haría lo que pudiera y que al día siguiente iría a verlo al polideportivo y le contaría, “ no se preocupe, me emociono, pero luego se me pasa, muchas gracias”, y enseguida entro al modulo para comer. Cuando se marchó y yendo hacia la salida de la cárcel, me quedé pensando y un poco estremecido, porque en el abrazo y las lágrimas de aquel muchacho estaban también las lágrimas de alguien que me estaba transmitiendo en el fondo al mismo Dios; no puedo evitar la emoción en cada encuentro de este tipo: ver llorar a un hombre alto, grande, fuerte, con músculos fuertes me derrumba porque me demuestra que detrás de tanta fortaleza esta la debilidad humana que todos tenemos, y en el fondo la debilidad de cada ser humano en la que se hace presente el mismo Dios hecho niño en Jesús.

Tuve todo el día la imagen de Dani en mi cabeza y en mi corazón; fui a ver a los educadores y me dijeron que ya sabían lo que pasaba pero que no podían hacer nada, que ya sabía Dani todo lo que sucedía pero que no quería entenderlo. Al día siguiente fui a verlo al polideportivo y nada más verme me volvió a abrazar y me dijo “sabía que vendrías a verme, cuando dices una cosa la haces”, y solo pude decirle que no podía hacer nada, que había hablado pero nada, y de nuevo sus palabras fueron: “no te preocupes, lo has intentado como siempre y eso es lo importante, gracias”. Agradecía a Dios de nuevo las palabras de Dani, gracias por venir, y me renové en mi compromiso de estar con él y con el resto de los muchachos, yo no puedo hacer nada, pero sí puedo estar ahí, y compartir con ellos; quizás no sea la eficacia de hacer cosas, pero es la eficacia sin duda de estar presente en su dolor, en su esperanza, en su sin sentido a veces… Recordé también las palabras de Monseñor Romero “este es el pensamiento fundamental de mi predicación: nada me importa tanto como la vida humana”, y eso es lo que también quiero que me importe a mí, Jesús en su día a día, en su predicación no juzgaba, no condenaba, solo acompañaba, estaba cerca, abrazaba, perdonaba, tocaba, quería…. Quizás también sea ese el mensaje único de la Navidad: poder tocar a Dios en cada uno de los hermanos, y yo tengo la suerte de poder hacerlo cada día en la cárcel.

Ese mismo día 22 de diciembre pasaban por la junta de tratamiento para la posibilidad de un tercer grado dos hermanos gemelos, Pablo y Rubén , muy jóvenes, que hicieron de pajes de los reyes el año pasado en nuestra fiesta, me habían dicho que preguntara si se lo habían concedido o no. Cuando salía de la cárcel, después del abrazo de Dani, ví al educador, y le pregunté, y me dijo que se lo habían concedido y que iba a intentar ir a decírselo; me alegré mucho porque era una buena noticia y pensé que cuando volviera por la tarde se lo diría también yo. Los jueves voy también por la tarde, porque tenemos el grupo de Jesús, que propone Pagola, con un grupo de muchachos. Y así lo hice.

Volví esa tarde, llamamos a los chavales del grupo, y mientras venían, dije que llamaran a otro muchacho polaco, Lucas, que también acompaño habitualmente y que había visto hace unos días pero que estaba mal y apenas me dijo nada, cuando siempre habla mucho conmigo.. Lucas es un muchacho polaco, de 31 años, lleva en Navalcarnero año y medio y le quedan todavía otros tres; está acusado de maltrato, tiene un hijo de cuatro años con la pareja que le acusa, y ha estado otras veces en prisión porque consumía; cuando habla de su hijo se le llenan los ojos de lágrimas y cuenta también toda la experiencia vivida con su pareja, una pareja que le vigilaba y que tenía muchos problemas de celos con él, siempre dice que se arrepiente de lo que ha hecho pero que su novia no le dejaba vivir, y el consumo de drogas hizo el resto. Cuando le vi aparecer enseguida me dio un abrazo como de costumbre y como ya le conozco al mirarle a los ojos le pregunte qué le pasaba. Nos sentamos y me dijo que nada, pero casi con un todo un poco despectivo como sin querer que siguiéramos hablando. Sólo le dije que si no quería hablar que le respetaba y que si quería se podía marchar al modulo que yo no me enfadaba. “ No Padre, no pasa nada, es que estoy mal, porque estos días son duros, y bueno no tengo ganas de nada, estoy harto”. Le agarré de las manos y le dije que me mirara; Lucas quiero decirte algo, yo creo que tienes que intentar serenarte, y descubrir que bueno la vida sigue, vas muy bien, es normal que eches a tu hijo de menos, tienes que intentar olvidar y dejar a tu pareja porque te hace daño, pero mira hacia adelante, no pienses en lo que has hecho, mira siempre hacia adelante; si tienes razón, ya lo hemos hablado muchas veces..

El seguía sin mirarme a la cara y de nuevo le dijo, por favor mírame, quiero decirte algo. Tienes muchas cosas positivas en tu vida y es necesario que las valores y las consideres le dije. En ese momento sí que me miró y le dije “ Tú sabes que tienes una cosa muy bonita, y merece la pena que la descubras, sabes cual es?” Seguía mirándome, hizo como una mueca y me dijo que no lo sabía, que pensaba que no tenía nada bonito.. Y , con sus manos cogidas, le dije, lo más bonito que tienes eres tu, es tu vida, es lo mejor que tienes y tienes que cuidarla y dar gracias por ella, es una vida ciertamente bonita. Cuando me escuchó sólo se le cayeron las lágrimas , me abrazó y me dio las gracias, “nunca me habían dicho nada parecido”, desde que naci mi vida ha sido un desastre, cárcel, drogas, no tengo nada bueno pero nadie me había dicho que mi vida era bonita y merecía la pena; en ese abrazo sentí y ojala que también lo sintiera Lucas el mismo abrazo de Dios, como en otras ocasiones quise transmitir a este muchacho, alto, grande y machacado por la vida, la fuerza y el amor del mismo Dios, y yo me sentí también profundamente agraciado. Le di unos caramelos y con una sonrisa en los labios se marcho, le prometí que iría a verle al día siguiente a los talleres, donde trabaja, para ver cómo se encontraba, y con un nuevo abrazo me despidió. Me quedé pensando, dando vueltas, y con el corazón lleno de esperanza y de alegría en medio del dolor y la desesperanza de aquel muchacho.

Pasé al grupo de Jesús, y ese día solo compartimos con ellos una coca cola con motivo de la Navidad, nos reímos, disfrutamos, charlamos…. De nuevo el rostro humano de Dios en cada uno de los chavales que estaban en el grupo.
Al terminar fui al modulo para ver a los gemelos, solo salió Ruben porque el hermano estaba en una actividad de limpieza; le dije que les iba a dar la noticia del tercer grado, y me dijo que ya lo sabia, pero que muchas gracias “la verdad es que tengo que agradecerte que hayas venido porque a pesar de que ya lo sabia es una alegría que vengas a verme, sonrió y me abrazó diciendo que no era creyente pero que había descubierto algo especial en la cárcel y en todo lo que hacíamos nosotros allí, y que además yo era un hombre de palabra”, Ruben es un chico muy tímido, que apenas habla, por eso me conmovieron aún más sus palabras.

Salí de la cárcel hacia las 8 de la tarde, iba dando vueltas a todo lo que había pasado en aquel día, para unos de suerte por la lotería, para mi de suerte también por estos tres especiales encuentros de Dios. Tres historias diferentes, la de Dani, la de Lucas y la de los gemelos, pero en el fondo tres encuentros con el Dios humano y esperanzado con el que cada día me encuentro en aquel lugar horrible, lleno de dolor, pero lleno a la vez de amor que se llama Navalcarnero. Sentí que yo no hacía nada, que era el mismo Dios el que me brindaba cada día la oportunidad de poder ser su vehículo de transmisión de vida y de esperanza, y le dí gracias a Dios por permitirme poder hacerlo cada día.

Por la mañana fui a ver a Lucas a los talleres, y al verme con una sonrisa de oreja a oreja solo me dijo “gracias, hoy he dormido muy bien, siento que tengo algo positivo y bonito que soy yo mismo”, y me dijo si quieres te invito a un café para celebrarlo; nos tomamos un café en aquel pasillo, a la salida de los talleres, y me supo “ a gloria” como hacia tiempo que no me sabia ningún café, porque fue un café de vida.

Varias historias, sin duda historias de navidad porque son historias y experiencias de humanidad, donde justo por ser humanas rozan y tocan lo más divino. Las palabras de nuevo de Monseñor Romero: “Nada hay tan importante para la Iglesia como la vida humana, como la persona humana. Sobre todo, la persona de los pobres y oprimidos, que, además de seres humanos, son seres divinos, por cuanto dijo Jesús que todo lo que con ellos se hace, El lo recibe como hecho a El”. Esta es la humanidad de Dios que en la Navidad se hace presente de modo especial en un niño desvalido, necesitado, pobre como “los Niños del pesebre” que cada día están necesitados en la cárcel de Navalcarnero. Este es el Dios de Jesús, que nos nace en Belén, nada de doctrinas, nada de formas, nada de rituales, pero sí mucha vida, mucha entrega, mucho amor y mucha humanidad. Por mucho que se empeñen algunos , y como decía Romero, la iglesia no debe transmitir doctrinas sino preocuparse de la vida humana y especialmente la vida humana más maltratada. Si la Navidad tiene sentido celebrarla y vivirla es sobre todo en este lugar, donde cada gesto, cada abrazo, cada sonrisa y hasta lágrima … porque todo ello es experiencia del Dios humano-divino que Jesús de Nazaret nos trae y nos comunica, “Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos visto su gloria, la gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad” (Jn 1,14).

Navalcarnero 26 de diciembre de 2016

   
© 2012 Redes Cristianas Suffusion theme by Sayontan Sinha