VII ENCUENTRO DE REDES CRISTIANAS
23 y 24 de octubre de 2021

 

Enviado a la página web de Redes Cristianas

Coronavirus2Un informe dice que unas 12.000 personas mueren al día de hambre a consecuencia del Covid-19
Doloroso desahucio en Gijón
LA PANDEMIA DEL VIRUS Y LA POBREZA.-¿Para qué tenemos que ir a buscar a marte restos de vida, si tenemos millones de personas y otros seres vivos muriendo de hambre en la Tierra, tanto por una economía injusta como por el cambio climático, generado por ella?
Los más afectados por el Covid-19 son los más empobrecidos como sucedió siempre con otras epidemias como la tuberculosis, el paludismo, el cólera, el sarampión…

Las condiciones de vida adversas que soportan los empobrecidos son las
que en definitiva hacen imposible la vida. El virus las está haciendo todavía
más adversas para los pobres porque está empeorando su economía,
generando estructuralmente empobrecidos vulnerables en serie. Un pobre
de cualquier país africano, que lo obligan a confinarse en casa y no puede
salir a trabajar, ese día no come.

Desde que empezó la pandemia, los empobrecidos del Tercer Mundo han
tenido que optar entre salir a buscar algo de comer y contagiarse, o morir
de hambre, hacinados en sus chabolas de hojalata. Un informe de Oxfam
dice que unas 12.000 personas mueren al día de hambre a consecuencia del
Covid-19. Para los empobrecidos, la pandemia del virus vino a sumarse a la
pandemia del hambre, acentuando esta aun más, hasta el punto de que los
pronósticos de los más entendidos apuntan a que la actual crisis del
coronavirus hundirá a unos 100 millones de personas, además de las que ya
hay, en la pobreza extrema.

HAMBRE Y ENFERMEDADES.-Para los más empobrecidos el
HAMBRE y las ENFERMEDADES, van siempre juntas. De los 54 países
que forman África, salvo dos o tres, todos los demás llevan emparejadas
ambas cosas. Luchar contra las enfermedades sin luchar contra el hambre
es un fracaso, porque un organismo desnutrido sucumbe ante la
enfermedad. La pobreza persistente provoca enfermedades del cuerpo y del
alma, y arruina la vida porque multiplica la miseria y aleja la esperanza.

Por eso, hay que luchar ante todo contra las causas del hambre y contra las
injusticias que la causan, sobre todo mejorando mucho las relaciones
Norte-Sur. Llevamos años proclamando y reclamando “hambre 0”, pero
después de haber mejorado, llevamos tres años alejándonos cada vez más
de ese objetivo, pues aumentan a la vez la pobreza y la desigualdad, y a
partir de la pandemia aun más. Estamos en un sistema económico del
neoliberalismo que mata, tanto a los humanos como al planeta. ¿Qué
fuimos a buscar a la luna y ahora qué tenemos que ir a buscar a Marte, si
tenemos millones de personas muertas de hambre y de enfermedades
curables en la Tierra? ¿Para qué son 25.000 millones de dólares que
aprueba EE.UU. para la NASA?

HIPERCAPITALISMO DIGITAL.-La última andanada del neoliberalismo capitalista es un hiper-capitalismo digital galopante y acelerado, desarrollado en muy poco tiempo, que acumula un poder
económico nunca visto en la historia, cuya capacidad supera a la de numerosos Estados.

Veamos dos ejemplos:
Elon Musk que se ha convertido en la persona más rica del mundo, pues
desde marzo de 2020, en tan poco tiempo, ha agregado a su fortuna
165.000 millones de dólares, la cual se eleva ahora a 189.700 millones, y su
empresa, Tesla, que fabrica coches eléctricos, ya supera los 800.000
millones de dólares. El ejemplo siguiente lo tenemos en Jeff Bezos de
Amazon, cuya patrimonio neto es de 185.000 millones de dólares, muchos
de los cuales los generó en plena pandemia vírica. (Fuente: FORBES, enero
de 2021).

ADICTOS Y SUPERCONTROLADOS.-Esto es un nuevo totalitarismo
que cada vez acumula más poder en menos manos, que nos conduce a
todos a tenernos más y más controlados, y a millones de personas a más
pobreza.

Es un capitalismo de vigilancia, que reclama continuamente nuestra
atención con técnicas de persuasión que nos convierten en sus adictos.
Google lo sabe todo de los que manejamos las redes de comunicación, se
queda con todos los datos de nuestras búsquedas para alimentar la
inteligencia artificial y hacer predicciones. Sin nosotros enterarnos, en
secreto, extraen nuestros datos para venderlos. Nos vamos a la cama con el
móvil o nos enfrascamos en el ordenador, y por ahí entran en nuestra casa
Google, Aple, Amazon o Facebook y cientos de compañías que no
conocemos.

Da igual que les cierres la puerta de tu casa porque ya están
dentro y conocen nuestros gustos, pero no quieren que nosotros sepamos
que ellos los conocen y que nosotros sí estemos convencidos de que
tenemos el control de lo que queremos o no queremos. Saben por dónde
andamos, a dónde vamos, qué amistades tenemos… Cualquier cosa que
publicamos en las redes sociales la desmenuzan hasta el punto de descubrir
incluso nuestro estado emocional.

La inteligencia artificial de Facebook examina billones de datos cada día y
es capaz de producir seis millones de predicciones por segundo. Esos datos
los cogen sin nosotros enterarnos. Cada vez que utilizamos las redes
sociales estamos alimentando un sistema que aumenta su poder y mina
nuestras democracias e incrementa la desigualdad. La manipulación es tan
grande que nuestras fotos de Facebook pueden servir para encarcelar a
gente inocente en una campaña genocida contra una minoría religiosa.
Estamos ante un desafío político y legal. Nos están robando una parte cada
vez más grande de nuestras vidas sin nuestro permiso.

¿Es peligroso este capitalismo de vigilancia cada vez más global? Una
reciente encuesta en EE.UU. manifiesta que el 81 % considera que los
riesgos del control masivo de la información exceden a los beneficios, y el
84 % no confían en que las compañías que poseen las redes sociales
arreglen los problemas que han creado. Tenemos que parar esto. (Para más
información ver entrevista a Shoshana Zuboff en XLSemanal nº 1734 del
23 de enero de 2021).

QUIEN TIENE LA INFORMACION TIENE EL PODER.- Ya hace
muchos años que se dice que “quien tiene la información tiene el poder”.
Este nuevo poder económico-digital está generando cada vez mayor
desigualdad y asimetría en el mundo, aumentando enormemente la riqueza
de unos pocos, y aumentando la pobreza de millones.

CONSECUENCIAS.-Frente a estos emporios, está la espantosa vergüenza
de terminar 2020 con casi 80 millones de personas que han tenido que
abandonar sus hogares en todo el mundo, muchas de las cuales viven la
miseria en los campos de refugiados de África en:
Dadaab, con 300.000 refugiados en Kenia.

Dollo Ado con 213.00 refugiados entre Etiopía y Somalia
Kakuma con 179.000 refugiados también en Kenia
Yida con 70.000 refugiados en Sudán del Sur.
Tenemos además:
Cox’s Bazar en Bangladés con 860.000 refugiados.
Zaatari, con 80.000 sirios en el desierto de Jordania.
Estos seis campos suman en total 1.702.000 personas viviendo de forma
indigna e inhumana, que sumadas a otros desplazados en diversos países
suman un total de 2.600.000 personas.

Aquí, como a las puertas de casa, en Moria, en la isla de Lesbos, Grecia,
tenemos el mayor campo de refugiados de Europa, concebido para unos
3000, pero alberga a cerca de 20.000, de los cuales, casi 7000, son niños.
La mayoría son familias que viven hacinadas en tiendas de campaña muy
precarias cuando, en invierno, las temperaturas pueden llegar a los 0ºC por la
noche, y son frecuentes las peleas y agresiones de todo tipo.

Si en los países desarrollados nos resulta tan difícil evitar los contagios del
coronavirus, qué no será en estas enormes conglomeraciones de personas,
hacinadas en viviendas infrahumanas, sin servicios básicos de higiene, sin
poder ni lavarse las manos.

UN EJEMPLO CONCRETO.-Acercándonos aun más a nuestra misma
casa, aquí en Gijón:
COMUNICADO DEL COLECTIVO ALAMBIQUE DE GIJON: El
pasado miércoles 17 de febrero, en el barrio de Perchera en Gijón, según
comunica la asociación ALAMBIQUE, la policía disparó en cuatro
ocasiones para reducir a un vecino con problemas económicos y de salud
mental, de 65 años, cuando iban a notificarle el desahucio de su vivienda de
alquiler.

Este hecho, es solo la explosión llamativa de situaciones que se están dando
cotidianamente sin ruido en nuestros barrios. Es un ejemplo más de una
sociedad que fracasa una y otra vez con las medidas que pone en marcha
para intentar solucionar los problemas de empobrecimiento, salud y
precariedad que ella misma provoca en muchas ocasiones por no poner en
el centro la vida y las necesidades de las personas.

Cada uno de esos disparos es el ejemplo de un fracaso:
El primero es el FRACASO DEL SISTEMA DE SALUD que no es capaz
de dar una respuesta a los problemas de salud mental que sufría la persona,
sin ir más allá de mitigar el dolor con medicación. Sin ofrecer apoyo
personal y social.
El segundo el FRACASO ES DE LOS SERVICIOS SOCIALES que no
son capaces de detectar ni acompañar a una persona que se encontraba ante
un desahucio inminente.

El tercer FRACASO ES LA FALTA DEL DERECHO A UN TECHO. Una
persona que no puede hacer frente al alquiler y se ve abocada a vivir en la
calle.
Y el cuarto, el FRACASO DE LOS RESPONSABLES POLICIALES que
entienden que la única solución para contener a un vecino es disparar
cuatro tiros.

Desde el colectivo ALAMBIQUE de lucha contra la exclusión
denunciamos estos fracasos y a sus responsables y creemos que hay una
alternativa a esta sociedad fracasada. Esa alternativa para nosotras es la
comunidad, una comunidad activa que denuncia las injusticias y la falta de
acceso a los derechos sociales que sufrimos en los barrios. Una comunidad
con lazos de apoyo mutuo, con preocupación, cuidados y atención entre los
vecinos y vecinas. Una comunidad que pone en el centro la vida y las
necesidades de las personas, sabiendo que una comunidad más justa, es una
comunidad más sana.

El próximo domingo esperamos dar noticias mucho más gratificantes,
relacionadas con la Cooperación Internacional.

Feliz domingo a tod@s.-Faustino
faustino.vilabrille@gmail.com

   
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