Europa Press

El Informe 2006 del Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA) ‘Hacia la esperanza: las mujeres y la migración internacional’ destaca la necesidad de realizar una valoración “más real y justa” del trabajo de las mujeres migrantes de cara a incrementar las ayudas y mejorar las medidas necesarias para mantener “el respeto y la comprensión de los derechos de la población femenina”, según destacó hoy la directora de la División de América latina y El Caribe del UNFPA, Marisela Padrón, en la presentación del documento.

Durante los últimos 50 años la población que vive fuera de sus países de origen se ha duplicado, y en 2005 se registraron 191 millones de migrantes internacionales a escala mundial, de los cuales 95 millones (49,6%) son mujeres. Dominan los flujos hacia países desarrollados y pueden ser voluntarios o forzados, dándose también la combinación de ambos factores como en el caso de los refugiados.

El análisis del informe se ha centrado en el estudio de la población femenina, destacando la frecuente desatención de la contribución económica de este sector, así como el aumento de las mujeres que se trasladan solas “en busca de mejores oportunidades laborales y una expansión de sus horizontes para superar restricciones en sus países de origen”, destacó Marisela Padrón.

En comparación con los hombres, las mujeres migrantes se enfrentan con obstáculos desproporcionados “como consecuencia de su propio sexo”, tales como situaciones de discriminación, explotación, tráfico humano o comercio sexual. Estas diferencias también se perciben en la existencia de políticas discriminatorias relacionadas con sus condiciones laborales y salariales.

De esta forma, el informe hace una “llamada de acción” para que exista una mayor cooperación entre los Gobiernos para asegurar que tanto los países receptores como los emisores obtengan ventajas de estos procesos migratorios, y se eliminen las prácticas relacionadas con el tráfico humano y las desigualdades que sufre la población femenina.
Servicios domésticos propicios para la desigualdad

Uno de los sectores laborales donde más se impulsa la migración internacional de mujeres es el servicio doméstico, de ahí que un 70% de estas personas que emigran a España lo hacen para ejercer trabajos domésticos, según Padrón. No obstante, el informe señala que el hecho de que dichos servicios se realicen en la esfera privada hace que dichas trabajadoras raramente estén protegidas por leyes laborales y se vean “especialmente vulnerables a los malos tratos y la explotación”.

En este sentido, Marisela Padrón destacó como las trabajadoras domésticas son objeto de ataques físicos, sobreexplotación, se les deniega su remuneración o sus días de descanso, llegando a límites más extremos de violación, graves lesiones e incluso la muerte.

Jóvenes en movimiento

En esta ocasión, el informe también hizo especial alusión a la migración en los jóvenes, de ahí que una tercera parte de los migrantes internacionales sean jóvenes entre 10 y 24 años. Los países desarrollados, que cuentan con una población envejecida, son los que más se benefician de sus aportaciones, ya que ofrecen “flexibilidad y perseverancia para aquellos trabajos humildes que nadie quiere hacer”.

No obstante, esta juventud les hace correr igualmente riesgo de abusos y explotación, siendo las mujeres jóvenes más vulnerables a la violación y otras formas de violencia por motivos de género.

   
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