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La pobreza, o mejor dicho la miseria, es históricamente el más grande flagelo de la humanidad. Es además un fenómeno tan complejo en el que influyen infinidad de factores. Todos los sistemas, habidos y por haber, –esclavistas, feudalistas, capitalistas y socialistas– han jugado con este dolor humano. Al respecto en la Agenda Latinoamericana Mundial 2016 hemos leído varios artículos orientadores sobre esta materia.

El interés por escribir este artículo provino por la actitud irresponsable de dos presidentes latinoamericanos, MAURICIO MACRI y JUAN ORLANDO HERNÁNDEZ, JOH, de Argentina y Honduras respectivamente, ya que ambos sueñan con eliminar la pobreza en un tiempo perentorio. Aunque esta actitud irresponsable es la misma entre la mayoría de los presidentes o presidentas o jefes de gobierno del mundo entero.
Para analizar y comparar este problema, tomamos arbitrariamente como referencia la situación económica de once familias que vivían (y viven aun) y que conocí en 1982 en un trecho carretero de un kilómetro en un barrio marginal del municipio de Quimistán, departamento de Santa Bárbara. Hacemos la salvedad que ninguna de estas familias estaban en lo que el año 2005 el Banco Mundial definió como umbral de pobreza ( US$ 1.25 al día para el umbral de pobreza extrema y US$ 2.00 para el riesgo de pobreza). En este espacio en aquellos tiempos y aún hoy vivían 4 familias con cierta capacidad económica (tierras y ganado) y 7 familias pobres (jornaleros con casa humilde, pero sin tierras).

En un espacio de tiempo de 35 años (1982-2017) las 4 familias de mejor economía viven hoy relativamente mejor, sin embargo, las 7 familias en condición precaria todas siguen en la misma situación de pobreza. No se nota en su estilo de vida un mejoramiento ni en la casa, en estudios o en nuevos bienes inmuebles adquiridos. Varios jefes de familia ya murieron, pero sus familias siguen en la misma pobreza o limitaciones económicas. Posiblemente los diferentes gobiernos de Honduras justifiquen que ya no viven en pobreza porque comen y se visten mejor, además de tener televisor o celular. Pero no han pasado de lo mismo. Indudablemente este barrio ahora ya triplicó ese número de familias, pero las familias referentes ahí están. Este sencillo ejemplo, confirma lo que la mayor parte de los economistas señalan que los niveles de pobreza-miseria están entre 60 y 70% en Honduras y que poco se ha avanzado en el ataque de este flagelo.

Es bueno señalar además, que Quimistán es de los municipios más grandes y ricos en bienes naturales y ubicación estratégica en Honduras. Ya nos podríamos imaginar lo que pasa en aspectos de pobreza en municipios marginados de la Biósfera como Dulce Nombre de Culmí y Catacamas en Olancho y Wampusirpe en Gracias a Dios; San Miguelito, Reitoca, Curarén y Alubarén del departamento central de Francisco Morazán o sectores deprimidos del sur de Honduras en los departamentos de Valle, La Paz, Intibucá o Lempira, de donde es el presidente JOH y que muy poco ha hecho por aliviar esta grave situación.
La Estrategia de Reducción de la Pobreza, ERP, con sus “condonaciones” impulsada a principios de siglo por el Banco Mundial y otros organismos financieros mundiales fue una farsa de la cual muchos politiqueros, banqueros y religiosos se valieron para incrementar sus finanzas, viajar, hacer turismo y levantar imagen como “defensores” de los pobres.

Pero ésta es la cruda realidad de la mayor parte de las familias a nivel rural y urbano en la mayoría de los países del mundo, aun en aquellos países como Argentina, Chile, Sudáfrica, España, etc. que sueñan con estar entre los mejores del mundo. Hay un refrán burlesco en nuestro país que dice “los ricos ya están completos en el mundo”, en referencia a las personas o países que creen que algún día serán ricos o formarán parte de las élites mundiales de las finanzas. Hace más de dos mil años JESÚS que entregó su vida por los más pobres y marginados dijo: “a los pobres siempre los tendréis con vosotros”, justificando la dureza de corazón de la humanidad.

Es oportuno reflexionar sobre esto en este momento en que Honduras está enmarcada en un proceso eleccionario con un componente dictatorial y se tiene un bufón enloquecido como presidente de Estados Unidos, para no creer tanta estupidez de cientos de majaderos politiqueros, hombres y mujeres, que ofrecen el cielo y la tierra. Hay que liberarnos lo más pronto del espejismo de la VIDA MEJOR, ACTÍVATE, BONOS o CON CHAMBA VIVÍS MEJOR, que no hacen más que profundizar la pobreza y dependencia. Los problemas estructurales como la pobreza sólo podrán cambiar si hay cambios revolucionarios de 180 grados, principalmente actitud, juicio crítico y desprendimiento humanos, pero esto es soñar despiertos, sin embargo, vale la pena.
07 de febrero 2017

   
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