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Castillo1Fuente: Teología sin censura
Tendríamos que estar ciegos, si no nos damos cuenta de que el problema de fondo, que tenemos planteado, en España y en el mundo entero, está en saber con claridad si lo primero, que tenemos que resolver es el problema de la salud o es el problema del dinero. Es decir, lo principal y ante todo ¿es la salud o es el capital? A esto se reduce y en esto se concentra el problema que tenemos que tener muy claro y bien resuelto todos y cada uno de los ciudadanos. ¿Lo que más nos preocupa es que se asegure y se resuelva el problema sanitario, que nos ha planteado la pandemia del Co vid 19? ¿O lo que más nos preocupa es el dinero que todo esto nos va a costar y las consecuencias económicas que va a tener?

Y conste algo que, para todos y de una forma o de otra, es fundamental. Al plantear este asunto – y tal como lo he planteado – no estoy hablando sólo de sanidad y de economía. De esos dos problemas, por supuesto. Pero no sólo de esos dos problemas capitales. Además de esos problemas (y aunque parezca mentira), estoy hablando de nuestras creencias religiosas o, dicho de otra manera, hablo de nuestras convicciones éticas (aunque haya serias diferencias entre lo uno y lo otro).

Me explico. Quienes leen la Biblia y, más en concreto, el Evangelio, no tardarán en darse cuenta de que, en los Evangelios, los relatos de la vida y la actividad de Jesús repiten, una y otra vez, los llamados “milagros” de curaciones de enfermos. Al recordar estos relatos, lo primero que es necesario tener en cuenta es que lo que más le interesó y le preocupó a Jesús fue la salud de los que padecían una enfermedad. Es más, hasta podemos encontrar narraciones de difuntos a los que Jesús devolvía a esta vida. Y conste que esto le interesó y le preocupó tanto a Jesús que, por devolverle la vida a Lázaro, las autoridades del Sanedrín condenaron a muerte a Jesús (Jn 11,47-53).

Ahora bien, supuesto lo que acabo de explicar, la segunda cosa, que el Evangelio deja patente, es que Jesús afirmó, una y otra vez, que no se puede amar a Dios y al dinero. Es el segundo gran problema que encontramos en los Evangelios: “Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el Reino de los Cielos”.

Todo esto supuesto, yo me pregunto y pregunto a quienes lean esta breve reflexión: ¿Qué es más importante y apremiante? ¿Es la salud? ¿Es el problema económico? Quede claro que quienes no tengan claras y bien resueltas estas preguntas – empezando por nuestros gobernantes – no harán sino enturbiar más y más el mundo tan turbio y repugnante en que nos ha tocado vivir.
Termino como empecé: ¿Qué es lo primero para Vd? ¿La salud? ¿el capital? Más aún, dado que las dos cosas son importantes, ¿qué es lo primero para Vd, la salud o el dinero? Aquí y en esto es donde nos definimos cada uno.

   
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