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Benjamín Forcano1¿Quién es este hombre? Su misión de anunciar el reino de Dios.
Los evangelios reflejan su personalidad, su forma de ver la vida y su interpretación de la religión y de la sociedad.
Jesús, al entrar en contacto con la sociedad de su tiempo, no abdica de la vida religiosa y moral de su pueblo. No viene a aniquilar el código que regula la vida de su pueblo. Para El, también aquel código contenía de alguna manera la sabiduría y voluntad de Dios, pero El viene a perfeccionarlo.

Jesús comienza a anunciar el reino de Dios y llegan las gentes a escucharle de todos los puntos, le oían pasmados de su inteligencia y respuestas, el pueblo le escuchaba embelesado y su fama se propaga cada vez más.

Los príncipes de los sacerdotes, y ancianos del pueblo, los escribas y fariseos, los legistas le preguntan, le reprenden, le calumnian, quedan corridos sin saber que responderle, le odian y se confabulan y deciden eliminarle.: “Ved cómo todos se van tras él” /(Jn 12,19) “Si lo dejamos suelto, todos vazn a creer en él” (Jn 111, 48).
Jesús no pretende adueñarse del poder civil ni religioso, sino acabar con sus retorcidas cavilaciones, que desfiguran el plan de Dios y sumergen al pueblo en hipócritas sujeciones.

Su enseñanza brilla por la autenticidad, el sentido común, la ternura y la sencillez, la justicia, el amor. Lo primero que propone Jesús, a quienes quieran seguirle es vivir como él, continuar en la tierra su estilo de vida. El es hijo de Dios, pero es tambíen un modelo de hombre. Seguir a Jesús es admitirlo:
-Como enviado y manifestador del Padre, como hijo suyo , como modelo y camino que nos lleva hasta él: “Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues lo somos” (1 Jn 3, 1).
-Si Dios es Padre, hay que tener a todo hombre como hermano. El amor a Dios y al prójimo son inseparables.
– Seguirle es perdonar de corazón como el Padre, amar a los enemigos, preocuparse y gozar más por el descarrriado que por el justo, saber que lo hecho al prójimo, y al prójimo más necesitado, es heho a él.

La causa de Dios jamás se puede confundir con la defensa abstracta de la ley, de la raza, de la nación, de la tradición, de la religión. Son causas particulares que entorpecen la libertad y la justicia y que jamás pueden ser válidas ante Dios.
– Seguir a Jesús es también vivir con independencia y libertad, “enseñaba y obraba como quien tiene autoridad y no como los escribas y fariseos”.(Mc 1,22) “De dónde le viene todo esto? Y ¿qué sabiduría ha sido esta que le ha sido dada” (Mc 6,2).
El pueblo y sus mismos familiares se escandalizan de él, creeen que ha perdido el juicio y van a buscarlo para hacerse cargo de él. Pero, Jesús no se deja encadenar por ellos, afirma su libertad.

No tiene miedo a la casta religiosa de su país, a las reacciones que provoca, les dice que están equivocados, que son guias ciegos, leguleyos sofisticados, duros con los demás, dominadores de las conciencias, hipócritas, que el sábado esta hecho para el hombre y no el hombre para el sábado,que no se puede honrar a Dios sin practicar la justicia y la misericordia. El presenta su nuevo programa frente a la tradición: “Habéis oido que que se dijo a los antepasados….”(Mat 5,7) .

Jesús es un hombre con autoridad y libertad y, para colmo, se atreve a curar y a perdonar los pecados. Y este su modo de proceder no despierta ningún temor, al reves las turbas le oprimen por todas partes, los enfermos lo imploram , los pecadores se sienten perdonados, los excluidos de la sociedad comprendidos. Su autoridad y libertad no le apartan de los pobres y de los pequeños.
-Seguirle es vivir con sinceridad y por eso le indignan las imposturas de la conducta farisaica: aparentar , figurar , no cumplir lo que se enseña, imponer yugos a los demás, presumir de justos, creerse superiores por su poder:. “¿Cómo vosotros podéis hablar cosas buenas siendo malos” (MT 12, 34).

Se es bueno o no se es. Esa dualidad de querer aparentar lo que no se es. es la hipocresía : “Fariseo ciego, limpia primero por dentro la copa , para que también por fuera quede limpia” (Mt 23, 26). “De lo que rebosa el corazón, habla la b oca” ((Mt 12, 33-34). “Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de Dios” (Mt. 5,20).
No hemos atendido, creo, a captar la originalidad de la moral evangélica respecto a las otras éticas humanas. En Jesús, Dios nos manifiesta su ser y el nuestro, su verdad y la nuestra.

Pero, la originalidad de la moral evangélica no niega la validez de la moral humana, sino que la incluye y la perfecciona. La moral cristiana cuenta con un elemento imprescindible: la moral que le corresponde al hombre por su misma naturaleza , con autonomía y significado propios, llamada a consumarse en el plan divino de la salvación.
Pero, no es verdad que la moral cristiana se reduzca a la moral humana, sino que la supera pudiendo acoger libremente el don superior de la verdad comunicada por Jesús. Debido a él, la existencia de un Dios personal, subsistente, infinito, creador y padre es afirmada decididamente y en él , al morir , encontramos la felicidad absoluta: “Mañana estarás conmigo en el paraiso”.

Esta centralidad de Jesús en la moral cristiana, señala que sus actitudes básicas son:
1ª-Tenerle a él como nueva ley de vida en relación consigo y los demás. Por su Espíritu, que vive y actúa en nosotros , cumplimos la nueva ley, que es la ley del amor. Una ley que que no resulta coaccionante, porque brota desde dentro como algo propio.
2ª-Elevar al hombre a un plano de amistad inigualable con Dios a través de la filiación divina.
3ª- Saber que nuestro vivir terreno contiene ya el vivir eterno. Comienzo y desarrollo histórico del reinode Dios hasta lograr su plenitud en el momento final.
2. La muerte de Jesús, consecuencia de su estilo de vida. Causantes de la muerte de Jesús y significado de la misma.
a. La vida de Jesús le llevó a la cruz

Es un hecho histórico la muerte violenta de Jesús, causada por los dirigentes de la religión de su pueblo. Sus discípulos jamá pensaron en este desenlace, convencidos como estaban de que tal cosa no podía suscederle a Jesús,el Mesías esperado. Dios no podía abandonarlo. La frustración fue tal que les hizo desaparecer y ausentarsse de todo el proceso de su pasión.
A todos constaba el sinificado de la crucifixión en el imperio romano.Y todos los judíos creían que el Mesías no podía morir crucificado. Entonces, si Jesús no murió por rebeldía al imperio ni por ser el Mesías, ¿cuál fue la causa de su muerte?

Simplemente, sería la voluntad divina. Jesús habría sido castigado por blasfemo, por haberse arrogado una falsa identidad miesiánica y divina. Su fracaso probaba el rechazo divino, pues Dios castiga a los malos y premia a los buenos. Su llamada a Dios, desoida, mostraría que su proyecto era ilusorio, que no podía contar con la ayuda divina. De ser el Mesías no podía morir crucificado.
Por esta razón, hubo un dilema que se planteaba a los primeros cristianos: ¿la muerte de Jesús es un castigo divino o Jesús, que no había pecado, se mantiene fiel a Dios a pesar de la crucifixión?

Obviamente se comprendió que no era un castigo divino. Jesús murió sin renegar de Dios, por más que no interviniera para liberarle.
Hay causas intrahistóricas , que se imponen en contra de Dios y sin que él intervenga para evitarlas. En la muerte de Jesús, hay unos agentes históricos, causantes de su muerte. La muerte forma parte de todos los vivientes, y tiene lugar en el contexto y circunstancias concretas de cada peresona. El mal y el sufrimiento son parte de la vida.
La intención de Dios, después de crear, se contrae y retira para crear espacio en el que surge el mundo y pueda actuar libremente. La creación es una pérdida del poder divino , hay una dejación en favor de la persona, lo cual explica acontecimietos como los de Auchswitz y el colapso divino en la modernidad.

Por eso, Dios no interviene contra los que crucificaron a Jesús ni tampoco contra los que, a lo largo de la historia, se convierten en agentes del mal. Dios sólo se impone en la historia mediante la persona , que es su agente y se declara impotente ante la libertad que opta por hacer el mal.
b. Lo sagrado presente en lo más indigno de la divinidad, en la cruz
Jesús, que muere ignominiosamente en la cruz, expresa que Dios se manifiesta ante el mal y la injusticia. La cruz es el lugar de la solidaridad divina con los ajusticiados y las víctimas. Es Dios quien muere: -Jesús es el hijo de Dios- . Dios no cambia los hechos causados por los hombres y se solidariza con ellos. Pero, eso no cabe imaginarlo, si no se admite que en Jesús se hace presente la divinidad mediante la resurrección.

Jesús se encuentra solo, sin apoyo divin, desea evadir la muerte y no va a experimentar la ayuda del omnipotente. En él actúa y aparece el Dios escondido de las víctimas y no de la majestad y de la omnipotencia divina. La vida hunana muestra ahí una carencia de sentido, como les ocurre a todos, él lo comparte y así se diviniza. Existe el Dios de los perdedores, al que únicammente se encuentra viviendo la fraternidad con los perdedores y no con los vencedores.
A los cristianos, Dios se nos hace presente en Jesús.Su muerte por crucifixión muestra un nivel divino en medio de la negatividad histórica del mal y de su triunfo. ¿Cómo otorgar significado salvífico a un asesinato?

Lo que para la razón es un escán alo, cobra luz con la resurrección. El Dios conocido a través del crucificado, es distinto del Dios de la racionalidad helénica y la teología hebrea. Desde una y otra no es posible la salvación desde el crucificado, que no reclama una salvación desde el poder y el triunfo. Encarnarse en lo más deshumanizado es una forma de trascendencia que aturde . Ese Jesús débil, humilde ,anonadado, manifiesta lo absoluto de la exitencia, dando muerte a otras imágenes gloriosas de Dios. Racionalmente no es posible asumir a un Dios carente de poder , a un Dios crucificado.
EL Dios de Jesús es así el Dios del perdón y de la misericordia. La donación del sentido de la vida y de la historia cobra nuevo significado, precisamente en el momento de mayor derrota de Jesús con la muerte en la cruz. El Dios Padre no baja a Jesús de la cruz, colisionaría con la libertad humana.

Jesús asume la dureza de implantar el reino , pero busca liberar a los pecadores, perdona, se deja corregir y alaba la fe de otros , busca la compañía de sus discípulos y presenta la imagen de un Dios bueno y misericordioso.
El crucificado –Jesús Hombre/Dios-, revela en plenitud la misericordia divina . El mal infligido inclina al rencor y venganza . Castigar al culpable no es el camino para reparar la injusticia, tarea que asumen los defensores de la cólera divina. Esta sería una divinidad a semejanza humana, impregnada de violencia, una mediación de instinto homicida. Esta es una apelación a un Dios justiciero, que se lo hace prisionero de la necesidad de venganza.

Su Dios aparece en el crucificado ,impotente, nada violento, sólo espera que los agresores se conviertan ante la víctima inocente. Jesús responde con el perdón gratuito “Padre, perdónalos, que no saben lo que hacen”. No exige la reparación ni el castigo. En su muerte,muestra la trascendencia divina con la oferta del perdón. Manifiesta el poder del amor junto a la impotencia histórica de la divinidad. Perdonando al morir, le aleja del Dios colérico que castiga el pecado.

c. La revelación de Jesús “hijo de Dios” conferida por su resurrección .
Sin la resurrrección , nosotros no podríamos proclamar que Jesús de Nazaret es al mismo tiempo humano y divino, hijo del hombre e hijo de Dios. Quedaríamos sin respuesta ante la posición secularista, a la que tanto horroriza esta proclamación.
Recuerdo que , en un intercambio epistolar, con Himkelamert en que le comentaba este tema me dijo: “Menos mal que todavía hay alguien que cree en la resurrección”.
Es por aquí, por donde Jesús se muestra plenamente hombre, refrendando la secularización en su totalidad.

Testimonios de tres teólogos:

SOBRINO, QUEIRUGA, DUQUOC .

JON SOBRINO
La resurrección es la última palabra: Dios hace prevalecer la justicia sobre la injusticia y la víctima sobre el verdugo.
“ El resucitado es Jesús de Nazaret, que se dedicó a proclamar el reino de Dios a los pobres y denunciar a los poderosos, quienes lo ejecutaron sin que renegara de Dios ni dejara de obedecerle.
Dios mostró su omnipoptencia resucitándolo , anulando esa acción criminal de los seres humanos y haciendo prevalecer la justicia sobre la injusticia y la víctima sobre el verdugo
Pareciera que Dios no despierta esperanza con lo ocurrido en la crucifixión de Jesús, pues se mostró impotente, impotente por compartir hasta el final el destino de los pobres. Pero ese silencio e impotencia de Dios, -escándalo para la razón y la modernidad- atestiguan a los pobres que Dios se hizo uno de ellos hasta en la cruz por su extrema cercanía amorosa. Dios no les falla pues desde su identificación con ellos muestra su poder resucitando a Jesús.

La muerte cristiana universaliza la resurrrección, que se convierte en Buena Noticia para los crucificados y para cuantos trabajan para bajarlos de la cruz.
Cuando nuestra muerte es producto de entrega a los otros y a lo que hay en los otros de desvalido, pobre, indefenso, producto de la injusticia, entonces existe una analogía entre esa vida y muerte y la vida y muerte de Jesús.
Vivir y actuar como Jesús nos hace comunidad suya con la esperanza de que se realice en nosotros, lo que en él mismo se realizó”.

.ANDRES TORRES QUEIRUGA
“La resurrección ratifica que nada de lo que en ternura y humanidad fue la vida deJesús, se perdió, sino que pervive pero “infinitizado”, no atado a ningún tiempo ni lugar. Con él no pudo el pecado, no pudo el dinero arrebatar su libertad, vivió en radical entrega al amor, la justicia y la paz tan menguados en nuestro mundo, no perdió en ningún instante su confiianza en Dios aun cuando aparecía ausente, no se airó contra los mecanismos de la naturaleza y de la historia. Jesús se mostró resucitadamente vivo contra todo esto.

Con la resurrección Jesús entró en su gloria, previa eliminación de la atadura de la finitud. Finitud que se albergaba en su cuerpo, pero que con la resurrección, se transforma traspasado por la divinidad, sin ningún límite para su libertad y presencia ilimitada. De aquí que su presencia corporal se mantiene también, pero espiritualmente, sin ningún límite de tiempo y espacio, su presencia se hace universalmente consistente y es la que liga todo y a todos a él, fundiéndonos en total comunidad y comunión con él, humana y planetariocósmicamente.

Se entiende entonces que el resucitado aparezca y se deje ver, pues para él no hay distancia s ni muros que atravesar. Se muestra como Señor soberano de todas las leyes del cuerpo y del mundo.
Cristo es el hombre esencial, no roto por ninguna de las alienaciones tremendas de la existencia, plenamente reconciliado consigo mismo, con los hombres , con el mundo y con Dios. En él se realiza la comunión sin trabas ni fronteras, el amor universalmente realizable, la vida que vence a la muerte.

“ Si Jesús de Nazaret no hubiera resucitado, habría quedado reducido a ser uno de tantos personajes que se estrellaron contra el frio muro de la historfia. Y todo lo di cho sobre su salvación para nosotros sería un sueño. Pero, no, Dios reivindica al condenado por blasfemo y vuelve a ser visto vivo y triunfante (Recuperar la salvación, ST, 1995, pp. 195-203).

¿Quién fue Jesús? Ultima e ineludible pregunta. Se la hace José Antonio Pagola: “¿ Qué secreto se encierra en este galileo fascinante , nacido hace dos mil años en una aldea insignificante del impeiro romano y ejecutado como un malhechor cerca cde una vieja cantera, en las afueras de Jerusalén, cuando rondaba los 30 años? ¿Quién fue este hombre que ha marcado decisivamente la religión, la cultura y el arte de Occidente hasta imponer incluso calendario?
Probablemente nadie ha tenido un poder tan grande sobre los corazones ; nadie ha expresado como él las inquietudes e interrogantes del ser humano ; nadie ha despertado tantas esperanzas. ¿Por qué su nombre no ha caido en el olvido? ¿Por qué todavía hoy, cuando las ideologías y las religiones experimentan crisis profunda , su persona y su mensaje siguen alimentando la fe de tantos millones de hombres y mujeres?”.

. CHRISTIAN DUQUOC
Y esta es la respuesta que da el teólogo Christian Duquoc:
“La soberanía de Cristo remite a Jesús de Nazaret, que en su trayectoria vital, prefirió prescindir de la omnipotencia imaginaria y asumir el riesgo que corren en este mundo la justicia frágil y el amor discreto. El ha considerado más benficioso para los hombres esa retirada al margen de todo esplendor. El Resucitado, mediante el don del Espíritu, invita a la Iglesia y los creyentes a seguir un camino análogo: el de romper con la esperanza ilusoria, abrir una esperanza lúcida y sólida, y sustentarse en la fe que supera la duda engendrada por el esplendor tamizado del Reino que adviene” (Chritian Duquoc).

   
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