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Benjamín Forcano1En nuestra pais,que figura como Estado democrático y de Derecho, se encuentra culturalmente insatalada la forma más antigua de violencia de género: la prostitución.
Trato de exponer con claridad y contundencia, el origen, la magnitud y abolición de este fenómeno,-escondido y naturalmente consentido en nuestra sociedad- como el que más menosprecia e imposibilita la igualdad de la mujer.

1. Su arraigo y dimensión
Según datos de la ONU, “España tiene el nivel de cosumo de prostitución más alto de la Unión Europea: el 39 % de varones, , el tercer porcentaje más alto del mundo” (Eduardo Madina,¿Es el mercado, amigo?, El Pais, 7 de marzo 2020).

2. Alternativa laboral necesaria y libre para las mujeres
Se admite como supuesto que la prostitución debe seguir existiendo en el mercado del trabajo como alternativa libre para las mujeres y, como actividad económica que es, debe ser regulada legalmente.
3.La causa: el salto de una sociedad con consumo, a una sociedad sólo de mercado
Es ésta la nueva y gran transformación sufrida : nuestra sociedad lo mercantiliza todo, desde el sexo a la Santísima Trinidad. Todo es objeto de compra, de todo se puede obtener lucro dentro de una economía que es el eje estructurador de toda la vida social. La vida política queda en esta sociedad a ella sometida y la ética enviada al limbo.
4. Afrontar la prostitución en sus causas y establecer una política abolicionista contundente

Es una falsedad mayúscula que la prostitución sea una actividad económica libre en la mayoría de las mujeres que la practican. Lo que les hace llegar hasta ella es su situación de empobrecimiento e indefensión, de carencia de trabajo. El mercado,dominado por quienes tienen más poder, les niega poder adquirir trabajo, lo que supondría la consiguiente eliminación de la prostitución.
En el mercado, hay límites infranqueables, no todo es objeto de compra y venta, la mujer no es una mercancía, y su acción de prostituirse no es libre sino explotadora y violenta.

En nuestro pais, este mercado existe al margen de la legalidad y las instituciones y partidos no deben esquivarlo sino afrontar su solución con una política absolutamente abolicionista.
Por lo mismo, “quien paga por prostitución es considerado, en determinados paises – Suecia y otros paises europeos-, un delincuente que puede llegar a efrentarse a penas de prisión… Sin demanda no hay mercado,y sin mercado no hay proveedores. Sin clientes no hay trata” (Idem, E. Madina)

5. Rescatar y ratificar el primer movimiento feminista cristiano de la historia: las Beguinas
Para muchos, esto resultará una novedad. Tan radical y hábilmente se pocedió contra este movimiento que han pasado siglos sin que contara para nada en la renovación de la Igesia.

Fue éste un movimiento que surgió en los siglos XII y XIII, de mujeres libres, libres de toda estructura y poder clerical masculino y masculinizante, con un alto nivel de cutura. Se distinguían, y por eso eran respetadas, por su entrega a los más desfavorecidos, a los enfermos y ancianos, a cambio de nada. No teníán más meta que la vivencia radical del Evangelio, al margen de toda institución eclesiástica, sin más principio qu
e el amor, que guiaba su libertad, para lograr su identidad, sin ser ni esposas ni monjas.
Llegaron a ser más de 200.000, vivían en pobreza y castidad, comutariamente, pero sin pertencer a ninguna congregación religiosa,siendo ellas siempre libres para elegir a quien las presidiera y decidir el tiempo y modo de su comprimiso.
¿Por qué la Iglesia, que alberga en su seno como pincipio sustancial la igualdad de hombres y mujeres, se desentendió de este movimiento y llegó a perseguirlo? ¿Por cobardía y complicidad con otras ideologías antifeministas? ¿Pos haber hecho suyas estas ideologías y haberse alejado del igualitarismo del Evangelio?

La estructura y cúpula eclesial clerical lo toleró, pero hasta cierto punto, hasta que vió en su crecimiento una amenaza para la institución dominante, y entonces pasó a aplicar con severidad la práctica inquisitorial, hoguera incluida.
Ciertamente, este movimiento, olvidado y detestado,tiene grandes valores humanos, espirituales y místicos, que pueden alumbrar e impulsar la marcha feminista hacia la plena igualdad y , sobre él, hay centros, equipos y personas que están ya trabajando,espiritual y teológicamente, musical, ética y políticamente.

Conclusión: un reto histórico: abolir la prostitución
Combatimos el perverso prejuicio de que la mujer es,
por muchos motivos, inferior y sobordinada en todo al varón, sin identidad ni derechos propios, y que el mercado neoliberal justifica la prostitución como actividad económica libre para el bien de las mujeres: “Ojalá nuestras institucions decidan ser una pieza clave en el objetivo de una sociedad más justa y quieran ser decisivas ante el reto histórico de la abolición de una de las violencias de género más antiguas del mundo” (E. Madina, Idem).

   
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