VII ENCUENTRO DE REDES CRISTIANAS
23 y 24 de octubre de 2021

 

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Comunidad de base2Hace unos años escuché que alguien criticaba a los miembros de una CEB por llevar el nombre de un mártir, diciendo: ¡esa camisa les queda muy grande! ¿Qué diría de la frase que utiliza el Padre Pedro en su libro “La Esperanza de un Pueblo” cuando dice que “las CEB’s son la carta de Cristo”? (p. 48) En realidad, llamarse cristiano/a es un desafío muy grande y permanente. Pretender vivir el cristianismo como los mártires lo han enseñado, no es tan sencillo. Querer ser la carta (de presentación) de Cristo es una tremenda misión.

Creo que no basta recordar que la Iglesia (a todo nivel) es a la vez santa y pecadora, porque podría parecer una justificación. Más bien toda expresión pecadora de la Iglesia contradice, relativiza, cuestiona las expresiones de santidad (de seguimiento correcta a Jesús). ¿Cómo ser una auténtica carta de presentación de Cristo?
Padre Pedro señala unas sendas para ir siendo esa carta de Cristo. Las CEBs forman “comunidad en torno a sus angustias, sus gozos y sus esperanzas”, en sus acciones conjuntas. Nace una dinámica luminosa en dos direcciones entre la propia historia y la Biblia.

Descubren que Cristo los convoca a ser parte de su camino y de su proyecto de salvación, aquí y ahora en esta historia. En las CEBs son las y los “pobres, los marginados, las víctimas del pecado, los perdedores en los planes de los opresores, la base misma de la sociedad, lo que está en el suelo, lo que está perdido”, quienes descubren que Cristo quiere “recrearlos en instrumento de salvación”. De ahí que una Iglesia que hace la opción por los pobres es fortalecida por “los pobres que optan por Cristo”, por las y los pobres que se arriesgan a seguirlo como en aquel tiempo lo seguían en Palestina. En la medida que las y los pobres (en las CEBs o fuera de ella) se convierten en “instrumentos de salvación”, se hacen también carta de presentación de Cristo.

No es por su ortodoxia que la Iglesia será reconocida como testigo del Evangelio, como Carta de Cristo, sino por su ortopraxis. Padre Pedro lo aclara diciendo que ortopraxis es “la acción correcta en el seguimiento de Jesús”. Y si los cristianos no llevamos la práctica jesuánica entonces se repetirá lo que nos dijo Mahatma Gandhi en la India: “Me gusta tu Cristo… No me gustan tus cristianos. Tus cristianos son tan diferentes a tu Cristo”. La CEB pretende ser “como el grupo dinámico que quiere renovar, recrear este mundo en nombre de Jesucristo.”

De ahí que P. Pedro hace mención del ecumenismo entre las Iglesias. “Lejos de discusiones interminables, la problemática concreta nos une y reúne en la obediencia a Cristo, en la acción por la liberación de los pobres.” Recuerdo como Monseñor Romero ha repetido tantas veces testimonios como1 “Cristo es la riqueza absoluta del hombre. Por ganar a Cristo hay que perderlo todo.” Confiar en Cristo, seguir a Cristo, arriesgarse a Cristo, abandonar todo por Cristo, …. Es el desafío para todas las iglesias, para todos los caminos cristianos. No puede haber ningún obstáculo (doctrinal, ritual, institucional, jerárquico, … ) que nos aparte de Cristo. Al vivir así con toda la radicalidad el ecumenismo sería una evidencia, una normalidad, un camino común: trabajar juntos por la liberación de los pobres en el horizonte del Reino de Dios.

También en las CEBs (después de 50 años) estamos construyendo tradiciones, rituales, doctrinas de eclesiología y corremos el riesgo de anteponerlas a la ortopraxis, al seguimiento de Jesús. Vivimos constantemente la tentación de idolatrar nuestra propia vivencia, nuestro caminar como pueblo de Dios, y de menospreciar y hasta de descalificar los caminos de otros cristianos/as, de otras comunidades de fe, de otras CEBs. Es decir, la tentación que Jesús expresó en la parábola del fariseo y el publicano.

La expresión Carta de Cristo viene de la segunda Carta de Pablo a la comunidad cristiana en Corinto (2 Cor 3,4): “Nadie puede negar que ustedes son una carta de Cristo, que él redactó por intermedio nuestro, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo”. No deja de ser una expresión muy fuerte de la responsabilidad de los que nos llamamos cristianos/as, miembros de CEBs. Si nuestra práctica diaria no es una auténtica carta de presentación de Cristo, imposibilitamos que el Evangelio sea sembrado en más personas, en más familias, en más colonias, en más pueblos. No hay donde perderse. (22 de septiembre de 2019)

   
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