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Honduras a pesar de ser una nación llena de bellezas, cultura, bondades, abundante naturaleza, ríos, mares, tierras, bosques, paisajes, clima tropical y sobre todo gente amorosa, acogedora y bondadosa da la impresión que está programada para la desgracia. Parece un pueblo—si de grandes mayorías se trata–con cuerpo y corazón de acero. Nada le inmuta.

Posiblemente desde hace siglos, ya que los análisis meteorológicos son del reciente pasado, sufre una cadena de huracanes que han dado al traste con su endeble economía. Sabemos que desde épocas memoriales se han dado una serie de inundaciones en el Valle de Sula pero lo más documentado se inició con el devastador huracán FIFÍ, posteriormente el destructor MITCH y más cercano hace dos semanas el ETA y en estos momentos se cierne sobre el territorio el IOTA. ¿Qué nos dejará?

Lo triste de estas historias es que los diferentes gobiernos cachurecos (azules, rojos o tornasol) no aprenden las lecciones ya que estos fenómenos aparecen de manera cíclica cada 22 o 25 años así: el FIFÍ en 1974; el MITCH en 1998 y el ETA e IOTA en 2020. Según Wikipedia el más devastador fue el GRAN HURACÁN SAN CALIXTO DE 1780 que azotó las grandes islas caribeñas y Estados Unidos, afectando además el caribe de Honduras y dejando un total de entre 22 y 25 mil muertos.

Pero dos huracanes en cadena no se habían visto nunca y ya anuncian un tercero en cola.

Muy pocas obras de mitigación se han hecho desde entonces y los pocos muros de contención construidos en el Valle de Sula después del MITCH “no han tenido mantenimiento durante 10 años”, según lo dijo el presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Tegucigalpa, JOSÉ LUÍS RIVERA, el día de hoy.

El Consejo Nacional Anticorrupción, CNA, en su libro “100 años de corrupción e impunidad en Honduras”, asegura que ya en el año 2017 “28 millones de Lempiras diarios perdía el Estado de Honduras por actos de corrupción cometidos por funcionarios, coludidos con empresarios y ciudadanos comunes” lo que significa que cada año roban por los menos 10 mil millones de lempiras equivalentes a más de 400 millones de dólares anuales y desde hace cinco décadas el Estado ha sido saqueado por los militares, políticos y empresarios.

EL HURACÁN FIFÍ

Este ciclón arrasó la costa norte de Honduras en septiembre del año 1974. El municipio de Choloma fue el principal mártir, dejando entre 2,000 y 5,000 muertos, aunque hubo otros pueblos afectados a nivel nacional con un total de 8,000 muertos. Hubo además decenas de desaparecidos. Según una gacetilla de aquellos años “en un solo día se cremaron 6,000 muertos” esto para evitar una epidemia.

Choloma es la tercera ciudad en tamaño en Honduras y se levanta en el Valle de Sula donde además se encuentran otras dos ciudades grandes: San Pedro Sula y El Progreso. Además acoge a medianas ciudades como La Lima, Villanueva, Pimienta, San Manuel y Potrerillos todas irrigadas por los ríos Ulúa y Chamelecón con grandes descargas de agua. En todo el extenso y fértil Valle de Sula se calcula viven cerca de 2 millones de personas.

En aquél tiempo gobernaba el militar y dictador Oswaldo López Arellano (1963-1975).

EL HURACÁN MITCH

La última semana de octubre y la primera de noviembre de 1998 marcaron la peor tragedia sufrida por Honduras en su historia, causada por el poderoso huracán Mitch, que dejó alrededor de 6.000 muertos, pérdidas económicas por más de 4.000 millones de dólares, más de un millón de damnificados y muchos desaparecidos.

Fue una catástrofe que se extendió, en mayor o menor grado, por los 18 departamentos en que políticamente está compuesto el Estado de Honduras.

La solidaridad internacional y los millones de dólares llegaron por camionadas, pero cayeron en “poza azul”. Era el primer año del gobierno liberal de Carlos Roberto Flores Facussé (1998-2002).

EL HURACÁN ETA

Hasta ahora no hay un reporte oficial de los muertos por el huracán ETA y los daños ocasionados a la economía hondureña. Según estimaciones de algunos medios más de 57 personas han muerto y ha afectado a 1.8 millones de personas, dejando pérdidas en infraestructura y cultivos por 5,000.00 millones de dólares.

Las personas reubicadas en centros de refugio se cuentan en alrededor de 40,000 entre adultos y niños.

El gobernante actual es el dictador neoliberal Juan Orlando Hernández Alvarado (2014-2022).

LOS MALDITOS POLITIQUEROS Y MILITARES

Sin embargo, cada desgracia del pueblo hondureño es una oportunidad para que los grandes financistas, empresarios, militares y políticos hondureños se hagan más ricos por medio del dolor del pueblo y a través del saqueo de los fondos públicos.

Durante los gobiernos de LÓPEZ ARELLANO; FLORES FACUSSÉ y de HERNÁNDEZ ALVARADO recibieron sendas ayudas internacionales para la reconstrucción del país, pero esos dineros fueron a parar a los paraísos fiscales del mundo. Los tres son señalados de corruptos y ladrones, mientras tanto la vulnerabilidad del país continúa.

CONCLUSIONES

· En casi 70 años ningún partido, ni gobierno, sea militar o civil ha dado respuesta a los problemas endémicos y estructurales que viven los sectores poblacionales expuestos a estos fenómenos meteorológicos y pesadillas políticas.

· La vulnerabilidad de nuestras comunidades y territorios responde grandemente a políticas entreguistas de estos gobiernos neoliberales que han entregado el Estado de Honduras a las corporaciones extractoras: mineras, hidroeléctricas, hoteleras, petroleras, agroindustriales, zedes, etc.

· Si las calamidades ciclónicas y del COVID 19 son dañinas y nos tienen en este hoyo negro, quizá la peor desgracia que vive la sociedad hondureña es la de los banqueros, empresarios y políticos corruptos, narcotraficantes y saqueadores incrustados en los gobiernos nacionales, legislativos, judiciales y municipales que desde mediados del siglo pasado exprimen las arcas nacionales con gobiernos militares o civiles.

¡Estamos con el periodismo digno y honesto de Honduras! ¡Vamos a recuperar la Patria de estos criminales!

16 de noviembre 2020

   
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