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No puede haber una verdadera reforma y renovación de la Iglesia sin las mujeres, que tienen derecho a habitación propia en ella.
En la Iglesia viene todo de arriba abajo; es puramente piramidal, justo lo contrario
de lo que quiso Jesús, que puso abajo del todo “al que quiera ser el mayor” (Mateo
20,35), y puso arriba del todo a los pobres”, “hambrientos, sedientos, enfermos,
desnudos, emigrantes y encarcelados” (Mateo 25,3 1-46)

“En el consejo divino Dios juzga:
Juzgad en favor del débil y del huérfano,
Al humilde, al indigente haced justicia;
Al débil y al pobre liberad,
De la mano de los impíos arrancadle”
(Salmo 82)
Hoy el más débil, el más huérfano, el más humilde, el más indigente, el más pobre, son las
mujeres y las niñas, y más aun las del el Tercer Mundo, que son el 70 % de los empobrecidos
de la Tierra. Los impíos de hoy son el Neoliberalismo capitalista, con sus bancos, sus
Multinacionales, su BM, su FMI, su Organización Mundial de Comercio, sus Patentes
mundiales. ¿Y en la Iglesia Católica quiénes son los más débiles? ¿Quiénes son los
impíos? ¿Los machistas?

Decíamos en el último comentario que es una gran INJUSTICIA que la puerta de la
Iglesia siga cerrada para la ordenación sacerdotal de las mujeres: estáis
discriminadas por razón de sexo, una injusticia que viene de siglos, que no es solo
una cuestión de género, sino también de dignidad humana.

Desventaja de las mujeres en la sociedad: Afortunadamente hoy las mujeres
estáis exigiendo igualdad de derechos con los hombres en todos los niveles de la vida, y
los vais conquistando cada día más, sobre todo a medida que avanza la democracia real
en los diferentes países, aunque todavía queda mucho por alcanzar, incluso en estos,
como en España donde las mujeres aun estáis en desventaja, pues la mujer necesita
trabajar 1,5 horas más al día para ganar lo mismo que un hombre y, si es inmigrante,
2 horas más. La mayoría de las personas que trabajan por horas sois mujeres. En la
horrible violencia de género también lleváis las de perder, pues el INE cifra en 31.286
las mujeres registradas como víctimas de violencia de género, un 7,8% más. Las
denuncias por violencia machista en España crecieron el año pasado hasta 166.961, y
detrás hay un gran número de niños, víctimas inocentes, incluso con la muerte.

Mayor desventaja de las mujeres en la Iglesia: Pero el problema se
acentúa mucho más en la Iglesia, porque en esta no hay democracia, ni para
hombres, ni para mujeres, con gran machismo por el predominio absoluto de los
hombres. Mientras la Iglesia no se democratice, ni hombres, ni mujeres seremos
verdaderamente adultos en ella, pues nuestra misión es sumisión; e incluso en
España, también sumisión del poder del Estado al poder de la Iglesia, como lo
estamos comprobando con la pederastia eclesiástica, para la que la Iglesia se fabrica
sus propias leyes y espacios de impunidad; en la Iglesia solo nos toca oír, ver, callar
y dar algo cuando nos lo piden, que es demasiado frecuente, incluso pagando
entrada para visitar las catedrales. Las pocas veces que nos piden opinión, esta no
cuenta a la hora de decidir, porque no es vinculante.

Iglesia Piramidal y asimétrica: En la Iglesia viene todo de arriba abajo; es
puramente piramidal, justo lo contrario de lo que quiso Jesús, que puso abajo del
todo “al que quiera ser el mayor” (Mateo 20,35), y puso arriba del todo a los
pobres”, “hambrientos, sedientos, enfermos, desnudos, emigrantes y encarcelados”
(Mateo 25,3 1-46). Para Jesús lo más importante no fue el templo, ni lo sagrado ni
los ritos, ni los cultos, ni el sometimiento a los que tienen poder, aunque sea
religioso. Para El, fue el hombre, fue remediar sus sufrimientos, sus necesidades, sus
carencias humanas: “Jesús contestó: Id y contad a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los
ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos
resucitan y a los pobres se les anuncia la Buena Noticia” (Lucas 7,22). “Yo he venido para
que todos tengan vida y vida en abundancia” (Juan 10,10).

Este no fue el camino que siguió la Iglesia a partir del Concilio de Nicea que, dejando de
ser coherente con el Evangelio y transmitir fielmente su mensaje a todos, dio primacía a
gobernar a los cristianos según el modo y costumbres del Imperio romano (Juan Hernández),
dejando de ser una Comunidad de Hermanos para ser una sociedad de desiguales y
asimétrica, heredando de él también el machismo de la época, cerrando la puerta a la
participación de las mujeres en la Iglesia.

El poder solo debe dar poder para servir, como el de Jesús: Mientras en
la Iglesia no haya democracia real, nunca podrá firmar ni mucho menos exigir el
cumplimiento de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que es uno de
los documentos más coherentes con el Evangelio surgidos del mundo laico. La
Iglesia se declara a sí misma una Sociedad Perfecta, pero no lo es porque no cumple
los estándares básicos de una sociedad, ni mucho menos perfecta, pues los grandes
fallos que tuvo durante siglos, y más en nuestros días, con crímenes como la
pederastia, o la negación de conciencia crítica al interior de sí misma a muchos
teólogos con condena incluida, son lamentablemente prueba evidente de ello. El
poder solo debe dar poder para servir, no para abusar, corromper, ocultar y
buscar privilegios, como pasó con las finanzas del Vaticano, o los favoritismos
concordatarios y las inmatriculaciones en España (¿usucapión?):
Ver recuadro siguiente:
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Las inmatriculaciones, regalo envenenado del dictador Franco y del Presidente Aznar,
han permitido a la Iglesia española inscribir a su nombre innumerables bienes inmuebles:
“El Gobierno publicará el censo de templos, parroquias, cementerios, terrenos y otros bienes que
la Iglesia inscribió a su nombre hasta 2015 sin ningún control.
Una ley franquista le otorgó el privilegio de hacerlo con la mera firma de un obispo, que actuaba
como un notario sin necesidad de más documentación. La Iglesia utilizó la ley de Aznar para
poner a su nombre al menos 30 catedrales que pertenecían al Estado desde 1931”
La reforma de Aznar de 1998 extendió esta posibilidad a los lugares de culto.

Desde entonces, la Iglesia puso a su nombre (inmatriculó) al menos 30 catedrales y lugares
emblemáticos como la Mezquita de Córdoba, la Giralda de Sevilla, la Catedral de
Zaragoza… por una cantidad ridícula de apenas 30 € (eldiario.es 21/08/2018). Se habla
de entre 30 y 40.000 bienes inmuebles…La Diócesis de Córdoba no declara en sus
cuentas los ingresos específicos que obtiene por las visitas a la Mezquita-Catedral, que en
2017 fueron 1.908.957, y se calcula que pudieron superar los 15 millones de €. Pensemos
también en Santiago de Compostela,etc.

Entre los bienes inmatriculados encontramos un frontón en Lizoain, Pamplona, una
muralla en Artá, Mallorca, una plaza en Pocito, Córdoba o la casa rectoral que
construyeron los habitantes de Grijota, Pamplona, y que la iglesia vendía por 45.000
euros, un local abandonado de Posadas, Córdoba; o el patio de los naranjos en Sevilla, el
Cementerio de la Palma en Cartagena, además de frontones, viñedos, plazas (La Sexta)
Hay Hoteles que burlan el pago del IBI con complicidad de la Iglesia al estar sobre
terrenos de la Diócesis de Salamanca y así no pagan al Ayuntamiento de Salamanca el
Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI), que por este concepto dejó de percibir
923.353’16 euros de bienes de la Iglesia Católica.

Al mismo tiempo la Iglesia Católica está exenta del pago de:
Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras (ICIO), cuando se trate
del ejercicio de actividades con finalidad estrictamente religiosa.
Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI): el mismo régimen del que disfrutan todas las
fundaciones de España, ya sea de carácter de investigación, cultural, político,
asociacional (Ley del Mecenazgo). Ejemplos: Las exenciones del IBI en L’Hospitalet
(Barcelona) a la Iglesia católica superan los 500.000 euros anuales. Las exenciones del IBI a
la Iglesia católica en Sant Vicenç dels Horts (Barcelona) superan los 172.000 euros anuales
¿Tiene esto algo que ver con Jesús de Nazaret y su Evangelio? “Vende todo lo que,
dáselo a los pobres tienes y tendrás un tesoro en el cielo. Luego ven y sígueme” (Lucas
18,22). Pura contradicción. ¿Pura corrupción legal?

Las religiones y el dinero son fuentes de poder y requiere la vigilancia de la
sociedad, pero el Mensaje de Jesús no es una religión, no es dinero, no es un poder.
Es una forma de vivir en amor, en fraternidad, en igualdad, en solidaridad, en
amistad, en servicio, en justicia, en comunión, en unión, en esperanza, en alegría, en
vida gratificante y compartida con todos y con toda la creación.

Presidente Trump: Todo lo contrario a ese mensaje de Jesús es lo que hace con
impunidad absoluta Donald Trump, el mayor carcelero de niños en la historia de la
humanidad que en cuestión de meses encarceló a 56.278 niños inmigrantes, y entre
los meses de marzo y mayo de este año arrestó a otras 332.981 personas
inmigrantes, y en lo que va de año a más de 600.000 inmigrantes en la frontera con
México, y prohibió a las organizaciones humanitarias dejar garrafas de agua a
disposición de los inmigrantes que cruzaban el desierto de Arizona intentando
llegar a EE.UU., dando orden a las Patrullas fronterizas de vaciarlas y destruirlas
(eldiario.es 09/03/2019).

Participación: Hoy la gente quiere participar, quiere opinar, quiere ser tenida en
cuenta, porque tiene derecho a ello. La Iglesia no solo tiene que reconocer sino
sobre todo responder con hechos a la opresión que sufre más de la mitad de la
humanidad, las mujeres, víctimas de desigualdades, precariedades, desprecios,
discriminaciones, abusos por diferencia de raza, de clase, de origen…, y muchas
veces sexual y laboralmente esclavizada. Los nuevos feminismos son un grito contra
el patriarcalismo que además es capitalista, ecocida, racista, depredador de los
cuerpos de las mujeres, feminicida, reduccionista de las mujeres a tareas
imprescindibles para la vida pero no debidamente reconocidas, como el cuidado de
la infancia, de los dependientes, de los enfermos y ancianos: en España el 82 % de
las personas que cuidan a las personas dependientes son mujeres, y duplican a los
hombres en el doble de tiempo que dedican a las tareas domésticas: 26,5 horas más
a la semana, tengan a no tengan hijos, trabajen o no trabajen fuera de casa. Sin
cuidados no hay vida, pero eso no cuenta en los currículos.

La Iglesia defendió en diferentes documentos la dignidad de la mujer, pero hay que
pasar a los hechos: “Necesitamos que las mujeres entren en los procesos decisionales y
eclesiales con plena autoridad. Estamos cansadas de las palabras, queremos hechos”(Paola
Lazzarini, Doctora ensocióloga, Universidad Católica de Milán).

Luchar por la democracia en la Iglesia: Las mujeres aspiráis con pleno
derecho a ser tenidas en cuenta en todo al interior de la Iglesia, y por tanto también
para la ordenación, pero de momento esto es soñar despierto, porque el primer
derecho que tenemos que conquistar en la Iglesia es la democracia, y a partir de ella
reclamar todas nuestras justas reivindicaciones de plena participación y
corresponsabilidad, pero sin democracia no hay nada que hacer, más que luchar por
que la haya, y es lo primero que tenemos que hacer, sencillamente porque no gozáis
ni de lejos de un régimen de igualdad en la Iglesia. No es solo cuestión del sacerdocio,
que también, sino de igual responsabilidad pastoral, jurídica, legislativa y
académica a todos los niveles, que tampoco se os reconoce, pues en el Sínodo de
octubre pasado, celebrado en el Vaticano, que recomendaba una mayor presencia
femenina en los órganos eclesiales a todos los niveles, sin embargo ninguna de las más
de 30 mujeres participantes en esa asamblea tuvo derecho a voto, a pesar de que lo
pidieron más de 7000 firmas.

La mujer tiene que dejar de estar discriminada en la Iglesia lo antes posible. Es una
exigencia de justicia y coherencia con la dignidad del ser humano. Una Iglesia
androcéntrica nunca puede ser la verdadera Iglesia de Jesús, pues Jesucristo vino a
salvar a todos por igual, hombres y mujeres y para ellas reservó la noticia más
importante de su vida: la resurrección.
Ordenaciones fallidas: Todos los pocos intentos que hubo hasta ahora en la
Iglesia de ordenar mujeres, fueron completamente fallidos, y los que se arriesgaron
a ordenarlas y las que lo fueron acabaron automáticamente excomulgados, ellas y
ellos.

Las instituciones de la Iglesia más valoradas por el pueblo están
mayoritariamente en manos de mujeres: Incorporarse actualmente a la
Jerarquía de la Iglesia Oficial tal como está, y más en el caso de las mujeres, es
sencillamente ser fagocitado por ella, incluso con el Papa Francisco al frente de la
Iglesia y a pesar de que las mujeres sois una gran mayoría dentro de ella y que sus
instituciones más valoradas por el pueblo, como Caritas, Manos Unidas o los
misioneros del Tercer Mundo, están mayoritariamente formadas por mujeres.

Veamos:
Religiosas en el mundo: 693.575
Sacerdotes en el mundo: 415.348
Religiosas misioneras: 50,44 %
Religiosos misioneros: 34 %
Al mismo tiempo el Vaticano exculpa a un cura de abusos a una monja
en el confesonario, a pesar de estar en la campaña de “Tolerancia Cero”
y él haber sido funcionario de Doctrina de la Fe. A ella no se le
permitió ser defendida por un abogado civil y se enteró del veredicto
por la prensa. (Fuente: Religión Digital 21/05/19).

Congregaciones masculinas en Africa
y Asia: 250
Congregaciones femeninas en Africa
y Asia: 738 (Fuente: Iluminare, 4/2019)

Francisco, el primer Papa en denunciar el patriarcado: El Papa Francisco es
mucho más progresista y “objetivamente“ mucho más coherente con el Evangelio que Juan
Pablo II o Benedicto XVI ante la realidad de nuestro tiempo, y ha sido el primer papa en
denunciar el patriarcado, pero sin embargo se le atraganta el papel del sacerdocio de la mujer en
la Iglesia, y además ni la Curia Vaticana, ni los Obispos, ni los cardenales le ayudan en nada en
este problema, que incluso rehúyen hablar de feminismo dentro de la Iglesia, a pesar de que es
un movimiento de justicia con las mujeres; en este sentido las palabras del propio Francisco
diciendo que “todo feminismo termina siendo un machismo con faldas”, fueron francamente
desafortunadas, por lo que el patriarcado aun va a seguir imperando en la Iglesia por largo
tiempo, mientras no se democratice, y entre tanto seguirán aumentando los ritos pero vacándose
las Eucaristías cada vez más, porque no puede haber una verdadera reforma y renovación
de la Iglesia sin las mujeres, sostiene Silvia Martínez Cano, Presidenta de la Asociación de
Teólogas Españolas. Es necesario regresar a Jesús y hacer contemporáneo el Evangelio. Hacer
contemporáneo el Evangelio pasa necesariamente por hacer contemporáneas las mujeres en la
Iglesia, en la cual no tenéis ni voz ni voto, ni siquiera en las decisiones que os afectan
directamente a vosotras mismas.

Es evidente, que a pesar de los intentos de papa Francisco, que acaba de nombrar a
siete mujeres para formar parte del dicasterio de la Vida Religiosa nos falta mucho
para llegar a una Iglesia acorde con la realidad de nuestro tiempo, democrática y
coherente con el Evangelio.
Las mujeres dicen, basta: Abusos sexuales, machismo, monjas que son tratadas casi
como criadas del obispo o sacerdote de turno… Las mujeres dicen basta y alzan su voz
contra la “cultura del silencio” dentro de la Iglesia católica. Las últimas en lanzar la señal
de alarma fueron las más de medio millón de religiosas representadas por la Unión
Internacional de las Superioras Generales (UISG), que recientemente expresaron su
“profunda tristeza e indignación por las formas de abuso que prevalecen en la Iglesia”.

El mismo Papa Francisco dice que hay que hacer algo: Una realidad silenciada
durante mucho tiempo, que Francisco reconoce y dice que hay que hacer algo, que quedó
reflejada en un reportaje publicado hace unos meses en el suplemento femenino
del Osservatore Romano, el diario oficial del Vaticano, en el que varias religiosas
denunciaban de forma anónima la explotación laboral y el menosprecio que sufrían por
parte de obispos, cardenales o sacerdotes a los que atienden prácticamente gratis sin poder
ni siquiera sentarse en la misma mesa que sirven. Francisco no es así, pero él solo no basta:
necesita que le ayudemos. Si todos los Obispos del mundo le pidiesen la ordenación de
mujeres, para ofrecer la Eucaristía a millones de cristianos que están quedando sin ella,
seguro que avanzaría con más seguridad por este camino, y no tardaría en tomar una
decisión, porque:
“El verdadero problema dentro de la Iglesia no son las mujeres. Es el papel de los
hombres, lo que hace agua por todas partes”, dice la teóloga Marinella Perroni.
Una mayor representación de las mujeres en puestos de responsabilidad en la Iglesia no
sólo es justa sino además una exigencia democrática, que debería formar parte, hace ya
mucho tiempo, de la constitucionalidad de la Iglesia, la haría mucho más creíble, aceptable y
sensible a los problemas, necesidades y aspiraciones al mundo moderno. La Iglesia, sin la
incorporación plena de la mujer a todas sus estructuras renovadas, no tiene futuro.

Esfuerzo de Francisco: Este Papa está haciendo un esfuerzo gigantesco por aproximar la
Iglesia al Evangelio, y este a la realidad de nuestro tiempo, como es:
– la opción preferencial por los empobrecidos, marginados, emigrantes e indígenas,
“con una Iglesia pobre al servicio de los pobres”… “ en contra de una economía que mata”.
“Mientras no se resuelvan radicalmente los problemas de los pobres, no se resolverán los
problemas del mundo”… “ni los derechos de los no nacidos” (de Alegría del Evangelio).
-la opción por la Tierra, la casa común de todos, como un pobre más entre los
empobrecidos del mundo: es el primer documento pontificio dedicado íntegramente a la
Ecología Integral, un documento extraordinario para situarse correctamente ante la realidad
del mundo actual, desde la identificación de la pobreza de los empobrecidos con la pobreza
de la tierra, con unas mismas causas y unos mismos causantes, que condicionan
inexorablemente del futuro de la humanidad y del planeta que la sostiene. El compromiso con
todo el Sistema Tierra es una de las urgencias más grandes de nuestro tiempo, que debería
serlo de toda la Iglesia y de todos y cada uno de los seres humano.

-Retrotraer la Iglesia a la frescura del Evangelio: Los grandes ríos empiezan siempre en
una pequeña fuente, de agua limpia, cristalina, apetecible. Pero a medida que van creciendo y
se hacen más caudalosos, van arrastrando muchas impurezas, recogiendo aguas sucias, feas e
infecciosas, y necesitan pasar por una gran depuradora para que su agua vuelva a ser potable.
La Iglesia empezó siendo un fuente preciosa, nacida del mismo Jesucristo, pero se fue
llenando de muchas adherencias espurias, falsas, dañinas, como las riquezas, el poder, los
privilegios, el boato, la suntuosidad, el ansia de dominio, la connivencia con políticas
conservadoras: mucha agua sucia… El Concilio Vaticano II quiso ser una gran depuradora
para devolverle a la Iglesia la frescura limpia y cristalina de Jesús y su mensaje, que nos llenó
a muchos de ilusión y esperanza de aportar de nuevo al mundo un mensaje de liberación
integral, sobre todo de los más empobrecidos y necesitados.

Pero resultó que muy pronto hemos abandonado la depuradora y su cuidado, no nos preocupamos de mantenerla limpia y activa, hasta que dejó de funcionar y volvimos a ver agua sucia como antes, con una porquería más añadida a las anteriores, sorprendente y asquerosa: el crimen de la pederastia, extendida por doquier. Francisco tiene el gran valor de enfrentarse a ella, cosa que no hicieron y aún ocultaron sus dos antecesores, pero que con ellos lo hicieron muchos Obispos,
Cardenales y Conferencias Episcopales. A todo ello va añadido otro escándalo más: los
millones a pagar a las víctimas en indemnizaciones (en EE.UU 3995 millones de $ hasta
2015), en vez de ser utilizados a favor de los más empobrecidos y marginados, sobre todo del
Tercer y Cuarto mundos, donde tanta gente muere de hambre injustamente.

¿Incorporar ahora la mujer a la Jerarquía de la Iglesia tal como está?
Evidentemente que no, porque incorporar a la mujer a la Jerarquía de la Iglesia tal como está
sería crear una estructura más y reforzar la asimetría, la desigualdad, la configuración y
armadura de poder que la llevó a la Iglesia tan lejos del Evangelio. El objetivo a corto plazo
es democratizarla en toda su organización, para que, lejos de venir todo del centro a la
periferia y de arriba abajo, vaya todo de la periferia al centro, de abajo arriba, empezando por
volcarse toda ella en el compromiso con los últimos de los últimos, sustituyendo poder por
servicio, verticalidad por horizontalidad, desigualdad por igualdad, riqueza por
pobreza, ley por libertad, soberbia por humildad, dureza por misericordia, rigor por
comprensión, autoridad por dulzura, exclusión por participación, machismo por
feminismo hasta alcanzar la igualdad real de todos y todas.
Por tanto, abordar el papel de las mujeres en la Iglesia es abordar su
estructura: Para la presidenta de la Asociación de Teólogas Españolas, Silvia Martínez
Cano, “no se puede hacer reforma sin las mujeres, porque la cuestión de la mujer es
estructural. Si abordamos el papel de las mujeres en la Iglesia, estamos abordando la
estructura”. La teóloga sostiene que la institución tiene la obligación de “empoderar” a la
mujer, “para volver a ese momento en que todas las personas eran iguales”.

“Nos queda muchísimo por hacer”, subraya. “¿Qué hay que hacer? Todo. Hasta el Concilio
no formamos realmente parte de una Iglesia que se ha puesto en camino. Tenemos un
recorrido muy corto, queda mucho que hacer. Estamos abriendo una pequeña puerta a un
diálogo que tiene que ser más profundo y más grande”.

Abordar la estructura es conseguir que en la Iglesia, como en una sociedad mínimamente
madura, todo pase por las urnas: urnas para elegir a los representantes de la Comunidad que
han de ejercer los servicios ministeriales, sean laicales, sacerdotales, episcopales o papales,
con las mismas opciones para los hombres como para las mujeres, y por tanto igual podrá
ser sacerdote una mujer como un hombre; obispo una mujer como un hombre, Papa
una mujer como un hombre; urnas para elegir las prioridades pastorales de la
Comunidad local, nacional e internacional, desde la coherencia con el Evangelio, con
predilección por los últimos. Solo desde las urnas, como hicieron los primeros cristianos,
conseguiremos Comunidades de Creyentes adultas y maduras, en línea directa con los
grandes valores del Evangelio, entusiasmadas e ilusionadas por construir un mundo más
justo, fraternal, solidario, digno de ser vivido por todos, fiel y garante de la dignidad de todos
los hombres y de toda la creación, abriendo desde ese compromiso el sentido de la dimensión
trascendente de la vida.

Para esto sois imprescindibles las mujeres. Y por tanto necesitáis:
Habitación propia: Hace casi un siglo Virginia Woolf reclamaba una habitación propia
para la mujer como indicio de su emancipación personal, así también las mujeres tenéis el
derecho y el deber de luchar por tener en la Iglesia una habitación propia, es decir, el mismo
espacio que los hombres como derecho propio e inalienable, para ser coherentes con la
dignidad, el valor y el compromiso que os reconoció Jesucristo como refleja el Evangelio. No
se trata de algo tangencial sino esencial de coherencia con vuestra fe en Jesucristo como
mujeres.

Fuentes: Las fuentes principales utilizadas para la elaboración de este Comentario han sido Religión Digital, Redes Cristianas, Reflexión y Liberación, Utopía, Autogestión, El País, eldiario.es, Web del Foro de Cristianos Gaspar G. Laviana, Apóstolas de los Apóstoles, La sexta Columna, Euronews, Internet…
Un cordial abrazo a tod@s.-Faustino
faustio.vilabrill@gmail.com
faustino@faustinovilabrille.es

   
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