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FMI(voz populi, attacmadrid,28 julio 2017)
La historia se repite. Nos encontramos ante uno de esos momentos que podemos tipificar como de clara amenaza para la libertad y la democracia. No les ha bastado con el daño infligido durante la crisis sistémica. Quieren más. La libertad y la verdad están siempre amenazadas por aquellos que no valoran más que su propia obsesión por el poder y el dinero, más allá de toda razón. No debemos olvidar que el “impulso liberal actual” consiste en culpar a problemas de mala información de aquello que forma parte de los abusos de poder y privilegio más indignos de las últimas décadas. La libertad no es un premio que se gane y se mantenga para siempre. Es un compromiso continuo y un estado de ánimo para ver ciertos principios por encima de otros. Y uno de ellos que nunca debe aparecer es la avaricia.

La “superclase” a lo largo de la historia, incluida la reciente, no ha dudado en crear tramas encaminadas a instalar en los puestos de responsabilidad política a aquellos que sean más compatibles con su codicia y amor por el poder. Y de eso no está a salvo nadie. Recuerden el intento de los banqueros de la época de montar un golpe de estado a todo un Frank Delano Roosvelt para colocar en su lugar a un fascista. Muchos de esos banqueros financiaron con posterioridad a Hitler, a pesar de que su país ya estaba en guerra con los nazis y sus aliados.

El brazo económico de la superclase

Desde el lado de la teoría económica la superclase creó su propio instrumento para incrementar su poder. Nos referimos a ese sistema roto de gobernanza económica denominado “neoliberalismo”, surgido a mediados de la década de 1970. ¡Qué bien se ajustan a los principios de codicia y avaricia las hipótesis de mercados eficientes y de las expectativas racionales! El problema es que ambas no se ven corroboradas por los datos, son falsas. Y así todo. Las bases de las recetas económicas impuestas en los últimos años fueron creadas por chamanes al servicio de la superclase (Milton Friedman era sin duda el chamán jefe).

Recordemos los pilares básicos del chamanismo actual. Primero,el abandono del pleno empleo como objetivo político deseable y su reemplazo por objetivos de inflación en base a chorradas como la NAIRU. Con paro se consigue “disciplinar” a la fuerza laboral. En segundo lugar, un aumento en la globalización de los flujos de personas, capital, y comercio. Ya sabemos sus consecuencias: deslocalización, paraísos fiscales, desigualdad, trabajos precarios…. En tercer lugar, sin duda una de las mayores estupideces humanas, un enfoque empresarial basado en la maximización del valor para los accionistas en lugar de la reinversión y el crecimiento económico. Como consecuencia, hundimiento de la inversión productiva y triunfo de la financiarización –eufemismo de especulación- Finalmente, la búsqueda de mercados laborales flexibles con la disrupción de sindicatos y trabajadores. Había que destrozar al factor trabajo y mimar a los propietarios de capital, sobre todo a los nuevos terratenientes y rentistas, los poseedores de suelo. El neoliberalismo, en definitiva, es un proyecto llamado desastre que beneficia a unos pocos a expensas de la mayoría.

Las recetas del FMI para España, enésimo ejemplo de chamanismo

Las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) en su último informe para la economía española no dejan de ser una prueba más de dos comportamientos esquizofrénicos que venimos denunciando día sí y día también, desde estas líneas. Por un lado, reflejan una profunda incompetencia estructural. Son recetas prescritas por un médico que aún no ha dado con el diagnóstico correcto del enfermo. Sin embargo, una vez que fracasan, la insistencia, persistencia y perseverancia en las mismas políticas implica algo más. Supone que detrás de las mismas hay un instinto de supervivencia de la clase dominante. De nuevo avaricia y codicia.

Las cuatro principales recetas del FMI para España son las siguientes. Primero, subir el IVA para “captar recursos financieros destinados a atajar la desigualdad”. Pero, ¿qué broma es esto? El IVA es un impuesto profundamente injusto que enquista la desigualdad. No, hablemos claro. Hay que poner un impuesto al suelo, a los nuevos señores feudales que se forran creando humo, a esa clase mimada de altos ingresos que no crean ni generan nada.

Segundo, el organismo multilateral aboga por mantener el sistema de revalorización de las pensiones tal y como está, limitando las subidas anuales al 0,25%, independientemente de la evolución de los precios y de la situación económica del país; retrasar la edad de jubilación; y empezar a mirar planes de pensión privados. ¡Hilarante! El agujero de nuestra Seguridad Social, cada día mayor, es consecuencia directa de la aplicación de las políticas recomendadas por el FMI: descensos salariales, empleo precario y bonificaciones a las cotizaciones. Los problemas asociados al actual sistema de pensiones público de reparto, y que se deberían atacar, son el estancamiento del crecimiento de los salarios, la desigual distribución de la renta, y la caída de la productividad. Remediar el estancamiento de los salarios y la desigualdad salarial, unido a un crecimiento de la productividad son, por lo tanto, partes intrínsecas que permitirían solucionar los problemas de las pensiones públicas bajo el sistema de reparto, sin necesidad de acudir a sistemas financiados y a sus efectos perversos.

En tercer lugar, proponen mantener la actual reforma laboral y reducir la dualidad laboral mediante el contrato único. Todas estas propuestas desde el lado de la oferta sobre el mercado laboral se encuadran dentro de ese conjunto de recetas económicas tendentes -en nombre de la competitividad- a disminuir los salarios y recortar los beneficios del factor trabajo. La base de estos análisis es que dado un gasto autónomo real, existe una relación negativa entre el nivel del salario real y la demanda de trabajo de las empresas. Sin embargo, la realidad sugiere lo contrario. Existe una relación positiva entre el nivel del salario real y la demanda de trabajo de las empresas.

Cuarto, aumentar la productividad y el tamaño de las empresas. De nuevo ideas vacías. España jamás perdió competitividad en las últimas dos décadas. Junto con Alemania el nuestro es el único país que en los últimos 25 años mantuvo e incrementó su cuota de exportaciones, ya no solo por margen intensivo, sino también por aumentos en el margen extensivo, la exportación de nuevos productos y hacia nuevos destinos. España es muy competitiva, pero tiene una baja productividad porque el modelo de crecimiento propuesto por las élites patrias –políticas, financieras, inmobiliarias, y oligopolistas- era intensivo en mano de obra, pero muy lucrativo para ellas.

En definitiva, lo que propone el FMI es más de lo mismo, y todo ello a pesar ciertos estudios externos que el propio FMI ha publicado y que en líneas generales van en contra de estas propuestas.

El capitalismo de amiguetes: Coca-Cola y el presidente Trump

( Vicenç Navarro, publico,27 julio 2017)

Este artículo señala las consecuencias del capitalismo de amiguetes que ha establecido el presidente Trump en EEUU. Hoy Coca-Cola está dirigiendo la mayor agencia federal encargada de la nutrición en este país. El artículo indica los efectos de ello.

Una de las posturas ampliamente extendida entre economistas neoliberales (que goza de gran visibilidad mediática en los mayores medios de comunicación, tanto privados como públicos y tanto escritos como orales y televisivos) es que el mayor problema de la economía española es que el Estado ha sido gestionado y dirigido por gente muy poco competente, que no sobrevivirían en el sector privado. Según tales economistas, los gestores públicos no tienen ni idea de cómo debería gestionarse una empresa. Lo que se necesitaría, dicen tales autores, es permitir que sean grandes empresarios los que contribuyan con su experiencia a la eficiencia de la gestión pública. En Catalunya, el economista de mayor proyección mediática en la televisión pública TV3, de clara sensibilidad neoliberal, ha enfatizado en más de una ocasión que el problema del Estado español (y catalán) es que los que lo gestionan no tienen ninguna experiencia en la empresa privada, alentando que sean gestores de tales empresas los que gestionen también las públicas.

Trump como modelo de la gestión empresarial

Lo que hemos estado viendo en la Administración Trump es la toma del poder directo de los distintos aparatos del Estado por la clase empresarial del país, en un proceso en el que las mayores agencias del Estado pasan a ser dirigidas por grandes empresarios o gestores próximos a las grandes empresas del país sin ningún intermediario. Es la máxima expresión del “capitalismo de amiguetes” en el que todo el aparato del Estado está dirigido y gestionado por los amiguetes del presidente.

Uno de los casos más recientes es el que se ha dado en las agencias federales de Salud Pública, hoy dirigidas por personas procedentes de o próximas a las compañías comerciales del sector agropecuario, consideradas algunas de ellas las mayores promotoras de alimentos que no son considerados saludables, como en el caso de Coca-Cola. Veamos los datos.

En un excelente artículo publicado por Sheila Kaplan en primera plana del New York Times del 23 de julio de este año, se detalla cómo la empresa Coca-Cola influencia las políticas alimentarias del país, promoviendo las bebidas azucaradas, que se considera son la mayor causa de la obesidad infantil en EEUU. En realidad, tal obesidad ha alcanzado unos niveles epidémicos en toda la sociedad, pero muy en particular entre los niños y los jóvenes. Las causas de dicha epidemia se han estudiado con gran detalle y son conocidas. Investigaciones llevadas a cabo por la mayor agencia federal de investigación en salud pública, el Center for Disease Control -CDC- (localizado en el mismo Estado de Georgia donde está también ubicada la sede de la empresa Coca-Cola), han señalado, por ejemplo, que las bebidas azucaradas como la Coca-Cola (entre otras) son una de las mayores causas del crecimiento de la obesidad en EEUU, siendo también responsables del aumento de la diabetes tipo 2, de enfermedades del corazón, de enfermedades renales, de enfermedades del hígado, del aumento de cavidades dentales y caries, y de artritis. Tales bebidas no son las únicas causas. Hay otros alimentos, como los ricos en grasas (la típica hamburguesa McDonald’s es un ejemplo de ello), que son otros ejemplos de ello. En realidad, el mejoramiento de la dieta ha sido una de las campañas más centrales de las agencias de salud pública federales. ¡Al menos hasta ahora!

Ahora bien, tales empresas alimentarias, responsables de dicha epidemia (y a fin de diluir el énfasis en la dieta como medida preventiva), están enfatizando el ejercicio físico como la manera de prevenir la obesidad. Coca-Cola ha financiado en el mismo Estado de Georgia un programa gestionado por el Departamento de Salud Pública de tal Estado, que consiste en añadir media hora de ejercicio en las escuelas públicas de aquel Estado, convirtiéndose en la campaña central del programa contra la obesidad entre los jóvenes de Georgia. Ni que decir tiene que dicho programa tiene mérito propio, y es aconsejable que se continúe. Ahora bien, es dramáticamente insuficiente para prevenir el problema, pues como bien señala la profesora de nutrición de la New York University, la Dra. Marion Nestle -autora del excelente libro crítico con el consumo de soda, Soda Politics: Taking On Big Soda (and Winning)-, “una persona normal y corriente tiene que correr 3 millas (unos 5 kilómetros) para compensar las calorías existentes en una botella de 20 onzas de peso (un medio kilo)… Yo estoy muy a favor del ejercicio físico. Pero la realidad es que no hace mucho para reducir peso. De ahí que considere la campaña de perder peso a base primordialmente de hacer ejercicio físico (que es lo que la industria de la soda y comida basura promueven) como muy limitada, a no ser que vaya acompañada de un cambio de dieta, que es un factor más importante para resolver la epidemia de obesidad”.

Coca-Cola ahora tiene gran influencia en el gobierno federal y en el CDC

El presidente Trump ha nombrado directiva del CDC a la Dra. Fitzgerald, que era precisamente la Directora del Departamento de Salud del Estado de Georgia, cuando Coca-Cola financió el programa de aumentar media hora de ejercicio en las escuelas públicas. Coca-Cola tiene gran influencia en el Estado de Georgia y sobre sus representantes, la mayoría republicanos (incluido el famoso Newt Gingrich, asesor hoy del presidente Trump), influencia que ahora se ha extendido también al gobierno federal, siendo el nombramiento de la Dra. Fitzgerald un indicador de ello. Como consecuencia de ello, la gran amiga de Coca-Cola tendrá ahora una gran influencia en el diseño de las campañas de reducción de la obesidad. Consciente de la movilización en su contra de la comunidad salubrista de EEUU, la Dra. Fitzgerald ha subrayado recientemente su interés también en promover la ingesta de fruta y vegetales entre los niños.

Pero como bien señala la autora del artículo, Sheila Kaplan (de la cual extraigo todos estos datos), es muy probable que a partir de ahora se enfatice mucho más el ejercicio físico que no la dieta para reducir la epidemia de obesidad en EEUU. En realidad, el artículo de la Dra. Fitzgerald sobre nutrición que aparece en la promoción de los programas en contra de la obesidad de la web de Coca-Cola lleva el significativo título de que “La solución de la obesidad infantil requiere movimiento (físico)”. Y las subvenciones federales a instituciones que están haciendo estudios sobre la obesidad se centrarán primordialmente en áreas no relacionadas con los productos que ellos promueven, tales como las sodas. Esta es la consecuencia del capitalismo de amiguetes que existe hoy en EEUU y que, sin lugar a dudas, va a afectar a España también.

   
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