VII ENCUENTRO DE REDES CRISTIANAS
23 y 24 de octubre de 2021

 

El Mundo
El bufón ha vuelto a topar con la Iglesia. Y lo ha hecho sin saberlo, sin que haya llamado, esta vez, a las puertas de la provocación. El motivo: Leo Bassi anuncia para mayo la representación de su polémica obra La revelación en el Teatre del Mar que es propiedad del Obispado.

La Iglesia lo tiene alquilado a la Fundación que gestiona el espacio escénico de El Molinar y la noticia de la incursión del payaso de la protesta en la programación ha levantado «malestar» entre los arredantarios de la diocésis, confirmaba ayer uno de sus miembros a este periódico. Toda una carambola: el artista blasfemo actuando en un edificio que pertenece a la Iglesia. Y no lo ha planeado Bassi.

Con el alquiler pagado y las cuentas claras, el Teatre del Mar podría alegar su derecho a usar el recinto para programar a su antojo, pero el contrato incluye una cláusula que «prohíbe expresamente representar ninguna obra que atente contra la religión católica», explicó ayer a este periódico el administrador de la diócesis, Pedro Torres. Y la Iglesia no parece dispuesta a dejar pasar por alto la letra pequeña: «He informado de lo que ocurre para que si no retiran esta obra se proceda a rescindir el contrato por vía judicial».

Los miembros del Teatre del Mar, según Torres, se negaban a firmar el contrato con esa condición porque «los artistas siempre quieren libertad absoluta», pero no había trato: «no pensábamos transigir, ni aceptamos discutir esa cláusula».

Los miembros del Obispado supieron de la llegada de Bassi a ‘su’ teatro por los periódicos y basan su opinión en el revuelo levantado allá donde se ha representado. «No la he visto, pero es absolutamente blasfema y antirreligiosa. Además, el artista se regodea diciendo que quiere escandalizar», dijo Torres.

El artista se disfraza de Papa, de telepredicador o de fundamentalista durante el espectáculo para, en sus palabras, realizar «una crítica al monoteísmo del antiguo testamento» y poner sobre la mesa la contradicción de un mundo avanzado en el que proliferan los fundamentalismos religiosos y el oscurantismo. El ecónomo de la diócesis mallorquina no comparte esa explicación proveniente de «un artista que no tiene más moral que su libertad para hacer y decir lo que le parece bien».

El Teatre del Mar anuncia la escenificación de La Revelación entre los días 3 y 20 de mayo dentro de la temporada de primavera. La gerente, Aina Salom, no quiso hablar ayer sobre el artista. Insolente, atrevido y «dispuesto a arrancar las máscaras de la hipocresía» -como él asegura-, Bassi prosigue con el río de revuelos y escándalos que persigue a La Revelación. La obra ya tiene en su currículum retirada de subvenciones, querellas y un intento de atentado contra el humorista. Su nuevo pulso es con el Obispado de Mallorca.

   
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