VII ENCUENTRO DE REDES CRISTIANAS
23 y 24 de octubre de 2021

 

robinson.jpgLa Razón

La rama de la Iglesia anglicana en EE UU -conocida como episcopaliana- está en la cuerda floja. Su futuro depende, en gran parte, de la decisión que tomen en los próximos días los obispos del país, que llevan seis días reunidos en Nueva Orleans discutiendo sobre la prohibición o no de la ordenación de prelados gays.

La Iglesia episcopaliana está sumergida en una grave crisis desde que el homosexual Gene Robinson fuera consagrado obispo de la diócesis de New Hampshire en 2003. A partir de ese momento, la Comunidad Anglicana del país se ha dividido en dos: los fieles que están a favor de la ordenación de sacerdotes gays y los que están en contra. Tanto es así que aquellas parroquias y congregaciones que no aprueban este tipo de ordenaciones, y que por tanto no están dispuestas a depender de un obispo gay, han decidido romper sus relaciones con la Iglesia episcopaliana para pasar a depender jerárquicamente de otras diócesis anglicanas afincadas en África e Iberoamérica que son contrarias a esta práctica.

Fecha límite
Ante esta división interna, el pasado mes de febrero, los líderes anglicanos reunidos en Tanzania lanzaron un ultimatum a la Iglesia estadounidense en el que exigían el fin de la ordenación de sacerdotes homosexuales y de la bendición de las parejas del mismo sexo. La fecha límite es el próximo 30 de septiembre y la respuesta de los episcopalianos podría determinar finalmente el cisma de la Iglesia anglicana a nivel mundial.

De la decisión de los estadounidenses podría depender, por ejemplo, el futuro de un grupo de diócesis que, según el diario británico «The Daily Telegraph», desean afiliarse a la provincia eclesiástica de un arzobispo africano (al que el rotativo no identifica). Hasta ahora, el «éxodo» de fieles a otros países donde está prohibida la ordenación de homosexuales se había reducido a parroquias. Sin embargo, el abandono de diócesis enteras podría suponer un duro golpe para la Comunidad Anglicana de EE UU. Según el obispo de Pittsburg, Robert Duncan, hasta cinco diócesis podrían dar el salto al continente africano, en lo que él mismo califica de una «reforma de los tiempos modernos». De llevarse a cabo este plan, y según explica el periódico británico, la Iglesia episcopaliana optaría por declarar vacantes las diócesis que se afilien a las provincias eclesiásticas africanas, por lo que nombraría a nuevos obispos que sustituyeran a los anteriores. Así las cosas, dos ramas de la Iglesia anglicana, una partidaria y otra contraria a las ordenaciones de gays, convivirían -o competirían- en un mismo territorio.

Por el momento, el líder de la Iglesia anglicana y arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, no ha manifestado una postura clara dentro del conflicto. El pasado viernes declaró en rueda de prensa que la fecha límite del 30 de septiembre no es un ultimatum sino un «compromiso» y mostró su firme voluntad de evitar un cisma. «Sería admitir una derrota si dijéramos que fuimos incapaces de trabajar juntos sobre temas que nos dividen», recalcó. «No sé si llegaremos a ese punto. Debo decir que ojalá Dios no lo permita».

   
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