VII ENCUENTRO DE REDES CRISTIANAS
23 y 24 de octubre de 2021

 

Los Jesuitas, herederos del ex – militar Ignacio de Loyola

Benedicto XVI busca recomponer el ejército papal

En ocasión de las celebraciones del 450avo centenario de su fundación de la congregación de los Jesuitas, el Papa Benedicto les exhorta a atenerse a los directivas de su fundador, Ignacio de Loyola. Este, herido en la guerra, decidió de formar un ejercito disciplinado a lo militar, más no con armas de guerra, sino con las del espíritu, sometiéndose incondicionalmente al Papa. Su lema era: obediencia, disponibilidad “como un cadáver” que se puede mover a la voluntad del superior.

Sin embargo, ya antes del Concilio Vaticano II y durante del mismo, los Jesuitas se pusieron a la vanguardia de una reforma incidente de la Iglesia, varios de sus miembros como consejeros de los obispos. Esto terminó con la muerte de su líder P. Arrupe, considerado “el Papa negro”, y la venida del Papa Juan Pablo II, con el asistente Ratzinger, el actual Papa. Se impuso mano dura y no pocos teólogos y obispos jesuitas, incluso nuestro P. Gutierres, promotor de la Teología de la Liberación, fueron amonestados, jezgados o sancionados.

En su lugar el Vaticano promocionó con fuerza la Prelatura del Opus Dei para este que se ponga al frente de ortodoxia. Su lema de sumisión al Papa y a los superiores sonaba similar al de los Jesuitas: “Obedecer a los superiores “a modo de una herramienta en manos del artista” (El Camino,617). Sin embargo, sea por la mediocridad intelectual de sus miembros, sea por su afinidad a regímenes totalitarios, o sea por su espritualidad medieval, no lograron dentro de la misma Iglesia ganarse la simpatía. ¿Será por eso que el Papa busca recomponer la vieja vanguardia de los Jesuitas, institución bastante fragmentada y, numéricamente reducida?

“Los jesuitas deben continuar con el apostolado y mantener inalterado el espíritu de san Ignacio de Loyola”, dijo el Papa Benedicto XVI al recordar que el fundador de la orden fue fiel servidor de la Iglesia, “y fue por este deseo de servir a la Iglesia de la manera más útil y eficiente que nació el voto de obediencia especial al Papa.

“Las declaraciones que hizo a la revista Espresso el cardenal Martini parecen sonar en cierto sentido como desobediencia a las posturas papales. Benedicto XVI, en su Compendio al Catecismo, sin lugar a dudas reiteró su rotundo no a la anticoncepción (aunque desde el Concilio de Trento se habla, en tema de moral, del “mal necesario”), a la defensa de la vida desde su inicio hasta el final.”…. “Mientras el Papa hablaba se materializó el fantasma del no mencionado cardenal jesuita.” (Bruno Volpe)

Es cierto: Un militarismo ideológico de este tipo, es muy útil y eficiente para la Iglesia como poder dominante de las conciencias individuales. La pregunta es, si tiene la misma utilidad y eficiencia para la causa del fundador del Cristianismo, que es el Reino de Dios, “no al estilo de este mundo”(Mc 10), sin paternalismo, sin dominio, y sin pretensión de infalibilidad (Mt 21). Un Reino de fraternidad, de responsabilidad personal de cada creyente, un Reino que actúa como luz, sal y fermente en la masa (Mt 5; 13), un Reino donde afloren los carismas de cada creyente sin interferencias en el libre actuar de Espíritu de Dios.

La historia nos enseña, que una Iglesia piramidal, era siempre bienvenida y mimada por regímenes totalitarios. Controla la punta, tiene el control sobre las bases. La recompensa se manifestó en las donaciones de Constantino, en las cruzadas, en la Inquisición, en las guerras religiosas, y – en tiempos recientes en los beneficios obtenidos por diferentes concordatos entre regímenes totalitarios y el Vaticano.

El gran olvidado – hasta molesto – en las esferas de la cúpula eclesial, sigue siendo el Evangelio de Jesús, que, como dice el titular de la obra de Manuel Porlán, constituye un “Secuestro que dura demasiado”. Una inadmisible instrumentalización de la fe en función de un imperio espiritual.

   
© 2012 Redes Cristianas Suffusion theme by Sayontan Sinha