Casi todos los medios de comunicación se hacen eco estos días de la nueva propuesta hecha por el Presidente de Gobierno, Pedro Sánchez, de volver a consensuar unos Pactos entre todos los partidos del arco parlamentario, semejantes a los antiguos Pactos de la Moncloa, firmados el 25 de octubre de 1977, en plena Transición.
Me parece una propuesta muy oportuna, porque sería el momento de unirse ahora todas las fuerzas políticas parlamentarias, para editar de nuevo unos Pactos que nos ayuden a salir de esta crisis causada por el COVID19, de modo semejante a como los Partidos de entonces intentaron salir de la crisis del petroleo y de la dictadura franquista.  De acuerdo, pero como dice Ortega, habría que mirar las circunstancias.
Como se sabe, los Pactos de la Moncloa se firmaron por iniciativa de Adolfo Suárez, a instancias de los técnicos económicos de su gobierno: Enrique Fuentes Quintana y Luis Ángel Rojo, al comprobar la enorme inflación del 30 % que arrastraba la economía española, tras el agotamiento de los anteriores Planes de Desarrollo y el alza del petroleo  en el año 1973, Suárez llamó a Santiago Carillo, líder del PCE, para proponerle firmar dichos Pactos.  Y lo hizo, a pesar de que solo había obtenido el 10 % de los votos en las anteriores elecciones de junio de ese año, pero tras él estaba la potente central sindical de CCOO, legalizada en el mes de abril del mismo año. Y, porque sobre las espaldas de los trabajadores, iban recaer los aspectos económicos duros del Plan, redactados por Fuentes Quintana. Efectivamente, los trabajadores tendrían que aceptar un límite del incremento de salarios del 22%; una pérdida de ocho puntos de poder adquisitivo para atajar el crecimiento galopante de la inflación y  la introducción del despido libre para un máximo del cinco por ciento de las plantillas. Carillo aceptó firmar este Pactos, a pesar de la oposición de un sector de las CCOO, que le acusaron de traidor a la clase obrera, a cambio del fortalecimiento de los derechos sindicales, redactados con la participación de Ramón Tamames, miembro del PCE y que serían la base del futuro Estatuto de los Trabajadores del año 1980. También lo firmaron el resto de partidos, excepto la Alianza Popular de Fraga, en sus aspectos políticos, el líder empresarial Ferrer Salat y la CNT.
Pues bien, hoy las relaciones políticas son diversas. Si entonces era la derecha quien gobernaba España, hoy es la izquierda quien legítimamente gobierna la nación, en circunstancias también adversas. Si entonces la izquierda tuvo que ceder y aceptar, especialmente los trabajadores, el mayor peso de las medidas económicas de aquellos Pactos, en beneficio de la entera sociedad, hoy le toca aceptar a la derecha medidas sociales que vayan a favor de la mayoría social de nuestro país. En vista de ello, nos parece conveniente que, en los nuevos Pactos que yo denominaría PACTOS DEL COVID19, existan unos mínimos y unos máximos.
Y lo hago, siguiendo la invitación de la ministra portavoz, Maria Jesús Montero, que en la rueda de prensa de los martes, invitaba a todos los partidos, organizaciones sociales e, incluso, a particulares, a manifestar una opinión sobre este tema. Por ello, me atrevo a proponer que en estos PACTOS DEL COVID19, se incluyan unos elementos MÍNIMOS y se tienda a unos MÁXIMOS.
1º) Los puntos MÍNIMOS deberían ser:
a) La subida del SMI por encima de los 1000 €.

 

b) Que los Presupuestos de Sanidad, Educación, Dependencia, Jubilación, e Investigación,  se actualicen debidamente en un 10% y, posteriormente se blinden en la Constitución, para que no puedan disminuirse ni recortarse.

 

c) Que hasta fin de año, no se paguen los alquileres de los pisos propiedad por los fondos buitre.

 

d) Que desaparezcan las subvenciones públicas a la enseñanza concertada.

 

e) Que todas las confesiones religiosas, particularmente la Iglesia católica, paguen el IBI de todas sus dependencias, no destinadas exclusivamente al culto religioso. Y ello, mientras se trata de anular, en diálogo con la S.Sede, los Acuerdos firmados en Enero del Año 1979.

f) Que los Bancos devuelvan los 60 mil millones recibidos, para invertirlos en la implantación de una Renta Básica de cuarenta, según han propuesto los economistas de la Red de Renta Básica (1).
Como elementos MÁXIMOS, creo que se debe tender a materializar en la práctica los postulados del art. 128 de nuestra Constitución. Según ello:
a) Se deben nacionalizar las Empresas de energía: ENDESA y REPSOL; la empresa de ferrocarril RENFE  y de telecomunicaciones TELEFÓNICA .

 

b)  Crear una Banca Pública, partiendo de BANKIA.

 

c) Nacionalizar el complejo farmacéutico español, hoy imprescindible para una Sanidad pública.

 

d) Realizar una efectiva Reforma Agraria en el campo español.
A mi parecer,  teniendo en cuenta estos puntos y otros que puedan desarrollarse, los nuevos PACTOS DEL COVID19 ayudarían a solventar muchos problemas que el mismo coronavirus está causando y causará en el futuro en nuestra sociedad.
Antonio Moreno de la Fuente. Miembro  de  las CCP de Andalucía y de la  Asociación Andaluza por una RBU

Sevilla, 09 de abril de 2020
1 ARCARONS, Jordi y otros. Es el fin de un mundo: Necesitamos una renta básica de cuarentena. En Sin Permiso, 05/04/2020. Disponible en: https://www.sinpermiso.info/textos/es-el-fin-de-un-mundonecesitamos-una-renta-basica-de-cuarentena (Consulta 07/04/2020)

 

LOS NUEVOS PACTOS DEL COVID19_ MÍNIMOS Y MÁXIMOS

   
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