VII ENCUENTRO DE REDES CRISTIANAS
23 y 24 de octubre de 2021

 

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Revisando el informe del Sondeo de Opinión Publica, (Novena Edición) del ERIC (Equipo de Reflexión y Comunicación), que si bien es muy rico en sus datos y estadísticas, nos queremos centrar en un par de puntos.
En lo referente sobre la pregunta si hoy vivimos con mas miedo, según este informe que lleva a cabo una comparación desde el inicio del golpe de estado hace 10 años con la actualidad, nos dice que se ha incrementado de un 10% a un 87.4%, esto es muy sintomático y se fundamenta por una serie de razones que se denotan por la misma encuesta.

El desempleo presenta una percepción de un aumento de un 67% con respecto a 10 años atrás, cosa grave para una familia el vivir con el temor al mañana sabiendo no tener los ingresos mínimos para una vida digna y para los jóvenes que no tienen como realizar sus sueños con un empleo, esto va asociado a la pobreza en donde el mismo informe dice “En relación a la percepción sobre la pobreza el 70.1 por ciento del pueblo hondureño percibe que aumentó y un 18 por ciento manifestó que sigue igual, mientras que un 11.6 por ciento cree que disminuyó”.
La violencia generalizada en donde es muy difícil emprender cualquier pequeño negocio, trabajo laboral sin que se dé una extorción por parte de las bandas dedicadas a este delito mismo que se sabe por varias denuncias que ha sido dirigido por la propia policía ya sea militar o nacional que ha fin de cuentas son igualmente corruptas.

Esto nos lleva a considerar quienes son los principales responsables de esta situación sobre este tema el mismo informe nos dice “La violencia e inseguridad no solo son dos de los principales problemas del país, también son de los principales fracasos de la gestión de Juan Orlando Hernández”.

Estas realidades de muerte que se nos ha presentado por varias facetas de las cuales podemos destacar.
La crisis ecológica que vive nuestra nación que muestra en el dramático desaparecimiento de nuestros ríos o en la creciente plaga de gorgojo que diezma a nuestros bosques situación que ha sido de gran rentabilidad para las empresas de generación de energía en las calderas de biomasa quienes son los que tienen una entrada de materia prima casi gratuita.

La criminalización de los y las luchadoras por la defensa de la vida y los recursos naturales de nuestras comunidades, muchos de ellos han sufrido el martirio a manos de los sicarios, la más reciente es la de los compañeros indígenas Salomón Matute y Juan Samael Matute cuyos autores ya conocidos por las denuncias, siguen en la impunidad.
La persecución y hasta la muerte de las voces disidentes a quienes se le encarcela, mata o intimida.

Estos hechos que no son todos pero sirven para ilustrarnos sobre la forma en que nuestra nación está dirigida por un eje del mal y del anti reino que se manifiesta por su ambición, corrupción y egoísmo ellos solo pueden mantenerse por la fuerza de un creciente militarismo.
Dentro de esta perspectiva nuestro pueblo sigue siendo de los crucificados de la historia que es lo mismo que decir.

Los que salen obligados por la pobreza y la violencia en migraciones masivas.
Los que son expulsados de sus territorios por el extractivismo.
Las y Los obreros de las maquilas explotados.
Los jóvenes de los barrios pobres víctimas de la violencia.
Y para expresarlo en la experiencia de la vida diaria, el señor de la tercera edad recogiendo botes plásticos de la calle tomando un pedazo de pan de un basurero para comer algo, la niña o el niño de la calle que miro saltarse un cerco para sacar de un basurero lo que les pueda servir.

Si estas son las realidades de muerte, ¿cómo podemos hablar de esperanza y resurrección en nuestra Honduras?, expresión del pecado estructural que como dice el Papa Francisco en su mensaje de cuaresma “Se trata del pecado que lleva al hombre a considerarse el dios de la creación, a sentirse su dueño absoluto y a no usarla para el fin deseado por el Creador, sino para su propio interés, en detrimento de las criaturas y de los demás”.

La redención de la cruz de nuestro pueblo será la tarea pendiente y el mensaje cristiano será de esperanza en la medida en que no se limite a las tradicionales celebraciones y liturgias de la semana de Pascua sino que nos invite a entender “que ese mismo crucificado es el mismo resucitado”, por lo que el seguimiento de Cristo nos llama a seguir organizándonos para poder ofrecer resistencia contra “los dioses del poder y del dinero” sin ello dejaremos de ser la sal en esta tierra que clama esperanza para un pueblo que sufre mucho dolor.
Un día podremos cantar la gloria de Dios con nuestro pueblo en camino y decir “Ustedes, por mano de los paganos, lo mataron en una cruz. Pero Dios lo resucitó, rompiendo las ataduras de la muerte” (Hech 2,24.).

13/04/2019

   
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