VII ENCUENTRO DE REDES CRISTIANAS
23 y 24 de octubre de 2021

 

Alandar

Algunos ya llevan tiempo trabajando en eso del diálogo interreligioso tan de moda; como Miguel Ardanaz Ibáñez, químico, teólogo, y Director del Departamento Pedagógico-Pastoral de FERE-CECA Madrid. Ahora acaba de clausurar la tercera edición del curso Experto Universitario en el Hecho Religioso, que coordina y del que es además profesor, y que organiza la FERE junto a la Escuela Universitaria Cardenal Cisneros y el Instituto de Estudios Mediterráneos y de Europa Oriental.

-¿Cómo surgió la idea del curso?
– M.A.: Fue idea de algunas personas que creíamos muy importante para el diálogo interreligioso conocernos unos a otros. Eso por un lado, y por otro, hace tres años estábamos con la Ley de Calidad de la Enseñanza (LOCE), que preveía que hubiera una asignatura de religión confesional y otra no confesional: y en ese contexto nos pareció interesante proponer una formación que fuera en esta línea. Y sobre todo el conocimiento del hecho religioso en su conjunto, desde una perspectiva fenomenológica; y recoger la utilidad que tenía el master de las religiones que se estudiaba antes en la Universidad de Comillas y también las propuestas del Instituto Fe y Secularidad.

– ¿Cómo se organiza?, ¿hay contacto e intercambio con personas que profesen otras religiones?
– M.A.: Que haya contactos es uno de los objetivos del curso. En eso tuvimos una duda.

– ¿Las clases de las diferentes religiones las deben dar representantes de la religión… O expertos en ellas?
– M.A.: O expertos, sí. Siempre pensamos que debían ser más expertos en ellas.

– ¿Por qué?
– M.A.: Porque la idea de la parte teórica del curso es estudiar las religiones desde el ámbito científico, y una vez esa parte cumplida, entonces conocemos a representantes de las tres religiones. Tenemos contactos con la sinagoga de Madrid; con el presidente de Federación de Comunidades Israelitas de España, Jacobo Israel; con la mezquita de Tetuán; con el presidente de la Unión de Comunidades Islámicas de España, Riay Tatary; también con los evangélicos de España; con la Sociedad Bíblica; e incluso con gente de la Iglesia Católica. Primero estudiamos el hecho religioso y luego salimos al terreno a conocer y a contactar; desde ahí se crean muchos puentes. Esto también se está haciendo en más sitios como Valencia, donde está la cátedra de las tres religiones, en Granada y Canarias.

– ¿Cómo organizáis el curso?
– M.A.: Consta de varios módulos. Uno que es una introducción fenomenológica e histórica. Luego hay un paseo por las religiones. Se empieza por las antiguas, después van las orientales, y posteriormente las del Libro. El tercer módulo es el de la crítica a la religión, desde la aportación de los críticos de la sospecha del siglo XIX. En la última parte se habla de cómo puede ser la enseñanza del hecho religioso y cómo está organizada en el resto del mundo.

– Bien, parece que es posible el diálogo interreligioso, pues.
– M.A.: Por supuesto. Claro que es posible. Y es imprescindible.

– Ya, ¿y qué nos une a judíos, cristianos y musulmanes además de creer en un solo Dios y de partir de un mismo origen?
– M.A.: El esfuerzo que hay que hacer es tratar de ver en lo que coincidimos.

– Por ejemplo…
– M.A.: En los temas del amor y la justicia. Los conceptos que se manejan son muy similares. De hecho, probablemente tengamos todos mucho que aprender unos de otros, con matices, porque cada uno como que nos hemos especializado en la mejor manera de entender esa opción por el amor y la justicia que tenemos a través de Dios, y esa es una experiencia a través de la cual se pueden establecer muchos puentes. Por ejemplo, es un puente que en el Islam hacen mucho los sufíes con nosotros. Es muy fácil leer cualquier texto de los sufíes y ver que estamos hablando de experiencias comunes.

– Bueno, los poemas de los sufíes y de los místicos son primos hermanos.
– M.A.: Sí, sí. Y, bueno, lees los profetas del Antiguo Testamento hoy y tienen una gran actualidad en el mundo en que vivimos. Y la experiencia judía de la justicia a través de los diferentes textos más modernos tiene mucho que ver con esto. La misma experiencia de un filósofo judío como es Lévinas (alteridad, desinterés y responsabilidad) ha tenido un influjo en el humanismo cristiano trascendental.

– Vale. Todo esto del amor y justicia es común a las tres monoteístas, ¿y del pueblo elegido del judaísmo, que no tienen ni el cristianismo ni el Islam?
– M.A.: No, en el Islam está el de la umma, la comunidad.

– Pero no es lo mismo que el pueblo elegido…
– M.A.: Ya. Pero yo lo vería un problema eso si lo viera de manera excluyente. Si fuera el caso de otro grupo, que dicen que se van a salvar en el tantos mil. Y aquí, no, el resto de los pueblos también tienen derecho a ser, a existir y a funcionar. Lo único es que ellos tienen su propia experiencia vital y es lo que les configura existencialmente; por eso quizá no hacen proselitismo.

– Bueno, si habláramos de otros aspectos… ¿Y el concepto de Dios?
– M.A.: El Islam y el judaísmo con respecto al cristianismo tienen una diferencia muy importante, que es el tema del Dios separado. Y el Dios del judaísmo es mucho más personal que el del Islam; pero es un dios separado en el fondo de los seres humanos, y en el cristianismo no es así. Esa es para mí la diferencia, el hecho de la encarnación.

– ¿Y en cuánto a las características de Dios, el misericordioso, el castigador?
– M.A.: Lo del castigador es una interpretación del siglo VII a.C.

– Actualmente hay quien realiza esa lectura, todavía.
– M.A.: Pero normalmente no son los judíos “normales”. La misma ley del talión está muy mal interpretada. Lo que ocurre es que en el judaísmo hay miles de interpretaciones.

– En las tres religiones hay muchas interpretaciones, ¿sólo nos suele llegar una, porque interesa que nos llegue, porque es la mayoritaria o por qué?
– M.A.: Una cosa son interpretaciones y otra, interpretaciones autorizadas. En el judaísmo hay muchas interpretaciones autorizadas.

– Volvamos a la ley del talión, ¿hay alguna buena interpretación?
– M.A.: La explicación del “ojo por ojo, diente por diente”, de acuerdo con unos textos e interpretaciones, a lo que se refiere no es a que si alguien te saca un ojo le tengas que sacar un ojo, sino que la preocupación hacia el daño que se ha hecho debe ser de tamaño similar. Lo cual es totalmente opuesto, se refiere al cuidado. Si tú le haces un daño al otro tan grande como si le quitaras un ojo, tu respuesta solidaria con respecto a él debe ser del mismo calado.

– ¡Uf! Hecho religioso, interpretaciones, historia, cultura…
– M.A.: Es que el hecho religioso no va aislado, va unido a lo cultural.

– Bueno, este tema ya es para otra entrevista…
– M.A.: Efectivamente.

   
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