VII ENCUENTRO DE REDES CRISTIANAS
23 y 24 de octubre de 2021

 

Enviado a la página web de Redes Cristianas

CONSECUENCIAS DEL RECONOCIMIENTO DE LA IGLESIA INDEPENDIENTE DE UCRANIA
Duros reproches, declaración formal de cisma con aviso a la no intercomunión entre ambos patriarcados.
La Iglesia ortodoxa rusa comunicó el lunes 15 de octubre de 2018 que había decidido romper todas las relaciones con el Patriarcado Ecuménico de Constantinopla en protesta por su respaldo a la solicitud de Ucrania de una iglesia «autocéfala» o independiente.
«En una reunión del Santo Sínodo se ha tomado la decisión sobre la ruptura completa de las relaciones con el Patriarcado de Constantinopla», anunció el jefe del departamento de relaciones exteriores de la Iglesia, el metropolita Hilarión.

Con la decisión de Constantinopla se revoca la decisión de la carta histórica del año 1686 del «Santo Sínodo de la Iglesia», «emitida debido a las circunstancias de la época». Aquel documento se otorgó a los patriarcas de Moscú y Toda Rusia el derecho a ordenar a los arzobispos metropolitanos de Kiev, siempre que estuvieran elegidos por asambleas del clero ruso y también ucraniano. El Patriarcado de Constantinopla decidió el 11 de octubre reconocer a una Iglesia ortodoxa independiente en Ucrania, terminando 332 años de tutela rusa, lo que plantea la cuestión del futuro de millones de creyentes en este país, donde la iglesia ortodoxa rusa todavía tiene una influencia significativa.

«Se tomó una decisión de revocar el acto del Patriarcado de Constantinopla de 1686 sobre la inclusión de la metrópoli de Kiev en el Patriarcado de Moscú, y también se tomó la decisión sobre el establecimiento de una sede del Patriarcado de Constantinopla en Ucrania. Todas estas decisiones, desde el punto de vista de la Iglesia ortodoxa rusa, son ilegales y canónicamente inválidas», ha afirmado Hilarión. La Iglesia rusa «no acepta estas decisiones y no va a seguirlas», ha aseverado.

«Esperamos que el sentido común prevalezca y que el Patriarcado de Constantinopla cambie su postura con relación a la realidad eclesiástica actual», ha expresado Hilarión. «Pero hasta que este cambio ocurra, hasta que estas decisiones ilegales y anticanónicas sigan en vigor, no podremos mantener las relaciones con esta Iglesia, que ahora está dividida», ha señalado el portavoz.

«Ya no podemos celebrar oficialmente, nuestros sacerdotes ya no podrán participar en las liturgias con los jerarcas del Patriarcado de Constantinopla», dijo a los periodistas el Metropolitano Hilarión, que acusó a Constantinopla del cisma: «No podremos mantenernos en contacto con esta Iglesia, que se encuentra en un estado de cisma», rematando con que «esta ruptura completa de los ‘lazos eucarísticos’ también significaba que los fieles del Patriarcado de Moscú ya no podían comulgar en las iglesias bajo la jurisdicción del Patriarcado de Constantinopla».

DESPUÉS DE QUE BARTOLOMÉ RECONOCIERA LA INDEPENDENCIA DE LA IGLESIA DE KIEV
Se cumple la amenaza: la Iglesia ortodoxa rusa rompe con el Patriarcado de Constantinopla
Se rompe con un decreto que subordinaba la iglesia ucraniana a la rusa desde 1686

  
Poroshenko, con responsables de la Iglesia ucraniana
El Patriarcado suspendió además el anatema impuesto a los jerarcas de las llamadas Iglesia Ortodoxa Ucraniana Autocéfala, fundada en 1917, y la Iglesia Ortodoxa Ucraniana del Patriarcado de Kiev, creada en la década de los noventa, Makari y Filaret
La Iglesia Ortodoxa de Rusia ha anunciado este lunes su decisión de romper de manera definitiva las relaciones con el Patriarcado de Constantinopla tras su decisión de la semana pasada de aprobar el establecimiento de una iglesia independiente en Ucrania.
El metropolitano Ilarión, jefe de Exteriores de la Iglesia Ortodoxa de Rusia, ha desvelado que el Santo Sínodo de la estructura eclesiástica ha tomado la decisión de “romper totalmente la plena comunión con el Patriarca de Constantinopla”.

La decisión ha sido adoptada en el marco de una reunión en la capital de Bielorrusia, Minsk, presidida por el Patriarca de Moscú y todas las Rusias, Cirilo I, para dar respuesta a la decisión del Patriarca de Constantinopla, según ha informado la agencia rusa de noticias Sputnik.
En un comunicado publicado en su web, el Patriarcado Ecuménico de Constantinopla confirmó el 11 de octubre que, tras tres días de sínodo, había decidido “renovar la decisión ya tomada de que se proceda a garantizar la autocefalia a la Iglesia de Ucrania”.

Asimismo, indicó que se ha aprobado rehabilitar el Patriarcado Ecuménico de Kiev, excomulgado por la Iglesia Ortodoxa rusa a principios de los años noventa del siglo XX por apostar por la separación de Moscú.

El Patriarcado suspendió además el anatema impuesto a los jerarcas de las llamadas Iglesia Ortodoxa Ucraniana Autocéfala, fundada en 1917, y la Iglesia Ortodoxa Ucraniana del Patriarcado de Kiev, creada en la década de los noventa, Makari y Filaret, respectivamente.
En este sentido, revocó también el lazo legal incluido en una carta sinodal de 1686, “publicada para las circunstancias de ese momento”, que daba los derechos al Patriarcado de Moscú sobre la ordenanza de Kiev.

Por último, pidió “a todas las partes implicadas” que “eviten la apropiación de iglesias, monasterios y otras propiedades, así como cualquier otro acto de violencia o venganza, para que la paz y el amor de Cristo permanezcan”.
En respuesta, Alexander Volkov, portavoz de Cirilo I, afirmó que la decisión del Patriarcado de Constantinopla es “catastrófica” para su estructura y la ortodoxia mundial al “legalizar la escisión”.

“Podemos catalogar de legalización de la escisión lo que fue aprobado en el Sínodo de la Iglesia de Constantinopla”, dijo. “Hoy el Patriarcado Constantinopolitano toma decisiones catastróficas, ante todo para sí mismo, y también para toda la ortodoxia mundial”, agregó.
Así, Volkov recalcó que el patriarca Bartolomé de Constantinopla “no ha escuchado las múltiples voces que se oían en todas partes del mundo ortodoxo” y “ha traspasado una ‘línea roja'” con su decisión.

En esta misma línea se expresó la Iglesia Ortodoxa de Ucrania del Patriarcado de Moscú, que apuntó que aún está a la espera de los documentos oficiales que confirmen la decisión, que ha descrito como “ilegal”.
“Esta claro que ese acto revela una profunda enemistad ante la Iglesia”, afirmó el portavoz del organismo eclesiástico, Vasili Anisimov, quien fue más allá y desveló que se estaba incluso podría imponerse anatema al primado de la Iglesia Constantinopolitana.

Las tensiones en torno al futuro espiritual de Ucrania emanan del grave deterioro de las relaciones entre Kiev y Moscú tras la anexión de Crimea por parte de Rusia en 2014 y los enfrentamientos en el este de Ucrania entre el Ejército y separatistas prorrusos.
Ucrania acusa a la Iglesia Ortodoxa rusa de ejercer una influencia negativa en su territorio y de actuar como herramienta del Kremlin para justificar sus acciones.
En este sentido, el presidente de Ucrania, Petro Poroshenko, ha destacado que “las decisiones del Patriarcado Ecuménico y el Sínodo disipan finalmente las ilusiones imperiales y las fantasías ‘chovinistas’ de Moscú”.

“Es una cuestión de nuestra independencia, seguridad nacional, estatalidad y de geopolítica mundial”, ha resaltado, tal y como ha informado la agencia británica de noticias Reuters.
Por contra, el Kremlin se ha opuesto a la decisión, al tiempo que ha argumentado que se opone a cualquier medida que pueda llevar a una división en la fe ortodoxa. El cisma sería el mayor desde el Cisma de Oriente y Occidente –o Gran Cisma–, en 1054.

Ucrania y Rusia trazan sus raíces cristianas ortodoxas hasta Vladimiro I de Kiev –San Vladimiro Sviatoslavich el Grande–, el príncipe cuyo bautismo en el año 988 en Kiev llevó a la cristianización de la región, entonces conocida como el Rus de Kiev.
El Patriarcado de Moscú, alineado con la Iglesia Ortodoxa Rusa, fue dominante en Ucrania, pero ha sido desafiado por el Patriarcado de Kiev, formado en 1991 tras el colapso de la Unión Soviética.

Filaret, en el centro, lidera la Iglesia ucraniana
Liderado por Filaret, ha apostado por una independencia de la Iglesia ucraniana y un acercamiento a Occidente. El propio Filaret ha sido muy crítico con las autoridades rusas y ha llegado a decir que el presidente del país, Vladimir Putin, está poseído por Satanás.
El Patriarcado de Moscú ha negado en todo momento que su Iglesia suponga una amenaza para la seguridad de Ucrania y ha resaltado que ha llevado a cabo muchas acciones para promover la paz en el este del país.
(RD/Ep)

   
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