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Inmigrantes4Encuentro Internacional “Medellín 50 años”-SICSAL, Colombia, agosto 2018
Agosto 2018
Hacia el relanzamiento
de la opción preferencial
por las víctimas
de la pobreza estructural
“El grito de los pobres, gritos por la vida” es uno de los “signos de los tiempos”, en
América Latina y en todo el mundo. Es el grito de millones de migrantes y refugiados
por la vida. Presento en este trabajo una visión global del movimiento migratorio
mundial, sus causas estructurales, consecuencias y retos.
Los fenómenos migratorios son tan antiguos como la humanidad. Grandes masas de
población se han desplazado por situaciones económicas de pobreza, por pandemias o
por guerras.

1. Panorámica mundial
Uno de los grandes impulsos migratorios del siglo pasado tuvo lugar tras la Guerra Civil
española y la Segunda Guerra Mundial. De Europa migraron varios millones de
personas hacia Estados Unidos y América Latina, por causas económicas y políticas en
los países de origen.

En las últimas décadas el panorama migratorio ha aumentado a nivel global, porque el
mundo actual, animado por la globalización, se encuentra en constante movimiento.
Hoy en día hay más de 230 millones de migrantes, de los cuales más de 70 millones
son personas desplazadas internas que se han visto forzadas a abandonar su hogar por
conflictos armados, la violencia, desastres naturales o por hambre (Amnistía
Internacional). De este número, más 21 millones son personas refugiadas, que huyen
de la persecución y la muerte. Hoy día, África es el continente con mayor número de
desplazados forzosos. El fenómeno de los desplazados y refugiados es el mayor drama
humano desde la Segunda Guerra Mundial, siendo Siria, Colombia, Afganistán, Iraq y
la República Democrática del Congo los países con más desplazados internos.
La mayoría de migrantes vive en Europa, América del Norte (USA y Canadá) y
Australia. Este último país está conformado por personas provenientes de todos los
rincones del mundo, sobretodo de Europa, países asiáticos, Sudáfrica y en menor
cuantía de América Latina. Australia tiene más de 7 millones de inmigrantes, el 29% de
su población. Hoy día tiene una inmigración selectiva, preferentemente profesionales
calificados y refugiados.

América Latina

En la década de los 50s y primera mitad de los 60s América Latina seguía recibiendo
inmigrantes de todo el mundo, sobre todo México, Argentina, Venezuela y Colombia.
Sin embargo, a final de la década de los 60s y 70s se percibe “un éxodo de profesionales
y técnicos latinoamericanos a países más desarrollados” (Medellín 1.1).
El rápido crecimiento demográfico y los nuevos procesos de desarrollo generaban la
concentración de riquezas en pocas manos. En esta época, con el auge de la
industrialización se da un movimiento migratorio del campo a la ciudad, no solo en
América Latina sino en todo el mundo. A partir de la década de los 80s se genera en
este continente un fuerte flujo migratorio hacia el Norte global debido a “las
desigualdades excesivas entre clases sociales” (Medellín, 2.I.3).

América Latina es el
continente con la mayor desigualdad social del planeta, sobre todo en el campo. Hay
multitud de campesinos sin tierra frente a grandes latifundios con trabajadores en
régimen de semiesclavitud. Los desplazamientos internos forzados, el trabajo esclavo y
el tráfico de personas con fines de narcotráfico o para la explotación sexual, afectan a
los más vulnerables, especialmente a las mujeres, niños, indígenas y afrodescendientes.
Colombia es el país de América Latina con más desplazados internos.

Más de 6 millones de personas fueron expulsadas de sus tierras por paramilitares y terratenientes.
Mujeres, hombres y niños han sido víctimas de homicidio, tortura, violación y secuestro
y muchas otras desaparecidas. A este drama se suma los más de 200.000 refugiados.
Haití, pueblo descendiente de esclavos africanos, pueblo explotado y excluido, uno de
los más empobrecidos del planeta. Su gente emigra a República Dominicana y a otros
países donde son explotados y utilizados como mano de obra barata.

Venezuela vive una severa crisis económica debido, en gran parte, al bloqueo
estadounidense. Ello está empujando a que miles de hombres y mujeres emigren hacia
otros países del área buscando mejores condiciones de vida. Nicaragua es otro país que
sufre una sangría de personas hacia Costa Rica huyendo de la crisis política.
Dada la proximidad geográfica y su fuerza económica, Estados Unidos y Canadá
continúan ejerciendo un poderoso magnetismo sobre los migrantes latinoamericanos,
especialmente los que provienen de México, Centroamérica y El Caribe.

En el año 2017 más de 57 millones de latinoamericanos vivían en Estados Unidos, de
los cuales 37 millones son ya estadounidenses de nacimiento. Los ecuatorianos
migraron también hacia España (CEPAL).
Hoy más de 56 millones de inmigrantes latinoamericanos instalados en todo el territorio
de los Estados Unidos envían dinero, en forma regular, a sus familias que residen en el
país de origen.

Al fenómeno migratorio de carácter económico se sumó la salida de refugiados a causa
de las dictaduras militares en casi toda América Latina: Chile, Brasil, Uruguay,
Argentina, Guatemala, El Salvador… México fue el país que más refugiados acogió de
estos países.

Oriente Medio y África

Las migraciones de Oriente Medio, Norte de África o Magreb y del África subsahariana
apuntan hacia la Unión Europea. Unos emigran huyendo del hambre, otros de la
violencia de los grupos yihadistas (Estado islámico, Al-Shabab, Boko Haram) apoyados
por Arabia Saudita que operan en Irak, Siria, Afganistán, Somalia, Eritrea, Sudán del
Sur, Libia, Mali, Niger, Chad, República Centroafricana, Nigeria, Camerún… Otros
muchos refugiados son palestinos que huyen de la cruel represión israelí; son más de 6
millones de refugiados palestinos repartidos por todo el mundo (ACNUR). Otro pueblo
refugiado es el saharaui; huye de la represión del reino de Marruecos ubicándose en el
desierto al suroeste de Argelia, siendo alrededor de 200 mil refugiados, de los cuales 15
mil residen en España.

Mención especial merece la situación de la zona de los Grandes Lagos, en el corazón de
África. Es un escenario de luchas tribales y de guerras que responden a intereses
económicos de las multinacionales del Norte. El objetivo de los grupos armados que
operan en la zona es el control de los grandes yacimientos minerales, sobre todo de
coltán, que posee la República Democrática del Congo en la región nororiental de Kivu
en el límite con Ruanda y Uganda.

El coltán es un material muy codiciado por su gran utilización en el sector de las nuevas tecnologías y especialmente necesario para la fabricación de teléfonos celulares o móviles. Esto despertó la codicia de los países vecinos como Ruanda, Uganda y Burundi, países que han establecido alianzas comerciales y militares con las principales economías de occidente, sobre todo de Estados Unidos, Alemania y Bélgica, para traficar y procesar el coltán del Congo. Las
multinacionales son, en definitiva, las que están financiando a los distintos grupos
armados. A este conflicto bélico se suma las rivalidades étnicas en la zona, sobre todo
entre hutus y tutsis, que son utilizados por los distintos grupos armados para el control
del territorio.

Ruanda y Uganda tienen de hecho ocupada gran parte de la región congoleña de Kivu.

El dinero que se obtiene de la venta del mineral no beneficia al pueblo africano sino que
se utiliza para financiar las guerrillas. Los aviones salen de estos países cargados de
mineral rumbo a Europa o Estados Unidos y vuelven cargados de armas. El coltán vale
más que el oro.

Las principales minas de coltán se hallan, en plena selva, en regiones de difícil acceso
por las que solo se mueven militares y grupos armados que tratan de controlar los
yacimientos. Entre los trabajadores mineros hay miles de niños. Los grupos armados
luchan a muerte unos contra otros, respondiendo a distintos intereses económicos. La
población civil es la que sufre las consecuencias de estos enfrentamientos. Son casi 4
millones de muertos desde que comenzó el conflicto, 2 millones de desplazados y más
de medio millón de refugiados, según Amnistía Internacional. En estos momentos
Uganda acoge a más de un millón de refugiados congoleños. Dada la lejanía, pocos
emigran hacia Europa. Si sumamos los desplazados y refugiados de todo el continente
podemos afirmar que África tiene el mayor número de desplazados forzosos, es decir,
casi la mitad de la población mundial refugiada y desplazada (ACNUR).

Siria
Me detengo en este país, porque es el que está sufriendo el mayor drama humano de los
últimos tiempos. Tiene casi 6 millones y medio de refugiados que salieron buscando
acogida en Europa, entre los cuales hay alrededor de 10.000 niños y niñas desaparecidos
(Europol). Y alrededor de 8 millones de desplazados internos dentro del país, que no
tienen posibilidad de salir al refugio

Siria era uno de los países árabes más desarrollados: en industria, infraestructura,
educación, sanidad… y con un gran potencial turístico. Es uno de los pocos estados
laicos entre los 45 países musulmanes. Ahí convivían cristianos y musulmanes en
estrecha armonía. Junto con Palestina, Siria es cuna del cristianismo. Pero la guerra lo
está destruyendo todo: vidas humanas, casas, poblaciones enteras, fábricas,
monumentos históricos milenarios…

En este país se está viviendo, en palabras del papa Francisco, una guerra mundial
localizada, cuyas causas son geopolíticas y económicas. En esta guerra no hay buenos ni
malos. Todos son malos. Por una parte está Israel, que a través de la Mossad, ha
contribuido a fortalecer el Estado Islámico con el fin de debilitar y destronar a su mayor
enemigo, el presidente de Siria Bashar al Assad. El Estado islámico surgió tras la
invasión de Estados Unidos a Irak. Al lado de Israel están Estados Unidos, Arabia
Saudí, Francia e Inglaterra. Y por otra parte, apoyando al gobierno de Siria, está Rusia,
China e Irán. Turquía es otro actor en la guerra, sobre todo contra los kurdos sirios.

Y a
nivel interno luchan el ejército de Bashar al Assad, Hezbollah, los rebeldes del Ejército
Libre de Siria, el ejército kurdo (YBS) y las milicias yihadistas del Estado Islámico
(DAESH) y Al Qaeda, que con el apoyo de salafistas (movimiento islámico sunita
ultraconservador) de Arabia Saudí, conformaron el Califato Islámico y actúa en Siria,
Irak, Afganistán, Paquistán y en todo el norte de África y también en Europa con
atentados terroristas. “El autodenominado Estado Islámico ha convertido Siria en un
gigantesco mercado donde se comercia con vidas humanas. Centenares de esclavas
sexuales yazidíes permanecen desaparecidas…Siria sufre la peor crisis de valores
humanitarios del mundo” (Amnistía Internacional). La población civil huye
desesperadamente de la guerra que no es de ellos.

Rohingyas

Otra de las crisis de refugiados más olvidadas del mundo es la de los rohingyas. Casi un
millón de personas pertenecientes a esta etnia musulmana se han visto obligadas a huir
de su país de origen, Myanmar, y viven en condiciones inhumanas en los campamentos
de refugiados de Bangladesh, el país vecino y uno de los más pobres del planeta

2. Política de Estados Unidos y Europa ante los migrantes y refugiados

Los gobiernos de Estados Unidos y de la Unión Europea miran a los inmigrantes como
invasores y como un peligro. Estos países, que son los más ricos del mundo, cierran sus
puertas a los refugiados y migrantes latinoamericanos, subsaharianos (del África negra)
y árabes que tratan de buscar un lugar seguro para vivir con dignidad. Este
comportamiento de los países ricos del Norte global responde a una tendencia de
proteger su status de vida, no solo en lo económico sino también social y hasta cultural
y religioso. No reconocen que la inmigración ha sido y es fuente de riqueza para los
países receptores. Los inmigrantes realizan los trabajos más duros que los
norteamericanos y europeos no quieren hacer, sobre todo en la agricultura.

Sin embargo, ha habido países no tan ricos que acogieron solidariamente a refugiados,
por ejemplo, México, que tiene una notable historia de acogida de refugiados políticos.
Acogió, con Lázaro Cárdenas, a casi un millón de españoles que salieron huyendo de la
represión franquista en 1939. Después acogió a refugiados chilenos, argentinos,
salvadoreños, guatemaltecos…
Jordania es otro ejemplo para el mundo. Ha acogido a más de 800.000 refugiados sirios
y más de dos millones de palestinos y decenas de miles de iraquíes que salieron
huyendo tras la invasión de Estados Unidos en el 2003.

Asimismo, Líbano que ha acogido a millares de refugiados palestinos y sirios. Uno de
cada cinco habitantes son refugiados. Sin embargo, la ONU alertó que más de la mitad
de los refugiados sirios en Líbano viven en extrema pobreza y es por eso que muchos
tratan de acudir a las mafias para zarpar en lanchas hinchables hacia las islas griegas
con la esperanza de llegar a países centroeuropeos.

Antes de la guerra, Siria fue otro país acogedor, habiendo dado asilo a más de medio
millón de palestinos e iraquíes que salieron huyendo tras la invasión norteamericana.
Pero la guerra que sufre Siria ha invertido la situación.
Hace algunas décadas los países europeos presumían de haberse convertido en un
santuario para toda clase de refugiados políticos. Pero la situación ha cambiado
radicalmente

Hoy, la población siria pretende buscar refugio en Europa, sobre todo en Alemania. En
Grecia en estos momentos hay más de 60.000 refugiados sirios, también iraquíes y
afganos. (Los afganos no tienen derecho a asilo porque “oficialmente” es un país sin
conflicto, sin embargo, casi a diario hay muertos por atentados de los talibanes, y es
gente muy pobre. Afganistán tiene alrededor de 8 millones de refugiados).
Ante la avalancha de refugiados Europa cierra las fronteras. La Europa solidaria y
defensora de los Derechos Humanos ha claudicado. Se le ha ahogado la humanidad en
el Mediterráneo. Ha entregado grandes sumas de dinero a la Turquía de Erdogan para
que los retenga. En Turquía hay 2 millones 800 mil de refugiados sirios, viviendo en
condiciones deplorables. El gobierno turco es denunciado por Amnistía Internacional
como violador de los derechos humanos.

La Unión Europea se comprometió en septiembre de 2016 a acoger a 160.000
refugiados sirios, pero sólo acogió a 45.000. Los países que acogieron fueron:
Alemania, Suecia, Francia, Italia y unos poquitos España (El gobierno de Rajoy se
comprometió acoger a 17.337 sirios y solo acogió a 1.980, sin embargo, abrió la puerta
a miles de migrantes venezolanos).

Países como Hungría, Austria, Eslovenia, República Checa y la católica Polonia se
negaron a acoger inmigrantes y refugiados. El presidente de Hungría, Víktor Orban,
amenazó con procesar a quien acoja o dé alimentos a inmigrantes. Verdaderamente,
cruel. Estos países asocian inmigración irregular con terrorismo. Tienen miedo a la
islamización de Europa.

La política de la Unión Europea y de Estados Unidos sobre migración y refugiados es
discriminatoria y represiva. Aplica las leyes del sistema económico dominante.
Desarrolla el libre mercado, la libre movilidad de capitales, de flujos financieros y de
mercancías, pero prohíbe la movilidad de seres humanos. Los que logran entrar en
Europa son encerrados en campos de concentración (CIES), prisiones para personas que
no han cometido ningún delito. Su delito es no tener papeles, son “ilegales”. Persisten,
asimismo las devoluciones en caliente sin averiguar si son migrantes económicos o
refugiados, violando de esta manera el art. 14 de la Declaración Universal de DDHH.
Europa y Estados Unidos construyen muros cada vez más altos y alambradas con
cuchillas, para defenderse de los pobres (Santiago Agrelo, arzobispo de Tánger). El
nuevo gobierno socialista español ha prometido retirar las cuchillas.

Desde Lampedusa hasta Ceuta y Melilla para los africanos, Turquía y Grecia para los
refugiados y migrantes de Oriente Medio y el muro en la frontera México-USA para los
latinoamericanos, son tragedias de dolor y muerte, vergüenza de la humanidad, en
palabras del papa Francisco.

Al cerrarse las fronteras para entrar en Europa, los refugiados de Oriente Medio y de los
países que sufren violencia y pobreza en África, después de caminar durante meses por
el desierto del Sahara, el más inhóspito del planeta, donde algunos mueren en el trayecto
por temperaturas elevadísimas, por hambre y sed, se dirigen hacia Libia. He aquí el
testimonio de un migrante nigeriano:
“Tuvimos que dejar nuestra casa porque nos amenazaron de muerte. Durante un mes y
cinco días mi mujer y mis tres hijos estuvimos caminando por el desierto, pasando
hambre y sed. Uno de mis hijos, ya en territorio libio, se enfermó y murió. Lo dejamos
enterrado en el camino.”

¿Por qué van a Libia?
Porque es un país sin ley, sin control. Libia es un Estado fallido, víctima del caos y de la
guerra civil desde que en 2011 la OTAN derribó a Gadafi. En Libia hay varios ejércitos:
el de Trípoli que es el oficial y el de Tarjuna, más los grupos armados del Estado
islámico y Al Qaeda del Magreb que controlan campos de concentración en donde
someten a trabajos forzados y a una cruel esclavitud a los refugiados e migrantes
africanos y les quitan el dinero que llevan consigo. A las mujeres las retienen como
esclavas sexuales, abusando de ellas de una manera salvaje. En la isla de Lampedusa
escuchamos testimonios verdaderamente crueles e increíbles. Señalan que los grupos
armados que hay en Libia están integrados en su mayoría por saudíes.

Al llegar a Libia los migrantes y refugiados acuden a las mafias como única vía para
embarcarse hacia Europa. Pero la mayoría son coaccionados, saqueados, y algunos
torturados. Otros, después de pagar grandes sumas de dinero, logran embarcarse en
rústicas lanchas buscando las costas europeas. No existen vías legales y seguras para los
migrantes y refugiados. Por eso se ven obligados a acudir a las mafias.

La Unión Europea gasta más dinero en defender sus fronteras con el proyecto
FRONTEX para contener a los refugiados e inmigrantes en campos de internamiento,
que en salvar vidas y abordar las causas de los desplazamientos humanos.
A través del proyecto FRONTEX, la Unión Europea ha entregado 6.000 millones de
euros a Turquía. Asimismo, ha entregado grandes cantidades de dinero a Marruecos,
Túnez, Argelia y Egipto, para que no dejen embarcar a ningún migrante o refugiado. Es
por eso que estos se dirigen a Libia.

Recientemente, la Unión Europea entregó a Marruecos, Argelia, Túnez y Libia 91
millones de euros, de los cuales 29 millones son para Libia para que contenga a los
migrantes y refugiados y no los deje embarcarse para Europa. Es así como entonces la
guardia costera libia detiene a inmigrantes que se lanzan en rústicas barcas hinchables al
mar y los pone en manos de las mafias. En Libia, como señalé anteriormente, las mafias
y grupos armados yihadistas actúan sin control alguno, torturan, esclavizan y asesinan a
inmigrantes, de modo que, siguiendo una sencilla regla de tres, la Unión Europea está
pagando para que se torture, se esclavice y se asesine a los migrantes y refugiados que
llegan a este país. Si las mafias hacen negocio enviando barcazas cargadas de migrantes
es porque las vías legales y seguras no existen, ni siquiera para los refugiados.
Muerte en el Mediterráneo

Muchos de los que lograron echarse al mar después de haber pagado grandes sumas de
dinero, huyendo del infierno, se encuentran con la muerte en el camino, ahogados en el
Mediterráneo. En los últimos diez años, cerca de 40.000 personas han muerto ahogadas
en su intento de llegar a Europa. El Mediterráneo se ha convertido en la fosa de
cadáveres más grande del planeta, donde solo en 2016 murieron ahogadas más de 5.000
hombres, mujeres y niños. El número de fallecimientos sobrepasa el 50% de los
refugiados muertos en el mundo en los últimos cinco años.

El Mare Nostrum de los
romanos es ahora el Mare Mortuum. La imagen del niño Aylán dio la vuelta al mundo.
La tasa de migrantes ahogados en el Mediterráneo ha aumentado en lo que va de año
2018. “La ruta entre Libia e Italia sigue siendo la más letal, con un migrante muerto por
cada 18 que llegan a Europa (Acnur). Pero ha sido tratando de llegar a España donde la
mortalidad ha aumentado más. Solo en os primeros seis meses de este año 2018, han
muerto 1.648 personas mientras trataban de llegar a Europa, la mayoría del África
subsahariana (Acnur, 4.9.2018). Actualmente, España se ha convertido en el principal
punto de llegada con 27.600 migrantes. A Grecia llegaron 26.000, la mayoría
procedentes de Turquía (El País 4.9.2018).

En los campos de refugiados en Grecia recogí decenas de testimonios, verdaderamente
desgarradores, que publiqué en el libro “El Grito de los refugiados”.
Véase los videos: La tragedia de los migrantes en el Mediterráneo y Como plora el
mar.

El muro de Estados Unidos
Lo que ocurre en Europa con los migrantes y refugiados de Oriente Medio y de África,
ocurre también con los migrantes latinoamericanos, sobre todo mexicanos y
centroamericanos, que tratan de llegar a Estados Unidos. Al llegar a la frontera se
encuentran con el muro de la vergüenza, que va del océano Pacífico al océano Atlántico
con más de 3.000 kilómetros. El muro, comenzó a construirse en 1994 en el gobierno de
Bill Clinton, pero está siendo reforzado por Donald Trump.En la caminata hacia lafrontera o en la espera de poder pasar al otro lado del muro, algunos migrantes son capturados por las mafias de trata de personas o asesinados por narcotraficantes.
Algunos de los que lograron cruzar el muro perdieron la vida por disparos de las
patrullas fronterizas y guardias estadounidenses. Otros perecen en la travesía de los
desiertos. La política racista, xenofóbica y criminal de la administración Trump está
golpeando duro a los migrantes. Es cruel la separación de más de 2.000 niños y niñas de
sus padres, encerrados como si fueran animales.

En Guatemala ya se está notando los efectos de la política migratoria de Estados
Unidos, pues casi el 70% de la población subsiste gracias a las remesas que envían los
migrantes en este país. En septiembre de 2017 impartí una conferencia a 90 estudiantes
de magisterio en Chiantla, Huehuetenango, venidos de las aldeas de este municipio.
Pedí que levantaran la mano aquellos que tenían algún familiar en Estados Unidos. Casi
todos alzaron la mano. En Estados Unidos hay alrededor de 3 millones y medio de
guatemaltecos.

Lamentablemente, Europa y Estados Unidos consideran a los migrantes como un
deshecho humano, gente sobrante. De ahí la política de castigo y expulsión (Zygmunt
Bauman). Esta realidad del cierre de fronteras en los países ricos del norte es un
indicador de que vivimos una profunda crisis de humanidad, crisis de civilización, crisis
ética y espiritual. Es la mayor crisis que estamos viviendo hoy en la humanidad.

3. Causas estructurales de la migración

En Colombia, a pesar de la firma de la Paz entre el Gobierno y las FARC en noviembre
de 2016, la violencia continúa con el asesinato de líderes comunitarios y políticos de la
oposición, realidad que obliga a muchos a salir del país. Más de 400 líderes sociales han
sido asesinados desde la firma de la paz de los cuales 90 eran miembros de las FARC
En este país el 97 % de los asesinatos quedan en la impunidad.

Las migraciones crecen día a día en todo el mundo debido a los altos niveles de abusos
a los derechos humanos. La exclusión, la fragilidad de las democracias y la falta de
oportunidades para un trabajo digno obligan a la población a desplazarse a lugares más
seguros.

De ahí que las causas estructurales de los fenómenos migratorios y de refugiados
radican esencialmente en la pobreza, el hambre, las guerras y el cambio climático, que
están provocando severas y prolongadas sequías en extensas zonas del planeta, sobre
todo en África.
La brecha entre el mundo rico y el mundo empobrecido se va agudizando cada vez más.
Es una consecuencia del sistema capitalista neoliberal. Hay un considerable crecimiento
de las desigualdades entre el Norte global y el Sur global, entre Norteamérica y América
Latina, entre Europa y África. En África subsahariana 224 millones de personas pasan
hambre, un 12% más que hace un año (FAO).

Esta es la realidad: un Norte que con el 15% de la población global controla el 85% de
la riqueza del planeta y es cada vez más opulento y consumista; y un Sur que con el
85% de la población sólo tiene acceso al 15% de la riqueza y es cada vez más
empobrecido. Sin embargo, el Sur es quien posee la mayor parte de los bienes naturales
del planeta (petróleo, gas, agua, oro, plata, uranio, coltán, maderas finas, pesca…), pero
explotados y usurpados por las compañías multinacionales del Norte, cuyos gobiernos
cierran las puertas a los migrantes del Sur que ellos mismos están empobreciendo. Y
para colmo, aplican en estos países políticas despiadadas de ajustes estructurales que
enriquecen a las oligarquías nacionales y empobrecen aún más a los pobres

A ello se suma la explosión demográfica en los países del sur. De los nueve países del
mundo que concentrarán la mitad del crecimiento poblacional de aquí a 2050, seis son
africanos (Nigeria, República Democrática del Congo, Etiopía, Tanzania, Uganda y
10
Angola). Hoy hay 1.256 millones de africanos; en 2050 se espera que sean el doble. Es
decir, el continente acapara casi la mitad del crecimiento de la población mundial (El
País, 5.8.2018).

A todo esto se suma la tragedia que están generando las guerras. En Oriente Medio
existe un caos desde la invasión de Estados Unidos a Afganistán e Irak. Después, la
guerra de Siria y la represión israelí contra los palestinos están generando un clima
bélico de incalculables consecuencias. Estados Unidos, Europa, Rusia y China venden
armamento bélico a los países en conflicto, que alimentan las guerras y fuerzan a
millones de personas a salir de sus países (Siria, Irak, Afganistán, Yemen, Somalia,
Sudán, República Centroafricana, Nigeria, Camerún, Costa de Marfil, Kenia, Guinea
Konacri…). Millones de personas huyen porque las armas de los países ricos del Norte
bombardearon sus casas y mataron a multitud de personas. Asimismo, las grandes
movilizaciones de desplazados y refugiados en la región de los Grandes Lagos, en
África, obedece a los conflictos armados alimentados por las armas que envían los
países de Occidente.

Otras causas es la proliferación de mafias de trata de seres humanos a consecuencia del
cierre de fronteras en el Norte.
A esto se suma el miedo en Estados Unidos y en Europa a quien es diferente por su
condición social (aporofobia, miedo y rechazo a los pobres), nacionalidad (xenofobia,
rechazo a los extranjeros), lengua, color de la piel, cultura, religión (islamofobia).
Confunden islán con terrorismo.

Otra causa es el auge de la extrema derecha en Estados Unidos y en Europa. El nuevo
gobierno de ultra-derecha italiano, ha prohibido acoger en sus puertos a buques con
refugiados e inmigrantes. En España, tras la entrada en el poder del partido socialista, se
ha abierto una pequeña esperanza. Acogió al Aquarius, en el puerto de Valencia, con
162 refugiados y al buque alemán Lifeline con 64 refugiados en el puerto de Barcelona.
Todas estas personas, incluidos muchos niños y niñas, hubieran muerto ahogadas en el
Mediterráneo si no hubieran sido rescatadas por estos buques humanitarios. Gestos
como el del Aquarius son bellos, pero no son la solución. Ésta radica en la eliminación
de las causas estructurales que generan los desplazamientos forzosos.

No obstante, es una modesta luz de esperanza las crecientes movilizaciones de
solidaridad existentes en todas las regiones del planeta y, en concreto, la acción de
Salvamento Marítimo, sobre todo en Grecia, Italia, España y Alemania. Buques de
rescate marítimo de ONGs humanitarias, cuya misión es salvar a los náufragos:
Proactiva Open Arms (española), Aquarius (italiana), Lifeline (alemana).

4. Retos

¿Qué retos nos plantea a los cristianos la realidad de los movimientos migratorios? Doy
algunas pistas que pueden ser punto de arranque para un diálogo abierto.
*Esta realidad está exigiendo a gritos un cambio global profundo a nivel social,
económico, cultural y ambiental, como señala el papa Francisco en la Evangelii
Gaudium y en la Laudato Si.

*Analizar y abordar las causas estructurales para detener el flujo migratorio: que las
corporaciones del Norte dejen de saquear los recursos del Sur. Para ello es necesario
fortalecer la resistencia frente a la presencia de las multinacionales (minería,
hidroeléctricas, agricultura…), exigiendo que respeten el artículo 169 de la OIT.
Hacemos memoria de Berta Cáceres, mártir hondureña y de Víctor Gálvez, mártir
guatemalteco, quienes dieron la vida en defensa del territorio, símbolos de tantos
hombres y mujeres que a diario están siendo asesinados a lo largo y ancho de América
Latina.

*Fortalecer, inspirados en la espiritualidad de Óscar Romero, la denuncia profética
del sistema global de libre mercado que agudiza cada vez más la brecha entre países
enriquecidos y países empobrecidos.
*Denunciar con vehemencia las políticas de Estados Unidos y de la Unión Europea
hacia los migrantes y refugiados. Toda denuncia debe ir acompañada de propuestas de
carácter humanista, ético, social y político.
*Denunciar el racismo, la xenofobia, la aporofobia y la “violencia institucionalizada”
(Medellín), que es causa de pérdida de valores, de espiral de violencia y de
desplazamientos forzosos.

*Exigir a los gobiernos del Sur que abandonen la compra de armas, a fin de acabar con
las guerras, la represión y la erradicación de las violaciones a los derechos humanos. Es
la boca de los hambrientos y no la de los cañones la que hay que alimentar.
*Exigir a los países del Norte un riguroso cumplimiento del Tratado de Comercio de
Armas (firmado en Naciones Unidas el año 2013).
*Fomentar, en todos los niveles sociales (iglesias, organizaciones sociales, culturales,
de derechos humanos, grupos políticos, ONGs…) la cultura de paz y el diálogo como
medio de resolución de conflictos y buscar espacios de encuentro y diálogo intercultural
e interreligioso.

*Elaborar y difundir material pedagógico sobre el tema migratorios, desde una cultura
de paz.
*Demandar a los países del Norte que aporten al desarrollo integral de los países del
Sur, en industria, educación, creación de puestos de trabajo…, respondiendo a las
necesidades reales de los pueblos y respetando siempre su identidad cultural y sus
procesos políticos.

*Respecto a la política de la Unión Europea con África y Oriente Medio, la solución no
consiste en dar dinero a los gobiernos del norte de África para que retengan a los
migrantes, porque el dinero se lo quedan las élites y es una máquina de corrupción. La
solución está en diseñar un programa a medio y largo plazo con la sociedad civil de los
países de origen para invertir en proyectos de desarrollo socio-económico y de derechos
humanos (Javier de Lucas).

*Impulsar políticas de desarrollo sostenible e integral, que devuelva la dignidad a las
personas y al medio ambiente. Es tarea de todos, sobre todo de los países ricos, afrontar
las exigencias del cambio climático conscientes de que el planeta es Casa de todos
(Laudato Si).
12
*Implementar en el sur, sobre todo en África, programas de educación sexual, a fin de
que haya un control de natalidad

*Que se abran vías de acceso legal y seguro para los refugiados en el Mediterráneo, que
les permitan ejercer su derecho al asilo de manera digna y sin tener que arriesgar sus
vidas en el camino, tal como lo demanda Cáritas Internationalis, Amnistía Internacional
y diversas ONGs. Y garantizar la posibilidad de pedir asilo en embajadas y consulados
en los países de origen. Exigir en la Unión Europea que se respete y se implemente el
Acuerdo Schengen.

*Que se ponga en marcha una operación permanente de ayuda y salvamento con el
objetivo de impedir la pérdida de vidas y que se combatan activamente las
organizaciones criminales de trata de personas.
*Conformación de una política migratoria y de asilo común a nivel internacional y un
pacto mundial para los refugiados (Se discutirá en la ONU, Septiembre 2018). Y exigir
que se respete la Convención de Ginebra sobre Migración.

*Que la realidad migratoria sea apropiada con mayor intensidad y profundidad por la
reflexión teológica y que los sacerdotes la aborden en su trabajo la pastoral. Jesús se
identifica con el migrante y refugiado. “¿Cuándo te vimos forastero y te acogimos?”
(Mt 25,38). “Si estoy con el inmigrante, estoy con Cristo. Si estoy lejos del inmigrante,
estoy lejos de Cristo” señala el obispo Álvaro Ramazzini. Cáritas Internationalis señala,
asimismo, que “la acogida a los refugiados es una exigencia ética inherente al sistema
democrático, que se suma a la obligatoriedad derivada como firmantes de los pactos y
convenios internacionales de protección de las personas forzadas a abandonar sus países
de origen”. La migración y el refugio son hoy un lugar teológico, un lugar donde Dios
se nos revela.

*Sensibilizar a las comunidades cristianas de los países del norte, para que no permitan
que Cristo sea crucificado en las fronteras, porque rechazar a un refugiado o inmigrante
es rechazar a Cristo y exponerlo a la muerte. “Es intolerable que un muerto rico sea
importante y mil muertos pobres no importen a nadie” (Santiago Agrelo, arzobispo de
Tánger).

*Colocar en el centro de la vida social a la persona, no a los intereses económicos o
políticos. Jesús colocó al ser humano en el centro, por encima de leyes, normas, ritos e
intereses económicos. Los derechos humanos son derechos divinos. Tristemente, el
sistema dominante ha creado dos clases de personas: personas con derechos y personas
sin derecho a tener derechos. Y esto va radicalmente contra la esencia del mensaje de
Jesús.

*Desarrollar la conciencia de ciudadanía universal, internacionalista, más allá de los
nacionalismos egoístas y fundamentalistas, enraizando una redefinición del bien común
y del interés general planetario (Francisco Jarauta).
*Fortalecer los movimientos sociales que luchan por revertir la globalización neoliberal
por la globalización de la justicia, la solidaridad y el cuidado de la Madre Tierra.
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*Implementar el desarrollo del pensamiento crítico que haga suyo un nuevo proyecto
utópico. La utopía es una apremiante necesidad, es motor de cambio, por eso el sistema
neoliberal busca matar la utopía.

*Abrazar, proteger, promover e integrar a los migrantes, refugiados y víctimas de la
trata de personas (Papa Francisco).
*En definitiva: urge una revolución de la conciencia de la ciudadanía tanto en el Norte
como en el Sur. Una revolución ética y espiritual como base y esencia de toda
revolución socio-política.

Para ello, seis palabras claves para el trabajo:
Información, alternativa y que se ajuste a la verdad
Formación, social y política desde la fe cristiana
Organización, trabajo en redes, articulados con otras organizaciones
Movilización, a través de la denuncia buscar un nuevo orden social
Transformación, cambio personal y cambio estructural
.
Celebración, se celebra la vida y la lucha por un mundo más humano.
Finalmente, quiero señalar, que entre los muchos hombres y mujeres destacados en la
Iglesia en la defensa de los migrantes y refugiados, sobresalen el papa Francisco,
Alejandro Solalinde (México), Raúl Vera (México), Santiago Agrelo arzobispo de
Tánger (Marruecos), Álvaro Ramazzini (Guatemala), Pedro Casaldáliga (Brasil), el P.
Ángel (fundador de Mensajero de la Paz), entre otros. A nivel civil hay muchísimas
personas, como la activista Helena Meleno, y prestigiosas organizaciones solidarias con
los migrantes, refugiados y desplazados, que sería interminable mencionarlas. Son una
luz de esperanza en el camino hacia ese otro mundo de justicia y fraternidad que
soñamos.

Fuentes consultadas:
Amnistía Internacional
ACNUR
VII Jornadas de Formación “Migraciones y solidaridad”, Comités Oscar Romero.
España, celebradas en Murcia.
Caritas Internationalis
Pax Christi Internacional
___________________________
* Fernando Bermúdez López fue misionero en Guatemala y México. Desarrolló trabajos de
formación teológica y de defensa y promoción de los Derechos Humanos. Actualmente es
miembro de los Comités Oscar Romero de España, del Consejo de Justicia y Paz en Murcia, de
MOCEOP, de Amnistía Internacional, Comunidades Cristianas de Base, de la Asociación de
teólogos y teólogas Juan XXIII y de la Asociación Amigos de Guatemala.
Ha vivido experiencias con refugiados:
1976. Encuentro con los refugiados palestinos en Anatot, al norte de Jerusalén.
1981-1989. Trabajo con refugiados guatemaltecos en Tehuantepec, Chiapas y Yucatán.
Encuentro con los refugiados salvadoreños en Belice.
1992. Encuentro con las Comunidades de Población en Resistencia, CPR, en la Sierra de los
Cuchumatanes y en la selva del Petén, Guatemala.
1994. Visita a El Paso (Texas), junto a la frontera mexicana. El Paso es una ciudad del oeste de
Texas, situada junto a las aguas del Río Grande, cerca de Ciudad Juárez (México).
2000-2008. Diócesis de San Marcos. Encuentro con migrantes centroamericanos en la Casa del
Migrante de Tecún Umán y con los que cruzan el río Suchiate para agarrar el tren, “la Bestia”,
en Tapachula.
2009. Convivencia en los campos de refugiados saharauis en Tinduf, desierto de Argelia.
2014. Casa de Acogida San Antonio, Ceuta, cerca de las vallas, en la frontera con Marruecos.
2016. Campo de refugiados sirios, palestinos, iraquíes y afganos en Katsikas, Ioanina, Grecia.
2017. Encuentro con los migrantes y refugiados procedentes de Libia en la isla de Lampedusa.

   
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