Estas palabras, pronunciadas durante un acto religioso, ante las máximas autoridades del Estado, pretenden avalar y justificar, desde la religión, el uso de todos los medios para defender la ”sagrada” unidad de España. Sitúan el conflicto de Cataluña con el Estado en la esfera de la religión, en una causa ” divina”, en una cruzada contra el ”separatismo”.
Rouco es una persona perversa, fanáticamente perversa, que ve el mundo en blanco y negro, en buenos y malos, y piensa que los malos hay que perseguirlos hasta las últimas consecuencias.
Las palabras del cardenal Rouco, durante la homilía de ayer en los funerales de Adolfo Suarez, son de una gravedad y perversidad inmensa, que no pueden ser pasadas por alto: ”[ Hablando de Suarez]… quería superar para siempre la guerra Civil: los hechos y las actitudes que la causaron y que la pueden causar”.
La evidente identificación que hace de las causas de la Guerra Civil con la voluntad de Cataluña de recuperar su soberanía para decidir su futuro, no hace más que situar el foco del origen de la misma en esta cuestión y por tanto situarnos, a los catalanes, en el bando de los perversos y moralmente desviados, bien al contrario de los españoles que, según sus tesis, encarnan la bondad de la unidad y la solidaridad.
Las palabras de Rouco no son una reflexión en voz alta que manifieste un temor, son una llamada a los que él considera los únicos nacionalistas buenos, los españoles, a defender los valores moralmente inmutables que representa la unidad de España. Rouco dice que si no cambian las actitudes reivindicativas de los catalanes no se puede descartar la vía de la violencia para restaurar el orden ”divino”. Estas palabras, dichas en un acto religioso ante las máximas autoridades del Estado, pretenden avalar y justificar, desde la religión, el uso de todos los medios para defender la ”sagrada” unidad de España. Sitúan el conflicto de Cataluña con el Estado en la esfera de la religión, en una causa ”divina”, en una cruzada contra el ”separatismo”.
Alguien puede pensar que vamos muy lejos en la interpretación de las palabras de Rouco, a estas personas les recordamos que el cardenal de Madrid no ha dejado pasar ninguna oportunidad para cargar contra lo que él llama ”nacionalismos excluyentes” (evidentemente en referencia al nacionalismo catalán), contra la ”inmoralidad de la autodeterminación” (derecho que niega).  Les recordamos la violencia verbal, el uso de la mentira y los insultos que de manera reiterada emplean los medios de comunicación de la Conferencia Episcopal Española (COPE, 13TV, Alfa & Omega, etc) contra el proceso catalán. Así como también las instrucciones pastorales que ha publicado la CEE y que de manera reiterada han ido recordando tanto Rouco como el anterior secretario de la CEE, Martínez Camino.
Rouco es una persona perversa, fanáticamente perversa, que ve el mundo en blanco y negro, en buenos y malos, y piensa que los malos hay que perseguirlos hasta las últimas consecuencias. No importan los medios ni las consecuencias. Pero esta ”enfermedad” de Rouco ha contagiado también una notable parte del episcopado español, ¿como se puede entender sino el apoyo que siempre ha encontrado en el seno del la CEE en una amplia mayoría de obispos?
Las palabras de Rouco no pueden quedar sin respuesta, y ésta corresponde, en el caso de Cataluña, al Gobierno de la Generalidad y a los obispos de aquí. Parece que el cardenal Martínez Sistach estaba a su lado en el funeral, y el presidente Mas entre los asistentes, y por tanto escucharon en directo la homilía. Más allá de que en privado se le haya recriminado el discurso, lo desconozco, se impone una condena pública. Los ciudadanos y los fieles de Cataluña la esperamos.
Església Plural
Barcelona, 1 de Abril de 2014.
  
   
© 2012 Redes Cristianas Suffusion theme by Sayontan Sinha